October 2007
Monthly Archive
Relatos27 Oct 2007 12:03 am
El pozo
Ya era de noche pasadas las siete de la tarde. Era triste ver como la oscuridad devoraba la débil luz que manaban las farolas. No había nadie en la plaza a esa hora. Los niños ya habían dejado el parque de juegos y estarían en sus casas con sus padres, jugando sobre las alfombras o viendo la tele. Era imposible estar solo en la calle en una ciudad como la suya, la cual no dormía durante las veinticuatro horas del día. Echaba de menos su pueblo, allí sí que era feliz. La gente se recogía en sus calles y no había servicios nocturnos que rajasen la sabana silenciosa que cubría la osamenta de esa ciudad aparentemente fenecida. Pasadas las doce de la noche salía a hurtadillas por la ventana de su casa y llegaba hasta el promontorio situado detrás. Respiraba el silencio, se alimentaba de él. En aquel entonces no había móviles ni politonos impertinentes que alterasen la quietud, solo un silencio inmenso, pétreo, sin fisuras, un silencio que acariciaba las manos, el cuello, la espina dorsal, y lo calmaba, dejándole en un estado comatoso de felicidad inenarrable. Oía el crujido de las ramas, el arrullo del viento, sus pisadas en el camino. Los días de luna llena no necesitaba linterna y caminaba sin reparar en sus pasos, hasta el viejo pozo. Si era cierto lo que se contaba de él, aquel pozo era un cementerio de forma circular que se expandía a lo hondo, en lugar de a lo ancho, bajo la superficie. Con cuidado, apoyando en el brozal, los ojos cerrados, esperaba oir algo, alguna voz que desde el más allá quisiera entablar contacto con el más aquí. Nunca pasaba nada, pero él insistía con la fuerza que alimenta toda adicción. Esa noche fue diferente. Cuando ya el cuello dolorido lo instaba a dejar el pozo y erguirse, un ruido indefinido que requería ser matizado y movido por su curiosidad siguió inclinándose más y más. Una sólo palabra, ahora clara y limpia, “Ven”. El eco la repitió varias veces más.
Las piernas le fallaron y antes de ser devorado por esa mancha negra sintió el corazón en la garganta a punto de estallarle. Abrió los ojos entre chorretones de sudor que bañaban su cuerpo. Una enfermera apareció tras la puerta y le tomó el pulso. El otro brazo era alimentado por una botella de suero. El psicólogo tardó breves instantes en aparecer. Vamos por buen camino dijo cuando oyo la narración de la pesadilla. El joven asintió sin convicción, porque no quería saber hacia donde le llevaría ese camino.
Relatos26 Oct 2007 12:03 am
Caída libre
Desde la ventana divisaba el edificio de enfrente. Llevaba varios meses oyendo ruidos desde hora temprana. Con los primeros rayos del alba, las máquinas comenzaban a funcionar. No notaba grandes cambios en el inmueble, al menos en la fachada. Alguien había decidido remozar un edificio antiguo y cualquier tarea suponía semanas. Los empleados de la obra eran extranjeros, lo sabía porque hablaban en un lengua que él no conocía. Los miraba desde detrás de la cortina, cuando asomados al balcón sacaban el bocata y la botella de vino, entre risas, cimentando una alegría contagiosa, a la hora del almuerzo. Luego subían al tejado, sin ninguna protección, quitaban y ponían tejas, con los ladrillos hacían chimeneas y movían los cubos de pintura. Sufría por ellos, creía que en cualquier momento alguno de ellos se precipitaría al vacío engrosando así esa lista que cada dos por tres aparecía en los medios. Una lista sangrienta de cuya autoría nunca nadie se ponía de acuerdo. No querían llevar casco porque hacía calor, ni atarse con cuerdas porque retardaba sus movimientos y los hacía torpes. Apelar al sentido común. Esa era la frase que se decía siempre en los momentos luctuosos, pero él sabía que algún día escucharía un ruido seco, detrás del visillo, como un arbol cuando cae sobre el asfalto y sabía que sus vaticinios de nada servirían porque había cosas que eran inevitables
Relatos25 Oct 2007 03:45 pm
Los dientes de la motosierra
