March 2007


Poesías31 Mar 2007 12:03 am

Llora desconsolado
camino de casa
arrastrando los pies
porque su profesora le ha dicho
delante de sus compañeros
“eres el primero de la clase”
y ahora el más odiado piensa para sí.

Devaneos30 Mar 2007 01:57 pm

De chiquitín, en la etapa escolar y luego en el instituto se me antojaban los poetas como gente distante que decían cosas ininteligibles, los cuales para definir el amor, una nube, o el olvido necesitaban mil palabras. Había sonetos y pareados y escribir poesía precisaba de elevados conocimientos en “ingeniería literaria“, donde había que hacer que las palabras finales de cada verso rimasen. Los libros que nos hacían leer en la escuela nunca fueron de poesía, así que esta nunca formó parte de nuestras vidas. Luego un buen día cayó en mis manos un libro de un tal Bukowski que no conocía de nada. Entre relato y relato iban insertas ¿poesías?. Esos textos no seguían ninguna regla y se leerían del mismo modo en caso de estar escritas en prosa. Vi entonces la luz. La forma poética podía ser arbitraria, insumisa, antiformalista y podías plasmar lo que te saliera de las falanges a tu antojo, y comencé entonces a juntar palabras, a situarlas en distintas líneas, ¿es esto poesía?. Ni idea. La poesía como todo aquello que pretende ser un arte ha de sugerir, evocar, emocionar, llevarnos al abismo del deseo, de la desesperanza, amarrarnos a la realidad, meter la cabeza en la olla de los recuerdos… Poco ha de importar la forma que adopte cuanto escribimos; ya sea poesía, relatos o novelas.
¿Es poeta el que escribe poesía?. ¿Se puede ser poeta sin haber escrito nunca un verso?.
Hay quien afirma que sí. Ahora bien si alguien nos dice que se siente fontanero y no sabe cambiar un grifo nos lo tomaremos a broma. Con los poetas, ¿hemos de hacer lo mismo, si no han escrito un verso?
¿Tiene el poeta una sensibilidad especial?. Escribir es un oficio como otro cualquiera. El amor que uno pone en sus escritor es el mismo que el ebanista pone en sus muebles el panadero en sus rosquillas o el jardinero en sus rosales, no hay nada especial por tanto en el proceso literario, solo que hay a quien escribir es lo que mejor se le da y decide ganarse la vida con ello.

Poesías30 Mar 2007 12:03 am

Me gustas cuando estás muerta
porque pareces como ausente

Poesías29 Mar 2007 03:19 pm

Dio la vuelta al mundo en setenta y nueve días
a su regreso nuevos países habían nacido
otros sin embargo habían desaparecido
subió al desvan y rebuscó entre los objetos
protegidos por el polvo del olvido
encontró su viejo globo terráqueo
el de los años escolares
en el salón lo examinó con calma
lo hizo girar
el mundo chirrió entre sus manos
“sufre tanto como yo, pensó”

Devaneos29 Mar 2007 12:03 am

Hay ciudades que te alimentan y te ofrecen sus vísceras para que te prepares un “hígado al oporto” en su calles y plazas. Otras son frías y gélidas, distantes, acorazadas. Son como esas personas a las que no tenemos ningún interés en conocer, y que sólo visitamos por obligación, por ignorancia o como víctimas de un engaño. Hay ciudades grises que son un sumatorio de viviendas clónicas y de ristras de urbanizaciones, otras tienen tanta vida que la derrochan en sus flores, en la alegría de sus gentes, en pintureros amaneceres, en las tapas de los bares, en su clima agradecido. Ciudades a las que se les hinca el diente por todos los costados, que siempre están ahí para darnos la bienvenida justa. Ciudades fieles y leales que no cambian de aspecto, que no han sucumbido aún al tandem del ladrillo y del cemento y nos permiten recordarlas como las vimos en su día. Ciudades discretas que hacen de su sencillez su mejor carta de presentación, no como otras ciudades capitalinas que se pavonean de su nobleza, de su clase y surgen pareados de lo más ingeniosos. Ciudades que son mercados ambulantes en las que todo se vende. Hay ciudades infieles, libertinas, voluptuosas edificadas para el pecado carnal, o para el mangoneo, el robo, el hurto, la prevaricación entre palmeras y clima tropical. Hay ciudades que precisan su tiempo, que no se dan al visitante a buenas y a primeras, que requieren un trato, varias visitas para llegar a un conocimiento profundo de ellas, para ir más allá de lo que todos ven o aparece fotografiado en las guías turísticas. Hay ciudades cuya columna vertebral son siete calles, o una única calle, o un malecón por donde fluye su sangre. Hay ciudades que surgen en medio de la nada, en desiertos, que parecen espejismos. Hay Ciudades-Estado y otras que son estados mentales, idealizadas por el imaginario colectivo. Hay ciudades que las vemos como nos gustaría que fuesen y otras que se impregnan de la desesperanza de sus gentes. Hay ciudades cuya historia reposa en las piedras, en cementerios gigantescos. Demasiadas ciudades y muy poco tiempo

Poesías28 Mar 2007 03:01 pm

A 10.000 metros de altura
la tierra es maravillosa
¿por eso las azafatas son tan felices?

