April 2007
Monthly Archive
Poesías29 Apr 2007 07:26 am
Chicharrina
En el pueblo las horas de agosto no pasan,
se detienen entre los rayos solares,
y ahí permanecen enjauladas horas eternas,
en el limbo, mientras nosotros aligeramos
el tedio puteando a las hormigas,
buscando su muerte cruel.
Sobre los escalones buscamos agujeros
en los que escupir y luego,
como verdugos de sonrisa velada,
las dejamos allí, bañadas en espuramajos.
Vemos expectantes como se agitan,
patalean, seguro que gritando,
clamando, pidiendo su último deseo,
cagándose en todos nuestros muertos.
Su silencioso fragor no hace su muerte
menos intrascendente que la nuestra.
Quietas desaparecen bajo ese manto espumoso.
Risas y aplausos, el demonio palmea nuestras espaldas
y nosotros, ufanos, enfilamos la cuesta
a todo meter, a comprar flashes de naranja
adonde la Calixta,
para aliviar la chicharrina
que derrite nuestros cerebros.
Poesías28 Apr 2007 12:03 am
Inquisición
Alharacas y algazara cortadas
por el mismo patrón: la sonrisa rasgada
la mueca de asco, los ojos en blanco
al horizonte se le caen las letras
mientras en el cadalso la figura
se recorta contra el sol membrillar
la afilada hoja que rasga el viento
refleja rostros atónitos, expectantes
no me olvidéis; “mi último deseo”
saluda a mi mujer en el más allá
dice el verdugo encapuchado
ya no soy, nunca lo fui, ahora lo sé,
musita la voz ahogada
apenas un susurro postrero
la cerviz reluciente
la ofrenda servida
la barbarie colmada
Música27 Apr 2007 09:03 pm
Letras canciones Las aceras están llenas de piojos lo último de Marea
Primero probé a escanear las letras del último disco de Marea Las aceras están llenas de piojos y ponerlas en internet. Como me han llegado varios comentarios de que se ven mal las letra escaneadas (les pase el OCR pero quedaba hecho un churro), las he transcrito, pues veo que todavía no están en la red y ya que me compré el CD y me gusta mucho, las comparto con vosotros. Creo que seré el primero del mundo mundial en colgar las letras de marea “Las aceras están llenas de piojos“, íntegras, tal como vienen en el cedé. Las he revisado y creo que no hay faltas pero bueno si encontráis algo raro me lo decís.
Para que sepáis quienes han colaborado con Marea en este nuevo disco, gente como Evaristo (el de La Polla) en la canción Mil Quilates o Brigi Duque de Koma en Nana de Quebranto, ahí os pongo este pedazo de escaneo.

Concierto de Marea en Madrid
Crónica del concierto de Marea en Miranda de Ebro
Las hora de las moscas
Relincha el pellejo, preñado de espuelas
porque su montura es tan sólos saliva que puebla mejillas
fundiendo los plomos, matando polillas
es el sollozo de un poco con sed
gemido que atiza el rescoldo de la chimenea
tinto de pelea, beso de morder
es el alero que quiere llover
es levante y tramontana y a la hora de las moscas..
chicharrina,
corona de espinas de la que comer
es una blusa con nudo en el pecho,
es un largo trecho y desaparecer,
es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
el pétalo enfermo que canta al toser
yo también te quieroooooooooooooooooooooooooo!!!!!
trataron de herrarle y cerró las tijeras
no fue a cal y canto, qudaba la punta de untar las
heridas.
sirvieron de lienzo las horas perdidas,
es el antojo del ojo que ve
cómo muere solo a través de la misma mirilla
de la misma puerta que quiere romper,
es una mano intentando coger
del amor algún pedazo y los tacones en la nuca de la
vida,
manzana podrida, quijada de Abel,
que se entretiene desabotonando las claras del día
para verte bien.
Los mismos clavos
Me dices que me parezco a los caracoels
me sobra techo, me muero en soles,
tras espesura del chaparrón
será que el camino bueno se ha vuelto malo
o que no quiero pegar ni un palo,
que solo quiero escuchar tu voz.
que siempre llego a la deshora que marca el corazón
y que, cuando estamos a solas, molesta el caparazón.
me dicen que tus braguitas revolotean
que lo hacen sólo pa que las vea
que llevan alas de desamor,
será que las ensuciamos tan malamente
que los colchones son mala gente,
que siempre quieren tener razón
que siempre llego a la deshora que marca el corazón
y que, cuando estamos a solas, molesta el caparazón.
mi casa está donde estás tú
los mismos ojos, la misma luz
mi casa está donde estás tú
los mismos clavos, la misma cruz
los mismos clavos, el mismo ataúd.
Me corten la lengua
Me dijiste “píntame” y pinté una luna
luna de cuarto menguante con guante de podar,
que con la otra mano agita cacerolas
con el ruido de las olas que las tiene enamorá
y lloraste al verla: “imagínate que te pinto yo a ti
un sol radiante y lo pongo delante pa cuando no estés”
que me corten el gaznate si no veo que se baten
mariposas a tu ander
si no lloro una bahía cuando estés loca perdía
de conmigo cojear
le pedí que no me ataras y empezamos
con los nudos en las manos, los grilletes y el bozal,
que más tarde, cuando el día no ejerza
con la camisa de fuerza nos pondremos a bailar,
y trastabillar entre tanto pie que no sabe trabarnos
ni sabe quitarnos las llaves del anochecer
que mala muerte me venga o me rebanen la lengua
si te quise querer mal
tú me diste tanta fiebre, yo te di perro por liebre
y nos quedamos en paz.
que si la noche se estaba encuerando no fue para verme
lo que quería es cincuenta y la cama ¿con quién?, daba igual
con troncos viejos que con calaveras, que esconden los dientes
con dedos largos que nadie les queda para señalar
con los muñones que escriben derecho en renglones torcidos
con el olvido que siempre se acuerda de resucitar,
con los relojes que me echan las cuentas y no han entendido
que no me he rendido, quise fracasar
que me ronden moscardones al olor de los cajones
que una vez cerré por ti
si palpitan cremalleras al compás de primaveras
que no las quieren abrir
que se caiga el sol a cachos, y con él el dios borracho
que te quiso hacer sufrir
que te echó su mal aliento que yo transformé en cemento
para hacerte sonreír.
Nana de quebranto (mala sombra)
No te vayas aún y hazles palmas a los buhoneros
que traen la talega hasta arriba de huesos,
que se han tirado la noche por mí, desenterrando sueños
y hacen aliño si me destiño y doy el día con la letanía de mi vertadero
que no me cabe debajo del sombrero.
no te duermas en mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el sol
llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos los dos
si me cuca un ojillo la parca yo encojo la pata
pero la sonrisa siempre me delata
déjame terminar de pintarle plumas a las ratas,
que cojan vuelo desde tu pelo
donde vivimos desde que los suelos cualquier día nos matan
si de ser cielo es de lo que se trata
no te duermas en mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el sol
llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos tu y yo
cavé mi fosa entre tus cosas, aburrido de haber sido el que más amor te dio
también el que más fatiguita y palabras malditas camino del huerto
sin saber si olía a muerto nuesro triste y asqueroso corazón.
peleándome con mi cabeza no me gana naide,
le falta cordura, me sobra vinagre,
y mala follá, y una boquita muy bien afilá,
que prefiere triscar en la hierba
antes que rendirle cuentas al aire
si te quedas conmigo aquí, sabrás que mi palabra
viste de rojo carmesí,
dale cordel a su trajín, saldrá de mis entrañas
lo que vuelven en oro el serrín
o en más sangre con la que escribir.
Petenera en carne viva
Descose telarañas goteando cuando llega la alborada
y los pone a secar en la maleza de sus ojos que al tronar
le juran por los olivares que les dieron de amamantar
que van a dejar sin cabeza cada madrugar.
Le rondan las pirañas y se apaña azuzando la mirada
para alejarlas con las garrapatas que la quieren devorar
y ser la neblina del bosque que mira y no deja mirar
penacho de invierno sediento de mi lagrimal.
de leña seca su ropaje, petenera su lamento
en carne viva el carruaje que la lleva a sus adentros
la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos,
de ir en contra de los vientos
empalma hasta a a los juncos que eran firmes antes de ser destronados
y nunca se ha corrido con el ruido del gentío y su existir
comadre de las musarañas, como en la canción del Martín
que encuentro sentido al seguido del punto del fin.
Mierda y cuchara
Cuéntame, dime quien te ha colgado el mar de las pestañas
y ahora dársena de estiércol se tornó la comisura de los besos
sed de limón, cimbrear como las espadañas
y en el hueco de mi espalda y la pared
cuelga tu nido del revés
y cada huevo parido es nada
y cada beso en la boca es nada
como si no hubiera pasado nada
un reguero de luna será nuestra casa
de esta luna tan puta de pechos de plata
será el arrullar de la libertad
que tiene cogida pa ti y para mí en la goma de sus bragas
cuéntame del llover, de los días de mierda y cuchara,
de la rara podredumbre del querer cuando no falta nada,
porque sé que el saber no sirvió para dañar tus labios
y que te sobra todo lo que va después
del “yo te quiero” y “yo también”
y mi costilla arrancada es nada
y cada trino quebrado es nada
que fuimos, somos y seremos nada
aguacero de soles caerá en nuestra cama
que sólo quiere amores de piernas mojadas,
y dejarnos prender, que no es menester
ponernos en pie, tú como luna en celo y yo como una cabra
regaré sin querer con silencio de estrellas tu cuarto
que no anhela más que el grito del papel
en el que he escrito mi quehacer
que nunca más servirá de nada,
si su tronío se queda en nada,
cuando su savia ya no riega nada.
Mil quilates
Menos azul y más negrura al agua pura sin color,
la polla dura congelada el arcón,
no quiero besos cuando empiece el tiroteo,
que el rechinar de los muelles de somieres cuando
quieren galopar,
es soneto y melodía y poesía de verdad,
y no tonterías del viento,
dame marrón y llévate blancos de nieve y de encalar
le saco brilla a mi gatillo de danzar
y las caricias se las guardas a tus muertos
que no sabrán si verdean los cipreses o se oscurece el
coral,
si enrojecerán los meses de quererse levantar,
del rosa de los putos cuentos,
son camaleones vestidos de oveja
los ojos traidores que enredan madejas
robando colores de los corazones de los que se dejan
pero del nuestro no,
que late tranquilo sabiendo que salen
detrás de sus hojas cientos de alacranes
que cuidan de que esté siempre en flor,
mojo en el gris que es más añejo y nunca pedirá perdón,
que el cobre viejo me deslumbra más que el sol,
de tan raídos los vestidos que se pone,
y a destilar con los puños de alambique los tabiques
de este mar
y quedarme con la esencia, que es paciencia para andar
saliendo humo de los cojones,
son camaleones vestidos de oveja
los ojos traidores que enredan madejas
robando colores de los corazones de los que se dejan
pero del nuestro no,
que late tranquilo sabiendo que salen
detrás de sus hojas cientos de alacranes
que cuidan de que esté siempre en flor
si despertar son mil quilates de gloria bendita,
mejor soñarme remendando velas marchitas,
que ya estoy harto de remar, compañera soledad,
de tu puerta hasta la mía.
