¿A quién mira Piqué cuándo habla?
En el parque una mujer ahumaba al hijo
que seguía las siluetas de los perros noctámbulos
en su visión velada entre arrumacos de tabaco.
Un duende del parque hacía magia
con botellas vacías donde arrojaba
los sentimientos que su corazón de roble destilaba.
Su boca muda no era otra cosa
que amagos de jugador castrado
sin cartas en la manga a la deriva
oficial de primeraen los mares etílicos.
Las Diosas del amor anhelaban amantes cósmicos
con los cuales navegar por constelaciones de placer
obsequiadoras de agujeros negros
en los cuales alcanzar la “no materia”
Los pájaros bañados de sudor
chirriaban sus cantos de verano
a las parejas que comían césped
reprendidos por el segurata de turno
entre carantoñas y zarpazos perdurables.
Las hormigas robaban las miguitas a las palomas
cuando llamé al timbré
noté un hormigueo
me ladró un perro
en el estrecho de tu mirada
encontré mi hormiguero póstumo