Poesías28 Mar 2007 03:00 pm

Deja las pancartas y hablemos

Relatos28 Mar 2007 12:03 am

El autobús lo deja en una ciudad extraña que eligió al azar sobre el mapa. El mar lo ve desde la ventana. El piso es suficientemente amplio para él solo. Vacía su maleta, dispone la ropa en el armario color crudo de la habitación y los libros y devedés en la estantería. Seis de cada. Se acomoda en el sofá y mira el calendario. Es diecisiete de enero. Tumbado coge un libro y comienza su lectura. Es un libro de relatos. Lee durante la mañana. Hace una pausa para engullir comida precocinada, que ha comprado en el supermercado de la esquina y después de una siesta de media hora reinicia la lectura. Llora, se emociona, sonríe, se ovilla y se expande en espasmos. A media noche lo acaba y lo tira a la papelera. El día siguiente a las ocho de la mañana coge la película, la primera comenzando por la izquierda, la introduce en el reproductor y la ve una, dos, tres, cuatro, cinco veces seis veces seguidas con una pausa para comer y dormitar. Luego arroja la película en la papelera y duerme.
El día treinta y uno, a las doce de la noche, se incorpora y hace crujir sus huesos. Los libros y deuvedés llenan la papelera. Cierra la bolsa, baja a la calle y la deposita en el contenedor. Respira lentamente. Los humores urbanos lo marean. Se apoya en una farola y atempera el vértigo. La calle está desierta. El frío eriza sus pelos, rebelde, por debajo de su camisa blanca. Se mira en el espejo retrovisor de un coche destartalado, abierto en canal. Conoce esa cara. En el malecón mira las palmeras que arañan el cielo negro. Zarandea una. Le agrada el contacto de la húmeda arena bajo sus pies. Se desnuda y mira el frente acuoso, negro. Contempla las palmas de sus manos, sigue el trazado de las líneas, dónde nacen y dónde mueren. Repara en los lunares ocres, en las uñas perfectamente recortadas, en los ralos pelos del pecho, en su miembro replegado como un erizo de mar.
Se introduce en el mar, cierra los puños y tiembla. El agua cubre sus rodillas, luego la cintura, finalmente el cuello. Sus ojos lagrimean, haciendo el mar más inmenso. Las algas rozan su piel de gallina. Cierra los ojos y se deja ir.

Poesías27 Mar 2007 10:15 pm

Besos de tornillo
caricias
piscinas azuladas
la siesta
las historias del abuelo
el partido del viernes
los fines de semana
el agua de las fuentes
el chocolate a la taza
el agua de lluvia
la tierra húmeda
la casa en el pueblo
la sombra del roble
abrazos familiares
canciones y poemas
multicines
lenguas extrañas
el crujido de la pizza
las manos blancas
las miradas cómplices
calzadas romanas
olas juguetonas
libros alimenticios
ídolos de pared
el folio en blanco
el pan tierno
la marca del reloj

Poesías27 Mar 2007 10:14 pm

Pisos inaccesibles
ruido
contaminación
campos desérticos
calor infernal
violencia en las aulas
fe ciega
religiones belicosas
gripe aviar
alimentos transgénicos
depresión
dolor de espalda
muertos en la carretera
vertidos en el mar
chimeneas humeantes
políticos en prisión
mutaciones
niños obesos
más canales de televisión
hambrunas exterminadoras
países olvidados
guerras lejanas
ignorancia y estupidez globalizada
menos recursos
más armas
calentamiento global

Poesías27 Mar 2007 10:12 pm

Para qué soñar con la reencarnación
si nacemos cada día

Poesías27 Mar 2007 10:12 pm

Despojado de frases hechas
guardó silencio

Devaneos27 Mar 2007 12:03 am

Un partido político, el PP, se ha pasado cuatro años en la oposición haciendo campaña con las víctimas de los atentados de ETA. No le ha servido de nada, porque han perdido las elecciones de 2008. Si tienen dos dedos de frente cambiarán de estrategia.