El trapecio
Ya no me estorba el ruido al crecer de la hierba,
la ruina manando en las fuentes
ni el aletear de los jilgueros que enturbian las venas
que haciendo leña de patas de cama y timones
espanto a todas las culebras
y remonto el río a traspiés
si las cuerdasdel trapecio las corté
fue para subir y atarlas y ver a la luna otra vez
y volverlas a cortar una y mil veces
y boquear como los peces cuando les toca perder
me desentraño y el eco suena en la despensa
yo sé que vendrá a desquitarse
él sabe que me ha de encontrar, por las mismas callejas
vendiendo tumbos, sin rumbo, coraje, ni prisa
vertiendo minutos de arena y haciendo sendero al caer
y el trapecio me regala calderilla
para verme de rodillas, pero no le rezaré
de las mechas que ha prendido en la penumbra
soy la que menos alumbra, y es que nunca quise ver,
y cuando me araña las tripas la zarza de pena que escondo
me mezco un ratito en el ancla que lastra mi vida y que no llega al fondo
poco me importa, quizá despojarme del cieno
que me habita entre las orejas
si acaso ensuciarme el regazo para,
si se va todo a la mierda, reírme entre los lamparones
y que la humanidad entera mañana se muera y dé igual.
no quiero ser más que el esqueleto de lo que he sido
que cuenta al oído su penar
sólo el murmurar de los cimientos enloquecidos
que nadie ha podido desflorar.
Por cuatro perras
Contigo me despeño sin saber adonde vamos
y que mis poemas se los coman los marranos
que mastiquen las piedras que duermen en mi paladar
si nos salen raíces tendremos que arrancarnos
si no es suficiente nos pondremos a despulgarnos
que sean pa los cochinos nuestras liendres miguitas de pan
se comerán los cerdos los sueños que no tuve
que tuvieron ganas de follarse hasta las nubes
que saben que mi ventolera fue sólo ladrar
saben que la razón ni me falta ni me asiste
y tengo corazón pa que no te pongas triste
y juntitos no teniendo nada, sobre la mitad
a bellota me saben los labios, a mierda la boca y a barro
las manos
cuando no nos vemos, y al ladito estamos
a bellota, de hócico en hócico, de tanto dolernos, de meter el pico
de no despiojarnos.
lo que les sabe a humo, a mí me sabe a tierra
y, aunque mis gruñidos los vendí por cuatro perras
me quedan un poco de tinta para emborronar
y apagar las colillas en todos los recuerdos
que fueron semilla pero ahora son crisantemos
que esperan que, envuelto en madera, los vaya a besar.
Aceitunero
El cristal de mi pecera tan solo lo ensucias tú
cuando dices: Romero que solo estás
no es pá tanto, haz el favor, abre la luz y cierra el
gas.
que se van, los churretes de sudor del ataúd
y el olor de cantaores al llorar
y mi luna de Jaén baja de luto a caminar
aceitunero el sol
y el cante de ese grajo que en mi garganta no quiere
anidar
aceitunero yo,
si un día fui camino, pues hoy muele molino y a rodar
aceitunero el sol,
con dientes en las botas, mordiendo las gaviotas
al pisar.
Vareando poetas, para hacerlos hablar.
el morral, donde guardo lo que he sido se perdió
con los callos del mango de la sartén
mis alhajas, mi mortaja, con todo lo que ahora me da
igual
me quedó una rienda hecha en cuero de tu piel
el fragor de chiribitas al mirar
unos pies de enredadera y ratonera para el despertar
aceitunero el sol
que prende los fogones del pecho del que lo quiere
mirar,
aceitunero yo,
llenito los bolsillos de aromas de membrillo y de
galán,
aceitunero el sol muriendo a las mañanas cayendo de sus rama a mi
trigal,
para hacerme una lumbre,
aceitunero el sol,
que se acuesta en los mares y siempre le quitan algún
retal
aceitunero yo,
que asústo a la si miente con mi voz de aguardiente al
acunar,
aceitunero el sol,
el árbol de pesares que nunca deja ver el robledal,
aceitunero soy
y los sacos no dan abasto de olores,
de sillas de anea, de tantos sudores,
de anís y pestiños, de lechos de almedra,
de bolas de enebro, de más corazones,
no caben más gatos, con sus cascabeles,
con sus noches muertas para que las vele
no cabe nisiquiera la luz.
Entre hormigones
Sigue durmiendo que no quiero que me veas
escupiendo los flecos de tu falda otra vez
que encontré por los bares y me los metí a pares
entre el hueso y la piel
sueña despacio con mi palacio
que es el paraíso en que piso aunque sea un mojón
con tu nombre escrito por los rinconcitos
de su corazón
cuando despiertes caerás conmigo en el barrizar
y entre hormigones me verás, entre lunas de alquitrán
entre sus pezones tiesos
con las persianas levantás, que a la puta oscuridad
le sobran besos
si estás cansada yo te vigilo las hadas
que se te van en manada con un trote cabrón
a lo alto de un cerro
para ver el entierro de la imaginación
sigue roncando y de vez en cuando, afloja correa
que veas que yo sigo aquí
de mala ralea, siempre de berrea, queriendo gemir
cuando despiertes estaré con los charcos en los pies,
y entre hormigones me verás, entre lunas de alquitrán
entre sus pezones tiesos
con las persianas levantás, que a la puta oscuridad
le sobran besos
aquí estaré, esperando a que pises
todas las mañanas grises y las tardes tuertas,
aquí, de pie, quejío de la acera,
el martillo para espejos de no ver
querrás saber de tantos manantiales
que en mi boca desembocan como lava hambrienta
te contaré que nunca fui un poeta
para las arrugas viejas soy José.
Crónica del concierto de Marea en Miranda de Ebro
Relatos27 Apr 2007 04:09 pm
El camino interior
La noticia había causado gran revuelo entre los empleados de la empresa. El director en jefe, un hombre arrogante y déspota, de maneras toscas y carácter voluble, a decir de la mayoría, que atendía al nombre de Tomás, había decidido tomarse un par de meses sabáticos para hacer el Camino de Santiago. Nadie conocía las motivaciones que habían propiciado que el sedentarismo del que hacía gala Tomás se transformara en movimiento, por caminos y senderos polvorientos, al límite del esfuerzo, dispuesto a cruzar día a día el umbral del dolor físico. Costaba imaginarlo ataviado como un peregrino más, con la mochila a la espalda, botas de monte, y bordón en ristre, al encuentro del Santo Santiago.
El único Dios del que Tomás tenía constancia y al que había adorado desde que tuvo uso de razón, era el dinero, del que éste, poseía cantidades ingentes, que a bombo y platillo donaba a múltiples organizaciones benéficas, acreedor entonces de titulares de prensa que propalaban su generosidad, que ni mucho menos era sentida, sino fruto de los cálculos, pura ingeniería financiera, perpetrados por su mano derecha Braulio. Nada es de balde. Ese era su lema, convertido en una actitud vital que se manifestaba en todos sus aspectos. Hasta los saludos entraban en la esfera de sus cálculos.
Tomás, había completado algo más de cien kilómetros desde su salida, hacía ya una semana en Roncesvalles. Sus pies tenían ampollas en cada uno de sus dedos, los tirones musculares hacían preciso las buenas manos de alguna alma caritativa en los albergues, que con fricciones de alcohol de romero lo dejasen listo para el día siguiente. Tomas estaba acostumbrado a los grandes retos, a desafíos imposibles, no conocía la palabra fracaso y el Camino, se le antojaba como una prueba más, mero trámite, una prueba física de la que estaba seguro que saldría airoso. A la noche, en su camastro caía redondo, desarmado por el esfuerzo, sin concesiones a los desvelos, dormía a pierna suelta con su guía del Camino, apenas iniciada, sobre el pecho.
A su paso por la localidad Navarra de Viana se deleitó con el olor a galleta que desprendía el pueblo.Tomás no veía el momento de llegar al albergue y quitarse las botas. Le quedaban apenas ocho kilómetros para llegar a Logroño, donde finalizaría la etapa de ese día.
Había oído cosas muy agradables de esta ciudad, relacionadas con la gastronomía y la franqueza de sus gentes, la cual conocía sobradamente por sus caldos de fama mundial. En los círculos en los que se movía, el vino de Rioja tenía una elevada consideración y él, que era un sibarita de delicado paladar, siempre disponía de un buen vino a la hora de yantar.
Anduvo con cuidado de no ser arrollado por alguno de los coches que pasaban a su lado, por el estrecho arcén de la carretera, y tras cruzar un polígono, el cementerio que se encontraba a las afueras, le dio la bienvenida a la ciudad de Logroño. Contempló el puente de piedra, cuyos ojos lamían el lento discurrir del Río Ebro, que no atravesó sino que enfiló otro, éste hecho de hierro. Ante sus ojos veía las torres de las iglesias, majestuosas, una cuadrada y otra que punzaba el cielo con su afilada estructura en forma de aguja.
Al dejar el puente a sus espaldas, caminó por la Calle Sagasta, dedicada al político del mismo nombre. Alzó la cabeza y sus ojos se posaron en las galerías de madera de los edificios, que daban fe de haber sido ésta, una calle importante en su día. Compró una bota de piel en una tienda dedicada únicamente a la fabricación de las mismas, donde Félix, el tendero le dio las indicaciones precisas para llegar al albergue, que afortunadamente no estaba lejos, lo que agradeció en su fuero interno, porque el tramo comprendido entre el cartel que anunciaba la llegada a una ciudad y el albergue se le había hecho eternos los días pasados. A esas horas tempraneras el albergue estaba casi vacío. Dejó su pesada mochila sobre la cama de la habitación y tras sellar la credencial fue a dar una vuelta.
Por calles estrechas, de edificios venidos a menos, muchos de ellos en ruinas o en proceso de derribo, fue a dar a una plaza grande y porticada en uno de sus lados, con un enorme árbol en el centro de la misma. Un cartel asalmonado, le invitaba a visitar la catedral que tenía en frente, la Concatedral de la Redonda, la cual se limitó a observar por fuera, en la distancia, reparando eso sí en un reloj de tres esferas, que descubrió en una de sus paredes laterales.
El estómago le rugía. En su nuevo rol de caminante las horas de las comidas quedaban al albur de los acontecimientos, al dictado de sus pisadas. Preguntó a la persona que pedía en la entrada a la iglesia, algún sitio donde comer. A cambio de unas monedas, el pedigüeño, con verbo grácil y palabras bañadas en alcohol le explicó como llegar a la calle Laurel.
Tomás no tomó buena nota de las explicaciones recibidas y acabó en otra calle, próxima a la catedral, donde dio buena cuenta de los excelentes pinchos que preparaban los diferentes bares que poblaban la calle, al final de la cual, leyó en un cartel granate que se trataba de la Travesía de San Juan.
Luego tomó asiento en un banco, de una plaza engalanada con flores de vívidos colores, en cuyo centro se erigía la estatua de un señor montado a caballo. Las proporciones de los testículos del caballo, que parecían dos huevos de pascua le impresionaron. El hombre que galopaba a lomos del cojonudo caballo no era otro que el General Espartero.
Antes de regresar al albergue, caminó por la calle Portales. Siempre había sentido ganas de ver el escenario real en el que Juan Antonio Bardem rodó la película Calle Mayor que había visto tantas veces en su niñez.
Venciendo el letargo y los hachazos de Morfeo, que lo hacían dar cabezadas al andar, con un deambular más propio de un borracho que de un modorro, ojeó el plano de la ciudad que guardaba en el bolsillo del pantalón y buscó otros edificios de interés, cercanos a su posición. La casa del Espartero, o Museo de La Rioja lo tenía justo a su izquierda, al fondo, y permanecía cerrado porque las administraciones estatales y locales no se ponían de acuerdo en como financiar las obras que se estaban llevando a cabo para su ampliación. El edificio de color ocre claro que tenía en frente era el de Correos, el cual después de tres años de obras y días antes de su inauguración, habían llegado a la conclusión de que no era seguro así que estaba cerrado a cal y canto.
