¿De qué sirve un referendum
si la gente no tiene ni idea
acerca de lo que está votando?
¿De qué sirve un referendum
si la gente no tiene ni idea
acerca de lo que está votando?
Homo videns la sociedad teledirigida de Giovanni Sartori
Recomiendo con entusiasmo el libro de Giovanni Sartori, Homo Videns la sociedad teledirigida. En apenas 150 páginas el autor de este ensayo expone el papel que juega la televisión en nuestra sociedad moderna.
A pesar de que el libro lo escribió hace diez años, los argumentos siguen siendo válidos, e incluso creo que la incidencia audiovisual es hoy aún mayor que entonces: se consumen más horas de televisión diarias, más personas tienen acceso a internet, los videojuegos están presentes en todos los hogares y los ciudadanos seguimos igual o más aborregados que hace una década, con un desinterés notorio por la política o lo que ocurre a nuestro alrededor, curioso en plena era de la globalización, donde la televisión puede llegar a cualquier parte del globo.
El homo sapiens que adquiría su conocimiento por el habla y la escritura ha sido reemplazado por el homo videns, ese hombre críado delante de un televisor, el cual almacena toneladas de imágenes, que no ha de digerir, ni sacar de ellas conclusión alguna (lo que es la abstracción) de lo que ve en pantalla.
Los niños cuando aprenden a escribir y hablar ya han visto muchas horas de televisión, imágenes que no necesitan ser entendidas, de ahí su proliferación por todos los continentes.
La televisión no conlleva una abstracción (la vídeo-ver desactiva nuestra capacidad de abstracción y con ella, nuestra capacidad de comprender los problemas y afrontarlos racionalmente), no es interactiva, sino que el televidente asume un rol pasivo. Perder la capacidad de abstracción supone perder la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, dice Sartori, de ahí que a la gente le cueste cada día más saber que es cierto y que no lo es, pues todo tiene cabida en la era de la información, verdades y falsedades van por el mismo conducto y hay gente interesada en que sea así. Basta entonces con comunicar no con informar(comunicar un contenido) y de hecho ver noticias no nos hace estar informados, si de ello no sacamos nuestra opinión propia.
En el apartado dedicado a los telediarios y a los medios de información general, haciendo especial hincapie en la televisión, la información se convierte en subinformación o en desinformación (la cultura de la incultura, la mayor parte del público no sabe nada de los problemas públicos), los sondeos de opinión, las noticias descontextualizadas, donde las imágenes avalan nuestra predisposición a creer lo que vemos, a dar la razón al agredido, al incendiario, sin dar opción de réplica “al malo de la película”, sesgando y siendo por tanto imparcial. Como la televisión crea acontecimientos, o la video-política refuerza el localismo, en el marco de esta “aldea global”, como la televisión está homogeneizando los modelos de vida y los gustos de todo el mundo.
El tiempo dedicado a las noticias internacionales, se reduce, pues se buscan las noticias locales. Los reporteros acuden en todo caso a países en libertad. Otros países que se hallan bajo dictaduras no permiten entrar a la prensa extranjera. No hay noticia de ellos, no aparecen entonces en los medios y lo que no se ve no existe. En nuestros telediarios (en España) podemos preguntarnos cuántos minutos se han destinado en lo que llevamos de año, a tratar informativamente conflictos en el continente africano, de las decenas de países que allí están en guerra, para hacernos una idea de lo que expone Sartori, de cómo al no poder envíar un reportero que cace las imágenes de la tragedia aquello se obvia y los focos se dirigen en otra dirección.
Las cadenas televisivas son conscientes de qué noticias son las que su público demanda, y como saben que un huracán da más votos que otras noticias, los telediarios se convierten en una sucesión de noticias espectaculares.
Cuatro de cada cinco americanos votan en función de lo que aprenden en pantalla. Deducimos por tanto que los electores están tele-guiados. La televisión personaliza las elecciones. Vemos personas en la pantalla (los políticos) no programas de partido. La política en imágenes se fundamenta en la exhibición de las personas.
“cuanto más local se hace la política, más desaparece la visión y la búsqueda del interés general de la comunidad”..(pag 113)
Todos tenemos derecho a opinar pero no todas las opiniones son iguales, unas son acreditadas y otras no, por tanto unas tendrán valor y otras no. La video-política atribuye un peso desproporcionado y a menudo aplastante, a quien no representa una “fuente autorizada”, a quien no tiene ningún título de opinion maker.
La cultura de la imagen rompe el equilibrio entre pasión y racionalidad y las cabezas pensantes son marginadas. No hay espacio en la televisión para la reflexión, prima la velocidad. Creamos un proletariado intelectual sin ninguna consistencia intelectual.
Lectura supone soledad, concentración en las páginas, capacidad de apreciar la claridad y la distinción… pues eso.
600.000 euros es el coste de esta institución de reciente creación para este año, según los presupuestos aprobados por el Parlamento Riojano para el año 2007. La figura ya existe a nivel nacional y las comunidades pueden si quieren tener su defensor autonómico, como permite la Constitución.
El tiempo dirá si la figura es simbólica o realmente los ciudadanos encontramos en ella, pues es mujer, una vía para dar salida a nuestras quejas y reclamaciones, de manera efectiva.
Alambicar el tedio, explotación diaria, podrido de dinero, muerto de hambre, la naturaleza del trabajo, el papel del superior y del lacayo, la cuesta de enero, la subida de los precios, aficiones excéntricas, el agua al cuello, la superación de los miedos, el derroche y la avaricia desmedida, las cuentas que no salen, el dobladillo de la peseta, los días festivos, las procesiones de Semana Santa, las historias repetidas, chistes racistas, el sol de justicia, la mirada perdida, violadores en la calle, la naturaleza se subleva, diques que no aguantan, el cambio climático, mentiras cruzadas, la promoción horizontal, tangas fascinantes, caparrones de Anguiano, la acidez de estómago, el nudo en la garganta, el corazón al galope, el amor perruno, la ética del hacker, conciertos financiados por partidos, alaridos anti-sistema, biberones y pasapurés, ética protestante, no me cuadra, qué jodido es el cierre, no vale para estudiar, frases hechas, muletillas y banderillas, melenas rubias, anaqueles polvorientos, inteligencia artificial, todo está en continuo movimiento, camas vacías, flores marchitas, comerse la uñas, hurgarse en la nariz, dar palos de ciego, beber los vientos, planchar la oreja, echar balones fuera, meter el dedo en la llaga, regar los geranios, auscultar los pechos, trenes lejanos, correos perdidos, la última palabra, el verso definitivo, beber a morro, empinar el porrón, muerte súbita, depresión, la hoz y el martillo, abanicos de seda, cerrado por jubilación, suma y sigue, lo más cerca dentro de ti.
