¿De qué sirve un referendum
si la gente no tiene ni idea
acerca de lo que está votando?
¿De qué sirve un referendum
si la gente no tiene ni idea
acerca de lo que está votando?
Homo videns la sociedad teledirigida de Giovanni Sartori
Recomiendo con entusiasmo el libro de Giovanni Sartori, Homo Videns la sociedad teledirigida. En apenas 150 páginas el autor de este ensayo expone el papel que juega la televisión en nuestra sociedad moderna.
A pesar de que el libro lo escribió hace diez años, los argumentos siguen siendo válidos, e incluso creo que la incidencia audiovisual es hoy aún mayor que entonces: se consumen más horas de televisión diarias, más personas tienen acceso a internet, los videojuegos están presentes en todos los hogares y los ciudadanos seguimos igual o más aborregados que hace una década, con un desinterés notorio por la política o lo que ocurre a nuestro alrededor, curioso en plena era de la globalización, donde la televisión puede llegar a cualquier parte del globo.
El homo sapiens que adquiría su conocimiento por el habla y la escritura ha sido reemplazado por el homo videns, ese hombre críado delante de un televisor, el cual almacena toneladas de imágenes, que no ha de digerir, ni sacar de ellas conclusión alguna (lo que es la abstracción) de lo que ve en pantalla.
Los niños cuando aprenden a escribir y hablar ya han visto muchas horas de televisión, imágenes que no necesitan ser entendidas, de ahí su proliferación por todos los continentes.
La televisión no conlleva una abstracción (la vídeo-ver desactiva nuestra capacidad de abstracción y con ella, nuestra capacidad de comprender los problemas y afrontarlos racionalmente), no es interactiva, sino que el televidente asume un rol pasivo. Perder la capacidad de abstracción supone perder la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, dice Sartori, de ahí que a la gente le cueste cada día más saber que es cierto y que no lo es, pues todo tiene cabida en la era de la información, verdades y falsedades van por el mismo conducto y hay gente interesada en que sea así. Basta entonces con comunicar no con informar(comunicar un contenido) y de hecho ver noticias no nos hace estar informados, si de ello no sacamos nuestra opinión propia.
En el apartado dedicado a los telediarios y a los medios de información general, haciendo especial hincapie en la televisión, la información se convierte en subinformación o en desinformación (la cultura de la incultura, la mayor parte del público no sabe nada de los problemas públicos), los sondeos de opinión, las noticias descontextualizadas, donde las imágenes avalan nuestra predisposición a creer lo que vemos, a dar la razón al agredido, al incendiario, sin dar opción de réplica “al malo de la película”, sesgando y siendo por tanto imparcial. Como la televisión crea acontecimientos, o la video-política refuerza el localismo, en el marco de esta “aldea global”, como la televisión está homogeneizando los modelos de vida y los gustos de todo el mundo.
El tiempo dedicado a las noticias internacionales, se reduce, pues se buscan las noticias locales. Los reporteros acuden en todo caso a países en libertad. Otros países que se hallan bajo dictaduras no permiten entrar a la prensa extranjera. No hay noticia de ellos, no aparecen entonces en los medios y lo que no se ve no existe. En nuestros telediarios (en España) podemos preguntarnos cuántos minutos se han destinado en lo que llevamos de año, a tratar informativamente conflictos en el continente africano, de las decenas de países que allí están en guerra, para hacernos una idea de lo que expone Sartori, de cómo al no poder envíar un reportero que cace las imágenes de la tragedia aquello se obvia y los focos se dirigen en otra dirección.
Las cadenas televisivas son conscientes de qué noticias son las que su público demanda, y como saben que un huracán da más votos que otras noticias, los telediarios se convierten en una sucesión de noticias espectaculares.
Cuatro de cada cinco americanos votan en función de lo que aprenden en pantalla. Deducimos por tanto que los electores están tele-guiados. La televisión personaliza las elecciones. Vemos personas en la pantalla (los políticos) no programas de partido. La política en imágenes se fundamenta en la exhibición de las personas.
“cuanto más local se hace la política, más desaparece la visión y la búsqueda del interés general de la comunidad”..(pag 113)
Todos tenemos derecho a opinar pero no todas las opiniones son iguales, unas son acreditadas y otras no, por tanto unas tendrán valor y otras no. La video-política atribuye un peso desproporcionado y a menudo aplastante, a quien no representa una “fuente autorizada”, a quien no tiene ningún título de opinion maker.