De la Travesía San Juan había salido servido, pero no pudo resistirse a probar alguno de los afamados pinchos de la Laurel, cuyos curiosos nombres le llamaron la atención: zapatillas, cojonudos, tio agus, pinchos morunos, matrimonios. Se prometió que sólo tomaría un par de ellos que acompañó de unos “crianzas” que le supieron a gloria bendita. En un estado de placidez etílica y ya achispado, dejó muy a su pesar la calle Laurel. Las agujetas habían desaparecido, sentía su cuerpo ligero, capaz de volar, nada importaba entonces, la placidez lo inundó, encharcó su ánimo, anegándolo de placidez y de algo parecido a la felicidad que relamió con su lengua pastosa. Se dejó ir, todo era maravilloso, superlativo, fácil y sencillo. Vivir era eso, no había dolor, no podía ni quería pensar en nada y a duras penas visualizaba el colchón donde reposaría hasta media noche.
Dos chicos mal encarados y bravucones, nada que ver con los seráficos querubines que debían formar parte de ese estado de placidez que lo embargaba, lo agarraron y pegaron a un muro, no visible desde la calle, encañonándolo con un arma que entró sin dificultad en su boca.
Tomás sintió miedo por su vida. El paraíso anterior se vio desplazado por algo más real, era mucho lo que había en juego, cifrado en bonos, acciones y un gran patrimonio que era la envidia de muchos. Mayor era el miedo a perderlo. El sudor perló su frente. La fría piedra al contacto con su piel le produjo un cosquilleo que devino en un tibio temblor. Los jóvenes se mofaron de la cobarde reacción de su víctima. Vaciaron sus bolsillo y sólo encontraron un billete de veinte euros. Putos peregrinos dijo el más bajo de los dos, mientras le quitaba el reloj, lo dejan todo en el puto albergue. Qué pestazo a alcohol, vaya peregrino de mis cojones, este va a ir a Santiago a cuatro patas, con las rodillas desolladas. Anda vamos, míralo, es un pobre hombre y golpeándole repetidas veces en el rostro a modo de despedida se esfumaron.
Tomás cayó al suelo sin oponer resistencia, como el ahorcado al cortar la soga y fue a estamparse en el suelo. Un reguero de sangre manó de su nariz, tiñendo los adoquines de piedra que le servían de almohada. La cabeza le daba vueltas. Los latidos de su corazón retumbaban en su pecho multiplicados en su garganta con el regusto amargo del miedo. Un pobre hombre, se dijo. Le vinieron a la mente las palabras de su abuelo Genaro. “Nada tiene que temer quien nada tiene”, que venían a confirmar su maltrecha situación. Miró la palma de sus manos, cinceladas con infinidad de líneas que se cruzaban, unas profundas, otras apenas perceptibles, algunas emboscadas en cicatrices y postillas, borrosas bajo chorretones de sudor y de roña.
Toda mi vida pensando que era intocable y es mi aspecto desaliñado, bufonesco, rayano en la mendicidad el que me ha salvado el pellejo. En la entrada al albergue frente al espejo apenas se reconoció en aquel eccehomo amoratado.
En su idea de hacer el camino portaba la semilla del cambio. No sabía si germinaría pero después de lo sucedido ese día, creyó que se trataba un buen comienzo.
Relatos27 Apr 2007 12:03 am
Movida a los ochenta, parte tercera
Tumbada en la cama Pilar echó la vista atrás, abriendo en la memoria el baúl de los recuerdos. Se relamió con los momentos más dulces de su existencia. Y después de hacer balance se dio por satisfecha. No había estado nada mal. Los veintinueve mil novecientos y pico días que había vivido hasta entonces, habían dado mucho de sí. Demasiado, pensaba a veces con amargura.
Si decidía irse con Benigno lo haría por él, por hacerlo feliz, por sacarlo de la cárcel, como él llamaba a la residencia. Se sentía llena de generosidad y de amor al prójimo. Tampoco tenía que rendir ya cuentas a nadie. Sus hijos venían a verla dos veces al año y hasta la próxima visita restaban aún cinco meses. Tiempo suficiente para vivir una historia de amor. Miró el reloj. Marcaba las seis y media. Tenía tiempo de sobra para hacer la maleta y el ánimo necesario para echar el resto en ese incipiente amor crepuscular.
Anselmo y Aurelio escucharon atentos el plan de fuga de Benigno. Anselmo tenía una copia de la llave de la puerta principal, pues le gustaba de vez en cuando salir a escondidas de la residencia e ir hasta su casa, que se encontraba próxima, al final de la calle.
Le reconfortaba ver que en la casa en dónde había nacido y en la que había vivido toda su vida, junto a sus padres, todo seguía igual, como si el tiempo se hubiera suspendido indefinidamente. A veces dormía allá, en su cama, de cuando era niño, y sentía que la suave mano de su madre le mesaba los cabellos, y lo acariciaba hasta que se dormía.
Muy temprano antes del toque de queda, volvía a la habitación, sigiloso como un gato.
Ese era su secreto, del que hizo partícipes a sus amigos, con la entrega de la llave a Benigno, que la guardó en el bolsillo del pantalón al tiempo que se abrazaba a Anselmo. Aurelio también se unió a ellos.
-Os voy a echar mucho de menos, dijo Benigno entre sollozos.
-Seguro, dijo Anselmo guiñándole un ojo. Mándanos una postal de vez en cuando.
-Una de esas en las que salen señoras de buen ver, ligeritas de ropa, en algún lugar de la costa, apostilló Aurelio. Ya sabes que aquí lo más insignificante tiene gran valor. Nos conformamos con muy poco.
-Toma, dijo Anselmo entregándole una llave de gran tamaño. Es de mi casa. Creo que esta noche, si todo va bien, la deberíais pasar allá. Es una casa grande y hay camas de sobra. Tendréis toda la noche para pensar en vuestro futuro más inmediato. Si cogéis el autobús temprano, para cuando la superiora repare en vuestra ausencia, ya estaréis lo suficientemente lejos
.
-No sé como… Anselmo no le dejo acabar. ¡Venga!, vamos a ver que nos dan de cenar hoy estas brujas.
Escolástica supervisó que todo estaba en perfecto orden en el comedor a la hora de la cena. Como Imelda había previsto, sacó el frasco de pasifloras y se echó un par de ellas al gaznate acompañada de un largo sorbo de agua. Al rato sintió un leve malestar. Llamó a Gumersinda para que la sustituyese. Le dijo que no se encontraba muy bien y que iba a echarse un rato a ver si se le pasaba el mareo.
Imelda que no le había quitado ojo desde que entró en el comedor siguió con la mirada los pasos de la superiora que se perdían al final de la escalera, y supo que esa era la última vez que la iba a ver con vida.
A medianoche el silencio sepulcral reinante solo se veía alterado por algunos ronquidos. Pilar bajo las escaleras con cuidado de no ser vista, agarrada a pasamanos con fuerza, como si una fuerza extraña la quisiera retener. No había nadie despierto a esas horas, y la oscuridad era total. Agarrada a la barandilla bajó por la escalera y una vez en la planta baja, adivinó la silueta de Benigno, puntual, con una maleta a sus pies. Fue hacia él.
-¿ Estamos?, preguntó él
-Estamos, dijo ella riendo, y juntos de la mano salieron.
La cara de felicidad de Benigno era tal que Pilar supo que pasara lo que pasara en adelante, esa noche lo había hecho feliz.
El día presente
A Gumersinda le extrañó que la superiora no se encontrara en el comedor a primera hora de la mañana como era su costumbre, y decidió ir a su cuarto. Golpeó repetidas veces la puerta y al no obtener respuesta, ya bastante alterada, decidió entrar.
Oyó pasos detrás suyo. Imelda estaba en la puerta apoyada en las jambas.
-No se moleste, está muerta, dijo, al ver como Gumersinda trataba de volverla a la vida a bofetadas. Hágame el favor de llamar a la policía.
Tras tomarla declaración, dos agentes de policía, la sujetaron de ambos brazos y la acompañaron al vestíbulo, en dónde se concentraba la práctica totalidad de los internos.
Reparó en algo que no había visto antes. En el corcho de la pared del vestíbulo destinada a las noticias y aviso, vio un folio situado en el centro. No era la pulida caligrafía de Benigno, si no algo más tosco. A pesar de alguna cara de reproche, impresa en el papel, había una única palabra, que Imelda quiso pensar, representaba el sentir general.
GRACIAS
Música26 Apr 2007 08:12 pm
Las aceras están llenas de piojos vuelve Marea con Kutxi
El grupo Navarro Marea, liderado por Kutxi Romero Lorente ha sacado nuevo disco, titulado Las aceras están llenas de piojos. (Letras del disco) Hacía muchos meses que no me rascaba el bolsillo para comprar un cedé, pero hoy me he dado una vuelta y me he venido para casita con el disco bajo el brazo. El cedé se compone de once temas y el videoclip de la canción Aceitunero. Viene también un DVD, con un concierto grabado en marzo de 2005 en Barcelona, con 24 temas y dos horas de duración. Marea es de los grupos que en directo ganan, y la voz cazallera de Kutxi suena con fuerza. Kutxi además de componer las letras de Marea ha escrito para infinidad de grupos y ha publicado unos cuantos libros de poesías. Es curioso ver como en sus conciertos la gente más joven que se sabe al pie de la letra las canciones de Marea cantan al unísono cosas como estas
…y esconde la sorna, el manró y los jurdeles,
si vienen los payos, los picos, las leyes,
cucharas que nos guardan en la estaribel,
respeta a tus batos y nunca les bailes
el agua a otras manos,
ni bebas los mares por nadie
que la sangre te quiera beber,
por nosotros no muere undebel…
Como los trileros (28.000 puñaladas)
…La ciudad, libre de miedo,
Multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
Entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon
Y el coñac de las botellas
Se disfrazó de noviembre
Para no infundir sospechas.
Por las calles de penumbra,
Huyen las gitanas viejas
Con los caballos dormidos
Y las orzas de monedas.
Por as calles empinadas
Suben las capas siniestras,
Dejando detrás, fugaces,
Remolinos de tijeras.
Ciudad de los gitanos (28.000 puñaladas)
Marea también es capaz de poner música a versos de Federico García Lorca como su Romance de la Guardia Cívil en la canción Ciudad de los gitanos.
Del nuevo disco, todavía es pronto para hacer una valoración pero hay canciones que van posicionándose con fuerza como La hora de las moscas, Nana de quebranto o Petenera (en carne viva). No vienen a tocar a Logroño así que habrá que ir a verlo a Miranda de Ebro. Ya os contaré que tal concierto hacen, pero doy por sentado que tocarán como siempre, estupendamente.
Relatos26 Apr 2007 12:03 am
Movida a los ochenta, parte segunda
El día de antes
Nadie de los allá presentes pensó nunca que Imelda fuera capaz de matar. Abandonó la estancia acompañada de dos policías taciturnos que la sujetaban de ambos brazos, cabizbaja, como si las miradas de sus compañeras la forzara a pedir perdón, a excusar un acto inhumano, que había sacudido la residencia, la única del pueblo.
Pero antes de dejarlas para siempre, alzó la cabeza con calma, miró quedamente todo cuanto la rodeaba, se recreó en las cortinas asalmonadas que dejaban entrar trozos de luz, y fijó su mirada en las que habían sido sus compañeras todos estos años, percatándose de que faltaban dos personas. Entonces, como un Dios satisfecho, orgulloso de su obra perfecta, dijo a los policías.
- Podemos irnos.