Si granizan piedras buscaremos cobijo en la tejabana
Con el tiempo en una mano y el futuro en la otra
en playas desiertas que el océano lame
abrazar las olas esquivando balas de viento
enhebrar las horas a punto de cruz
y forrar nuestros cuerpos de arena,
que ningún reloj nos posea
lejos del dedo acusador
escarbar con las manos
siguiendo el surco que deja la pena
horadando hasta el núcleo
capeado como tu ser
despojado de odio y rencor
ensanchar el mar con nuestras lágrimas
ahora, no luego ni antes, buscar tu cuerpo
lo más lejos, dentro de ti.
Ahora la última tendencia en los programas del corazón consiste en hacer que un “alcachofero” se sitúe junto a algun famoso, famosillo, famosete, etc y le haga preguntas, una tras otra, sin importar si el aludido contesta a a alguna de ellas. La entrevista pasa a convertirse en un monólogo, donde acumular preguntas sin respuetas, que luego son emitidas una y otra vez, para emitir juicios de valor sobre la personalidad del “entrevistado”.
Si matamos el tiempo
¿lo aprovechamos?
He leído con avidez primero y gozo después, el último libro de poesía de Paulino Lorenzo, Monedas en el agua. Entre los poemas que más me han gustado están Reina, que cierra el libro, Yo quería viajar, Necesito una luz, Cisnes, Patio interior, La lentas del área (¿siete?)
Armas, Vacas, Carrillo (¿Jose Miguel, Álvaro, Raúl?) y esa pulsera misteriosa. Son treinta poemas, donde recordar a los amigos (de los que no sabemos nada los unos de los otros en Principiantes), donde se dan cita, cartas de amor, paseos por el río ebro, y el monstruo del parque, murciélagos, bandas de peruanos, evocaciones familiares.
Lo publica la editorial Pre-textos.
Es el tercer libro de poesía que publica Paulino Lorenzo Zárate tras Ganas de hablar y Devoción Privada.
Agoncillo, su castillo, los políticos, las vides y fotos varias
A menudo nos vamos adonde Cristo dio las tres voces en nuestras vacaciones y lugares que tenemos a tiro de piedra los obviamos, con el sonsonete que todos nos sabemos de “puedo ir cuando quiera, me planto en un periquete, en un rato voy, para un fin de semana es ideal, ya iré cuando me jubile”….. A mí me pasó con Agoncillo, que está cerca de Logroño y nunca había visitado. El domingo finalmente hice una visita a dicho pueblo, que con el Polígono allí instalado se ha enriquecido, y donde hay dinero hay alegría, o eso dicen.
Tomé unas fotillos que son las que pongo aquí.

La primera es del Castillo de Aguas mansas, que al ser el día de las elecciones municipales estaba abierto, y que durante la semana es donde se realizan las labores del Ayuntamiento allí ubicado.

La segunda es la de la Iglesia del pueblo, la iglesia de nuestra señora de la Blanca. Aquí que somos más chulos que nadie, también queríamos tener nuestra particular torre de Pisa y un fin de semana cuatro mozos del pueblo al ir a casa se propusieron darle un meneo a la torre, que quedó así.

La tercera es una foto de las huertas que rodean Agoncillo, la cual para mi extrañeza está poco urbanizado, comparado con Lardero, Alberite, Villamediana, Entrena y otros pueblos donde hay más casas que habitantes. El paisaje es precioso con choperas al fondo, el arrullo del río y el trigo cimbreándose como una espadaña.

La cuarta es de Aldama, que se presentaba a Presidente de la Comunidad por el PSOE y se ha quedado con las ganas. Tras él el Castillo. La foto la he puesto para ver las virguerías que se puden lograr con el photoshop.
Las noticias de los telediarios
Estoy ahora entregado a la lectura de Homo videns la sociedad teledirigida de Sartori, del que más adelante ya comentaré que me ha parecido y viendo estos días los telediarios de algunas cadenas hay algo que quiero comentar.
Es absudo partir de la premisa de que la televisión ha de culturizarnos, en todo caso damos por el hecho el espectáculo que nos ofrecerán, bochornoso en muchas ocasiones y a veces ingenuamente aspiramos a obtener algo de información. Los telediarios serían una herramienta para estar al tanto de lo que sucede ahí fuera, o al lado mismo de casa, si las cosas se hicieran con un mínimo de rigor, objetividad y servicio público.
Hoy desgraciadamente un telediario es una ristra de imágenes sangrientas y otras muchas espectaculares de componente morboso. Ahora sí que se puede decir aquello de …”a la vuelta de la publicidad” veremos qué paso con ese barco envuelto en llamas, con ese hombre que saltó desde un décimo piso, con el terrorista que pensaba degollar a sus víctimas y cosas por el estilo. Nos las anuncian y anticipan como la verdulera en la plaza alabando las virtudes de su mercancía, para tenernos en vilo.
Con estos canales de nueva creación, los telediarios han entrado en una dinámica que rehuye cualquier atisbo de información para entrar de lleno en la ramplonería más absoluta. Los corresponsales son ahora “alcachoferos” reciclados de programas del corazón cuya pretensión no es dar información, narrar una noticia, investigar las causas y los porqués, sino hacer de su noticia algo agradable, atractivo, empleando para ello cualquier truco. El formato de estos telediarios reviste entonces la forma de un programa de entretenimiento tipo “el buscador“. De hecho al comenzar los telediarios ya nos ponen sobreaviso de las historias que nos va a contar, donde no faltan los chascarrillos de los presentadores que le dan así un aire más informal, de buen rollito con el televidente.
No entro ya a valorar por qué a la concentración del Madrid, al nuevo peinado de Beckham o a lo indispuesto que se encuentra Ronaldinho durante la semana, se le dedica más tiempo que a la sección de internacional, o por supuesto a infinidad de noticias que no tienen cabida en un telediario en el que las secciones dedicadas a “el tiempo” y a los deportes consumen casi el 50% del mismo.
Los dejo y me voy con Sartori, ya les seguiré contando.