No le miraba ya a la cara porque la tenía muy vista decía para quitársela de encima. Pero ella seguía erre que erre dándole la tabarra. Cualquier momento era bueno para darle la brasa. Se arrepentía de haberla hablado, de haber sido simpático con ella ese maldito día, cuando llegó a la oficina y le estrechó la mano, esbozando su mejor sonrisa. Entonces le pareció una chica irresistible. Un tipazo así nunca había pisado la oficina. Se le fueron los ojos. No sólo a él. Desde el director hasta el chico de los recados babearon a la vez, cuando la vieron en el umbral apurando el cigarrillo que se demoraba entre unas manos interminables. Él les sacaba varios cuerpos de ventaja a todos sus compañeros porque además de ser el más apuesto del lugar, en la franja de edad comprendida entre los treinta y los cuarenta era él el único exponente. La chica sintió las miradas sobre su cuerpo, pero no pareció sentirse molesta. Era de esas chicas que se crecen con las miradas ajenas, que las hacen caminar aún más tiesas, levantar más la cabeza, con un porte majestuoso, casi divino, que nos permitiría afirmar si tuvieramos ocasión que era capaz de andar sobre las aguas sin mojarse. Con él hizo una excepción y bajó de su tarima para besar al populacho, para mezclarse con él, con tantas concesiones que acabaron juntos y revueltos. Ella, reconfortada porque había permitido que un mortal probara su cuerpo, convencida de que sería otro pelele más que se quitaría de encima con una palmada. Él, sorprendido porque una mujer así estuviera dispuesta a poner a su disposición su cuerpo para que él la trabajara como si de masa de pan se tratara, amasando con fruicción sus blancas colinas, sus carnes blancas, buscando y dando placer en todas las oquedades de ese cuerpo escultórico.
El roce hace el cariño le decía ella junto a la máquina del cafe, acariciando con sus yemas los huevos de él, guarecidos bajo el pantalón, que iba ganando volumen a medida que su mano juguetona iba encorajinando el soldado de plomo que se alzaba listo para entrar en combate. Siempre a punto, decía entre risas y daban rienda suelta a su pasión en la sala de los servidores, que solo visitaba el técnico informático al comienzo y fin de la jornada. Ella encaramada sobre él, agarrada a su cuerpo y él manteniéndola en volandas, tensionado, sacando fuerzas de flaqueza para bombear la sangre necesaria, evitando que el soldado desertera, dejándole en ridículo. No sabía como poner fin a esa atracción final que lo consumía. Quería dejarla pero siempre reincidía. No te conviene, le decían quienes la conocían. El sexo lo alimentaba, nublando su entendimiento. Lejos de ella se creía independiente, capaz de todo, pero bajo el rocío de su influjo, no había razonamiento que valiera, todo se volvía banal y desparramarse dentro de ella era su única razón para existir, lo único que hacía este planeta aún hoy habitable. Todo lo demás era aburrido, e insulso. Días grises que fotocopiaba, sin pies de página donde apuntar algo relevante. No la quería sólo la deseaba. No estaba enamorada de ella, pero sí de su cuerpo. Odiaba su voz, pero no sus gémidos. No quería verla más pero sabía que si algún día le faltaba moriría. Pasaron los meses y los escarceos sexuales se sucedían. En la oficina eran la comidilla y su delgadez le granjeó el apodo de “el maquinista“, un chiste privado que sólo entendían los más cinéfilos. A grandes males grandes soluciones, se dijo frente al espejo. Armado de valor, con la coraza de la intrepidez bien ceñida, y un arrojo que le asfixiaba como cota de malla, entró en la oficina de Crescencio el director. Quiero que la despida dijo. No puedo seguir así. Crescencio lo examinó desde sus gafas de pasta y pidió más detalles. ¿hace algo mal? ¿llega tarde? ¿arma jaleo? ¿roba? ¿hay algo que usted quiera contarme y que yo deba saber?. Estamos todo el día follando en la oficina y ya no puedo más. Estoy consumido y mi cerebro hace meses que no rige, desde que ella llegó. Recuerde como era yo antes y en qué me he convertido. Debe elegir entre ella o yo. Sé que es duro pero no tengo otra solución. O ella desaparece de mi vista o no seré responsable de mis actos. ¿sería capaz de matar por ella?. No, sería capaz de matarla a ella. ¿la ama?. No, simplemente la deseo. Ella no me interesa, es su cuerpo el que me desquicia. Pasará, dijo Crescencio, nadie se muere por amor, si no hay un cuchillo o una motosierra por medio. Usted conocerá a alguien o ella se encaprichará de algún otro y entonces se olvidará de usted y todo volverá a la normalidad. ¿es eso lo que quiere?, ¿es su deseo llevar una vida normal?.