La cultura de la imagen rompe el equilibrio entre pasión y racionalidad y las cabezas pensantes son marginadas. No hay espacio en la televisión para la reflexión, prima la velocidad. Creamos un proletariado intelectual sin ninguna consistencia intelectual.
Lectura supone soledad, concentración en las páginas, capacidad de apreciar la claridad y la distinción… pues eso.
600.000 euros es el coste de esta institución de reciente creación para este año, según los presupuestos aprobados por el Parlamento Riojano para el año 2007. La figura ya existe a nivel nacional y las comunidades pueden si quieren tener su defensor autonómico, como permite la Constitución.
El tiempo dirá si la figura es simbólica o realmente los ciudadanos encontramos en ella, pues es mujer, una vía para dar salida a nuestras quejas y reclamaciones, de manera efectiva.
Alambicar el tedio, explotación diaria, podrido de dinero, muerto de hambre, la naturaleza del trabajo, el papel del superior y del lacayo, la cuesta de enero, la subida de los precios, aficiones excéntricas, el agua al cuello, la superación de los miedos, el derroche y la avaricia desmedida, las cuentas que no salen, el dobladillo de la peseta, los días festivos, las procesiones de Semana Santa, las historias repetidas, chistes racistas, el sol de justicia, la mirada perdida, violadores en la calle, la naturaleza se subleva, diques que no aguantan, el cambio climático, mentiras cruzadas, la promoción horizontal, tangas fascinantes, caparrones de Anguiano, la acidez de estómago, el nudo en la garganta, el corazón al galope, el amor perruno, la ética del hacker, conciertos financiados por partidos, alaridos anti-sistema, biberones y pasapurés, ética protestante, no me cuadra, qué jodido es el cierre, no vale para estudiar, frases hechas, muletillas y banderillas, melenas rubias, anaqueles polvorientos, inteligencia artificial, todo está en continuo movimiento, camas vacías, flores marchitas, comerse la uñas, hurgarse en la nariz, dar palos de ciego, beber los vientos, planchar la oreja, echar balones fuera, meter el dedo en la llaga, regar los geranios, auscultar los pechos, trenes lejanos, correos perdidos, la última palabra, el verso definitivo, beber a morro, empinar el porrón, muerte súbita, depresión, la hoz y el martillo, abanicos de seda, cerrado por jubilación, suma y sigue, lo más cerca dentro de ti.
Si granizan piedras buscaremos cobijo en la tejabana
Con el tiempo en una mano y el futuro en la otra
en playas desiertas que el océano lame
abrazar las olas esquivando balas de viento
enhebrar las horas a punto de cruz
y forrar nuestros cuerpos de arena,
que ningún reloj nos posea
lejos del dedo acusador
escarbar con las manos
siguiendo el surco que deja la pena
horadando hasta el núcleo
capeado como tu ser
despojado de odio y rencor
ensanchar el mar con nuestras lágrimas
ahora, no luego ni antes, buscar tu cuerpo
lo más lejos, dentro de ti.
Ahora la última tendencia en los programas del corazón consiste en hacer que un “alcachofero” se sitúe junto a algun famoso, famosillo, famosete, etc y le haga preguntas, una tras otra, sin importar si el aludido contesta a a alguna de ellas. La entrevista pasa a convertirse en un monólogo, donde acumular preguntas sin respuetas, que luego son emitidas una y otra vez, para emitir juicios de valor sobre la personalidad del “entrevistado”.
Si matamos el tiempo
¿lo aprovechamos?
He leído con avidez primero y gozo después, el último libro de poesía de Paulino Lorenzo, Monedas en el agua. Entre los poemas que más me han gustado están Reina, que cierra el libro, Yo quería viajar, Necesito una luz, Cisnes, Patio interior, La lentas del área (¿siete?)
Armas, Vacas, Carrillo (¿Jose Miguel, Álvaro, Raúl?) y esa pulsera misteriosa. Son treinta poemas, donde recordar a los amigos (de los que no sabemos nada los unos de los otros en Principiantes), donde se dan cita, cartas de amor, paseos por el río ebro, y el monstruo del parque, murciélagos, bandas de peruanos, evocaciones familiares.