Devaneos26 Mar 2007 12:03 am

Ahora nuestras ciudades, Logroño por ejemplo, han visto como han proliferado en estos últimos años, merced al espíritu emprendedor de algunos inmigrantes procedentes del Pakistán, los Donner Kebab, establecimientos que nos acercan productos de otras latitudes, aunque bien pensado, el cordero y el pollo aquí también los tenemos y forman parte de nuestra alimentación, si bien la forma en la que se presentan si que es novedosa en España, pues aquí los bares locales no los cocinan así. Esos rulos de carne ya se los venden preparados, si bien lo que no se sabe es qué contiene la mezcla. Ponen los dos rulos de carne, en sentido vertical, uno de cordero y otro de pollo. Se ve que esa mezcla de carne está bien adobada de grasa, ya que esos rulos al girar reciben el calor de las planchas que hay detras, que van dorando la carne, a medida que va girando sobre sí misma. Su bajo precio, unos tres euros, y unas raciones generosas de carne, envueltas en pan de pita, a las que se añaden salsa de yogur, cebolla, lechuga, picante, a gusto del consumidor, hace que entre los más jóvenes los fines de semana o festivos estos locales estén abarrotados.

Alguna vez que le hincado el diente a un kebab mi estómago a media noche se ha quejado, haciendo ruidos raros y buscando el retrete con insistencia. Entiendo que la grasa que adoba esas carnes la hace jugosa y evita que con la exposición al calor no se quede más seca que la mojama. De vez en cuando esa sangre árabe que corre por mis venas, a raíz de los setecientos años que los árabes estuvieron en España (leía ayer que solo en Valencia doscientos municipios quedaron desiertos cuando se expulsaron a los Moriscos), me impele a engullir un kebab, aún siendo consciente del peaje que mi estómago me hará pagar luego. De todos modos es un sacrificio placentero pues los kebah comidos de ciento en viento me saben la mar de ricos.

Poesías25 Mar 2007 03:17 pm

No quiero un amor desnatado
un amor renqueante, anoréxico
un amor estéril, famélico, huesudo
quiero un amor adiposo, graso
voluptuoso y carnal
no quiero desfiles de huesos andando
de rostros quijotescos
de perfiles invisibles
de niñas que el viento se lleva
de físicos inverosímiles
que lejos de excitar la pupila
producen grima y desconsuelo

Poesías25 Mar 2007 12:03 am

Gotas de lluvia perlan los parabrisas
y cruje el suelo con mi pisar helado
atravieso arcos de piedra
entre peregrinos que dejan la ciudad
al encuentro del Santo
camino alumbrado por farolas con el ojo a la virulé
cláxones de bienvenida y fragor de motores
conforman la orquesta matinal
las primeras luces estallan en el firmamento
y un lígero cosquilleo eriza mis pelos
de las tahonas el olor a pan recién hecho
solivianta mis jugos
y cruzan ante mí sombras negras
en bicicleta, con monos verdes fosforescentes
veo las mismas caras todas las mañanas
triste, araño las piedras
y cincelo un “NO” con lágrimas sulfúricas
vierto entonces la lava de mi ser humeante
y entre vapores imagino otras vidas
que no me pertenecen, que nunca viviré
dispuesto a romper la baraja y matar al Rey de Copas
a deshacer el círculo y salir por la tangente
a dejarlo todo para no encontrar nada.

Relatos24 Mar 2007 12:03 am

Rosauro dio la voz de alarma a grandes voces. La enfermera confirmó que hasta las tres de la madrugada que había efectuado la última guardia el chico estaba allá. Las cámaras de seguridad registraron la salida a pie del enfermo a las 7,23 a.m. El doctor no daba crédito al ver las imágenes. No cabía duda de que el joven del monitor era el mismo que él había casi desahuciado el día anterior.
Lo ha vuelto hacer dijo Isabel, ha vuelto a huir. Su marido asentía. Parecía ser el sino del muchacho. Huir de los demás y también de sí mismo. Bajaron todos los presentes a la cafetería. El inspector se comprometió a tenerlos informados en todo momento acerca del curso de la investigación. Hablarían con gente de la zona, por si alguien lo había visto. Regina buscó una pensión dónde se alojarían los padres del joven. Tenía una intuición que prefirió reservarse