Mire a mí me quedan dos primaveras y ya destrocé unos cuantos colchones, no se crea. Si llega a viejo y hace balance, le digo desde ahora, que nunca podrá olvidar a esa mujer. No abundan. Es una especie en extinción. Le pido que se lo piense, deje pasar unas semanas. No cometa una barbaridad y pasado un tiempo volvemos a hablar, si le parece.
Vaciló, movió la cabeza, dudó. Quizá lleve razón, me lo pensaré, dijo mientras la puerta se cerraba a sus espaldas.
Llamó a su primo. Este le dijo que le parecía extraño que le llamara después de tantos años sin hablarse para pedirle una motosierra. Nos veremos a las cinco en el café. Tenía todavía un par de horas para entrenarse. En el videoclub alquiló “La matanza de texas“. Respiró aliviado. Su problema tenía por fin solución.
Relatos24 Oct 2007 03:30 pm
Banderas en metálico
En el cajero automático se ofuscó y cuando en el panel aparecieron las diferentes banderas su mente su nubló y en lugar del pañuelo rojo y amarillo presionó otra. Su dedo índice actuó por su cuenta y aparecieron letras que no entendía. Trató de mantener la compostura, su corazón a galope, encabritado, aceleró su pulso. Respiró hondo repetidas veces, tratando de serenarse. Tenía que irse de allí con los cien euros, esa era su misión. Una cuestión de vida o muerte.
Recordó que teclas pulsaba las otras veces sobre la pantalla tactil. Lo hizo tres veces, sintió lo mismo que los tedax cuando desactivan una bomba y cortan el cable adecuado. La cuarta vez marcó una cantidad. Agradeció, sonriendo a la cámara que mostraba una imagen en blanco y negro de un tipo larguilucho y mal afeitado, que en lugar de carácteres fueran números lo que apareciesen en pantalla. Lenguaje universal. Marcó el uno, luego dos veces el cero, después la tecla verde. Como en los semáforos, el color verde servía para continuar, para avanzar, para confirmar.
Oyó el estómago del cájero, su rutadera de tripas y luego dos billetes de cincuenta fueron escupidos por su boca estrecha. Los acarició con ternura introduciéndolos cuidadosamente en su cartera. Un extracto ininteligible posterior a los billetes fue arrojado a la papelera. Con la Ikurriña aún fresca en la memoria, dejó el cajero, contento de su astucia y buen hacer. Cuando se lo contara a su madre a la hora de la comida seguro que lo felicitaría. Podían confiar en él, a pesar de todo.
Poesías20 Oct 2007 11:44 am
no te hagas famoso
porque siempre habrá quien
recuerde las pallizas paternas
tus enamoramientos de todas las profesoras mucho mayores
el papel higiénico que abultaba tu entrepierna
lo pequeña que la tenías
lo mal que ligabas
el único que nunca cruzaba la vía
tu pánico a hablar en alto
el que siempre acababa de portero
lo negao que eras con las matemáticas
el que se escondía detrás de su hermano mayor
como cantabas de plano
el único que tenía media docena de motes
como llorabas cuando alguien te rompía una hoja en la cabeza.
No te hagas famoso porque
siempre habrá un dedo acusador
e importará un bledo si es verdad o mentira
lo que se diga.
Relatos17 Oct 2007 03:23 pm
La realidad mutila la ficción
Hartos uno del otro. Otra pareja más que naufragaba en las arenas de la soledad, del tedio y de la incomunicación. Internet era el nuevo mar en el que sumergirse, abrir horizontes, con opciones de conocer otra gente, otros hombres, que la escucharan o la leyeran y recibiese así algo de afecto. P entabló contacto con C. Su chateo diario era la válvula de escape necesario que aliviaba su malestar, el de ambos, porque C también sufría lo suyo en casa, con su pareja y P le lamía las heridas, le hacía soñar y le dejaba el zurrón lleno de esperanza e ilusión. El tiempo maduró lo relación, tanto como puede serlo una relación virtual.