Peregrino que caminas por Logroño
Por las mañanas camino del currelo veo a muchos peregrinos, pasar por debajo del Arco del revellín o puerta de Carlos V y luego con palabras o gestos les indico el camino bueno a seguir. Cómo deben seguir por la calle Murrieta rumbo a Navarrete, por la Avenida de Burgos.
Hoy cerca del albergue dos peregrinos me preguntaban por qué abría a las dos y media de la tarde. Eran apenas las once cuando me los encontré. Para los que van andando, gente madrugadora, que decide caminar cuando el sol aparece, para una vez que comienza la chicharrina estar a buen recaudo, tener que esperar hasta esa hora, se les hacía muy cuesta arriba.
Como pude les hice entender que a la vuelta del albergue había más peregrinos como ellos y que al lado mismo tenían la Iglesia de Palacio por si querían alucinar viendo un retablo bárroco como Dios manda. A uno le vienen en mente la imagen del peregrino de hace siglos, que hemos visto en películas o hemos leído en los libros: gente humilde, con sandalias en los pies, hábito austero, cayado y bordón y ves ahora a estos caminantes del futuro, que pasan centelleantes, haciendo slalom a tu lado, sorteándote, aferrados a sus bastones con sus equipaciones de gore tex, y me pregunto si saben quién es Santiago y de qué va esto del Camino de Santiago. El Camino de Santiago se ha convertido en una forma económica de viajar, en un pasatiempo para las masas. Un manera no obstante sacrificada, muy sacrificada de conocer otros parejas y recorrer otros caminos.
¿qué siente un concejal cuando deja de serlo?
En la ciudad de Logroño, algo se está moviendo. Al 90% escrutado el PP obtiene 13 concejales el PSOE, 12, y el PR, 2. Con estos datos el Partido popular perdería el Ayuntamiento de Logroño que pasaría a manos socialistas si pactan con el Partido Riojano. En todo caso son suposiciones.
Ahora estaba pensando en esa pobre gente, a los concejales que han estado goberrnando, me refiero, que durante estos años han pensado día y noche sin descanso en sus ciudadanos, en hacernos la vida más cómoda y agradable, en mejorar nuestras calles y aceras, en hacernos más guarderías y hogares del jubilado, en lograr que Logroño fuera un referente de modernidad y progreso, y ahora de repente se ven obligados a dejar sus cargos, algunos, otros seguirán como concejales en la oposición y volver a sus anteriores ocupaciones, ya sean funcionarios, dependientes, churreros o profesores, y me los imagino con los ojos rojos, los puños cerrados, al borde del llanto, mirando el cielo con extrañeza, acongojados sin dar crédito ante esta inopinada situación, hablando como descosidos por el móvil con otros concejales, lejos de los focos, sin aparecer más en los periódicos, reducidos al anonimato, absorbidos por la masa común, o reducidos a ser meros opositores, bajo el rodillo de otras mayorías absolutas.
Son sólo suposiciones. Si algún ex-concejal, no de Logroño, sino de cualquier rincón de España pasa por aquí, que nos cuente a todos, si le apetece y tiene aún fuerzas para escribir, qué se siente cuando pasas a ser un ciudadano más y dejas de ser concejal.
Finalmente el Partido Riojano ha llegado a un acuerdo con el PSOE para la alcaldía de Logroño que deja así de estar en manos del PP. En el periódico venía ayer la foto de Julio Revuelta, a la sazón, ex-alcalde con toda su camarilla. Por las caras largas parece que el cambio no les ha sentado nada bien, pero como son gente que llevan la política en la sangre, de altas miras enfocadas a su labor pública, no les supondrá nigún problema, hacer oposición y dejar sus prebendas de concejales con atribuciones como hasta ahora.
A ver si lo que prometió el PSOE, más guarderías, carril bici en las calles principales de Logroño, más ayudas sociales se convierten en una realidad, y todos salimos ganando con el cambio.
Sin papeles vino y sin papeles se fue
desde un montacargas cayó
veinte años tenía, la ilusión en flor
negar como San Pedro, negar tres veces
no conozco a la víctima
no lo he visto nunca
no trabaja en la fábrica,
será un ladrón dijo el responsable
la justicia habló y condenó
tres años de cárcel e indemnización
el pueblo unido se movilizó
el indulto es la solución
alcalde y párroco secundan la moción
conducta singular
ejemplo para propios y ajenos
ciudadanos cívicos, integrados, responsables…
así define el Presidente Riojano y avala a quién
contrató sin dar de alta en la seguridad social
a quien negó las evidencias
al que quiso quitarse el muerto de encima
el mismo muerto al que luego difamó.
Las fuerzas vivas lo están más que nunca.
Pd. Zulema Silva, ójala que el nombre de su hijo quede limpio.
Perdida la bola del ratón
mira el monitor alelado
la mente en blanco
como el documento de word recién abierto
carpetas, dosieres, lapices afilados
clips centelleantes
post-it inextricables
el teléfono embrollado
como la mañana, como el hablar
la planta marchita
el pitido de la impresora
alimente papel, alimente papel, alimente papel
alimentada, calla como un bebé
gira en la silla como una peonza
hasta que el sudor frío perla la frente
y hace unos agujeros, emborrona los folios
manda cartas, pone sellos, atiende al teléfono
consulta el reloj, riega la planta
alimenta la grapadora
si señor, dice a su jefe, mascullando, al despedirse
hojea el periódico comenzando por el final
siempre las mismas películas, ghost y pretty woman
muertos octogenarios, propaganda electoral
anuncios por palabras, sexo telefónico
todavía las doce y sin almorzar
saluda a las palomas revoltosas
que cagan en el balcón sin jefes, horarios o hipotecas
adios morrete, se escucha a través la ventana entreabierta
¿qué tal la firma?. Bien como siempre
desde que he dejado de morderme las uñas he perdido la fuerza
eso es la primavera, dice alguien
qué va, hace dos meses, no estábamos en primavera
y ya estaba larri
yo por diez euros te dejo que me mordisquees hasta la de los pies
y así sacas el deseo
no digáis cochinadas a estas horas, hacer el favor
hasta mañana dice la más tempranera
dios, que pronto se me ha pasado la mañana
Real o imaginario.