Se desveló, oyó un sonido repetitivo procedente de la puerta. Alguien estaba llamando, golpeando la puerta con ímpetu. Se acercó y miró por la mirilla. Una chica de pelo rubio platino estaba detrás. No sabía quien era. La chica seguía insistiendo. Ismael, estás ahí, preguntó. Dudó si abrir o dejar que se fuera. Entreabrió la puerta. La joven parecía feliz, exultante, estás vivo, gritaba como una loca. Por qué no debía de estarlo pensó. Déjame pasar, no seas tonto, estoy hay que celebrarlo por todo lo alto. Al ver que Isma no se decidía, hizo fuerza y empujando con su antebrazo se adentró en el recibidior, ante la mirada perpleja de su novio. Lo estrechó entre sus brazos. Tu madre estaba en lo cierto, gracias a Dios. Di algo, que parece que no te alegraras de verme. Te conozco, pregunto Ismael tímidamente, con un hilo de voz apenas audible. Regina no daba crédito. Así que no sabes quien soy. Pues mira, tú eres Ismael, yo soy Regina y somos novios, o al menos antes de ayer lo éramos. La cara alelada de él, la incitó a seguir. Hace dos días fuiste embestido por un coche y entraste en coma. Nos llamaron ayer del hospital para decirnos que habías desaparecido. Incluso sopesamos en un primer momento la posibilidad de que te hubiesen secuestrado, ya ves tú que tontería, con eso del tráfico de órganos no sabe uno que pensar. Algo me hacía pensar que si no estabas en el hospital estarías aquí, y no me equivoqué. Por lo que veo, no me conoces, porque tal vez tu en cerebro algo no vaya del todo bien, y no recuerdes algunas cosas. Isma no parecía muy convencido y seguía con los brazos caídos a ambos lados de la cintura, con la misma estúpida expresión de antes y Regina comenzaba a impacientarse. Mira dijo ella, extrayendo una foto de su cartera, lo ves, somos tú y yo, por cierto, tus padres están en la ciudad. Podemos pasar a verlos ahora.
No, replicó tajante. Estoy cansado, quisiera estar solo. Regina al borde del llanto tenía tantas ganas de abrazarlo como de caerle a golpes.
Está bien, cuando te aclares me llamas. Salió dando un estruendoso portazo.

Sintió un escozor en las entrañas, la rabia se apoderó de ella. Será gilipollas. Quizá no era lo más adecuado y se estaba metiendo en camisa de once varas, pero marcó el número. Rosauro, escuche atentamente, su hijo está vivo. Lo pueden encontrar en esta dirección y cortó. Llamaron a un taxi y se presentaron ante un edificio antiguo, en una callejuela estrecha a la que no llegaban los rayos solares y en la que la oscuridad reinante creaba una atmósfera respirable. La puerta de forja estaba entreabierta. Pulsaron el timbre. Nada. Decidieron subir los cinco pisos sin ascensor que los separaban de su hijo. Recuperaron el resuello ante la puerta tras las cual se encontraba su retoño.
Llamaron. Nada. Volvieron a intentarlo. Isma reconoció a la pareja de ancianos pegados al timbre. Abre, sabemos que estás ahí. Hijo, por qué nos haces esto, dijeron al unísono. No nos iremos de aquí hasta que nos abras la puerta gritó Isabel. Sólo queremos verte, nada más, luego te dejaremos en paz, si es eso lo que quieres. Ismael recordaba nítidamente el día que dejó su hogar, pero desconocía las motivaciones que lo llevaron a hacerlo. Si abría la puerta sabía que su vida anterior volvería de nuevo, que los lazos que había decidido romper volverían a atenazarlo, ahogándolo. No podía ceder. No quería traicionarse. Tenía que ser fuerte. Había hecho añicos su pasado y ahora sus padres venían con sus ruegos y sus lamentos tratando de recomponer el puzzle de una vida familiar pasada que él no quería revivir nunca más. No se irían. Lo sabía. Su padre había apoyado su espalda en la puerta, haciendo guardia. Tenía que buscar otra salida….