Lo publica la editorial Pre-textos.
Es el tercer libro de poesía que publica Paulino Lorenzo Zárate tras Ganas de hablar y Devoción Privada.
Agoncillo, su castillo, los políticos, las vides y fotos varias
A menudo nos vamos adonde Cristo dio las tres voces en nuestras vacaciones y lugares que tenemos a tiro de piedra los obviamos, con el sonsonete que todos nos sabemos de “puedo ir cuando quiera, me planto en un periquete, en un rato voy, para un fin de semana es ideal, ya iré cuando me jubile”….. A mí me pasó con Agoncillo, que está cerca de Logroño y nunca había visitado. El domingo finalmente hice una visita a dicho pueblo, que con el Polígono allí instalado se ha enriquecido, y donde hay dinero hay alegría, o eso dicen.
Tomé unas fotillos que son las que pongo aquí.

La primera es del Castillo de Aguas mansas, que al ser el día de las elecciones municipales estaba abierto, y que durante la semana es donde se realizan las labores del Ayuntamiento allí ubicado.

La segunda es la de la Iglesia del pueblo, la iglesia de nuestra señora de la Blanca. Aquí que somos más chulos que nadie, también queríamos tener nuestra particular torre de Pisa y un fin de semana cuatro mozos del pueblo al ir a casa se propusieron darle un meneo a la torre, que quedó así.

La tercera es una foto de las huertas que rodean Agoncillo, la cual para mi extrañeza está poco urbanizado, comparado con Lardero, Alberite, Villamediana, Entrena y otros pueblos donde hay más casas que habitantes. El paisaje es precioso con choperas al fondo, el arrullo del río y el trigo cimbreándose como una espadaña.

La cuarta es de Aldama, que se presentaba a Presidente de la Comunidad por el PSOE y se ha quedado con las ganas. Tras él el Castillo. La foto la he puesto para ver las virguerías que se puden lograr con el photoshop.
Las noticias de los telediarios
Estoy ahora entregado a la lectura de Homo videns la sociedad teledirigida de Sartori, del que más adelante ya comentaré que me ha parecido y viendo estos días los telediarios de algunas cadenas hay algo que quiero comentar.
Es absudo partir de la premisa de que la televisión ha de culturizarnos, en todo caso damos por el hecho el espectáculo que nos ofrecerán, bochornoso en muchas ocasiones y a veces ingenuamente aspiramos a obtener algo de información. Los telediarios serían una herramienta para estar al tanto de lo que sucede ahí fuera, o al lado mismo de casa, si las cosas se hicieran con un mínimo de rigor, objetividad y servicio público.
Hoy desgraciadamente un telediario es una ristra de imágenes sangrientas y otras muchas espectaculares de componente morboso. Ahora sí que se puede decir aquello de …”a la vuelta de la publicidad” veremos qué paso con ese barco envuelto en llamas, con ese hombre que saltó desde un décimo piso, con el terrorista que pensaba degollar a sus víctimas y cosas por el estilo. Nos las anuncian y anticipan como la verdulera en la plaza alabando las virtudes de su mercancía, para tenernos en vilo.
Con estos canales de nueva creación, los telediarios han entrado en una dinámica que rehuye cualquier atisbo de información para entrar de lleno en la ramplonería más absoluta. Los corresponsales son ahora “alcachoferos” reciclados de programas del corazón cuya pretensión no es dar información, narrar una noticia, investigar las causas y los porqués, sino hacer de su noticia algo agradable, atractivo, empleando para ello cualquier truco. El formato de estos telediarios reviste entonces la forma de un programa de entretenimiento tipo “el buscador“. De hecho al comenzar los telediarios ya nos ponen sobreaviso de las historias que nos va a contar, donde no faltan los chascarrillos de los presentadores que le dan así un aire más informal, de buen rollito con el televidente.
No entro ya a valorar por qué a la concentración del Madrid, al nuevo peinado de Beckham o a lo indispuesto que se encuentra Ronaldinho durante la semana, se le dedica más tiempo que a la sección de internacional, o por supuesto a infinidad de noticias que no tienen cabida en un telediario en el que las secciones dedicadas a “el tiempo” y a los deportes consumen casi el 50% del mismo.
