octubre 2007


Libros and Opiniones15 oct 2007 03:21 pm

La invención de Morel
Este verano en los artículos que Manuel Vicent escribía sobre escritores universales, habló de Bioy Casares y nombró “La invención de Morel” como una de su grandes obras. Recordaba haberlo visto en casa, así que me puse a buscarlo y lo encontré junto a Proverbios y cantares de Machado. Lo publicó El País hace unos años, en una colección de los clásicos del siglo XX.

Un fugitivo escapa de la justicia y se guarece en una isla en la que vive en soledad. Luego verá gente a lo lejos y decide acercarse. Comprobará que no son reales, tampoco fruto de su imaginación, sino imágenes, que un tal Morel ha logrado crear y reproducir con un complejo sistema.
Al comienzo el huido se enamora de una mujer que va con frecuencia a la playa. Ella lo ignora, borrando su existencia a sus ojos y desdeñando el jardín que él ha hecho con su profundo amor para ella. Cuando comprueba que su naturaleza no es de carne y hueso sino un haz de pixels él querrá comulgar con la inmortalidad y formar parte también de esa escena, perdurar para para siempre, por los siglos de los siglos. Se combina por tanto lo real, con lo irreal, lo ficticio con lo soñado, lo perecedero con el ansia de perdurar. Todos los devaneos mentales del fugitivo los plasma en un informe donde escribirá sus desvelos, acreditanto sus desvaríos. La literatura al igual que la fotografía es otra manera de inmortalidad.

Si alguien les quiere echar una foto, piénselo dos veces, no vaya a ser que sea cierto lo que creen algunas tribus respecto de las fotografías; que roban el alma de los fotografiados.

Libros and Opiniones11 oct 2007 04:00 pm

La clave GaudíMe había prometido no leer más libros de esta clase pero como el ludópota frente a las luces luminosas de las tragaperras he reincidido. Me gustó la portada. Siempre me ha gustado visitar La Sagrada Familia cuando he ido a Barcelona y pasear por el Parque Güell, y ver La Pedrera. También gocé este verano con El Capricho de Gaudí en Comillas (Cantabria), así que la historia podía ser interesante. La Clave Gaudí al rebufo de libros de ventas millonarios como El Código da Vinci o Ángeles y Demonios traza una historia parelela con muchos elementos comunes. En lugar de París o Roma la acción transcurre en Barcelona. En lugar de ser Bernini el elegido es Gaudí y sus obras. Lo demás es lo de siempre, una pareja debe resolver un enigma, e ir superando distintas pruebas. La muerte de un anciano hace que su nieta se convierta en la elegida, la cual ha de llevar a buen puerto la misión encomendada. A la chica le ayuda su noviete el cual casualmente es un brillante matemático. Ella es licenciada en historia del arte.

Todos los que les ayudan saben muchísimo y ello les permite ir resolviendo los siete acertijos que se les plantean. No se dan muchos datos de Gaudí, sólo que era austero, que murió atropellado por un tranvía, porque alguien le arrojó a él (esto es licencia de los autores), que podía haber practicado la masonería y que dedicó su vida a La Sagrada familia, la iglesia de los pobres. La historia avanza sin dificultad, con bastantes diálogos. La pareja protagonista, María y Miguel no tiene mayor hondura, así como el resto de personajes circunstanciales. Su descripción se reduce al empleo de media docena de adjetivos. Son guapos, listos, inteligentes y se quieren mucho, tanto que aunque pueden palmarla en cualquier momento mientras todos los conocidos la van diñando tienen ganas de “hacer el amor” y confesarse lo mucho que se aman.
El éxito de estos libros radica en su cómoda lectura. No hay que comerse la cabeza leyendo y todo fluye de una manera muy natural, sin apenas esfuerzo.

No hay descripciones ni de las personas, ni de las cosas, no se juzga nada, ni se aborda algún tema universal. Los autores tienen unos elementos que como las piezas de un puzzle han de casar para que la historia tenga cierto sentido y pueda resultar verosimil. Si La Catedral del mar ha superado el millón de ejemplares, este libro seguro que puede repetir la hazaña. Si no buscamos una prosa limpia y depurada, exprimir las palabras y sacarles su jugo a fin de que nos transmitan o evoquen algo, sino pasar un rato distendido leyendo, La Clave Gaudí puede ser una opción de lectura interesante. Algo tendrán cuando todo el mundo los lee. O al menos los compra, que otra cosa es leerlo. De todos estos libros que he ido leyendo mi preferido es El último Catón de Matilde Asensi.