Regina se dirigió al hospital. Tras una larga espera el Doctor Brue le hizo un hueco en su agenda para atenderla. Ella le contó lo ocurrido con Isma. No lo culpes. No hay demasiados estudios científicos sobre el tema, pero la perdida de memoria es algo bastante normal. Puede tratarse de algo temporal o permanente pero eso es algo que sabremos más adelante. No me preocupa tanto que no me recuerde, si no su actitud, lo noto raro, frío, distante, y no sé si eso también guarda relación con haber estado en coma. Es como si fuese otra persona muy diferente al chico que yo conozco. Todo guarda relación. No nos comportamos de igual manera con nuestra pareja que con un extraño que va sentado al lado nuestro en el metro. Por tanto, si él no tiene recuerdos tuyos, y no sabe quien eres, es lógico que se muestre cauto contigo, que mantenga las distancias. En el momento en el que tú puebles sus recuerdos, entonces cambiará y te verá bajo el prisma del afecto. Estoy convencido de ello. El doctor le inspiraba confianza porque sus palabras eran claras, cortantes incluso, exentas de toda clase de paternalismo. ¿Le importa que vuelva alguna otra vez, a consultarle? Preguntó Regina A Brue no le pasó desapercibido que la joven, aunque desarmada por la situación mantenía una actitud desafíante, provocativa en cierta manera. Quizá fuera consecuencia del cansancio, de las treinta y seis horas que llevaba sin dormir, pero pensó que esa chica se le estaba insinuando.
Vuelva cuando quiera. Le ayudaré en lo que pueda.

….. continuará….

© Chufowski

Devaneos23 Mar 2007 08:58 pm

Hay animales que esperan a la primavera para copular, como las sepias. Llegado el momento, el macho seduce a la hembra con caricias, cambia de color y copulan hasta la extenuación. Después del apareamiento, el agotamiento es tal que mueren. La hembra antes de morir pone alrededor de 500 huevos. Después de copular la pareja permanece junta y es entonces cuando la hembra pone los huevos. Esta noche cuando vaya al bar del Choche y me pida una ración de sepia a la plancha con una salsita que preparan, miraré el plato enternecido. Del sacrificio amoroso surgió la vida, y también mi cena.

Devaneos23 Mar 2007 05:08 pm

No comment

Relatos23 Mar 2007 08:39 am

En el amor todos somos autodidactas, no hay estudios o manuales, directivas ni reglamentos. Si cadenas perpetuas, tercer grados y amor incondicional, perruno, salvaje, ciego, violento.
Amor a uno mismo, a la humanidad, a los animales, a todo bicho viviente. Amor regenerador y cauterizador. Faltan toneladas de amor para hacer la faz de la tierra menos inhóspita y más habitable.

Poesías23 Mar 2007 08:36 am

Yo también aprendí a escribir “de oído”

Devaneos23 Mar 2007 12:04 am

Los Italianos, que basan su alimentación en la pasta, han hecho de la pizza todo un arte. Algo tan sencillo como la pizza es una delicia. La pizza no precisa de grandes florituras ni recargamientos para degustarla. Mis favoritas son las más sencillas, aquellas de masa fina y crujiente, con tomate natural por encima, cocinado lentamente al fuego durante horas y especiado, mozzarella y orégano fresco. La mínima expresión de la pizza es la “pizza blanca”, la cual consiste en hornear la pizza y echarle por encima solo aceite de oliva virgen. La gente que va a Italia, dice a menudo !pero si solo comen pasta y no hay quien la coma de lo dura que está!.
Aquí tenemos restaurantes que hacen la pasta, la cuecen y la dejan en el frigorífico y cuando algún comensal la pide, generalmente niños, le dan un calentón y la sirven.
En Italia la pasta se hace al momento, cuando la pides es cuando la hierven, y te la sirven “al dente”, dura, que cuesta masticarla, pero ojo, no está cruda. A los que están acostumbrados a dejar la pasta cociendo y quitarla del fuego, como el que cocina unas lentejas en la olla, es comprensible que la pasta al dente en Italia no le guste, y sus comidas en ese país resulten un fiasco tras otro.

Las mejores pizzas las he comido en Sicilia, en los camping, los cuales en sus hornos de leña preparaban unas pizzas que quitaban el sentido. Cada día nos sabían más ricas. El nombre de la pizza de cada día estaba en consonancia con el lugar donde nos encontrábamos así que en nuestro deambular por la Isla degustamos la pizza Catanese, pizza acquario, Ericlea Pizza y otras de sugerente nombre como la “pizza blancanieves” solo con mozzarella y orégano. La peor pizza de todas la comí en Cefalú, un lugar turístico de la Isla, en un restaurante. Esa noche añoramos las pizzas del camping, el cantar de las chicharras, el cielo estrellado y los chupitos de grappa, un licor que te deja el estómago a fuego vivo.