Los dejo y me voy con Sartori, ya les seguiré contando.
Peregrino que caminas por Logroño
Por las mañanas camino del currelo veo a muchos peregrinos, pasar por debajo del Arco del revellín o puerta de Carlos V y luego con palabras o gestos les indico el camino bueno a seguir. Cómo deben seguir por la calle Murrieta rumbo a Navarrete, por la Avenida de Burgos.
Hoy cerca del albergue dos peregrinos me preguntaban por qué abría a las dos y media de la tarde. Eran apenas las once cuando me los encontré. Para los que van andando, gente madrugadora, que decide caminar cuando el sol aparece, para una vez que comienza la chicharrina estar a buen recaudo, tener que esperar hasta esa hora, se les hacía muy cuesta arriba.
Como pude les hice entender que a la vuelta del albergue había más peregrinos como ellos y que al lado mismo tenían la Iglesia de Palacio por si querían alucinar viendo un retablo bárroco como Dios manda. A uno le vienen en mente la imagen del peregrino de hace siglos, que hemos visto en películas o hemos leído en los libros: gente humilde, con sandalias en los pies, hábito austero, cayado y bordón y ves ahora a estos caminantes del futuro, que pasan centelleantes, haciendo slalom a tu lado, sorteándote, aferrados a sus bastones con sus equipaciones de gore tex, y me pregunto si saben quién es Santiago y de qué va esto del Camino de Santiago. El Camino de Santiago se ha convertido en una forma económica de viajar, en un pasatiempo para las masas. Un manera no obstante sacrificada, muy sacrificada de conocer otros parejas y recorrer otros caminos.
¿qué siente un concejal cuando deja de serlo?
En la ciudad de Logroño, algo se está moviendo. Al 90% escrutado el PP obtiene 13 concejales el PSOE, 12, y el PR, 2. Con estos datos el Partido popular perdería el Ayuntamiento de Logroño que pasaría a manos socialistas si pactan con el Partido Riojano. En todo caso son suposiciones.
Ahora estaba pensando en esa pobre gente, a los concejales que han estado goberrnando, me refiero, que durante estos años han pensado día y noche sin descanso en sus ciudadanos, en hacernos la vida más cómoda y agradable, en mejorar nuestras calles y aceras, en hacernos más guarderías y hogares del jubilado, en lograr que Logroño fuera un referente de modernidad y progreso, y ahora de repente se ven obligados a dejar sus cargos, algunos, otros seguirán como concejales en la oposición y volver a sus anteriores ocupaciones, ya sean funcionarios, dependientes, churreros o profesores, y me los imagino con los ojos rojos, los puños cerrados, al borde del llanto, mirando el cielo con extrañeza, acongojados sin dar crédito ante esta inopinada situación, hablando como descosidos por el móvil con otros concejales, lejos de los focos, sin aparecer más en los periódicos, reducidos al anonimato, absorbidos por la masa común, o reducidos a ser meros opositores, bajo el rodillo de otras mayorías absolutas.
Son sólo suposiciones. Si algún ex-concejal, no de Logroño, sino de cualquier rincón de España pasa por aquí, que nos cuente a todos, si le apetece y tiene aún fuerzas para escribir, qué se siente cuando pasas a ser un ciudadano más y dejas de ser concejal.
Finalmente el Partido Riojano ha llegado a un acuerdo con el PSOE para la alcaldía de Logroño que deja así de estar en manos del PP. En el periódico venía ayer la foto de Julio Revuelta, a la sazón, ex-alcalde con toda su camarilla. Por las caras largas parece que el cambio no les ha sentado nada bien, pero como son gente que llevan la política en la sangre, de altas miras enfocadas a su labor pública, no les supondrá nigún problema, hacer oposición y dejar sus prebendas de concejales con atribuciones como hasta ahora.
A ver si lo que prometió el PSOE, más guarderías, carril bici en las calles principales de Logroño, más ayudas sociales se convierten en una realidad, y todos salimos ganando con el cambio.