Dos días antes
El mes de enero era el de las rebajas en los comercios y el de las defunciones en la residencia. Los últimos años las estadísticas arrojaban un saldo de ocho muertes ese fatídico mes, casi el mismo número que las que se sucederían durante el resto del año. Todos lo sabían y el miedo flotaba en el aire, formando parte del menú diario. Los más osados hacían apuestas, a hurtadillas, a espaldas de las monjas, que si bien lo conocían, hacían la vista gorda, ante el macabro divertimento de los abueletes.
El cabecilla de la banda, porque, en todos los lugares hay cabecillas, o jefezuelos que se erigen como portavoces del resto, era Anselmo, un hombretón de gran estatura y voz bronca, que erizaba los pelos de sus congéneres, cuando algo le alteraba el ánimo, y profería unos alaridos semejantes a los bramidos de los animales en día de berrea.
Anselmo junto a sus dos compinches, Benigno y Aurelio formaban “el trío del naipe”, así les llamaban las señoras por su gran afición a la baraja, a la cual hacían más caso que a cualquier otra cosa, y acumulaban las tardes menesterosas y los años echando la partida, con un amplio repertorio que iba desde el tute, hasta la brisca, pasando por la pocha y el julepe.
Benigno era el encargado de apuntar los nombres de los candidatos a dejar este mundo, en un cuaderno diminuto, que guardaba discretamente en el bolsillo interior de su chaqueta raída de pana. A pesar de unos leves temblores que lo sacudían con regularidad, mantenía una caligrafía excelente, muy apreciada en las festividades, pues a él recurría la superiora cuando en las fechas señaladas había que hacer confeccionar clase de cartel. A falta de ordenadores, Benigno se presentaba como el escribano perfecto.
La gestión de los fondos recaía en Aurelio, el cual laburó durante cincuenta años en un banco. Añoraba el tacto de los billetes, su olor, y rango de tesorero le hacía más llevadera la estancia. Era implacable, y nadie se la podía jugar. Pilar, una pobre desgraciada, quiso darle gato por liebre al hacer su apuesta, y en lugar de euros, le quiso endosar unos chelines que le había traído su nieto de sus andanzas por el extranjero. El tamaño era parejo, pero Aurelio que examinaba cada moneda que caía en sus manos con la minuciosidad de un relojero, y era tal su concentración que parecía entrar en trance, volvía minutos después del más allá, para proseguir con su tarea, tardó poco en caer en la cuenta del engaño. La sonrisita que se dibujó en los labios marchitos de Pilar fue la estocada definitiva en el orgullo de Aurelio, que cuando cayó en la cuenta del engaño, no se inmutó. Tosió, aclaró entonces su garganta de impurezas, y con una voz perfectamente modulada, se dirigió a todos los presentes.
-Pilar. No confunda usted chelines con euros, y no me confunda a mí tampoco con un majadero, pues desgraciadamente para usted no lo soy. Le comunico que a partir de este momento y merced a sus malas artes, propias de la mala fe y no del despiste, nunca más podrá usted volver a participar en nuestras apuestas. Queda por tanto apartada del juego. Me veré además obligado a dar parte de usted a la superiora. Seguro que disfruta con ello.
Dijo esto último relamiéndose, paladeando cada palabra, al tiempo que Pilar se arrugaba en su asiento, cubriendo su cabeza con las encallecidas manos, buscando una invisibilidad imposibilitada por su atuendo negro.
Los allá presentes rompieron a aplaudir, contagiados por un entusiasmo común gestado en la molicie, que les hizo revolverse en sus asientos, excitados, testigos de un momento irrepetible que avivó la anodina vida de la residencia, en primera línea de esa representación en la que Aurelio habló con una afectación propia de un actor, gesticulando, moldeando las palabras en al aire, ante la mirada atónita de su ya entregada audiencia.
Cuando Pilar, sollozando, se tiró de bruces al suelo, deslizándose sobre el bruñido terrazo, hasta que el mentón frenó su deslizar a escasos centímetros de los mocasines de Aurelio, pidiendo clemencia, el improvisado auditorio, era un tapiz humano de expresiones abobadas, bocas entreabiertas, miradas perdidas en el infinito.
Aurelio desparramó la mirada a su alrededor y bajándola a ras de suelo, indiferente clamó.
- Ya es tarde Pilar, las cosas hay que pensarlas atrás. Guarda tus lloriqueos para mejor ocasión.
Movió su pierna derecha como quien se sacude el agua de lluvia de un chubasquero, hasta que Pilar, vencida, le soltó. Eran muchos los que se la tenían jurada a Pilar, muchos por tanto los que obtuvieron placer, vengando las afrentas sufridas estos últimos años, atiborrados de rencillas y maleentendidos.
Las cuatro ancianas del fondo decían que le sacaban cierto aire a John Wayne, otras que era clavado a Bogart, algunas más jóvenes con la líbido enardecida al calor del brasero, musitaban que tenía la misma percha que “el coneri, el cerocerosiete”. ¿tendrán también su mismo pistolón?, decían entre risas, con los mejillas enrojecidas.
La magia del momento se hizo añicos, cuando por la puerta apareció a trancos Escolástica, la superiora, dando voces, moviendo aparatosamente los brazos, como si una nube de mosquitos la rodeasen, mandando a todos los presentes a sus respectivos cuartos.
Pilar se levantó ayudada por Anselmo y Benigno. En su rostro se dibujaban ríos secos de maquillaje que morían en la comisura de los labios. Benigno se compadeció de ella.
-Hablaré con Aurelio y ya verá como podemos arreglarlo, él no es así.
Pilar le miró fijamente, con tal intensidad que Benigno sintió enrojecer, como cuando en los años verdosos de la adolescencia su prima Martina le cogía de la mano y juntos iban al río a darse un chapuzón en las gélidas aguas del río Nela.
Sintió que los ralos pelos de su espalda se le erizaban, y luego notó una punzada en su indolente corazón. Si le hubieran preguntado si era la llamada del amor la que atronaba en sus oídos y se amplificaba en su sonotone, hubiera respondido aún a riesgo de errar que sí, mil veces, un millón, hasta perder la voz, como un ruiseñor ronco.
Algo sintió también a su vez Pilar, porque sus ojos glaucos se encendieron, resplandecientes y vivarachos, más propios de una adolescente que juguetea con su novio y descubren sus cuerpos en un portal a escondidas del mundo, que de una señora octogenaria cuyo porvenir guardaba en una caja de madera con forma de ataúd.
Escolástica fue hacia ellos malhumorada, echando pestes. Los separó con malas artes, zarandeándolos y mandándoles al orden, poniendo el grito en el cielo. Tuvo tiempo Anselmo de revolverse y cual grácil equilibrista endosar un beso en las mejillas incandescentes de su pretendida, antes de encaminar los pasos hacia su habitación.
Devaneos and Denuncia25 Apr 2007 01:56 pm
La venganza de la tierra y el pasotismo mundial
Oímos con frecuencia que más vale prevenir que curar. Llevarlo a la práctica no es que no sea fácil sino que no interesa. Las voces de alerta sobre el daño que infringimos a diario al planeta tierra, empiezan a sonar con fuerza, autores como Lovelock afirman que el daño ya está hecho y que el crecimiento sostenible es una milonga. Aún dejando hoy de vertir gases a la atmósfera, residuos a los ríos y a los mares, de talar bosques, todo esto no servía de nada, porque el daño ya es irreversible. Esto gustará a esos partidiarios de vivir el día a día.
Si todo está perdido más razones tenemos, pensarán muchos para arrasar todo cuanto podamos, urbanizar más y más rápido, sin preocuparnos demasiado por las sacudidas que la naturelaza a veces ofrece, en forma de tornados, ciclones, sequías, tsunamis o inundaciones. ¿interesa prevenir?. Primero habría que reconocer que el cambio climático es un problema y luego ver que soluciones tomar.
Países como EEUU o China no ven el problema o miran para otro lado. Ellos quieren crecer, aumentar su PIB, reducir sus tasas de desempleo y el medio ambiente no van a permitir que sea una palo en las ruedas de esa bicicleta propulsionada hacia la modernidad y el crecimiento económico. Si los gobernantes que son los que tienen la postestad de llevar a cabo los grandes cambios y de adoptar las medidas precisas piensan así, ¿qué podemos hacer los ciudadanos?. Los más optimistas quitarán leña al fuego, y se preguntarán por qué se habla tanto ahora del cambio climático cuando hace una década nadie sabía en qué consistía y solo se hablaba del agujero de ozono. Dirán que atiende a una campaña mediática, que busca asustar a la población, meterle el miedo en el cuerpo, con teorías fatalistas, pues es poco probable, sino imposible que la Tierra deje de existir a corto plazo. Como esas ideas las compartirán y defenderán también los gobernantes todo seguirá como hasta ahora, o peor.
Otros, menos optimistas, entre los que me incluyo creemos que la Tierra tiene memoria y se tomará antes pronto que tarde justa venganza. Algún día vendrán a nuestras costas olas de gran tamaño, no sé si Tsunamis y se llevarán un pedazo de litoral tierra adentro, también claro está las urbanizaciones y campos golf allá ubicados. Habrá miles de muertos, la gente se llevará las manos a la cabeza, eso sólo les pasa a los otros, pero aquí en España, no tiene ningún sentido, dirán entre sollozos, ¿por qué nosotros?. Se buscarán culpables ya sea el Gobierno central, el autonómico o el local. Dirán entonces que esto tenía que pesar tarde o temprano, que no se puede ni debe edificar en cualquier parte y cosas similares, pero como siempre pasa en este país se hablará de ello y mucho, a toro pasado, cuando la tragedia haya acaecido y los muertos se cuenten por miles.
Mientras, nuestros políticos siguen aprobando planes urbanísticos que destrozan zonas vírgenes en zonas costeras, dando luz verde para que se edifique en cualquier parte, sin importar que se trate de zonas protegidas o no, construyendo campos de golf sin orden ni concierto, sin preveer si habrá agua suficiente, no para que los ricachones que van a darle a la pelotita la gocen en unos campos alfombrados de verde, sino los vecinos de la zona, que ven indefensos como sus recursos naturales se esquilman para que unos pocos vayan allí de vacaciones, mientras que los alcaldes, concejales de urbanismo, y constructores entre otros se enriquezcan.
Si al menos hubiera algún partido político que propusiera algo diferente habría un rayo de esperanza. Habrá que estar atentos para ver cuantos minutos destinan Rajoy y Zapatero en su campaña al cambio climático, al crecimiento sostenible, cuantas veces van a hablarnos de como entre unos y otros están destrozando todo el litoral, porque en todas las comunidades, sean del PP o del PSOE cuecen habas. No nos dirán tampoco que medidas van a tomar para evitar la dependencia energética del petroleo, o que políticas piensan llevar a cabo para incentivar las energías limpias, no nos dirán tampoco si para ellos el cambio climático es una pamema o un problema serio que ocupará su agenda.
La cuenta atrás ya ha empezado.
Relatos25 Apr 2007 12:03 am
Movida a los ochenta, parte primera
Nadie de los allá presentes pensó nunca que Imelda fuera capaz de matar. Abandonó la estancia acompañada de dos policías taciturnos que la sujetaban de ambos brazos, cabizbaja, como si las miradas de sus compañeras la forzara a pedir perdón, a excusar un acto inhumano, que había sacudido la residencia, la única del pueblo.
Pero antes de dejarlas para siempre, alzó la cabeza con calma, miró quedamente todo cuanto la rodeaba, se recreó en las cortinas asalmonadas que dejaban entrar trozos de luz, y fijó su mirada en las que habían sido sus compañeras todos estos años, percatándose de que faltaban dos personas. Entonces, como un Dios satisfecho, orgulloso de su obra perfecta, dijo a los policías.
- Podemos irnos.