Poesías23 Mar 2007 12:03 am

El otro yo pavimenta lo sonidos
atiborra la nada con manos llenas de arena
susurra al oído de la noche palabras de viento
archiva los reproches y los guarda bajo llave
se enamora de los pájaros y empolla por la noche
alimenta su futuro con cruces en el calendario
busca formas extrañas en las palmas de las manos
se enciende cuando el odio lo rocía
contrae los ojos creyendo entender algo
borra las fronteras de tiza con los pies desnudos
vuela su cometa cegado por el sol
regala frases de palabras esdrújulas:
ávido de féminas incólumes…..
desdeña lo común sintiéndose único
El otro yo pestañea ante el espejo pero yo sigo ahí

Devaneos22 Mar 2007 05:43 pm

Es curioso que un país como España que se proclama en su constitución como aconfesional (artículo 16: Ninguna confesión tendrá carácter estatal), buena parte de los días festivos sean de carácter religioso. Entre las festividades se incluyen Jueves Santo y Viernes Santo, Navidad y Año nuevo, Nuestra Señora la Asunción, el Día de todos los muertos o el día de Reyes. Luego están las fiestas locales que generalmente llevan también el nombre de algún santo (san Bernabé, San Mateo, Santiago…). Fiestas internacionales como las del Trabajo, las nacionales como el día de la Constitución. Si vamos a las fiestas locales, se asocian siempre a los santos, con romería y visita a la ermita, celebración gastronómica mediante. Más allá de las creencias de cada cual, si nos paramos a pensar, sería triste que de un plumazo desaparecieran de nuestras ciudades y pueblos todo aquello que tiene elmentos religiosos. Esto es, que de noche a la mañana desaparecieran, las catedrales las iglesias y ermitas presentes en todos los municipios, así como todos aquellos cuadros o tallas escultóricas dedicadas a los santos, a Jesús, a María…. La religión nos ha dejado un legado monumental incuestionable. Ciudades como Roma no serían concebibles sin sus iglesias, o que decir por ejemplo de la Ciudad del Vaticano. No existiría. Otras ciudades como Burgos, León, Salamanca, Sevilla, Barcelona tienen catedrales que son de obligada visita, insertas en los cascos antiguos de las villas, en las que encontramos los trazados primigenios, los vestigios medievales que muchas aún hoy conservan para nuestro deleite.

En otro orden de cosas las novelas históricas que abordan temas religiosos tienen muy buena acogida entre los lectores, convirtiéndose en superventas, copando las listas de libros más vendidos mes a mes. La catedral del mar de Ildefonso Falcones lleva ya un millón de libros vendidos, La hermandad de la sábana Santa de Julia Navarro ha sido un pelotazo, con traducción a veinte lenguas y ya se prepara su versión cinematográfica. El Código da vinci y Ángeles y Demonios que hablaban sobre el santo grial (sangre real) y los Illuminati respectivamente han convertido a su autor Dan Brown en multimillonario. Otro libros como Los caballeros de Salomón ha despachado un millón y medio de ejemplares en los USA, con los templarios como material. El autor español Javier Sierra arrasa en los Estados Unidos con su libro “La cena secreta“. Son solo algunos casos de escritores que han encontrado en el terreno histórico-religioso la fórmula mágica que les ha llenado los bolsillos con un público entregado a las historias que versan sobre sábanas santas, templarios, sangres reales, catedrales en construcción, inquisidores, el camino de santiago…

Devaneos22 Mar 2007 12:04 am

Leí esta noticia en el periódico el otro día. Jordi Sevilla, Ministro de administraciones públicas quiere dar la oportunidad de que los funcionarios del estado que tengan conocimientos informáticos y estén dispuestos a trabajar desde sus hogares, puedan hacerlo. El 40% de las horas de su jornada laboral las podrían hacer desde sus casas.
¿cómo sería una mañana en la vida de estos funcionarios, que se acogieran al trabajo en casa?
yo lo veo así.