Sin papeles vino y sin papeles se fue
desde un montacargas cayó
veinte años tenía, la ilusión en flor
negar como San Pedro, negar tres veces
no conozco a la víctima
no lo he visto nunca
no trabaja en la fábrica,
será un ladrón dijo el responsable
la justicia habló y condenó
tres años de cárcel e indemnización
el pueblo unido se movilizó
el indulto es la solución
alcalde y párroco secundan la moción
conducta singular
ejemplo para propios y ajenos
ciudadanos cívicos, integrados, responsables…
así define el Presidente Riojano y avala a quién
contrató sin dar de alta en la seguridad social
a quien negó las evidencias
al que quiso quitarse el muerto de encima
el mismo muerto al que luego difamó.
Las fuerzas vivas lo están más que nunca.
Pd. Zulema Silva, ójala que el nombre de su hijo quede limpio.
Perdida la bola del ratón
mira el monitor alelado
la mente en blanco
como el documento de word recién abierto
carpetas, dosieres, lapices afilados
clips centelleantes
post-it inextricables
el teléfono embrollado
como la mañana, como el hablar
la planta marchita
el pitido de la impresora
alimente papel, alimente papel, alimente papel
alimentada, calla como un bebé
gira en la silla como una peonza
hasta que el sudor frío perla la frente
y hace unos agujeros, emborrona los folios
manda cartas, pone sellos, atiende al teléfono
consulta el reloj, riega la planta
alimenta la grapadora
si señor, dice a su jefe, mascullando, al despedirse
hojea el periódico comenzando por el final
siempre las mismas películas, ghost y pretty woman
muertos octogenarios, propaganda electoral
anuncios por palabras, sexo telefónico
todavía las doce y sin almorzar
saluda a las palomas revoltosas
que cagan en el balcón sin jefes, horarios o hipotecas
adios morrete, se escucha a través la ventana entreabierta
¿qué tal la firma?. Bien como siempre
desde que he dejado de morderme las uñas he perdido la fuerza
eso es la primavera, dice alguien
qué va, hace dos meses, no estábamos en primavera
y ya estaba larri
yo por diez euros te dejo que me mordisquees hasta la de los pies
y así sacas el deseo
no digáis cochinadas a estas horas, hacer el favor
hasta mañana dice la más tempranera
dios, que pronto se me ha pasado la mañana
Real o imaginario.
Ellos anhelan el fragor del aplauso
la alfombra roja
se buscan en las bibliotecas
y en los escaparates de las librerías
y a veces, no siempre, se encuentran
Nosotros que usamos las banderas de mandil
vemos las manifestaciones desde los tejados
alimentamos la derrota con migas de pan
barremos la faz de la tierra con vientres encallecidos
no somos distintos, ni menos equidistantes,
ni más soeces. Nosotros juntamos palabras
que otros califican como poesías y lo paladean
en el cielo del paladar a la luz de su estrella.
El día de la marmota y el éxtasis modorro
Todos tenemos momentos repetidos que nos parece haber vivido antes. Las mismas caras al ir a trabajar, las mismas historias de los abuelos, las conversaciones de las cuales sabemos al dedillo el comienzo y el final. Nuestra previsibilidad nos hace aburridos. En la biblioteca, frente a mí, se siente un hombre, que según llega se dirige a la estantería, coge siempre el mismo libro, y minutos después comienza a dormitar. No sé de qué libro se trata, es algo de códigos genéticos, pero tiene efectos embriagantes. Todos los días es la misma historia, como en la película El día de la marmota, este hombre es la marmota, que dormita en su saber. Luego tras una larga cabezada, alza la vista, sale de su ensimismamiento, pasa un página y vuelve a intimar con Morfeo, yo lo miro y vuelvo a repasar lo mismo otra vez más.
Los políticos podían ponerse al menos de acuerdo en las mentiras que nos cuentan.
La ética del hacker Pekka Himanen
Pekka Himanen, autor del libro, finés, a sus veinte años ya era doctor en filosofía, lo cual no quita para que sea un fenómeno de las nuevas tecnologías y escriba un libro como este, donde enterarse de en qué consiste la ética del trabajo, la ética del dinero, o la ética de la red. Para ello Pekka nos explica que es un hacker, como les mueve la pasión por lo que hacen y la creatividad en última instancia. En el libro el prólogo corre a cargo de Linus Torvalds (creador de Linux) y el epílogo a cargo de Manuel Castells (La era de la información).