Ellos anhelan el fragor del aplauso
la alfombra roja
se buscan en las bibliotecas
y en los escaparates de las librerías
y a veces, no siempre, se encuentran
Nosotros que usamos las banderas de mandil
vemos las manifestaciones desde los tejados
alimentamos la derrota con migas de pan
barremos la faz de la tierra con vientres encallecidos
no somos distintos, ni menos equidistantes,
ni más soeces. Nosotros juntamos palabras
que otros califican como poesías y lo paladean
en el cielo del paladar a la luz de su estrella.
El día de la marmota y el éxtasis modorro
Todos tenemos momentos repetidos que nos parece haber vivido antes. Las mismas caras al ir a trabajar, las mismas historias de los abuelos, las conversaciones de las cuales sabemos al dedillo el comienzo y el final. Nuestra previsibilidad nos hace aburridos. En la biblioteca, frente a mí, se siente un hombre, que según llega se dirige a la estantería, coge siempre el mismo libro, y minutos después comienza a dormitar. No sé de qué libro se trata, es algo de códigos genéticos, pero tiene efectos embriagantes. Todos los días es la misma historia, como en la película El día de la marmota, este hombre es la marmota, que dormita en su saber. Luego tras una larga cabezada, alza la vista, sale de su ensimismamiento, pasa un página y vuelve a intimar con Morfeo, yo lo miro y vuelvo a repasar lo mismo otra vez más.
Los políticos podían ponerse al menos de acuerdo en las mentiras que nos cuentan.
La ética del hacker Pekka Himanen
Pekka Himanen, autor del libro, finés, a sus veinte años ya era doctor en filosofía, lo cual no quita para que sea un fenómeno de las nuevas tecnologías y escriba un libro como este, donde enterarse de en qué consiste la ética del trabajo, la ética del dinero, o la ética de la red. Para ello Pekka nos explica que es un hacker, como les mueve la pasión por lo que hacen y la creatividad en última instancia. En el libro el prólogo corre a cargo de Linus Torvalds (creador de Linux) y el epílogo a cargo de Manuel Castells (La era de la información).
A mi el libro me parece una bonita utopía, estos hackers son como unos bohemios que con la guitarra se ganan la vida tocando en los metros. Solo que los segundos a veces tienen suerte con sus punto.com pegan el pelotazo y pueden dedicar su fortuna a hacer lo que realmente les mueve, motiva y atrae, pasando del entorno empresarial y de trabajos aburridos y estériles.
Pekka detalla en qué consiste hoy nuestro trabajo, que se pretende con ello, como se domestican y automatizan las tareas, aburridas, desapasionadas, como lo laboral se traslada al ámbito familiar, como se vive para trabajar, el papel del viernes y del domingo y la viernesización del domingo o la dominicalización del viernes..
Fragmentos como la creación del mundo en el Génesis protestante y preprotestante es la monda lironda.
Los hackers al igual que los científicos comparten sus descubrimientos, haciéndolos públicos, como el código libre de Linux, o cualquier Copyleft, para que todos aporten sus conocimientos, mejorando lo presente. Para ellos la información no es poder, no hay por tanto que ocultarla, mercadear con ella bajo licencias y contratos de privacidad.
Muchas más cosas detalla Pekka en este ameno y divertido ensayo, que se vuelve algo más farragoso con las disertaciones finales con el epílogo de Castells. Recomendable. Hará las delicias de esos que se pirran por las libros relacionados con “la era de la información“.
Una verdad incómoda de Al Gore
Vi la película y ahora he leído su libro, Una verdad incómoda. A la crónica personal de Gore se suma su preocupación por el medio ambiente y el cambio climático que nos acecha.
El libro es muy ilustrativo. De hecho no apabulla con toneladas de datos y letra menuda, sino que cual una presentación de powerpoint buena parte del libro (casi la mayoría), son fotografías, dibujos, o frases que ocupan dos páginas. Si una imagen vale más que mil palabras Gore lo da por bueno y ante esos incrédulos que minimizan o recelan sobre el cambio climático quitando yerro al asunto, Gore fotografía a fotografía va comparando el antes y el después.
Lo que vemos es desolador. Glaciares que se deshacen, hielos que se funden, desaparición de barreras de hielo, ríos que se secan, bosques talados, superpoblación de algas etc. Del mismo modo en las gráficas se aprecia como el planeta se va recalentando, como el ritmo estacional se acelera, se pierden especies, etc.
El efecto logrado por el libro es evidente, y ahora Gore se ha convertido en el salvador del mundo ya hay quien le busca las cosquillas. El libro a los que no somos científicos nos resulta ameno e instructivo y a otros como Lomborg en su libro El ecologista escéptico afirma que Al Gore habla sobre mitos, y que los datos que maneja son falsos, los mismos datos que emplean otros científicos. Si la guerra consiste en posicionarse en un lado o en otro, en dar por hecho que el cambio climático es una realidad o una ficción creo que vamos por mal camino
Laura estuvo meses privándose en las cenas
que se convirtieron en una serie alterna
de sopas varias y verduras a la plancha.
El esfuerzo tuvo su recompensa
cuando camino de casa,
entró en una tienda de ropa
y vio como el pantalón vaquero
que le gustaba hacía semanas finalmente
se ceñía a sus caderas como un guante
Una batalla ganada se dijo para sí.
Gozosa salió a la calle,
satisfecha de su victoria.
Subió los siete pisos andando
haciendo concesiones a su buen ánimo
y abrió la puerta con sigilo,
preparando la sorpresa.
Tomás estaba tumbado en el sofá.
No te he oído entrar dijo él a modo de saludo.
Ella lo miraba con una sonrisa picarona
con las manos sobre las jambas.
Qué, demandó él, nervioso.
Ella se volteó sobre sí misma.
Tomás la miraba contrayendo los ojos,
tratando de comprender.
No notas nada, preguntó ella,
con una sonrisa encharcada de malos augurios.
Has ido a la peluquería, dijo él con tono seguro.
No, me he comprado unos pantalones,
mira, dijo dando otra vuelta. ¿te gustan?.
Sí, pero ya tienes un montón de ellos, ¿no?.
Ya, pero este tiene una talla menos.
Ah, replicó él con gesto abobado.
¿y?.
Nada, dijo ella
mientras despejaba las mejillas
de lágrimas
con las palmas de las manos.
