y de cohecho: Camps y Costa. Las dos ces. Ambas no culpables. Me sonrío, por no llorar.
y de cohecho: Camps y Costa. Las dos ces. Ambas no culpables. Me sonrío, por no llorar.
Hoy no quiero música de evasión, sino de inmersión. Cojo aire y……….!Que suene Sabina!.
Cansado de los besos que no me dabas, líbido por exceso de sangre fría, desanudé los nudos que amordazaban la boca del embudo de la alegría.
Porque invertir en latas de sopa boba es como barnizar el propio ataúd, te hubiera dado más de lo que me robas le dije al norte cuando me fui pa´l sur.
Sí. Siempre hacia el sur.
No lo cambies porfa, que empieza lo de la Juana Montana.
Ojeando el programa electoral del PP, que como sabemos todos ganaron por goleada en las últimas elecciones, dedican unos apartados donde los populares explican qué piensan ellos sobre varios temas. Me quedo con estos dos.
Sistema tributario.
Diseñar un sistema tributario justo que permita establecer rebajas selectivas de impuestos para liberar renta disponible de los contribuyentes y contribuir a la dinamización de la economía….
Reforma fiscal
Las reformas fiscales han demostrado ser instrumentos eficaces para la dinamización de la economía y la recuperación del crecimiento. Menos impuestos no significa menos recaudación, sino liberación de recursos a disposición de las familias y empresas, que pongan en marcha de nuevo el motor de la economía.
De momento que yo sepa los impuestos, al menos el IRPF ya va a subir (pagando el pato como siempre las clases medias, porque ya me dirán a mí que le supone a un fulano que gana un 200.000 euros al año que le retengan un 3 o un 6% más), osea menos dinero en nuestros bolsillos, menos recursos. Ahora solo falta otro empujoncito hacia arriba al IVA y solucionado. Entre Montoro y Luis de Guindos no sé que pensar. Este último fue nombrado Consejero asesor para Europa de Lehman Brothers (conviene ver Inside Job, para hacerse una idea de cual es el credo de esta gentuza: la especulación, la codicia, el dinero, etc, eso sí todos están convencidos de que hicieron lo correcto, así que no estamos para nada a salvo de que esto vuelva a suceder en el momento en que el consumo repunte y todos puedan gastar otra vez alegremente) y director de la filial del banco en España y Portugal, donde estuvo hasta la quiebra y bancarrota de éste en 2008. Viniendo del mundo de las finanzas, me da a mí que esto de la justicia social lo debe haber visto en algun telefilme de sobremesa porque con liberalizar y privatizar todo cuanto puedan, el Estado (al que dentro de poco habrá que llamar del malestar) va a quedar reducido a una sombra y sino al tiempo.
Por no hablar de Esperanza Aguirre (la cólera de Dios), para quien una subida de impuestos “es un disparate”. Leyendo algunos artículos uno se va a la cama con una sonrisa, porque es difícil distinguir al periodista del humorista. Sostres, !fenómeno!
“Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Juan Pablo II fueron los tres personajes más importantes y decisivos del siglo XX y a ellos les debe la Humanidad el haber alcanzado las mayores cotas de libertad que jamás hayamos conocido. Que la película sobre la vida de la ex primera ministra británica se base en su demencia senil es una puñalada trapera (…) Meryl Streep está vulgar, sobre todo cuando interpreta a la primera ministra. Sus gestos carecen de clase y de vigor, y no es casualidad, porque la elegancia física de Thatcher era consecuencia de su elegancia intelectual, de la firmeza de sus ideas en favor del orden y de la libertad. Streep no deja de ser una pobre socialista de las que tanto abundan en Hollywood, y la clase no se adquiere con técnica ni a través de la im¬postura (…) La única expresión de la mejor Thatcher que nos queda no está en el cine sino en la realidad, y es Esperanza Aguirre. No ha cedido al chantaje sindical y se ha enfrenta¬do a su barbarie; ha decretado la total liber¬tad de horarios comerciales y ha bajado los impuestos, incluso en contra de lo recetado por su partido en el conjunto de España. Esperanza y Thatcher sí que se parecen porque responden a una misma elegancia. Cuando una es buena de verdad no hace falta maquillaje”.
Salvador Sostres, El Mundo, página 20, 12 de enero de 2012.