A mi el libro me parece una bonita utopía, estos hackers son como unos bohemios que con la guitarra se ganan la vida tocando en los metros. Solo que los segundos a veces tienen suerte con sus punto.com pegan el pelotazo y pueden dedicar su fortuna a hacer lo que realmente les mueve, motiva y atrae, pasando del entorno empresarial y de trabajos aburridos y estériles.
Pekka detalla en qué consiste hoy nuestro trabajo, que se pretende con ello, como se domestican y automatizan las tareas, aburridas, desapasionadas, como lo laboral se traslada al ámbito familiar, como se vive para trabajar, el papel del viernes y del domingo y la viernesización del domingo o la dominicalización del viernes..
Fragmentos como la creación del mundo en el Génesis protestante y preprotestante es la monda lironda.
Los hackers al igual que los científicos comparten sus descubrimientos, haciéndolos públicos, como el código libre de Linux, o cualquier Copyleft, para que todos aporten sus conocimientos, mejorando lo presente. Para ellos la información no es poder, no hay por tanto que ocultarla, mercadear con ella bajo licencias y contratos de privacidad.
Muchas más cosas detalla Pekka en este ameno y divertido ensayo, que se vuelve algo más farragoso con las disertaciones finales con el epílogo de Castells. Recomendable. Hará las delicias de esos que se pirran por las libros relacionados con “la era de la información“.
Una verdad incómoda de Al Gore
Vi la película y ahora he leído su libro, Una verdad incómoda. A la crónica personal de Gore se suma su preocupación por el medio ambiente y el cambio climático que nos acecha.
El libro es muy ilustrativo. De hecho no apabulla con toneladas de datos y letra menuda, sino que cual una presentación de powerpoint buena parte del libro (casi la mayoría), son fotografías, dibujos, o frases que ocupan dos páginas. Si una imagen vale más que mil palabras Gore lo da por bueno y ante esos incrédulos que minimizan o recelan sobre el cambio climático quitando yerro al asunto, Gore fotografía a fotografía va comparando el antes y el después.
Lo que vemos es desolador. Glaciares que se deshacen, hielos que se funden, desaparición de barreras de hielo, ríos que se secan, bosques talados, superpoblación de algas etc. Del mismo modo en las gráficas se aprecia como el planeta se va recalentando, como el ritmo estacional se acelera, se pierden especies, etc.
El efecto logrado por el libro es evidente, y ahora Gore se ha convertido en el salvador del mundo ya hay quien le busca las cosquillas. El libro a los que no somos científicos nos resulta ameno e instructivo y a otros como Lomborg en su libro El ecologista escéptico afirma que Al Gore habla sobre mitos, y que los datos que maneja son falsos, los mismos datos que emplean otros científicos. Si la guerra consiste en posicionarse en un lado o en otro, en dar por hecho que el cambio climático es una realidad o una ficción creo que vamos por mal camino
Laura estuvo meses privándose en las cenas
que se convirtieron en una serie alterna
de sopas varias y verduras a la plancha.
El esfuerzo tuvo su recompensa
cuando camino de casa,
entró en una tienda de ropa
y vio como el pantalón vaquero
que le gustaba hacía semanas finalmente
se ceñía a sus caderas como un guante
Una batalla ganada se dijo para sí.
Gozosa salió a la calle,
satisfecha de su victoria.
Subió los siete pisos andando
haciendo concesiones a su buen ánimo
y abrió la puerta con sigilo,
preparando la sorpresa.
Tomás estaba tumbado en el sofá.
No te he oído entrar dijo él a modo de saludo.
Ella lo miraba con una sonrisa picarona
con las manos sobre las jambas.
Qué, demandó él, nervioso.
Ella se volteó sobre sí misma.
Tomás la miraba contrayendo los ojos,
tratando de comprender.
No notas nada, preguntó ella,
con una sonrisa encharcada de malos augurios.
Has ido a la peluquería, dijo él con tono seguro.
No, me he comprado unos pantalones,
mira, dijo dando otra vuelta. ¿te gustan?.
Sí, pero ya tienes un montón de ellos, ¿no?.
Ya, pero este tiene una talla menos.
Ah, replicó él con gesto abobado.
¿y?.
Nada, dijo ella
mientras despejaba las mejillas
de lágrimas
con las palmas de las manos.