Antes de que amanezca
los veo a lomos de sus bicicletas
gente negra con chalecos fosforescentes
que va a ganarse el pan
del bocadillo que llevan en el manillar
en bolsas del Sabeco, del Eroski
nos van a invadir
dan miedo
estamos rodeados
nos quitan el trabajo
oigo a menudo de bocas de gente
que contratan rumanas para que se ocupen de sus viejos
contratan suramericanas para que les limpien la mierda del hogar
que compran kebab o rollitos para cenar porque les sale más barato
que contratan pintores polacos o paquistaníes sin papeles por cuatro gordas
que exprimen y explotan a los que tanto denostan
la culpa siempre es de los demás
de los otros, de los que llegan
percheros en los que colgar nuestro odio
nuestro fracaso
hoy los vi de nuevo pedaleando
con sus llamativos chalecos
camino del tajo
labrándose un porvenir.
¿te jugarías tú la vida en una patera?
Nudos en la garganta
y crujidos en la despedida
brotan ríos lagrimales
fuertes abrazos, palabras trilladas
cuando la emoción ahoga
todo es incierto para ti
y para el resto, no creas
un camino a recorrer
poblado con nuevos rostros
otros amigos, conocidos
comidas, sabores, registros
calles a recorrer por vez primera
otros jefes otra lengua
pero el mismo amor recíproco
mi casa estás donde estás tú,
dijo ella cuando vino
y ahora te toca a tí decir adiós
a Logroño, a Lagunilla, a Lardero
a sus gentes, a nosotros
que tuvimos en suerte conocerte
y compartir contigo caminos y experiencias
te digo hasta luego, no adios
y lo digo en lengua Cervantina
porque no tengo ni puta idea
de como se escribe aufidersen
y cuando nos juntemos todos aquí
celebraremos el octavo memorial Ayesa
en el Mile y nuestros hijos e hijas
aplaudirán nuestros goles y calzadas
y si fallamos maldeciremos a una voz
!puto balooooooooooooooooooooooooón!
mientras un sol de justicia nos declare inocentes
De tu amor inembargable imprescriptible
irrenunciable inenarrable
permuto caricias por lengüetazos
y extiendo cheques de besos nominativos
expropio tu futuro y lo coso junto al mío
al cabecero de la cama
y tú subvencionas mi dicha
juntos contribuimos a la causa
pagamos el precio
sin tasar nuestro amor
ya del dominio público
puliendo esquinas
vacilantes
como árboles borrachos
lejos del frío ártico
alimentamos las palomas mensajeras
que divulgan nuestra ventura
de pico en pico
de nube en nube
hasta la biosfera
en la que mudamos albañales por castillos de arena
que las olas espumosas mancillan y engullen
y morimos otra vez
en el estertor nocturno
antes de que cante el gallo
en la alborada sangrienta
De marcha por Logroño de bar en bar sin parar de gozar
Después de ver a Marea en Miranda de Ebro, fuimos para Logroño. Aparcar ya fue todo una odisea. Finalmente lo conseguimos y nos encaminamos hacia la Plaza del Mercado.
Allá estaba el resto de la cuadrilla, sentados tomándose unas cervezas de litro. Llegamos rozando las dos de la madrugada y la camarera nos dijo que no nos podía servir, así que ocupamos la silla y esperamos a que el resto de la gente finalizara.
De allí nos dirigimos al Martintxo, un clásico de la noche logroñesa, donde escuchar canciones de Rosendo, Extremoduro, La Polla, Reincidentes, La fuga, Marea, Platero y Tú, y mucho rock´n´roll del bueno. Llegamos muy justitos, a tiempo de tomarnos una birra, y ya nos dieron las luces y quitaron la música invitándonos a coger la puerta e irnos a otra parte.
Recalamos en El Brieva, otro clásico. Hay cosas que nunca cambian, El Brieva es una de ellas. Antes de entrar hice apuestas con un amigo a ver que canciones escucharíamos una vez dentro. No me equivoqué. Camilo Sexto, Rafaela Carrá, Miguel Bosé, Julio Iglesias, Ricchi e Poveri y demás clásicos de los ochenta que forman parta ya la banda sonora de nuestras noches de farra.
El bar, como siempre, estaba atestado. Todos nos sacábamos brillo mutuamente, ellas nos ponían los pezones a ras del pectoral, el culo en pompa, las manos de coger, de tocar, se abalanzaban sobre carnes mansas, ebrías de placer y desamparo. Las que iban de despedida, tocaban los pitos, y allí no había quien se enterara de nada, con las manos en las orejas pidiendo clemencia acústica.
Uno se acercó a la barra y cogió un micro para despedirse de un tal Napo que se iba a Alemania, otra, borracha perdida se agarraba a todos los hombres que veía, mientras su amiga nos convencía de que no era así, pero que esa noche llevaba unas copas de más y estaba desatada.
En la calle había unos disfrazados de toreros, otra de folclórica, alguna de mafiosa, otro de pollo, una de gallina, todos celebrando sus días previos al enlace matrimonial.
Antes de ir a casa, un colega me comentó algo de un local donde vendían patatas asadas. Fuimos para allí, y me pidieron una patata completa. Está asada y llevaba un relleno de mayonesa, palitos de cangrejo, aceitunas deshuesadas, zanahoria, aceite.. un batiburrillo en lo que lo más agradable era la textura suave de la patata calentita. Mi amigo experto, en patatas asadas, se comió una simple, asada también, pero regada con un poco de aceite de oliva extra virgen y un poco de pimentón. No hubo almendrado en Garpesa. Otro clásico de la noche Logroñesa. A la altura del ex-trenecito cada uno se fue a su casita.
Concierto de Marea en Miranda de Ebro 19 de mayo
Aprovechando que el grupo navarro Marea tocaba en Miranda de Ebro, ayer 19 de mayo, nos desplazamos desde Logroño a verlos en la presentación de su disco Las aceras están llenas de piojos en el Pabellón Multifuncional Bayas. Llegamos un poco más tarde de lo previsto y al entrar al recinto ya habían tocado algún tema. Eran las diez de la noche.