Dos días antes
El mes de enero era el de las rebajas en los comercios y el de las defunciones en la residencia. Los últimos años las estadísticas arrojaban un saldo de ocho muertes ese fatídico mes, casi el mismo número que las que se sucederían durante el resto del año. Todos lo sabían y el miedo flotaba en el aire, formando parte del menú diario. Los más osados hacían apuestas, a hurtadillas, a espaldas de las monjas, que si bien lo conocían, hacían la vista gorda, ante el macabro divertimento de los abueletes.
El cabecilla de la banda, porque, en todos los lugares hay cabecillas, o jefezuelos que se erigen como portavoces del resto, era Anselmo, un hombretón de gran estatura y voz bronca, que erizaba los pelos de sus congéneres, cuando algo le alteraba el ánimo, y profería unos alaridos semejantes a los bramidos de los animales en día de berrea.
Anselmo junto a sus dos compinches, Benigno y Aurelio formaban “el trío del naipe”, así les llamaban las señoras por su gran afición a la baraja, a la cual hacían más caso que a cualquier otra cosa, y acumulaban las tardes menesterosas y los años echando la partida, con un amplio repertorio que iba desde el tute, hasta la brisca, pasando por la pocha y el julepe.
Benigno era el encargado de apuntar los nombres de los candidatos a dejar este mundo, en un cuaderno diminuto, que guardaba discretamente en el bolsillo interior de su chaqueta raída de pana. A pesar de unos leves temblores que lo sacudían con regularidad, mantenía una caligrafía excelente, muy apreciada en las festividades, pues a él recurría la superiora cuando en las fechas señaladas había que hacer confeccionar clase de cartel. A falta de ordenadores, Benigno se presentaba como el escribano perfecto.
La gestión de los fondos recaía en Aurelio, el cual laburó durante cincuenta años en un banco. Añoraba el tacto de los billetes, su olor, y rango de tesorero le hacía más llevadera la estancia. Era implacable, y nadie se la podía jugar. Pilar, una pobre desgraciada, quiso darle gato por liebre al hacer su apuesta, y en lugar de euros, le quiso endosar unos chelines que le había traído su nieto de sus andanzas por el extranjero. El tamaño era parejo, pero Aurelio que examinaba cada moneda que caía en sus manos con la minuciosidad de un relojero, y era tal su concentración que parecía entrar en trance, volvía minutos después del más allá, para proseguir con su tarea, tardó poco en caer en la cuenta del engaño. La sonrisita que se dibujó en los labios marchitos de Pilar fue la estocada definitiva en el orgullo de Aurelio, que cuando cayó en la cuenta del engaño, no se inmutó. Tosió, aclaró entonces su garganta de impurezas, y con una voz perfectamente modulada, se dirigió a todos los presentes.
-Pilar. No confunda usted chelines con euros, y no me confunda a mí tampoco con un majadero, pues desgraciadamente para usted no lo soy. Le comunico que a partir de este momento y merced a sus malas artes, propias de la mala fe y no del despiste, nunca más podrá usted volver a participar en nuestras apuestas. Queda por tanto apartada del juego. Me veré además obligado a dar parte de usted a la superiora. Seguro que disfruta con ello.
Dijo esto último relamiéndose, paladeando cada palabra, al tiempo que Pilar se arrugaba en su asiento, cubriendo su cabeza con las encallecidas manos, buscando una invisibilidad imposibilitada por su atuendo negro.
Los allá presentes rompieron a aplaudir, contagiados por un entusiasmo común gestado en la molicie, que les hizo revolverse en sus asientos, excitados, testigos de un momento irrepetible que avivó la anodina vida de la residencia, en primera línea de esa representación en la que Aurelio habló con una afectación propia de un actor, gesticulando, moldeando las palabras en al aire, ante la mirada atónita de su ya entregada audiencia.
Cuando Pilar, sollozando, se tiró de bruces al suelo, deslizándose sobre el bruñido terrazo, hasta que el mentón frenó su deslizar a escasos centímetros de los mocasines de Aurelio, pidiendo clemencia, el improvisado auditorio, era un tapiz humano de expresiones abobadas, bocas entreabiertas, miradas perdidas en el infinito.
Aurelio desparramó la mirada a su alrededor y bajándola a ras de suelo, indiferente clamó.
- Ya es tarde Pilar, las cosas hay que pensarlas atrás. Guarda tus lloriqueos para mejor ocasión.
Movió su pierna derecha como quien se sacude el agua de lluvia de un chubasquero, hasta que Pilar, vencida, le soltó. Eran muchos los que se la tenían jurada a Pilar, muchos por tanto los que obtuvieron placer, vengando las afrentas sufridas estos últimos años, atiborrados de rencillas y maleentendidos.
Las cuatro ancianas del fondo decían que le sacaban cierto aire a John Wayne, otras que era clavado a Bogart, algunas más jóvenes con la líbido enardecida al calor del brasero, musitaban que tenía la misma percha que “el coneri, el cerocerosiete”. ¿tendrán también su mismo pistolón?, decían entre risas, con los mejillas enrojecidas.
La magia del momento se hizo añicos, cuando por la puerta apareció a trancos Escolástica, la superiora, dando voces, moviendo aparatosamente los brazos, como si una nube de mosquitos la rodeasen, mandando a todos los presentes a sus respectivos cuartos.
Pilar se levantó ayudada por Anselmo y Benigno. En su rostro se dibujaban ríos secos de maquillaje que morían en la comisura de los labios. Benigno se compadeció de ella.
-Hablaré con Aurelio y ya verá como podemos arreglarlo, él no es así.
Pilar le miró fijamente, con tal intensidad que Benigno sintió enrojecer, como cuando en los años verdosos de la adolescencia su prima Martina le cogía de la mano y juntos iban al río a darse un chapuzón en las gélidas aguas del río Nela.
Sintió que los ralos pelos de su espalda se le erizaban, y luego notó una punzada en su indolente corazón. Si le hubieran preguntado si era la llamada del amor la que atronaba en sus oídos y se amplificaba en su sonotone, hubiera respondido aún a riesgo de errar que sí, mil veces, un millón, hasta perder la voz, como un ruiseñor ronco.
Algo sintió también a su vez Pilar, porque sus ojos glaucos se encendieron, resplandecientes y vivarachos, más propios de una adolescente que juguetea con su novio y descubren sus cuerpos en un portal a escondidas del mundo, que de una señora octogenaria cuyo porvenir guardaba en una caja de madera con forma de ataúd.
Escolástica fue hacia ellos malhumorada, echando pestes. Los separó con malas artes, zarandeándolos y mandándoles al orden, poniendo el grito en el cielo. Tuvo tiempo Anselmo de revolverse y cual grácil equilibrista endosar un beso en las mejillas incandescentes de su pretendida, antes de encaminar los pasos hacia su habitación.
Libros and Crítica24 Apr 2007 02:44 pm
Hoy Júpiter libro de Luis Landero
Luis Landero da muestra de sus dotes de narrador, de creador de historias apasionantes, como las que nos ofrece en su novela publicada hace pocas semanas, Hoy Júpiter, publicada por la editorial Tusquets, en las que aparentemente no pasa nada, pero en las cuales sus personajes sufren maremotos interiores, consumidos por el odio, los celos, abrasados por el amor incandescente, por los celos redimidores, por el afán de venganza. Son dos historias paralelas las que acaban convergiendo.
Una ocurre en un pueblo y tiene como protagonista a Dámaso, al cual, los delirios de grandeza de su padre lo convierten en un infeliz. Son muchas las metas que el infante Dámaso debe cruzar, los retos a afrontar, las pruebas a superar, las virtudes inherentes a descubrir y ya desde niño Dámaso ha de tener claro que quiere hacer con su vida, robándole su padre, primero la niñez y luego exiliándolo de la vida familiar cuando otro joven, Bernardo, ocupe su lugar, para convertirse en el ojo derecho de su padre, que pondrá en él todas sus esperanzas, canalizando todos sus esfuerzos económicos y desvelos, hacia el triunfo de ese joven guapo e inteligente que se deja querer y redimirá a todos de sus hueras y anodinas existencias.
Tomás es el protagonista de la otra historia. Apasionado de los libros, desde joven supo que su mundo era de papel, un cosmos de letras. En la soledad de su habitación, entre sus libros, de los que ha memorizado párrafos enteros, se siente a salvo y poderoso. Un buen día Marta, aún menor de edad, entra en su vida, lo cautiva y enamora, y Tomás que aquel entonces ya da clases en un instituto como profesor de literatura y se cree destinado a grandes logros, se ve irrefenablemente atraído por ella, lo consume el deseo y juntos viven un apasionado y tórrido romance, donde Tomás se desboca, asume su papel de mentor, de profesor y la instruye, interpretando para ella las escenas de sus libros, hasta que domestican su amor casándose y tienen una niña. Son muchos los proyectos que Tomás tiene en mente; ser profesor de universidad, publicar su tesis, y transformar sus manuscritos en libros de éxito.
Landero se asoma a la profesión que él tan bien conoce, la de profesor, ya que él lo es, de literatura, en la escuela de Arte Dramático de Madrid, y así vemos como ese mundo invulnerable que pueblan los personajes de las novelas que Tomás lee, no casa con el mundo real, para una vez descreído, afirmar que debería haber libado de la flor no de la miel. La vida hay que vivirla, no leerla, sería una conclusión válida. Ese papel pasivo, de ratón de biblioteca, en las antípodas de un hombre de acción, lo consume, porque siente su vida desperdiciada, entre toneladas de tinta, más aún cuando ve de nuevo como Teresa, una de sus alumnas adolescentes, atiende embobada en sus clases, inflando el ego de Tomás, que siente de nuevo la llama de la vida, un tibio cosquilleo en la planta de los pies. Una aventura fugaz y extenuante, un amor ficcionado y astringente, una representación que agota los tópicos del amor en escasas semanas y que portará el germen del fracaso, de la derrota, de todo lo que ocurrirá después entre Tomás y su mujer Marta, dispuesta a “embarcarse” en una insólita aventura.
No es necesario embebernos en la lectura de un bestseller para desear tener un rato libre, que dedicar a su lectura. Landero lo consigue con Hoy Júpiter, con una prosa limpia, nada retórica, de léxico rico y abundante que plasma con todo lujo de detalles, lo aparentemente intranscendente, como las primeras fases del enamoramiento, el hastío matrimonial alimentado de silencio e indiferencia, la ávidez de éxito y su relativismo, el egocentrismo artístico, el abaratamiento de la cultura para acercarla a los alumnos, la cruz del condenado “a ser alguien”, con una vida impuesta por los otros.
Las mujeres, con carácter secundario y poca hondura se muestran en el libro como el oscuro objeto del deseo, lúbricas y procaces, en las que Tomás buscará halagos y reconocimientos a su labor intelectual a su excelencia didáctica y protagonizarán las situaciones más hilarantes, como los devaneos sexuales postreros de Marta.
La lectura de Hoy Jupiter me ha embargado, y ya estoy entusiasmado con leer lo próximo de Landero, si al final lleva a la práctica el proyecto que tenía en mente y leí en una reciente entrevista al escritor, sobre un hombre que el día que celebra su jubilación ante sus compañeros se explaya, en una perorata, durante doscientas páginas. A Landero da gusto infinito leerlo y también oirlo. Gracias maestro.
