¿Es necesaria la televisión pública?
La respuesta, en mi opinión es que no. Miro a menudo los programas de televisión más vistos durante la semana y muchas de las veces ningún programa de TVE aparece entre esos diez, a no ser que haya algún partido de fútbol o algún formato nuevo como las preguntas formuladas por los ciudadanos al Presidente del Gobierno, que logran audiencias millonarias y salvan el pellejo de la cadena pública puntualmente.
Podemos pensar que TVE no está sometida a los designios del mercado, que es lo mismo que decir que puede permitirse el lujo de vivir de cara a la audiencia dado que su labor pública le obliga a emitir programas que aún no siendo respaldados por millonarias audiencias (no son por tanto rentables) cumplen la función de entretener, divertir e ilustrar al espectador, ofreciendo aquello que aunque no sea rentable, cumple una labor social, que el sector privado no va atender si esos programas no son rentables.
En la práctica TVE trata de competir con el resto de las cadenas privadas con los mismos programas que aquellas. Así las series nacionales y extranjeras, los partidos de fútbol, las telenovelas, programas del corazón copan las horas del “prime time”. La tarea de ilustrar al espectador, de aportarle conocimiento, en manos de los poderes públicos se articula en programas, que como en el caso de Estravagario o de Redes se emiten en horario nocturno, a la 1:35 y 2:10 de la madrugada respectivamente, hoy jueves por ejemplo, cuando nadie los ve y el número de espectadores se cuentan con los dedos de las manos.
TVE hace ya muchos años, desde que hay cadenas privadas, que es un agujero sin fondo, en el que se dilapidan presupuestos astronómicos, sin que la audiencia respalde a la cadena pública, y cada día es peor, lo que supone bajos ingresos publicitarios y una escasa rentabilidad que siempre arroja números rojos. Hay artículos periodísticos que hablan con cifras sobre el despilfarro que suponen las residencias de los corresponsales de TVE en el extranjero, siempre ubicados en los mejores lugares, y por ende los más caros, pero ya sabemos que dilapidar el dinero ajeno, en este caso el de los contribuyentes, cuesta muy poco y les sale barato.
¿qué función cumple hoy por tanto TVE?. ¿qué tiene que ofrecer, o de hecho ofrece una cadena pública respecto a una privada?. Hoy las mejores series como Anatomía de Grey, House, 24, Prison Break, Sin Rastro, se emiten en las cadenas privadas. Los mejores programas de humor como Cámera Café o Buenafuente no están en la cadena pública, tampoco las carreras de Alonso. En cuanto a los telediarios están todos cortados por el mismo patrón y repiten las mismas noticias.
¿Qué perderíamos los ciudadanos sin una cadena pública, la cual siempre le baila el agua al Gobierno de turno?. La imparcialidad de la cadena pública siempre ha estado en tela de juicio, sin morder ésta, la mano que le da de comer, como ente público que es.
Una alternativa sería refundir TVE1 y La2 en un único canal, de corte temático, con documentales, con espacio para la literatura, la música, el debate, programas de viajes y de gastronomía..
Seguro que sería un fracaso de audiencia pero al menos las pérdidas serían infinitamente menores que las precedentes.
Si no se puede solucionar un problema, y no es factible desmantelar RTVE, habría que pensar en minimizar los daños, en este caso la calamitosa situación económica de un ente público, nada rentable que solo genera pérdidas, que son financiadas o subvencionadas cada año con el errario público (los impuetos de todos los contribuyentes).