Kutxi y los suyos fueron tocando temas del último disco. No hubo ninguna colaboración de gente como Fernando de Reincidentes, Evaristo de Gatillazo o Brigi Duque de Koma. Apareció en escena el hermano de Kutxi, Martín Romero con el que Kutxi cantó a duo Como los trileros. Kutxi se marcó un fandango para introducir A caballo comentando que su abuelo era cantaor de flamenco y le gustaba marcar las tonadillas con los nudillos sobre la mesa. De ahí digo yo, le viene al Kutxi su ramalazo andaluz, plasmado en canciones como Aceitunero, del último disco (…..sacos no dan abasto de olores, de sillas de anea, de tantos sudores, de anís y pestiños, de lechos de almedra, de bolas de enebro, de más corazones, no caben más gatos, con sus cascabeles…). Del último disco Marea tocó Aceitunero, Mierda y cuchara (es bonito ver gente ahí arriba, y gente ahí abajo, pero no siempre fue así, hay veces en las que nunca hay nadie, ni arriba ni abajo, son esos días de Mierda y Cuchara), Entre Hormigones, Por cuatro perras, El trapecio, Mil Quilates (Kutxi comentó que él es daltónico, y que no distinguir los colores no le ha venido mal en esta vida. La cantó sin Evaristo), Nana de quebranto, y Los mismos clavos, interpretada sólo con el Kutxi, un guitarrista del que no recuerdo el nombre y el batería. Al Kutxi su compañera le comenta qué le gustaría tener. Nada dice él. ¿Una casa?. Tampoco, replica el Kutxi, “Mi casa está donde estás tú”. ¿Hay una declaración de amor más bella?.
El concierto se ejecutó sin prisas. Duró dos horas y media. Kutxi hizo una presentación pormenorizada de como se fue estructurando la banda. Cómo allá por 1997 consiguió un batería, Alen Ayerdi (ex-batería de Begira). Teníamos los mismos discos. En “la obra” conoce a Edu Beaumont, El piñas, que baila como nadie y comienza a tocar el bajo para el grupo. Luego incorporan a César Ramallo, un tío que se pega con todo el mundo en los bares. Amigo del Piñas. El que se encarga de las cuentas y de hacer que el escenario luzca bien. Finalmente se incorpora otro guitarrista. El Kolibrí. Así queda formada Marea en su formación inicial, que después de diez años sigue igual.
Tras retirarse del escenario en un par de ocasiones, Marea volvió a tocar otros temas. En la traca final no faltaron El Perro verde o Marea que puso fin al concierto. Tampoco se dejaron en el tintero temas como En tu agujero, Que se joda el viento, Ciudad de los gitanos, La rueca, Como el viento de poniente (en Briones al cantar esta canción le tiraron una piedra, pero el Kutxi tras maldecir siguió tocando), Manuela Canta saetas, La luna me sabe a poco, Corazón de mimbre, Trasegando, Despellejo. El Piñas también cantó algunos temas Alfileres, El rastro y no sé si Trasegando y Despellejo. Ahora no lo recuerdo bien.
La acústica no estaba mal, pero para quien vaya al concierto sin saberse las letras del Kutxi al dedillo, (como alguno de la cuadrilla) es probable que no se enterase de nada. Kutxi, además de la gente del grupo, sacó al escenario a toda la peña que forma parte de Marea. “Estos son Marea”, dijo refiriendo a un par de docenas de personas que estaban sobre el escenario. A los que el público aplaudimos entregados.
Kutxi en algunas ocasiones también se marcó algún poemilla breve, erró y rectificó cuando dijo ser “maestro de todo y aprendiz de nada” y finalmente dijo que deseaba que nuestro futuro no fuera incierto, solo “el camino hacia la libertad“.
El concierto fue espectacular, Kutxi al contrario que Fito o Robe, que son dos muermos de cuidado sobre el escenario, que parece que tocan porque no le queda más remedio y pasan de entablar contacto con el público, al Kutxi lo vimos gozar, girar como una peonza sobre el escenario con o sin camiseta, berrear con su hermano, repartir besos y abrazos con cuantos poblaban el escenario. El tío se lo pasó en grande y los que estábamos ahí abajo, aún mejor. Canciones que en en el último CD no me convencían, en directo ganaban en intensidad y es que Kutxi le da a cada tema el aporte justo de intensidad y su voz cazallera suena a las mil maravillas.
Ir a a ver a Marea en directo porque vale la pena
Enlaces Otra crónica del concierto de Marea en Miranda de Ebro
Próximos conciertos de Marea meses de Mayo, Junio y Julio
- Valencia (Plaza de toros) 26 de Mayo
- León (Plaza de toros) 1 de Junio
- Valladolid (Plaza de toros Laguna de Duero) 2 de Junio
- Murcia (Plaza de toros) 8 de Junio
- S. Vicent de Raspeig (Alicante) 9 de Junio
- Girona (La Mirona) 15 de Junio
- Lleida (Fira de Lleida-Pavelló 3) 16 de Junio
- Segovia 22 de Junio
- Zamora 23 de Junio
- Cáceres (Recinto Hípico) 29 de Junio
- Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) Teatro Municipal 30 de Junio
- Ávila (Plaza de toros) 13 de Julio
- Alcalá de Henares (Recinto Ferial) 14 de Julio
Tengo miedo y me voy a una casita espeluznante
Últimamente casi todas las películas de misterio que veo, están cortadas por el mismo patrón, son clónicas, pero cada vez peor hechas. Me hace gracia comprobar, como cuando una pareja ha perdido un hijo o ha sufrido un acontecimiento traumático y decide ir “al campo” a respirar aire fresco, y cambiar de aires, resulta que van a para a alguna mansión desvencijada y siniestra, con salas clausuradas, ruidos extraños, y divanes y sotanos espeluznantes, donde ya solo ver su interior da canguelo, y donde uno vería fantasmas donde no los hay. El caso es que siempre en estas casas se cometieron crímenes, o fueron lugares de exterminio, o reductos de la Inquisición, o donde freían a las brujas o herejes. Toda la sangre derramada antaño fermentó en el subsuelo y los fantasmas se alimentan ahora de ella, acojonando a los nuevos inquilinos, que siempre tienen alguna biblioteca en el pueblo, con periódicos de la época digitalizados donde poder enterarse de la “trágica historia de su casa” y salvar el pellejo a tiempo.
Digo yo, que ante una situación traumática, en lugar de irse al campo, a una casa de estas condiciones sería mejor mudarse a un piso de treinta metros, de una única estancia con cocina america, catre y baño, donde el espacio es tan reducido que no ha lugar para fantasmas. En caso de que suceda algo anómalo, siempre se puede dar la murga a los vecinos de los pisos inferiores o superiores, porque en estas casas ubicadas en el campo, nunca hay un vecino a quien recurrir y sólo el crujir de la madera te pone los pelos del espinazo como escarpias.