Decidieron verse. P quería conocer a C, con quien tanto había hablado, sentir su cuerpo entre sus brazos, decirle que a su lado todo sería mucho más fácil, que estaba dispuesto a comenzar una nueva vida a su lado. Quedaron en un parque, a una hora señalada. P permanecía en un banco a la espera, cuando C se acercó por detrás. Le resultaba extrañamente familiar aquella silueta. Cuando se giró, gritó de espanto. No era otro que su marido el gruñón, con el que cada día discutía, convertido ahora muy a su pesar en su amante virtual. Ese mismo día pidieron los papeles para divorciarse. Un psicólogo, primo de P, está investigando qué causas hacen que dos personas que se odian, sean capaces de enamorarse en la red. Esto da muestra de la complejidad humana, llena de luces y sombras, de recovecos que no se muestran. La línea que separa el amor y el odio es cada día borrada por la marea del nuevo día. No sabemos si esa pareja virtual triunfará o no, o si en un futuro quizá vuelvan a coincidir de nuevo en la red, bajo una nueva identidad y surja de nuevo la chispa del mar.
Pd. Millás enhorabuena por tu premio.
Relatos16 Oct 2007 03:25 pm
Derroteros sentimentales
Cayó a horcajadas en el sueño. Como hoja otoñal desprendida del árbol. Así se afincó sobre la tierra onnírica. Se elevó luego. Su liviano cuerpo lame las nubes. Se columpia en la bóveda celeste, los bolsillos llenos de estrellas, luminosos los ojos. Volar era divertido, a merced del aire que lo propulsionaba sobre continentes y océanos. Diríase que era una estrella fugaz, un visto y no visto en el gran azul. Lo que dura un pestañeo, un alarido. Dejó el columpio y planeó sobre el trigal, con soles en la boca, aleteó hasta la casa, sita sobre la loma. El suculento aroma de pan recién hecho lo recibió en el portón. Su abuela se desplazaba con resolución. Mesó sus cabellos, besó su cabeza. Dijo algo que el silencio neutralizó. Sus ojos disertaban, centelleaban, la boca abierta, la carcajada entonces estalla. El abuelo tose y aparece saludando inclinando la cabeza, con dos tomates en la mano. Las rebanadas sobre la mesa, los tomates, el aceite, la sal. El paraíso se escribe con ingredientes. Vuela ahora con el estómago lleno, colmado y su padre le hace señas. Lo distingue por su plateada caña de pescar. Juntos uno al lado del otro, ríen y absorben la quietud del río, sus rostros reflejados en el agua. No era así, nunca fue así, pero no puede cambiar los sueños, el mismo sueño que se repite cada noche.
Poesías16 Oct 2007 03:05 pm
Copérnico nunca lo hizo
quebrado en dos
multiplicado por uno
dividido entre querer y poder
más de lo mismo
menos tiempo
hipérbolico afán
desidia exponencial
ángulo recto cárnico
deseo a la enésima potencia
curvas al roce
cuerpos lubricados encajan
absolutos o primos
sólo somos números
la línea recta
es el camino más corto
para perdernos de vista
Humor16 Oct 2007 03:05 pm
La feria del libro de Logroño
En ciudades grandes como Madrid La feria del libro tiene sus alicientes. Puedes ir y ver en persona a tus escritores favoritos (Vivos), que te firmen un autógrafo o te dediquen algún libro. Si a Logroño vinieran Reverte, Marías, LLamazares, Mendoza, Fajardo, Atxaga, Millás iría a verlos, pero no es el caso. Ningún escritor famoso va a las casetas, Riojano (Paulino Lorenzo, Diego Marín A, Rafael Azcona, Miguel Angel Muro, José Luis Pérez Pastor) o de otra parte, ubicadas en la plaza del Espolón. Non son muchos puestos y los libros son bastante parecidos. Las librerías cogen del almacén esos libros descatalogados, que guardan polvo hace años y los ponen a la venta, con la ilusión de que algún pardillo los compre.