Poesías23 Apr 2007 12:03 am
La voz interior
Empolva con ceniza la esperanza
apuntala el odio con barreños de cemento
amordaza la bondad con manos encallecidas
anega el espíritu con aguas petroleadas
saliniza la voluntad hasta esterilizarla
riega las heridas con vinagre de manzana
remueve el pasado, hediondo, hasta la naúsea
puebla las noches de fantasmas con gruesas cadenas
abre la puerta al demonio de la guarda
siempre alerta
hasta la locura
Devaneos22 Apr 2007 08:07 pm
La menestra Riojana también se globaliza
Hablamos de los males de la globalización, de la explotación infantil, de salarios irrisorios, de la deslocalización de las empresas, de la destrucción de mercados autóctonos, pero somos partícipes de todo ello cuando vamos a comprar. Si echamos por ejemplo un vistazo a las prendas que compramos, veremos que la mayoría se fabrica en China, Vietnam… Comprando esos productos engrosamos los beneficios de esas empresas que se dieron cuenta de que producir allí en Asia era más barato que producir en Europa, con unos costes de personal más bajos y saltándose los derechos de los trabajadores “a la torera”, así que tras despedir al personal europeo y darse el piro al continente Asiático ahora las ventas les dan la razón y marcas como Pull&Bear o Nike obtienen cuantiosos beneficios.
Si el mercado no comprara esos productos, quizá se plantearan muchas cosas, pero esto no ocurre y los dictados del mercado abastecen a consumidores a los importa un pimiento donde se haya fabricado, ya que solo cuenta el precio.
Hablando de pimientos, en la Rioja, tierra de producción de pimientos rojos es dificil encontrar en los supermercados, pimientos autóctonos, ya que la mayoría vienen de Perú o de China. Eso sí, ves el envase y pone fabricado en España, envasado en España, y luego “producto originario de Perú o de China”. Muchas empresas Riojanas y Navarras han comprobado que les sale más barato traerse toneladas de pimientos de allí en contenedores y luego venderlos aquí como hace Gigante Verde, Celorrio y otras muchas marcas que producirlos aquí. Con los esparragos pasa parecido y en breve le tocará el turno a la alcachofa. Así que la menestra Riojana pasará a llamarse Menestra de la tierra (asiática)
Poesías21 Apr 2007 07:37 pm
Más frío por dentro que por fuera
Desparramado en las cimas
del sol de la mañana
cubierto por periódicos de ayer
de palabras caducas
sangra el día su ira desatada
culminando el acto
de la noche pretérita
la luz ahora es roja
anoche me bebí el “ámbar”
mientras oía comentar:
-A los seis años me di cuenta:
Solo quería lo verde,
soñaba con moléculas verdes
emborrachado de natura
con botellines de vidrio verde
en verdes campos
ingenuo corazón
de noche todos los campos son negros
!luna, te saco una!
Poesías20 Apr 2007 07:36 pm
Franqueza
Paseaba por el parque del Espolón
cuando un turista me preguntó:
¿Quién es el Espartero?
No lo sé, contesté, no soy de aquí.
Mi respuesta sonó tan falsa
como las campanas
En el reloj de arena de la plaza.
Libros19 Apr 2007 08:01 pm
El hijo de la ballena gris de Lynne Cox
Cuando no se conoce al autor de un libro, y por tanto la calidad del mismo, los textos de la contraportada nos permiten hacernos una idea aproximada de su contenido. En otras ocasiones, otros escritores, críticos literarios o periódicos genéricos (Newsday, Boston Sunday Globe, como en este caso) alaban las virtudes del manuscrito.
Vi en la biblioteca “El hijo de la ballena gris” y piqué el anzuelo. La autora es Lynne Cox, que fue nadadora de largas disatancias, escribe ahora artículos en revistas y también libros, como Swimming to Antartica. Del libro he de decir que me gustó la portada, me imaginaba algo parecido a un cuento fantástico, algo parecido a Liberad a Willy pero bien narrado, con una historia fascinante. Tras leerlo, si separamos el polvo de la paja y quitamos lo sobrante, el meollo de la historia se queda en nada y podía haber sido publicada en una revista en media docena de hojas.
El libro está narrado en primera persona, y nos cuenta como un día que la escritora, entonces nadadora, practicaba su entrenamiento matinal por las aguas Seal Beach en California, se encontró con un ballenato que se había perdido de su madre y del resto de las ballenas.
La nadadora se afana entonces en hacer que el ballenato pueda reunirse con su madre.
La autora no escatima para hablarnos del valor del trabajo, del sacrificio, de crecer en la soledad, en la desgracia, en el sufrimiento, con un “rollito coelhiano” que me da sarpullido (….”a veces las cosas no tienen sentido; a veces no hay ninguna razón para explicar cómo o por qué se ha querido hacerlas, entonces lo único que sabía era que debía, que tenía que intentarlo. Si no lo probaba, nucna sabría qué podría haber pasado…..”).
No estamos ante una buena narradora ni nada parecido y se da el lujo de dedicar una página entera a contarnos lo que le gustaría llevarse a la boca, tras mucho tiempo en el agua y utilizar unas metáforas de primero de EGB. Lo único curioso del libro es que en su deambular por el agua nos presenta a una galería de animales marinos que se cruzan con ella: gruñones, rayas venenosas, peces martillo, medusas, garibaldis, ballenas etc.
La autora busca tocarnos la fibra sensible cuando la madre se encuentra con su hijo con la gente del muelle aplaudiendo y entonces la ballena madre mira a la nadadora “a la salvadora de su retoño”, y en esa mirada entiende que le está dando las gracias. Cox es capaz de ver el amor que el ballenato siente por su madre, cuando las dos nadan juntas y es muy dada a fantasear.
Ya como colofón un parrafo final que nos permite ver como escribe Cox:
“Adios Grayson, adiós madre de Grayson, en muy poco tiempo me habéis enseñado cosas que, sola nunca habría descubierto. Me habéis enseñado a escuchar y sentir sin utilizar las palabras. Aunque las palabras fueran infinitas, no habría suficientes para expresar lo que siento por vosotras”.
Humor19 Apr 2007 03:45 pm
(Mal)Tratado de la infidelidad
Si la pareja nos pone unos cuernos que no podemos pasar por la puerta, nos subiremos por las paredes, nos tiraremos de los pelos, nos comeremos las uñas y clamaremos venganza. Al afrontar el problema querremos saber cuántas veces lo hizo, cómo lo hizo, si fue encima o debajo, por delante o por detrás, sobre que superficie, cuánto duró, la intensidad del momento, desde cuando se veían. Los porqués pasarán a un segundo plano.
Ahora bien, creado el problema, las infidelidades basadas en el sexo no son tan malas como las basadas en el enamoramiento. Un gatillazo coyuntural implica pasar un buen rato, pero no hay nada personal en el asunto, de tal modo que a la hora de echarse los trastos a la cabeza, oiremos cosas tales como: la tienes pequeña, no sabes hacerlo, eres un soseras en el catre, lo haces de pena, mi abuelo le echaría más ganas, la lengua sirve para más cosas… Es poco probable que alguien deje a su pareja porque no tener a su lado un Rocco en la cama, ya que el sexo es importante pero no determinante en la salud parejil.
Por el contrario, si nuestra pareja se enamora perdidamente de otro/a, nos encontraremos con varios frentes abiertos y a la hora de comparar, podremos quedar en evidencia en multitud de aspectos, mucho más importantes que el nublamiento mental que proporciona una tormenta de polvos. De ahí que ese enamoramiento extraconyugal lleve a nuestra pareja a entender que las cosas pueden ser de otra manera, que hay otras formas de ser, de sentir, de vivir la vida, de afrontar las cosas y que su relación actúal es una perdida de tiempo, tiempo que debe recuperar.
Por eso, si alguna vez su pareja le pone los cuernos, cuente hasta mil y luego ya calmado, pregúntele a su pareja, si está enamorada, si quiere a esa otra persona, o si solo se trata de sexo, de una aventurilla. Si es así, será posible solucionar el problema, sino delo por perdido.
Devaneos19 Apr 2007 03:05 pm
El valor de la cultura en España
¿Se puede cuantificar el valor de la cultura?. Eso parece, a tenor de lo que expone el libro publicado recientemente por el Ministerio de Cultura, que lleva por título “El valor económico de la cultura en España“.
¿Hemos de pensar que ese valor, es el sumatorio de los ingresos generados cada año, por los cines, teatros, salas de espectáculos, museos, compañías discográficas, distribuidoras, editoriales, librerías, quioscos, y todas aquellas empresas que crean, producen, fabrican, difunden y distribuyen la cultura?.
Este estudio trata de cuantificar como el sector cultural contribuye al valor añadido bruto y al PIB español. Ello implica en primer lugar considerar qué es lo que entendemos por cultura.
En el estudio, que comprende los años 2000-2004, no se considera por ejemplo la publicidad como cultura, al estar ligado a la venta de un producto y no ser un manifestación artística en sí misma. Craso error, pues los anuncios a mi entender, son una muestra clara de los tiempos que corren, el espejo en el que mirarnos y es arte al fin al cabo, el arte de vendernos un producto, de crearnos una necesidad inexistente, de meternos su producto por los ojos, al tiempo que llevamos la mano a la cartera. Las ocurrencias de los anunciantes no difieren mucho de la de los artistas, pues al fin de al cabo quien tiene esas brillantes ideas está creando algo de la nada.
La cultura va ligada a la riqueza, como demuestran los datos. La prosperidad económica nos permite dedicar más tiempo al ocio, ir con más frecuencia al cine o al teatro, comprar libros y revistas, visitar museos o ver a las estrellas de la canción en directo, etc. De todos modos, la “cultura ilustrada” en nuestro país es un espejismo. Basta con observar cuales son los discos y libros más vendidos y las películas más vistas, para constatar que clase de cultura es la que da beneficios y la que prefiere la ciudadanía en su conjunto.
Cualquier libro de Dan Brown, autor de “El Códido da Vinci”, vende más ejemplares que todos los libros de poesía vendidos en España en la última década. Las películas de Santiago Segura suponen más de la mitad de la recaudación del cine Español el año que Segura estrena alguna aventura de su personaje Torrente. El Tomate congrega a tres millones de personas todas las tardes ante el televisor, convirtiendo el corazón en una víscera que supura porquería, mientras teniente de alcaldes se despelotan en Interviú para mostrarse ante sus votantes al natural, sin trampa ni cartón, pues no tienen nada que esconder, locutores radiofónicos sueltan sus peroratas, que los oyentes se aprenden de memoria (es más cómodo suscribir lo que otros dicen, que formular un juicio propio).
Todo esto es la cultura que da dinero de verdad, la que engrosa el PIB, pero más que cultura yo la entiendo como mero ocio, como un pasatiempo. ¿Nos podemos los Españoles considerar un pueblo culto?. El Tomate, Torrente, Dan Brown, Bisbal, Cambio Radical, Triunfitos, iluminados radiofónicos..¿nos hacen más cultos o simplemente hemos de ligar la cultura al entretenimiento?.
Cuando hay universitarios que se licencían sin haber leído nunca un libro, más allá de los apuntes de sus asignaturas, ya es un síntoma del aborregamiento social, y podemos prepararnos pues para lo que nos avecina.
Al hilo de lo que iba diciendo al comienzo, que me voy por los cerros de Úbeda y me pierdo, la mitad del libro antes citado son gráficos y tablas que recogen las distintas clasificaciones de los productos culturales, y la otra mitad es un rollazo acerca de la metodología empleada. Lo que se echa en falta es un apartado de conclusiones, o las previsiones que nos deparará el futuro, la mella que el pirateo hará en las artes audiovisuales y las herramientas para combatirlo. Nada de esto hay en el libro que se convierte en un mazacote, abundante en cifras, difícil de digerir.
Devaneos and Humor18 Apr 2007 08:19 pm
Cirujía cerebral
Todos estos personajes que se ponen silicona hasta en los lóbulos de las orejas, no han pensando nunca en operararse el cerebro?. Ahora hay un programita en el que entras hecho un adefesio y te convierten en un bombón, tanto, que a la hora de comparar el antes y el después no parece tratarse de la misma persona.