María tumbada en la cama, bebiendo un zumo de pomelo y comiendo un tostada impregnada de aceite extra virgen, con legañas en los ojos y en camisón, se sitúa frente al ordenador. La cama a su espalda, sin hacer, con la huella aún fresca de su marido, que entra a trabajar en el turno de las seis de la mañana, hace un par de horas. Enciende su pecé, pero antes apura el zumo y limpia con el dorso de la mano las migas que caen sobre el teclado. En el monitor aún apagado ve un reflejo y apenas reconoce en él ese rostro ojeroso de pelo desmañado. Va hasta el baño y se refresca la cara, quitando las legañas de sus ojos enrojecidos.
El ordenador ya está en marcha. Accede a su programa de correo. Tiene diez expedientes pendientes de resolución y toda la mañana por delante. Se viste y baja a comprar el periódico, bajando las escaleras, desde su tercer piso para desentumecerlos músculos. El cielo raso y el luminoso sol le hacen sonreír, reconciliarse con el mundo que nace cada día. LLega hasta la esquina, donde el quiosquero le da los buenos días, entregándole el periódico local. Lo ojea al tiempo que pausadamente da la vuelta a la manzana. Saluda y es saludada por vecinas y conocidas, a las que dedica unos minutos para ponerse al día de sus vidas y de las defunciones ajenas. Ya en casa y antes de nada, resuelve el sudoku matinal, ya que el doctor Beltrán, le ha dicho que es bueno mantener la mente ágil, y echa un vistazo rápido a los periódicos gratuitos que encuentra camino de caso en el expositor del bar en el que almuerza.
Ya en casa, despacha sus asuntos laborales con diligencia y rapidez. Dos horas sin parar, sin nadie que la inoportune, tecleando como alma que lleva el diablo. Luego baja al bar y almuerza su pincho de tortilla poco cuajada y un mosto grande. Se echa un par de cigarros y al mediodia regresa a casa. Finaliza los expedientes antes de lo previsto, prepara un par de informes, los firma con su firma digital, se comunica con el skype con su jefe de sección e incluso chatea con Marcos, otro de los funcionarios dispuestos a trabajar desde su casa. La última hora la dedica a un curso on-line de presupuestos y a las dos de la tarde apaga el pecé y se pone a preparar la comida. Su marido llegará en media hora, hambriento, como siempre.

Devaneos21 Mar 2007 08:38 pm

Comer y beber a mi manera de Manuel VicentManuel Vicent es uno de mis escritores favoritos. Empezar el domingo leyendo su columna del periódico El País me alegra la mañana. De sus escritos se aprecia que Vicent es un sibarita, que su paraíso está ligado a los placeres gastronómicos y que un buen plato equivale a la perfección. En este libro que es una autobiografía gastronómica, Vicent hace un repaso por los alimentos que han marcado su existencia desde el pan, las cocas, pasando por las verduras, pescados, arroces y paellas, carnes, postres y licores. Para ello el autor comenta los restaurantes en los que se ha solazado y otros a los que no volvería. Estos son esos libros que ven la luz porque detrás hay una figura pública, un escritor de prestigio en este caso. El libro de apenas 190 páginas, tiene poca chicha, y me ha sabido a poco, vamos que ha sido una “construcción minimalista”. Le falta aliento poético, el mismo que Vicent insufla como nadie en sus escritos. El libro contiene unas recetas en sus últimas páginas y otras intercaladas que “aderezan” sus relatos y anécdotas. Se nombran en el libro muchos personajes; escritores, cineastas…amigos del autor que han estado a su lado compartiendo los manjares.
Hay páginas en las que la boca se hace agua, sobre todo si se lee en las horas previas a las comidas. El libro cuenta con algunas anécdotas hilarantes que acallan el ronroneo gástrico.

Manuel Vicent ha descrito así su libro: «En este libro, junto a unos alimentos terrestres, están mis amigos, mis viajes, siempre acompañados por un aroma que me devuelve a la cocina de aquella vieja casa». Comer y beber a mi manera ha ganado el premio Gourmand de libros de cocina 2006 en la categoría «Best Cookbook Illustrations» en castellano

Relatos21 Mar 2007 04:21 pm

Pisadas a la fuga Me levanté legañoso y mis ojos velados por la bruma matinal y por los copos esponjosos se me antojaron onníricos. El frío erizó los pelos, desde la coronilla hasta el dedo pulgar y las calles estaban blancas, el cielo lloraba blanqueando el asfalto ya acuoso.

Vi pisadas huyendo de mí, en todas las direcciones, que me acosaban, iban y venían, se cruzaban y yuxtaponían, pero no lograba encontrar la mía. El frío era aterrador, el viento silbaba entre los copos y las ramas blandían un saludo inhóspito, frío, hostil.

Finalmente, me situé sobre dos de ellas, contorsionando mi figura, hasta casi posar la nariz en el bordillo y lo conseguí. Eran las mías. Esas pisadas estaban ahí esperando desde el invierno pasado, esperando el momento preciso, la llegada de esta primavera blanca para darme la bienvenida. Contento enfilé la calle tarareando una canción que ya he conseguido olvidar.

Devaneos21 Mar 2007 04:16 pm

Muertos en IraqDice el refrán, que muerto el perro se acabó la rabia. Pues bien, en este caso muerto el perro, es decir, Sadam Hussein, dictador y asesino múltiple, para más señas, murió ahorcado y la rabia no se acabó, sino que devino en una peste nauseabunda, una cólera multiplicada por todos los rincones, que ha provocado más de setenta mil muertos tras la invasión de Irak por las tropas americanas y el derrocamiento de Sadam Hussein, entonces en el poder.