Abundan los libros de cocina y los destinados a los niños, así como los comic. Con los libros de bolsillo a módicos precios, las feria del libro de Logroño lo tiene complicado para dar salida a libros actuales. Puedes comprar cualquier bestseller que se haya publicado el año pasado, nuevo, por algo más de cinco euros. De todos modos ayer me di una vuelta buscando un libro, Ulises de James Joyce. No lo encontré. En lugar de La feria de libro aquello parecía La feria del retal. Si bien he de decir que un amigo me ha comentado que dicho libro lo había, y que costaba 9 euros. No era de la editorial Cátedra, lo cual en un libro como este influye, pues según quien lo traduzca puedes tener y de hecho tienes la sensación y luego certeza de que estas leyendo dos libros diferentes.
Así que me pasé por Santos Ochoa (libreros de la zona que incluso han abierto una librería en Torrevieja, C/Azorín nº12 y tienen otra franquicia en Soria) y lo compré nuevo y pagué 16,59 €. De haberlo encontrado de segunda mano y en buen estado por uno módico precio lo hubiera comprado, pero no fue el caso.
De todos modos una de las tenderas, me comentó que el fin de semana fue una locura. Vendieron cantidad de libros. Viendo el género era cuando menos sorprendente. Pero a la gente en general, para alivir su mala conciencia de malos lectores, le gusta de vez en cuando darse un atracón literario y como sucede en las rebajas, comprar compulsivamente un buen número de libros, aunque luego no los lean y hagan bulto en las estanterías.
Relatos16 Oct 2007 03:04 pm
La civilización de la ñoñez
Los padres en la residencia. Los hijos en la guardería. La mañana libre para llevar el perro al psicólogo. Está estresado, sometido a una gran presión. El profesional dice que sufre transtorno de personalidad. Es un gato encerrado en el cuerpo de un can. Se curará, le ha dicho el facultativo cogiendo sus manos y mirándola a los ojos, hasta hacerle apartar la mirada. Sólo es cuestión de tiempo y de seguir la medicación adecuada. La vida es una mierda piensa cuando conoce la nueva. Todo se derrumba a su alrededor, tapa los ojos para no verlo y cubre su cabeza con los brazos para que no la alcance algún cascote. Frente a ella, un hombre con taparrabos la mira desde un cuadro paleontológico y sonríe. Antes nos alimentábamos de animales, ahora los lleváis al psiquiatra, susurra. ¿Evolución?. La ñoñez civilizada. Selecciona con esmero las palabras que empleará para contárselo a su marido.
Relatos16 Oct 2007 03:04 pm
Línea continua
Curvas a izquierda y a derecha, camiones perezosos, coches detrás olisqueando sus bajos, jadeando, remolques con uvas, girasoles negros, que no ciegos, bajo las fauces de las cosechadoras. Casas abandonadas de fantasmas en medio de la nada. Formaciones rocosas, grises, lejanas, ausentes, sin horadar. Postes telefónicos, de alta tensión, ciclistas mañaneros, bulliciosos, alegres en su pedaleo, quitamiedos-quitamiembros, la vida y la muerte en la carretera, ambulancias fugaces y ostentóreas, el estómago en la garganta, la mente en blanco, el ruido del motor incesante, paneles avisadores, radares acojonadores, guardias civiles de uniformes verdes, camuflados, lagartos con tricornio. Animales espanzurrados, perros solitarios, gatos kamikazes, liebres suicidas. De frente, guiñan las largas. Solidaridad, amor fraternal. !Conductores del mundo levantaros!. Control. Cerocomacero. La achacosa puerta del garage se entreabre. Una batalla ganada. No confiarse.
Poesías16 Oct 2007 03:02 pm
El Mundo de La Razón alfabetizada
Desde que cada mañana lee
El Mundo, el ABC y La Razón
su mujer dice que está muy lúcido
tanto, que ahora ocupa el lugar
donde antes estaba la lámpara de pie.