Abel, que trabaja en un sindicato y es muy sensible a las demandas laborales, me dice que hay que superar los días moscosos, una antigualla del pasado y reivindicar los minutos de libre disposición. Esto es, si hay quien pasa la jornada laboral entre cigarros que fuma en la calle y la máquina del café, los que ni fuman ni les gusta el café de máquina deberían reivindicar unos minutos de libre disposición y hacer con ellos lo que les viniera en gana, desde mirar por la venta o hacer el Soduku diario, hasta leer el periódico sin agobios. Si los amantes del café o del tabaco, mi amigo Abel, tiene constancia de que dedican más de una hora al día a esos menesteres ociosos, los que no hacen eso, no sólo no tienen “derecho” a esa hora, sino que encima deben de apechugar con el trabajo de “los que no están” en sus puestos, cuando alguien viene a hacer alguna gestión o les llaman por teléfono.
En sus visitas a los organismos públicos Abel me dice que ha notado una algarabía que no sabe si es propia de la primavera y calores veraniegos, o de la Reforma del estatuto público que entre las mejoras que entrarán en vigor en pocos días, da días festivos por trienios cumplidos por los empleados públicos en la administración. Así los que lleven treinta años, diez trienios de servios efectivos, se encuentran con cinco días festivos de viejud a sumar a los cinco moscosos y a los veintidós laborales. Así los más maduros me cuenta, muestran un brillo especial en los ojos, un fulgor adolescente, que los vuelve alocados y joviales, proclives al revoloteo, contando con los dedos, a voces, los días laborables festivos que disfrutarán ese año. !Treinta y dos! grita alguno a voces, mirando el calendario con avidez. Treinta dice otro. Me cojo agosto entero y aún me quedan otras dos semanas y media para San Mateo. Desde que tengo tantas vacaciones gasto el doble dice uno cabeceando. Yo las pasaré en la playa vuelta y vuelta, con mi madre así, no puedo a ir a ninguna parte. Mejor sería que aumentaran el sueldo base, en lugar de tantas vacaciones, clama un mileurista, con el uniforme de ordenanza.
Esto es lo peor que nos podía pasar para acelerar el cambio climático. Todo el mundo de vacaciones, viajando, moviéndose incesantemente, lo más lejos posible, gastando combustible a todo tren, dicen los más concienciados, jóvenes interinos en su mayoría. Estas y otras cosas me cuenta Abel y yo le miro y me río por no llorar y recuerdo las viñetas de Forges y apostamos entonces a ver quien es capaz de levantar el porrón de cerveza con gaseosa más alto sin derramar una gota, luego cojo una servilleta y escribo esto para ti.
Los móviles masturban el silencio y la voz se corre
Ahora de repente he podido acceder a mi blog de nuevo tras unos días de inactividad, por causas ajenas a mi voluntad. Aprovechando que esto funciona de nuevo, ahí volvemos a la carga con un devaneo sobre el maravilloso mundo de los móviles. ed.expunctor, gracias por los ánimos.
Si por un lado las leyes velan cada día más por proteger nuestros datos y nuestra intimidad, al mismo tiempo son muchos los cuales están dispuestos a exprimir su minuto de fama en televisión contando sus miserias, llevando a cabo cambios radicales, disputas con sus parejas o directamente tirándose los trastos a la cabeza, ante el gran público y una presentadora que en ocasiones, se descojona de los invitados a la cara, riéndose no ya con ellos, sino de ellos, como tengo ocasión de comprobar en esos “momentos zapping“.
Los móviles también contribuyen quieras o no a tragarte las conversaciones ajenas, las charlas de los compañeros de acera, de transporte público, de urinario, etc. El móvil llega a los rincones más recónditos, y al tiempo que mantienes una conversación puedes escuchar el ruido de la cisterna, del zurrullo al entrar en contacto con el agua, o de la meada por aspersión que nos brinda nuestro interlocutor, del que nunca oiremos eso de “llámame en otro momento, que ahora estoy ocupado”. No nos cortamos un pelo. Todo sitio es válido para mantener una conversación telefónica gracias a los móviles. Todavía no he pillado a ningún amigo/a “in fraganti”, en alguna momentazo erótico pero todo se andará. Seguro que habrá a quien le de morbo hablar por el móvil al tiempo que alcanza el orgasmo o mientras su amante bucea en sus zonas erógenas, entre sacudidas de placer.
Si vas conduciendo y el que va delante tuyo hace eses, o va a paso de burra, es muy probable que vaya hablando por el móvil. Si un fulano de repente y sin hacer uso de los intermitentes se retira inopinadamente en el arcén, me apuesto dos operaciones de nariz a que le están llamando por el móvil. Si vas a cruzar un paso de cebra y algún vehículo tuneado a toda pastilla te cambia la raya del peinado, al rozarte la entrepierna con la carrocería, verás al conductor con la mano en la oreja y la vista al frente. Hay famosos que le dan otros usos a los móviles, como arma arrojadiza por ejemplo, con la que golpear al pesado de turno que le mete la cámara hasta el cornejón.
No es improbable que en algunas ciudades surjan bares en los que esté terminantemente prohibido llevar móvil. Ahora vas a visitar una iglesia y al igual que ocurre en las aulas, conferencias, teatros o cines, los móviles suenan, sin que su propietario se vea para nada incomodado. La mala educación tiene así otro objeto más con el que enseñorearse.
El tema de los tonos o los politonos también da mucho jugo. Unos se ponen como sintonía el himno nacional, el llanto del sobrino, la última canción de Bisbal, algúna “chiquitada de la calzada”, la sintonía de su partido político o Paquito el chocolatero. “Por sus tonos les conoceréis”.
Añoro la era de los teléfonos fijos. El móvil además de crear adicción supone una esclavitud, dejando nuestra libertad en manos de los otros, que pueden vulnerar nuestra paz con una llamada en cualquier momento y situación. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si llevamos el móvil encima ya sabemos a lo que nos atenemos. El problema no es del que llama, sino del que recibe la llamada, al que en muchas ocasiones le importa poco o nada quien tenga a su alrededor para hacer partícipe a su improvisada audiencia de lo bien que se lo ha pasado el fin de semana, el poco trabajo que hay por culpa de los inmigrantes, lo caro que están los pisos, lo insoportable que es su suegra, las ganas que tiene de enamorarse este verano, lo cabrón que es su jefe, lo mal que duerme desde que nació su hijo, lo bien que le hace la permanente, Puri, su peluquera, las miradas picaronas que le ofrece su vecina del tercero, lo buenorro que está el profe de lengua, que tiene un paquetón, lo hijo de puta que es el Kevin y lo que le hace sufrir, su inexistente vida sexual parejil, o lo insoportables y cargantes que le resultan sus compañeros de trabajo….