Hoy Iraq vive una guerra civil, salir a la calle supone en muchos casos un camino sin retorno, y las calles son hipermercados de odio que no cierran durante las veinticuatro horas del día, 365 días al año. Vendrá más muertes, civiles en su mayoría, y las opciones para acabar con la tragedia son mínimas. La espiral de violencia ha degenerado en un torbellino que arrasa todo cuanto encuentra a su caso, convertido en una trituradora de carne. Si algún día cesa la violencia, cosa que dudo, el escenario que se planteará no podrá ser más atroz. Todos saben quienes son los asesinos y una vez lograda la paz, estarán codo con codo, víctimas y verdugos, a no ser que un bando logre erradicar totalmente al otro, algo improbable. Mientras, la guerra de Iraq forma ya parte de nuestros telediarios, todos los días, durante cuatro años vemos coches ardiendo y carne quemada. Ya no hace mella en el espectador lo que vemos. Cuatro años viendo morir gente nos han inmunizado e Iraq parece ya muy lejano. Los dejaremos que se maten entre ellos y los Estados Unidos finalmente cederán y harán volver a sus soldados cuando se den cuenta de que la vida en ese infierno no vale nada.

Devaneos21 Mar 2007 04:08 pm

A la hora de comer, si he de elegir un plato me decanto por la sencillez. Nada de salsas engañosas, ni deconstrucciones modernistas. Un huevo frito en aceite de oliva virgen es algo extraordinario, cuyo escaso valor de mercado (1-2 euros la docena, dependiendo del tamaño), lo ha vulgarizado, bajo la falsa creencia de que lo bueno hay que pagarlo y que el bajo precio de un producto va asociado a su baja calidad. Falso de principio a fin.

El huevo como decía se ve infravalorado en la restauración, salvo contadas excepciones, como en el caso del restaurante de Lucio en Madrid, que te cobra por unos huevos lo que en otros restaurantes por un chuletón. “Los huevos de Lucio” ya son todo un referente. Nunca he comido los huevos de Lucio pero los que me hago en casa, con el aceite bien caliente, me saben a gloria. Cuando voy de vacaciones, y comienzo el regreso a hogar mi mente ya fantasea con un par de huevos fritos sobre el plato, sólo de pensarlo me relamo.

Lo mismo diré de un tomate madurado por el sol, carnoso, partido por la mitad, con una pizca de sal y un chorro de aceite virgen por encima. Esa es otra exquisitez. Como lo son los pimientos asados condimentandos con ajo bien picadito y aceite, o una ensalada ya sea de tomate o algo más complejo, añadiendo a la lechuga, kiwis, quesos azules, gruyere o parmesano, nueces o avellanas, champiñones frescos, chalotas, huevo duro, ventresca de atún.

Otro plato sencillo pero extraordinario es el gazpacho. Tras pasar por agua hirviendo los tomates, para pelarlos cómodamente, en una batidora disponemos los tomates, el pepino, el pimiento verde, la cebolla, el ajo, la sal, la miga de pan, y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Si a la batimos todo bien y lo dejamos enfríar. Si a la hora de comerlo le añadimos, huevo duro y jamón serrano partido en pequeños taquitos, el gazpacho se convierte en salmorejo. En Sevilla probé un salmorejo tan espeso que parecía un puré, pero me supo a gloria.

Hasta un socorrido bocata puede rozar la perfección. En Logroño todavía tenemos hornos artesanos, que fabrican pan bien trabajado, al cual le puedes hincar el diente al día siguiente, sin que se deshaga, como sucede con estas baguettes que venden en las gasolineras, en algunos supermercados como DIA o en los establecimientos que venden chucherías los cuales hornean un pan precocinado, que si lo comes calientes es pasable, pero que en pocas horas se vuelve incomible y al día siguiente se deshace en la boca.

Mi bocata preferido me lo preparo con pan sobado, un poco dorado por el culo, lo parto por la mitad y dispongo una lata de ventresca de atún, con su aceite de oliva y dispongo unos filetes de anchoa, luego le hinco el diente y aquello no tiene precio. Otra verdad es que cuando el pan está bueno, te lo puedes comer también solo y cualquier cosa que lo acompañe será un éxito ya sea unas onzas de chocolate, chorizo, salchichón, tortilla de patatas. Todo se puede poner entre pan y pan. Lentejas también.

Devaneos21 Mar 2007 07:27 am

Sensualidad

Esta foto me encanta.

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