Poesías15 Oct 2007 10:47 pm
Nowhere salida oeste
te dicen te quiero acabado en portazo
te dicen te amo acabado en bostezo
te dicen te deseo acabado en ronquido
te dicen mi vida, al prepar(les) la comida
te dicen tesorito como quien dice chorlito
te llaman puta porque cambias los roles
te suicidas seis veces al día pero sigues ahí
te arrodillas a oscuras y buscas
algún fallo en el sistema aferrada a tu gusiluz
Libros15 Oct 2007 03:21 pm
La invención de Morel

Este verano en los artículos que Manuel Vicent escribía sobre escritores universales, habló de Bioy Casares y nombró “La invención de Morel” como una de su grandes obras. Recordaba haberlo visto en casa, así que me puse a buscarlo y lo encontré junto a Proverbios y cantares de Machado. Lo publicó El País hace unos años, en una colección de los clásicos del siglo XX.
Un fugitivo escapa de la justicia y se guarece en una isla en la que vive en soledad. Luego verá gente a lo lejos y decide acercarse. Comprobará que no son reales, tampoco fruto de su imaginación, sino imágenes, que un tal Morel ha logrado crear y reproducir con un complejo sistema.
Al comienzo el huido se enamora de una mujer que va con frecuencia a la playa. Ella lo ignora, borrando su existencia a sus ojos y desdeñando el jardín que él ha hecho con su profundo amor para ella. Cuando comprueba que su naturaleza no es de carne y hueso sino un haz de pixels él querrá comulgar con la inmortalidad y formar parte también de esa escena, perdurar para para siempre, por los siglos de los siglos. Se combina por tanto lo real, con lo irreal, lo ficticio con lo soñado, lo perecedero con el ansia de perdurar. Todos los devaneos mentales del fugitivo los plasma en un informe donde escribirá sus desvelos, acreditanto sus desvaríos. La literatura al igual que la fotografía es otra manera de inmortalidad.
Si alguien les quiere echar una foto, piénselo dos veces, no vaya a ser que sea cierto lo que creen algunas tribus respecto de las fotografías; que roban el alma de los fotografiados.
Logroño15 Oct 2007 03:15 pm
Closer en el Teatro Bretón
En Logroño tenemos la suerte de ver obras como esta. En otros parajes como Reinosa deben conformarse con ver obras tales como “Dos paletos en Madrid”. No es tanto una cuestión de población, porque en Aguilar de Campoó similar a Reinosa sí que pueden disfrutar con obras como las de El Brujo, por ejemplo.
Closer había levantado mucha expectación, primero porque en ella actúa la actriz Belén Rueda que ahora con la película recién estrenada de El Orfanato (seleccionada por España para representarla en los Oscar) está que se sale; portada de revistas por doquier, ofertas para ir a trabajar a Hollywood, el corazón ocupado y la agenda también y segundo por su fuerte contenido sexual (oral). Belén Rueda me ha sorprendido por la naturalidad que muestra en escena, sin sobreactuar y con una voz vigorosa y modulada que suena a la perfección. Mención aparte para José Luis García Pérez, que está fenomenal en la piel de Larry, con su voz cazallera y una fuerza que se transmite y da vida al resto de personajes que se miden con él.
Si has visto la película, la obra teatral no defrauda. Son cuatro los personajes de la obra. Dos parejas cuyos miembros son intercambiables, donde no sabemos quien folla con quien. Están presentes los celos, las traiciones sentimentales, el oscuro pasado, el deseo latente, los cuernos permanentes. Todos ellos desean y gustan sentirse deseados y liberados de cualquier compromiso moral dan rienda suelta a sus instintos primarios, sin medir las consecuencias de sus actos lúbricos e infidelidades. Es el sexo en todas sus variantes su alimento. Las conversaciones giran en torno al sexo, a “lo único” que diría alguno. Para ellos el corazón es sólo un puño sangriento incapaz de generar algún sentimiento que no excite sus zonas erógenas.
Una conversación en un chat permite a Larry conocer a Anna. Larry es dermatólogo y es víctima de la broma que le gasta Dan, escritor, el cual está enamorado de Anna (fotógrafa), si bien está saliendo con Alice. Animales heridos que también hieren, en esta jungla de asfalto, de calles pringosas, baldosas seminales, donde la bestia que mora dentro, vestida con sus mejores galas acomete cuanto puede, dejando de lado la razón y las razones, colmando el deseo en cada instante.