Siempre nos quedará la posibilidad de ponernos unos cascos, y a falta de un silencio que hoy resulta imposible encontrar en los lugares públicos, alimentarnos al menos de música.
Dicen que la vida media de una blog ronda los seis meses. Si encima hay problemas técnicos de por medio, igual ni eso. Tele2 y Dreamhost se han confabulado para que no pueda ver la página web desde mi casita y por ello no pueda colgar en Chufowski las cositas que he ido escribiendo. Ya han pasado unos días y la cosa no tiene visos de solución. Así que no sé cuánto durará esta blog. Si algún día se soluciona, pues bien, y sino pues rondaré alguna ciberteca o alguna biblioteca donde hacer uso de algún ordenador que me permite acceder a mi blog, antes de que caiga en el olvido más absoluto. ¿A quién pido daños y perjuicios por el secuestro de mi blog?. En fin. Lo dicho, veremos si llegamos a los seis meses o me dedico a la vida contemplativa antes de lo previsto.
La venganza de la tierra de James Lovelock
Sugerente el título y la portada la de este libro escrito por el científico octogenario James Lovelock, que postuló a comienzos de los 70 junto a Lynn Margulis la Hipótesis de Gaia, que luego se convertiría en la Teoría de Gaia (la tierra es un sistema autorregulado que surge de la totalidad de organismos que la componen, las rocas de la superficie, el océano y la atmósfera, estrechamente unidos como un sistema que evoluciona. El sistema tiene un objetivo: la regulación de las condiciones de la superficie para que sean lo más favorables posible para la vida que en aquel momento pueble la Tierra. Se basa en observaciones y modelos teóricos y ha realizado predicciones correctas).
En la portada se muestra la tierra convertida en una bomba, con la mecha encendida. ¿Cuándo explotará la tierra?. Esto no lo sabe ni Lovelock ni nadie, pero el autor se plantea una situación, la actual, en la que podríamos afirmar que hemos sobrepasado la línea de no retorno. Esto es, hagamos lo que hagamos, ya es tarde, para restablecer la salud de la tierra. Solo podemos pues poner parches. No afirma el autor que la tierra vaya a saltar por los aires, o a explotar, sino que la biosfera, allá donde vivimos, está seriamente dañada y nuestra civilización en el futuro se verá mermada. No desaparecerá por tanto la humanidad, sino que habrá millones de bajas. Algunos sobrevivirán. Con la subida del nivel del mar, muchas ciudades serán sepultadas bajas las aguas, lo que hará que la gente tenga que desplazarse a nuevos lugares. La temperatura será mayor, pues el sol calentará con más fuerza y la gente morirá como pasó en Francia en el verano de 2003, los recursos se verán limitados, la tierra no dará de sí para abastecer a los futuros ocho mil millones de personas. Habría que dejar de maltratar a la tierra, no talar tantos árboles, contaminar menos la atmósfera con dióxido de carbono, reducir la dependencia del petróleo y hacer las cosas de otra manera…
Lovelock habla detalladamente en un capítulo de todas las fuentes de energía actuales y futuras de las que dispondremos. El autor defiende a capa y espada la energía nuclear. Según él, es la que menos muertes causa, la más eficiente, pero tragedias como la bomba atómica de Hiroshima o Chernobyl crearon mala prensa de todo aquello que oliera a nuclear, siendo demonizada desde entonces. Lovelock aboga por esta energía, que genera menos residuos y ocupan mucho menos espacio que los residuos derivados de la quema de fósiles, además es “la única fuente de energía que satisfará nuestra demanda sin suponer una amenaza para Gaia ni inferferir en su capacidad para mantener el clima y una composición atmosférica adecuadas para la vida. Las reacciones nucleares son millones de veces más potentes que las reacciones químicas”.
Para el autor, el número de muertes ocurridas en Chernobyl que se dieron por buenas, fue una gran mentira, pues no fueron más de 75 las personas que murieron.
A la hora de hablar de las energías alternativas como la energía solar o eólica, no duda el autor de su limpieza e incluso de su eficiencia futura, pero no es eso ahora lo importante, sino más bien, si es lo que ahora, ante esta situación de emergencia que vive la tierra, el mejor camino a seguir. De nuevo Lovelock reivindica la energía nuclear como un gran remedio a nuestros males, hacen faltan soluciones urgentes y la energía eólica, biomasa, o la solar no aliviaran a corto plazo la salud de la tierra, incluso pueden llegar a empeorarlo.
Lovelock en algo más de doscientas páginas no hace una sesudo estudio científico, ininteligible para las grandes masas, sino que trata de hacernos comprensible la problemática de la tierra para que todos la entendemos, abogando por el debate, la reflexión, por discutir las cosas y no asumir ciertas planteamientos e ideas que científicos interesados y grupos de presión dan por válidas, sin rechistar (como la maldad de la energía nuclear), buscar soluciones, pero para ello habría que tener presente que el problema existe, que el calentamiento global es hoy una problema que afecta a todo el planeta y visto el percal no parece que todos los Gobiernos tengan la misma sensibilidad hacia el problema.
Como en la ciencia no hay certezas, no se puede decir qué sucederá dentro de cien o de quinientos años, pero Lovelock nos explica el camino seguido hasta la fecha, la actuación de los humanos en el hábitat, la idea equivocada de que el planeta nos pertenece, y cómo la tierra se vengará de sus ocupantes, nosotros, que tan mal la tratamos. Merece la pena dedicar unas horas a leer este libro. Aprenderemos muchas cosas interesantes y nos abrirá los ojos a ciertas realidades que entre unos y otros han creado, impidiendo que los ciudadanos nos preguntemos nada acerca de lo que sucede.
Me he reído con las palabras dedicadas a esos “ecologistas urbanos” que no han pisado el campo en su vida.
Si no sabemos nada del estado real de la tierra, pues como dice Lovelock apenas se publica nada al respecto, a no ser publicaciones científicas como Science o Nature, exclusivas de especialistas ¿de qué vamos a debatir entonces nosotros los ciudadanos?. ¿cómo hablar de lo que desconocemos?. De ahí que los parques eólicos que destrozan los paisajes nos parezcan maravillosos.