A través de esas operaciones de cirujía, el “afortunado” deduce que su vida mejorará, su pareja la deseará más, no sabemos si esto también implica que la querrá mas, sus vecinas se mordarán las uñas de envidia, en el trabajo sus compañeros la verán con otros ojos y por ende ya no será invisible y en el barrio alcanzará el estatus de “famosa“.
Al final la belleza, como todo lo demás, es efímera, y eso no lo soluciona ni la siliciona ni ninguna operación. Está claro que la cirujía cumple una función social en determinados casos, y gracias a ella hay gente que refuerza su autoestima y se evita muchos traumas causantes por su físico, pero esos no salen en la televisión.
Los que si salen, necesitan hacer partícipe de su cambio radical a millones de espectadores, para restregarle por la cara, lo buena que está ahora. Todo eso es banal y superficial y pasado unos meses o unos años, tener menos cartucheras, los dientes blancos y ni rastro del unicejo habrá servido de poco, pues los problemas reales, como la economía doméstica, el trabajo y la salud, no se arreglan con cirujías, y una vez te alejas del espejo sigues siendo el mismo imbécil de antes, eso sí con más autoestima.
Basta con ver la gente que va a estos programas para ver de que pasta están hechos. Propongo que todos los que pasen por el programa luego muestren su nuevo cuerpo remendado en interviú para sacarse unos euros y así aprovechar su efímera fama que como su belleza será provisional.
Denuncia18 Apr 2007 04:45 pm
Guantánamo camino sin retorno
El otro día vi en una librería un libro titulado “Alhaurín: viaje sin retorno a la prisión de los famosos“. En su portada se ve un puño cerrado. Me recordó al cartel de la recomendable película Camino a Guantánamo de Michael Winterbottom. Los Estados Unidos alardean una y otra vez de que es la tierra de libertad, donde todos son iguales y donde cualquier menda a base de esfuerzo y sacrificio puede hacerse millonario.
Lo que ocurre fuera de los Estados Unidos es otro cantar. Hace más de cinco años que hay gente encerrada en la base americana en Cuba de Guantánamo. Gente que para el Gobierno americano solo es escoria, un montón de mierda, sin derecho alguno, salvo el derecho a ser apaleado, maltratado, ultrajado, violado, escupido, y otro sinfín de barbaridades, con las que los soldados de la base ocupan sus ratos de ocio, que parece ser son muchos.
Se les niega a los presos hacer nada en sus jaulas. No se les permite leer la correspondencia que les envían sus seres queridos, ni hablar con los otros presos. No buscan los Americanos hacer justicia, llegar a la verdad del asunto, establecer si la gente allí retenida es inocente o culpable, para lo cual está claro que harían falta pruebas, que al no haberlas, supone tenerlos encerrados, esperando no se a qué. El Gobierno americano sabe que quien espera desespera, y de hecho ya han sido varios los que se han suicidado, con unas autopsias dudosas, que apuntan a otra cosa.
Lo que sucede en la base Americana en Cuba es bien sabido, pero la pasividad internacional permite que estas atrocidades se sigan cometiendo sin que nadie ose a toserle a los americanos. Este es el mundo que nos ha tocado vivir.
¿Se imaginan que ahora cogiera el gobierno español y a todos los imputados en el macrojuicio del 11-M los llevaran recluidos a los Monegros o al desierto de Tabernas en un improvisado campo de concentración, dejándolos allí cinco, seis, diez años, hasta que se pudrieran o disecasen por el sol, apalizándolos o diario, meándoseles encima, insultándoles, metiéndolos un par de días bajo tierra..?.
Esto es lo que viene haciendo EEUU desde hace cinco años, desde 2001, y nadie ha movido un dedo. El que tuvo la desgracia de estar ese día en Afganistán y ser acusado de ser talibán, sin pruebas, es muy posible que si sale de Guantánamo sea con los pies por delante o con el cerebro tan destrozado que su vida posterior será una mierda.
Cuando los Americanos hablen de libertad, justicia e igualdad, que miren hacia Cuba, si saben donde coño queda y quizá se den cuenta de que lo que ellos han montando en Guantánamo es un “campo de concentración” con el beneplácito del resto del Orden Mundial.
Lo último y ya la guinda de este pastel sangrante, es que cuando liberen a los presos, por falta de pruebas, estos no podrán reclamar nada al Gobierno Americano, pues así se ha establecido en una reciente ley. Nadie les va a reparar económicamente de las torturas y vejaciones sufridas, de los años de confinamiento.
Esto es lo que a mi me da miedo, porque es algo real, no las conspiraciones del Club Bielderberg. Si a los americanos se les toleran barbaridades y abusos como este, ¿qué será lo siguiente?.
Poesías18 Apr 2007 10:35 am
Ausente
Te di mi palabra y
te la quedaste
Humor17 Apr 2007 08:42 pm
Vivir más y más hipotecados
Dado que la esperanza de vida va a seguir aumentando en España, los bancos deben estar frotándose las manitas. Si vamos a pasar de los ochenta años sin forzar, las hipotecas a 50 años se van a quedar cortas. Habría que pensar por tanto en lanzar al mercado las “hipotecas a 75 años“. La pides con 20 años y a los 95 tacos la cancelas, o sino tus hijos o tus nietos, que la acaben de pagar. Si así se diera el caso se encontrarían con un pisazo con una hipoteca irrisoria y dado que ahora lo normal es tener un hijo o dos, no habría muchas disputas familiares a la hora de las herencias.
Los jóvenes Españoles casi en el 95% de los casos “sueña” (el artículo dice quiere) con ser propietario, aún a sabiendas que su sueldo es una mierda, que la precariedad laboral es la norma y que sus novias y luego mujeres, en uno de cada dos casos se separarán de ellos y los pondrán de patitas en la calle (esto lo digo yo, lo del porcentaje, el estudio).
Con todo y con esas, estos jóvenes anhelan ser propietarios, “tener algo propio“. Da igual que el piso cueste 240.000 euros y al final del préstamo hayas tenido que pagar 350.000 euros de intereses, a sumar al capital. Todo eso es insignificante ante la satisfación de tener algo en propiedad, y no precisamente algo como un balón de playa, un jarrón chino o un coche, más asequible.
Los bancos y los constructores saben pues que tienen la demanda de sus próximas construcciones aseguradas, que la burbuja puede por tanto ensanchándose (si es que una burbuja se ensancha. Debe ser como el universo que se ensancha y nunca explota), aumentando los precios año a año. Da lo mismo. Se comprarán los pisos como sea, al precio que sea y cueste lo que cueste. De alquiler, pues ni hablamos.
Devaneos17 Apr 2007 08:16 pm
Perejil a precio de chuletón
Hoy al venir de la compra me fijé en algo que quiero comentaros. No hace muchos años, cuando ibas a la pescadería, la dependienta te regalaba perejil generosamente. Sabido es que cuesta poco dinero y que cualquiera puede plantarlo en una maceta, pues se hace fácilmente. Cualquier ama de casa, ducha en el arte de la compra, te dirá que lo importante al comprar no es fijarse en el precio unitario del producto, sino en el precio por kilo, ya que los supermercados son mi dados a poner ofertas que no son tales, con el cebo de todo a 0,99 €.
Ahora algún lumbreras, alguna cabeza pensante, algún crack del mercado, con varios master de marketing avanzado a sus espaldas, ha lanzado al mercado, el perejil en bolsitas de plástico. Si ves que cuesta 60 centimos no parece que sea caro, pero si vamos al precio kilo, el perejil y aquí está lo bueno, sale a doce euros el kilo, al mismo precio que el queso de roncal, que un chuletón de ternera cantabrona y más caro que una lubina o una dorada de piscifactoría.
Sí amigos, así está el mercado. Lo que antes te lo regalaban ahora te dan el sablazo y te lo empluman, sin darte cuenta a dos mil pesetas, de las de antes, el kilo. Así están las cosas. También pasa con las patatas, los tomates, las lechugas y toda la verdura en general, que al agricultor se la pagan a precios irrisorios y cuando la compras en el supermercado el precio se ha quintiplicado o se ha visto incrementado por diez.
En el caso del perejil curioseé con el envase, no fuera a ser que se tratase de perejil transgénico, y sin saberlo fuera bueno para reducir el colesterol, aumentar la líbido, o prevenir algún tipo de cáncer. No decía nada de esto, si no que era fresh perejil. Ahora está visto que para vender perejil y cualquier otro producto siempre viene bien emplear palabros anglosajones para darle al producto más caché.
Logroño16 Apr 2007 10:27 pm
Los coches en las calles y en las aceras

Cada día más veo que los coches no tienen bastante con invadir las calles sino que ahora también a los conductores les da por aparcar encima de las aceras. Esta foto la hice al lado de mi casa, en la calle Beneficiencia en la que solo se puede aparcar en un lado de la misma. Pues bien, durante meses, los coches se suben en la acera y si quieres ir andando por ella apenas puede pasar, y si vas con silla de ruedas o el coche de un bebé te tienes que cambiar de acera, no porque esta sea estrecha sino porque los coches le comen más de la mitad de su anchura. La policía local pasa del tema y no se da una vuelta por allí a poner orden así que día a día veo como esa acera es devorada por los coches sin visos de solución.
Este es solo un ejemplo, porque a las diez de la noche si te das una vuelta por la ciudad de Logroño hay otras muchas calles donde pasa algo similar. Con las miles de plazas de aparcamiento que se han puesto a la venta estos años no logro entender como la gente no se corta un pelo a la hora de aparcar su coche donde sea, sin el menor miramiento.
Logroño and Turismo16 Apr 2007 08:34 pm
Los ositos de Logroño
En la recién remodelada Gran Vía Logroñesa tenemos ahora un buen número de ositos gigantes, réplicas de las gominolas, que flanquean la vía, para gozo, alborozo y éxtasis de los viandantes, que pueden poner así a prueba sus cámaras digitales y llevarse un recuerdo “oso amoroso” de la ciudad Logroñesa.
Los artistas están que trinan, pues dicen que no tiene nada de artístico hacer una escultura gigante de una gominola. Además de ositos tenemos también palmeras, que no pintan nada pero le da a la ciudad un aire más tropical, aunque el Mediterráneo lo tengamos a 500 kilómetros. Hay quien dice que nada tiene que envidiar la Gran Vía Logroñesa a la Madrileña, como chiste no está mal, pero la de aquí son losetas grises que da la imagen de un “desierto gris”.
A la Gran Vía también se le conoce como “pista de aterrizaje”, donde cualquier avión pudiera hacer una aterrizaje de emergencia si es menestar, gracias a las farolas perfectamente alineadas que desde el cielo debe simular eso, una pista de aterrizaje. Si viene a Logroño no deje pues da darse un paseo por la Gran Vía y una vez aquí lléguese a la calle Laurel, conocida como la Senda de los elefantes, para tomar unos pinchos variados ya sean cojonudos, matrimonios, tio agus, brochetas de sepia, orejitas rebozadas, torreznos, zapatillas, etc, o comer unas patatas con chorizo de la tierra, unos caparrones de anguiano, probar los fardelejos y el embutido de baños del río Tobía, y unas chuletillas de cordero hechas al sarmiento. Además ahora está Rioja tierra abierta, con una programación de actos varios que ofrecen la posibilidad de visitar las Iglesias de la ciudad, subir a los campanarios, ver los museos, etc. Si la visita a Logroño la hace a pie, como peregrino haciendo el Camino de Santiago no deje de salir por la calle Mayor, o Marqués de San Nicolás (avituallese de un bocata de chorizo o de un bollo, cruasán, napolitana, o demás exquiseteces en la mejor panadería de Logroño, la panadería Primi, que tienen la tienda en esa calle), por el Arco de Revellín o puerta de Carlos V, ahora también reformada, con un arco de piedra precioso, con un foso y una tarima que muere en el torreón reformado también para la ocasión y que es el único vestigio que queda de la antigua muralla que contenía el Logroño antiguo.