El chaparrón sexual deja paso luego al sentimiento de vergüenza, de repulsa, de asco, en esa contradicción en la que nos movemos los humanos, con el sexo domesticado bajo las buenas formas y la amabilidad. Closer espantará a las mentes puritanas, provocará la risa tonta de muchas y muchos, (!ha dicho correrse! !ha dicho polla!) y dejará al descubierto la naturaleza humana (somos animales racionales, salvo que se demuestre lo contrario, si bien habría que darle la vuelta a esta afirmación).
El sexo, el deseo, la pasión, como la lava que fluye de un volcán corre el riesgo de devastarlo todo a su paso, por eso se prefieren los momentos de inactividad, de calma chicha, porque llegado el momento de la verdad, el momento de la traición, la culminación del placer y del dolor, la erupción como la erección será incontrolable y seremos sólo marionetas en manos de algún Dios procaz que nos libere del pecado nada original y nos quite la cruz de la espalda, entregados en cuerpo y quizá también en alma, al goce.
Decir que la puesta en escena es espectacular. Un en apariencia sencillo escenario es capaz de generar muchas cosas; ya sea un acuario, un parque, un retrato faccial, todo ello secundado por una música preciosa y situaciones como la escena en el restaurante entre Larry y Anna resultas de un modo muy original.
Estaría bien que la gente cuando vaya al teatro deje el móvil en casa, o lo lleve apagado. Porque entre toses, carraspeos y tonadas no perder el hilo es misión imposible.
Libros11 Oct 2007 04:00 pm
La Clave Gaudí
Me había prometido no leer más libros de esta clase pero como el ludópota frente a las luces luminosas de las tragaperras he reincidido. Me gustó la portada. Siempre me ha gustado visitar La Sagrada Familia cuando he ido a Barcelona y pasear por el Parque Güell, y ver La Pedrera. También gocé este verano con El Capricho de Gaudí en Comillas (Cantabria), así que la historia podía ser interesante. La Clave Gaudí al rebufo de libros de ventas millonarios como El Código da Vinci o Ángeles y Demonios traza una historia parelela con muchos elementos comunes. En lugar de París o Roma la acción transcurre en Barcelona. En lugar de ser Bernini el elegido es Gaudí y sus obras. Lo demás es lo de siempre, una pareja debe resolver un enigma, e ir superando distintas pruebas. La muerte de un anciano hace que su nieta se convierta en la elegida, la cual ha de llevar a buen puerto la misión encomendada. A la chica le ayuda su noviete el cual casualmente es un brillante matemático. Ella es licenciada en historia del arte.
Todos los que les ayudan saben muchísimo y ello les permite ir resolviendo los siete acertijos que se les plantean. No se dan muchos datos de Gaudí, sólo que era austero, que murió atropellado por un tranvía, porque alguien le arrojó a él (esto es licencia de los autores), que podía haber practicado la masonería y que dedicó su vida a La Sagrada familia, la iglesia de los pobres. La historia avanza sin dificultad, con bastantes diálogos. La pareja protagonista, María y Miguel no tiene mayor hondura, así como el resto de personajes circunstanciales. Su descripción se reduce al empleo de media docena de adjetivos. Son guapos, listos, inteligentes y se quieren mucho, tanto que aunque pueden palmarla en cualquier momento mientras todos los conocidos la van diñando tienen ganas de “hacer el amor” y confesarse lo mucho que se aman.
El éxito de estos libros radica en su cómoda lectura. No hay que comerse la cabeza leyendo y todo fluye de una manera muy natural, sin apenas esfuerzo.
No hay descripciones ni de las personas, ni de las cosas, no se juzga nada, ni se aborda algún tema universal. Los autores tienen unos elementos que como las piezas de un puzzle han de casar para que la historia tenga cierto sentido y pueda resultar verosimil. Si La Catedral del mar ha superado el millón de ejemplares, este libro seguro que puede repetir la hazaña. Si no buscamos una prosa limpia y depurada, exprimir las palabras y sacarles su jugo a fin de que nos transmitan o evoquen algo, sino pasar un rato distendido leyendo, La Clave Gaudí puede ser una opción de lectura interesante. Algo tendrán cuando todo el mundo los lee. O al menos los compra, que otra cosa es leerlo. De todos estos libros que he ido leyendo mi preferido es El último Catón de Matilde Asensi.