“Sin duda el mejor libro del autor”
“Un libro que engancha”
“Cómprelo”
“Lo leí de un tirón”
“Para muchos, la esperanza blanca de la narrativa española”
“El lector salta eufórico por sus páginas hasta salir de ellas como el niño de una cabalgata. Que cunda la alegría”
“Una de las obras mayores de la literatura contemporánea… Tienen que abrir este libro.”
“Esta brillante novela, sin duda una de las más grandes que el siglo ha producido hasta
ahora.”
“Su más conmovedora y personal obra hasta la fecha.”
“Merece ser reconocida como una de las mejores novelas de los tiempos modernos.”
“Su mejor y más ambiciosa novela.”
“Esta soberbia novela está llena de ideas, filones imaginativos y penetración.”
«¿Se lo van a perder?»,
«Risa, empatía, simpatía, enredo y excelente sabor de boca para una obra que recomendamos de todo corazón. ¡Equilicuá!»
Una muy buena primera novela. Una muy agradable sorpresa”.
Estas son algunas frases que aparecen en los membretes con los que las editoriales tratan de enganchar a sus clientes, para que compren los libros publicados. Me resulta curioso que incluso las editoriales echen mano de comentarios en blogs que hablan de libros para darle aún más bombo a los libros que publican. No sería de extrañar que si algún día de algún libro que he leído afirmase en mi blog que “ es una novela excepcional que todos deben leer a la voz de ya, pues sería un crimen no hacerlo” aparezca por ahí publicado.
Cuando algunos hablan de la democratización del conocimiento, ¿se refieren a esto?.
- ¿Pero qué haces ahí, parado, como un pasmarote?.
- !Enciende la tele!.
El público puesto en pie, vio como hacía arrancar su motosierra.
La poda ha comenzado, dijo.
El día que perdió la confianza en los (super)mercados
la cajera lo dejó.
Preguntó a sus amigos a quien iban a votar. Ni puta idea le contestaron. Son todos la misma mierda, una panda de chupópteros. Ya, dijo encogiéndose de hombros. Pero el 20N allí estaba él, por vez primera frente a la urna, metiendo el sobre en la rendija. Votó, le dijo un señor de bigote, tras devolverle el DNI. Le hizo gracia. Se sentía agusto. Le gustaba ir contracorriente.
Aquí
tumbado en el sofá con el portatil entre las piernas
alzo la vista y veo recortarse una nube
que blanquea el cielo azul
pienso en lo estático que es el universo
en su mansa quietud
pero mi corazón no deja de latir
apresurado -sangre al galope-
Durante estas últimas décadas nuestra generación parecía no tener la oportunidad de vivir grandes episodios históricos. Todo esto cambió, con el advenimiento del nuevo siglo. Primero fue el 11-S, a comienzos del siglo XXI, ahora con el 15M, la crisis mundial, las revueltas democráticas árabes, el ajusticiamiento de dictadores como Sadam Hussein y Gadafi, y el fin de ETA, tengo la sensación de estar viviendo unos años cruciales en la historia de este país y a nivel mundial. Cuando lo leamos en los libros de Historia, en el caso de que se siga impartiendo en los institutos dentro de unos años, diremos eso de “yo lo viví o lo vi por la televisión”, que es otra forma de desconocer las cosas·
Primero recortaron el sueldo a los funcionaros
Y yo no dije nada porque no lo era
Luego congelaron las pensiones
Y yo no dije nada porque era un brillante ejecutivo en activo
Luego despidieron a los profesores y médicos interinos
Y no dije nada porque ni era profe ni médico
Luego se metieron con los políticos
Y no dije nada porque estaba indignado con ellos
Y cuando finalmente vinieron por mí
No quedaba nadie para protestar
Porque el país se había parado del todo.
Las colillas que mi vecino del cuarto arroja por la ventana después de fumar también.
Corriendo, corriendo !he ahí! el puerto
fuera zapatos, arriba, nos vamos
deltoya, deltebre, qué sí, !gozamos!
Fontibre -tu comienzo- ahora muerto
Sobre el Butterfly vemos la bahía
Bateas, salinas y mejillones
sí, muy sibaritas, acaso gourmets
cebados aquí, vendidos en Francia
trajín de velas, el Robe grumete
patos al agua, salados, felices
reencuentro despedida en un brete
Siete Jinetes del Apocalipsis
Ocho, nos, riéte tú de la crísis
Adiós no, más bien hasta luego, Lucas
-Mama, ¿qué le pasa a ese señor?
-Nada, hija mía, está cantando.