Relatos16 Apr 2007 12:03 am
Todo está mal iluminado
Marcos fue a su trabajo como cada día. Quiere algo le preguntó Martina al verlo entrar por la puerta. Muy graciosa replicó él. ¿Desea precio para el coche, la casa?. Trabajo aquí. No tiene gracia. Espere. Marcelino apareció por la puerta. ¿Qué desea?. Me parece una broma de mal gusto. Esto es una compañía de seguros, si desea algunos de nuestros servicios estaremos encantados de atenderle. Trabajo aquí, no soy ningún cliente. Le tengo que pedir que se marche. No le conocemos de nada. Está bien me voy pero no tiene la menor gracia. En la esquina estaba Luis el quiosquero. Lo de siempre. ¿Qué siempre?. El Marca. Tome. Luis no me jodas, tú también. ¿Le conozco?. Coño, claro que me conoces, soy yo, Juanma, todos los días compro aquí la prensa desde hace cinco años. Creo que se equivoca de quiosco, es normal todos somos iguales, como champiñones. Ya, entiendo, está bien. En la cafetería Sienna paró a repostar. En la barra estaba su buen amigo Borja, que había dejado el instituto y ahora ponía cafés en la barra del bar. Lo de siempre. ¿Completo?. He dicho lo de siempre. Tome, aquí tiene una carta con los precios. Bien, póngame una tostada con aceite y un café descafeinado de máquina corto, con leche templada desnatada.
Juanma salió de allí muy mosqueado. La broma ya estaba tomando proporciones desmesuradas, y pensó que todos actuaban muy bien, demasiado, en especial su compañera Martina que era trasparente como papel de celofán y se mostró al verlo como si fuera la primera vez que lo veía.
Camino de casa, miró los escaparates de las librerías y en el portal llamó al timbre. Abre. ¿Quién es?. Soy yo, abre. ¿Diga?. Mama soy yo, Juanma abre. Lo siento se ha equivocado, aquí no vive nadie con ese nombre. Se sentó en el bordillo y vio como el viento que arreciaba se llevaba las bolsas de plástico y los folletos publicitarios lejos, y luego volvían arremolinándose en torno suyo, jugando con él.
Fue hasta el coche más cercano, y se agachó lo suficiente para mirarse en el espejo retrovisor. Cayó de culo, absorto. Volvió a intentarlo. ¿Quién eres tú? preguntó al rostro del espejo. Soy yo. No, tú no eres yo. Ya, yo soy yo y tú eres tú vaya novedad. Quiero decir que tu no eres Juanma. No, yo soy Miguel. ¿Y entonces yo quién soy?. Ni idea. Juanma fue a la bibiloteca pública y cogió un ordenador portatil con acceso a internet. Introdujo su DNI, en la base de datos de la seguridad social. Dni erronéo, introduzca un dni correcto. Caminó durante horas por toda la ciudad. Nadie lo reconocío, nadie le paró por la calle para saludarle, salvo dos jóvenes que le querían hablar acerca de la salvación celestial. No sé quien soy,¿podéis ayudarme?. Todos estamos perdidos. No, lo digo en serio, no son figuraciones, no sé quién soy y necesito saberlo. Hermano, para el señor todos somos iguales, no importa lo que hayas hecho, él te perdona y te mostrará el verdadero camino. No quiero el perdón, solo saber que está pasando aquí. Toma esta tarjeta, si quieres hablar te escucharemos. Gracias. Los vio perderse calle abajo. Cogió el móvil y repasó sus últimas llamadas. ¿Marta?. Sí, quien es. Soy Juanma, cómo estás. Bien y tú. También bien. Bueno y qué tal todo, bien, tirando ya sabes como son estas cosas. Si no es fácil, y qué me cuentas. Nada y tú, bien lo de siempre. Oye, cómo has dicho que te llamas?. Juanma. No conozco ningún Juanma. ¿Entonces porqué estamos aquí pegando la hebra?. Te confundí con otro. Hoy me sucede a menudo. Tengo que colgar. Juanma entró en una tienda de ropa, y se situó frente a un espejo. ¿Miguel?. No, Pedro. !Ah Pedro!. No está nada mal el ta Pedro pensó. Además su trabajo era una mierda, su madre una paranoica y su novia lo había mandado a freír esparragos hacía meses. Era cuestión de acostumbrarse a sus múltiples personalidades.
Humor15 Apr 2007 12:03 am
El debate político

El PP a un lado, el PSOE al otro. Es normal que no se entiendan.
Devaneos14 Apr 2007 05:15 pm
Abusos urbanísticos destrozar el litoral a coste cero
El informe expuesto en el Parlamento Europeo por parte de Marcin Libicki, Michael Cashman sobre la misión de investigación en Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía , hay que leerlo íntegro porque no tiene desperdicio
Tiene que venir gente de fuera a cantarnos las cuarenta, acerca de el «enladrillado» del litoral, la destrucción de unas fauna y la flora frágiles y el enriquecimiento masivo de una pequeña minoría a expensas de la mayoría, que las laderas de los montes se ven invadidas por un cáncer de viviendas clónicas, no porque éstas sean necesarias, sino que porque suponen un beneficio para urbanizadores, constructores, arquitectos y abogados.
Las repercusiones en el medio ambiente, en la disponibilidad de agua y en el suministro de energía, y los trastornos a largo plazo que acarreará el propio proyecto urbanístico no son, a menudo, sino consideraciones secundarias para quienes pretenden llevarse los beneficios y jamás tendrán que vivir en las urbanizaciones creadas, tengan éstas o no el campo de golf que constituye el no va más de los atractivos de marketing.
Quienes se dan por aludidos por el informe ya han salido al paso, sin el menor asomo de autocrítica claro está. En esa gente inefable que solo piensa por y para el pueblo, lo que dos señores de fuera le puedan decir les importa poco o nada, así que no por ello tratarán de hacer las cosas de otro modo, no. Seguirán destrozando el litoral, construyendo campos de golf, sin importarles otra casa, que hacerse lo más ricos posible y en el menor tiempo posible a costa de los ciudadanos y del terreno.
Informe completo
Devaneos14 Apr 2007 04:55 pm
Los mitines electorales
Hoy la política es un espectáculo y los mitines son su más claro exponente. He acudido a algunos y son muy divertidos. Ver como la gente mueve la banderita, como si de un partido de la selección se tratara, cómo a la hora de la conexión con el telediario, todos se ponen en pie y corean más que nunca arropando a su lider político, el cual sitúa justo detrás suyo, para que se vea en televisión a gente joven, ¿comprometida con el partido?.
Hoy por hoy todos los políticos son unos muermos en sus mitines. La oratoria no es lo suyo. Bastante tienen con no equivocarse cuando leen lo que le ha escrito su asesor. Unos dicen cuatro cosas generalistas, que la gente aplaude entusiasmada, se suelta también algún puyazo al partido de la oposición o del gobierno, se menea la bandera y luego cada uno para su casa, y a las urnas el día de las elecciones.
En un chiste de El Roto, venía un hombre con una papeleta en la mano mientras se preguntaba ¿cómo plasmar todo lo que siento con un voto?. Cierto. Un programa político toca (o debería) multitud de frentes, demasiados, pero a la hora de votar, los políticos pasan a sus seguidores-votantes-fan un papel con las líneas maestras de lo que será su futuro gobierno en caso de que lleguen a La Moncloa. ¿Cuántos temas se podrían debatir a día de hoy, y cuántos se tocan en un mitín?. Se podría hablar mucho de la inmigración, del precio de los pisos, de la corrupción política, de la violencia en las aulas, del cambio climático, de las ayudas tendentes a fomentar la natalidad, etc, pero al final siempre oiremos lo mismo, cada cual ocultará aquellos temas espinosos, como la jubilación a los 70 años, ya saben la desinformación es poder. Cuanto menos sepan los votantes mejor, así luego no podrán reprocharles nada, ni decirles, usted prometió que…..
Se convierte pues el voto en un acto de fe, como lo fue la ratificación de la Constitución Europea. Para algunos su partido político es como la Selección Española. ¿Se puede dejar en la estacada a tu “equipo“?. No, pensarán muchos, pues cómo voy a dejar entonces de votar a…., aunque lo haga mal o bien.
A eso ha quedado reducida la política, a un espectaculo donde el pastor desde el estrado hace que las ovejas muevan las banderas, para al final acabar trasquiladas, o sodomizadas.
Devaneos14 Apr 2007 04:40 pm
Volar por los aires
A todos aquellos que ahora tienen en mente reconquistar los territorios perdidos, Al-Andalus incluido, visto que les encanta volar por los aires, autoinmolarse o prenderse fuego a lo bonzo, no sé como todavía no han patentado las “bombas humanas nucleares”. En año 2007, en los albores del siglo XXI, las nuevas tecnologías permitirán ejecutar unos atentados más sofisticados que ponerse dinamita en el pecho con cinta aislante y volar por los aires llevándose por delante cuanto más gente mejor, como se viene haciendo en Irak, Israel… ¿No sería posible que hoy que la nanotecnología está tan desarrollada, a alguien le implantasen en alguna parte de su cuerpo, una bomba nuclear, de pequeñas dimensiones?. De este modo los efectos de la masacre sería aterrador, con miles de víctimas y así nos podíamos ir todos a freir churros antes de que algún meteorito se estrelle contra la tierra, o el cemento se nos suba a la cabeza y cimente en nuestro cerebro, impidiéndonos pensar (¿o ya ha pasado?). Seguro que estos devaneos que ahora son ciencia ficción en pocos años serán una realidad que formarán parte de ese nuevo terrorismo, al que contribuirán las guerras bacteriológicas, el uso de fósforo blanco y otras tantas sustancias que estarán en boca de todos.
Libros14 Apr 2007 12:03 am
Corazón de tinta de Cornelia Funke
Una amiga me recomendó Corazón de tinta de Cornelia Funke, una escritora alemana, ilustradora y autora de libros infantiles que había cosechado un gran éxito con esta novela en su país y que es autora de otros tantos libros infantiles como El jinete del dragón (2004) o El señor de los ladrones (2002), por citar alguno. El libro me ha gustado mucho. Es ameno y divertido, con un halo mágico que te mete en la historia desde el principio, donde entusiasmarse con las desventuras de Mo, Meggie, Dedo Polvoriento, Capricornio, Farid y demás personajes de la novela. La historia hace que Mo, un encuadernador de libros tenga la facultad de, al leer los libros en voz alta hacer que los personajes de los mismos dejen el libro para salir al mundo exterior. Si alguien sale de libro, alguien de fuera debe entrar en él, “quid pro quo“. Pero a veces el infortunio juega malas pasadas. De tal modo que la mujer de Mo, Teresa, pasa a formar parte de un libro titulado Corazón de tinta. Este libro se lee con suma facilidad y entre los capítulos hay ilustraciones de la autora. La novela nos permite desconectar del murmullo circundante, de la algarabía política y de los teledarios sangrantes para embebernos en la lectura de una novela bien narrada, con una trama muy sugerente, con la que pasar unas cuantas horas de agradable lectura. La continuación de Corazón de tinta, fue Sangre de Tinta publicado en 2005 y se cerrará la trilogía con Muerte en tinta.
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