Poesías03 Oct 2007 03:23 pm
Entre pastillas anda el juego
Leí tu manual de instrucciones
sin entender nada y
mis palabras huecas
llenaron tu buzón de voz
reciclé entonces mis principios
los pinté de blanco roto y me acerqué
la bruma me devoró y perfiló el ser
la bestia negra de dientes afilados
ávido de sangre y de amor dulzón
bramó arañando la noche
sin manos, ni cuerpo
sin ojos, ni pestañas
creí ser nada, menos que nada
un punto luminoso en el firmamento
un párrafo sin justificar
un valor que no cotiza
una pistola en tu mano
Ahora soy otro
la enfermera asiente
mientras me da la medicación
mesando mis cabellos
con dedos salchicheros.
Poesías03 Oct 2007 03:22 pm
la nieve que no comí
Buscaba tu cuerpo bajo el nórdico
y nuestro aliento deshacía los fiordos.
La alcachofa de la ducha
encharcaba tus gemidos y mis gallos.
El sol entraba por la ventana
iluminando el parqué
los ojos cerrados tocaban la piel.
Los niños bajaban las escaleras
de dos en dos
de tres en tres
y su risa contagiosa
como una pandemia nos inoculaba
la alegría de vivir
de reír por nada
de llorar por todo.
La vecina colgaba su bragas
del tamaño de una toalla
y saludaba con sus manos regordetas
que tenga un buen día, le decía
tú también hijo, tú también.
Música02 Oct 2007 08:12 pm
Vuelve el jefe
Recuerdo que hace años cuando Springteen sacaba disco nuevo me daba un paseo hasta Alcampo en aquel entonces la única gran superficie que había en Logroño, por caminos de tierra, en donde hoy hay bloques de pisos con piscina y pista de tenis y me lo compraba. Luego escuchaba las canciones y diccionario en mano iba desentrañando las letras a fin de entenderlas. Eso fue hasta que sacó Human Touch y Lucky Town sin la E-Street Band. Un primo, fan de Springsteen me pasó un cd con todos sus discos en Mp3 desde el Grettings for Asbury Park hasta Lucky Town. Luego me desconecté del Jefe. Tuvo ocasión de verlo en Zaragoza en directo y cumplí mi sueño. Sacó luego otros discos y esos me los compré en CD como The Ghost Of Tom Joad. Salieron al mercado más discos con canciones inéditas pero dejó de interesarme.
Desempolvé hace días unas carpetas con recortes de todo aquello que se decía de Bruce Springsteen a comienzo de los noventa. Infinidad de noticias y fotos de revistas y periódicos. Esta tarde cogí el CD de mi primo y lo puse de modo aleatorio, así las canciones se reproducían al azar. Escuché canciones que no oía desde hacía más de diez años, como Point Blank, My Hometown, The River, Candy´s Room, The independence Day, Growing Up, y otras muchas. Sentí entonces en el paladar el regusto amargo de la melancolía. Recuerdo como en su quíntuple disco en directo antes de cantar The River soltaba una perorata sobre por qué no se alistó en Vietnam. Unas palabras que ponían los pelos de punta. Volví a escuchar esa canción de nuevo y cuando Springsteen charla con su padre y le dice que no irá a la guerra sentí lo mismo de entonces y Springsteen entró de nuevo en mi vida, así sin miramiento alguno como el amigo que no ves desde hace una década y retomas la conversación que dejaste entonces pendiente.
Ahora me tendré que poner al día con los últimos discos, pero al igual que pasa con las novias, que uno siempre recuerda las primeras, con las canciones sucede parecido, siempre nos aferramos a las más viejas, porque ese es nuestro pasado, nuestro tesoro y nuestro bagaje.
El último disco del Jefe se titula Magic. Cuando lo oiga descubriré si hay magia en él o no. Deseo que sí.
A pesar de que Springsteen es multimillonario sigue dando caña y metiendo el dedo en la llaga. Se posicionó contra Bush y dedicó una canción a Amadou Diallo titulada “American Skin (41 shots)”. Los 41 disparos son los que recibió por parte de la policía que alegó que el sujeto iba armado. Cuando le hicieron el chaleco de plomo en el cuerpo y se acercaron descubrieron que el arma tenía forma de billetera. Dio igual. Fue en defensa propia dijo el juez y los policías volvieron a la calle a seguir apatrullando las calles.