October 2007


Poesías24 Oct 2007 03:30 pm

En el cajero automático se ofuscó y cuando en el panel aparecieron las diferentes banderas su mente su nubló y en lugar del pañuelo rojo y amarillo presionó otra. Su dedo índice actuó por su cuenta y aparecieron letras que no entendía. Trató de mantener la compostura, su corazón a galope, encabritado, aceleró su pulso. Respiró hondo repetidas veces, tratando de serenarse. Tenía que irse de allí con los cien euros, esa era su misión. Una cuestión de vida o muerte.
Recordó que teclas pulsaba las otras veces sobre la pantalla tactil. Lo hizo tres veces, sintió lo mismo que los tedax cuando desactivan una bomba y cortan el cable adecuado. La cuarta vez marcó una cantidad. Agradeció, sonriendo a la cámara que mostraba una imagen en blanco y negro de un tipo larguilucho y mal afeitado, que en lugar de carácteres fueran números lo que apareciesen en pantalla. Lenguaje universal. Marcó el uno, luego dos veces el cero, después la tecla verde. Como en los semáforos, el color verde servía para continuar, para avanzar, para confirmar.
Oyó el estómago del cájero, su rutadera de tripas y luego dos billetes de cincuenta fueron escupidos por su boca estrecha. Los acarició con ternura introduciéndolos cuidadosamente en su cartera. Un extracto ininteligible posterior a los billetes fue arrojado a la papelera. Con la Ikurriña aún fresca en la memoria, dejó el cajero, contento de su astucia y buen hacer. Cuando se lo contara a su madre a la hora de la comida seguro que lo felicitaría. Podían confiar en él, a pesar de todo.

Poesías16 Oct 2007 03:04 pm

Los padres en la residencia. Los hijos en la guardería. La mañana libre para llevar el perro al psicólogo. Está estresado, sometido a una gran presión. El profesional dice que sufre transtorno de personalidad. Es un gato encerrado en el cuerpo de un can. Se curará, le ha dicho el facultativo cogiendo sus manos y mirándola a los ojos, hasta hacerle apartar la mirada. Sólo es cuestión de tiempo y de seguir la medicación adecuada. La vida es una mierda piensa cuando conoce la nueva. Todo se derrumba a su alrededor, tapa los ojos para no verlo y cubre su cabeza con los brazos para que no la alcance algún cascote. Frente a ella, un hombre con taparrabos la mira desde un cuadro paleontológico y sonríe. Antes nos alimentábamos de animales, ahora los lleváis al psiquiatra, susurra. ¿Evolución?. La ñoñez civilizada. Selecciona con esmero las palabras que empleará para contárselo a su marido.

Poesías16 Oct 2007 03:04 pm

Curvas a izquierda y a derecha, camiones perezosos, coches detrás olisqueando sus bajos, jadeando, remolques con uvas, girasoles negros, que no ciegos, bajo las fauces de las cosechadoras. Casas abandonadas de fantasmas en medio de la nada. Formaciones rocosas, grises, lejanas, ausentes, sin horadar. Postes telefónicos, de alta tensión, ciclistas mañaneros, bulliciosos, alegres en su pedaleo, quitamiedos-quitamiembros, la vida y la muerte en la carretera, ambulancias fugaces y ostentóreas, el estómago en la garganta, la mente en blanco, el ruido del motor incesante, paneles avisadores, radares acojonadores, guardias civiles de uniformes verdes, camuflados, lagartos con tricornio. Animales espanzurrados, perros solitarios, gatos kamikazes, liebres suicidas. De frente, guiñan las largas. Solidaridad, amor fraternal. !Conductores del mundo levantaros!. Control. Cerocomacero. La achacosa puerta del garage se entreabre. Una batalla ganada. No confiarse.

Poesías16 Oct 2007 03:02 pm

Desde que cada mañana lee
El Mundo, el ABC y La Razón
su mujer dice que está muy lúcido
tanto, que ahora ocupa el lugar
donde antes estaba la lámpara de pie.

Poesías15 Oct 2007 10:47 pm

te dicen te quiero acabado en portazo
te dicen te amo acabado en bostezo
te dicen te deseo acabado en ronquido
te dicen mi vida, al prepar(les) la comida
te dicen tesorito como quien dice chorlito
te llaman puta porque cambias los roles
te suicidas seis veces al día pero sigues ahí
te arrodillas a oscuras y buscas
algún fallo en el sistema aferrada a tu gusiluz

Poesías15 Oct 2007 03:21 pm

La invención de Morel
Este verano en los artículos que Manuel Vicent escribía sobre escritores universales, habló de Bioy Casares y nombró “La invención de Morel” como una de su grandes obras. Recordaba haberlo visto en casa, así que me puse a buscarlo y lo encontré junto a Proverbios y cantares de Machado. Lo publicó El País hace unos años, en una colección de los clásicos del siglo XX.

Un fugitivo escapa de la justicia y se guarece en una isla en la que vive en soledad. Luego verá gente a lo lejos y decide acercarse. Comprobará que no son reales, tampoco fruto de su imaginación, sino imágenes, que un tal Morel ha logrado crear y reproducir con un complejo sistema.
Al comienzo el huido se enamora de una mujer que va con frecuencia a la playa. Ella lo ignora, borrando su existencia a sus ojos y desdeñando el jardín que él ha hecho con su profundo amor para ella. Cuando comprueba que su naturaleza no es de carne y hueso sino un haz de pixels él querrá comulgar con la inmortalidad y formar parte también de esa escena, perdurar para para siempre, por los siglos de los siglos. Se combina por tanto lo real, con lo irreal, lo ficticio con lo soñado, lo perecedero con el ansia de perdurar. Todos los devaneos mentales del fugitivo los plasma en un informe donde escribirá sus desvelos, acreditanto sus desvaríos. La literatura al igual que la fotografía es otra manera de inmortalidad.

Si alguien les quiere echar una foto, piénselo dos veces, no vaya a ser que sea cierto lo que creen algunas tribus respecto de las fotografías; que roban el alma de los fotografiados.

Poesías15 Oct 2007 03:15 pm

Closer obra de teatroEn Logroño tenemos la suerte de ver obras como esta. En otros parajes como Reinosa deben conformarse con ver obras tales como “Dos paletos en Madrid”. No es tanto una cuestión de población, porque en Aguilar de Campoó similar a Reinosa sí que pueden disfrutar con obras como las de El Brujo, por ejemplo.

Closer había levantado mucha expectación, primero porque en ella actúa la actriz Belén Rueda que ahora con la película recién estrenada de El Orfanato (seleccionada por España para representarla en los Oscar) está que se sale; portada de revistas por doquier, ofertas para ir a trabajar a Hollywood, el corazón ocupado y la agenda también y segundo por su fuerte contenido sexual (oral). Belén Rueda me ha sorprendido por la naturalidad que muestra en escena, sin sobreactuar y con una voz vigorosa y modulada que suena a la perfección. Mención aparte para José Luis García Pérez, que está fenomenal en la piel de Larry, con su voz cazallera y una fuerza que se transmite y da vida al resto de personajes que se miden con él.

Si has visto la película, la obra teatral no defrauda. Son cuatro los personajes de la obra. Dos parejas cuyos miembros son intercambiables, donde no sabemos quien folla con quien. Están presentes los celos, las traiciones sentimentales, el oscuro pasado, el deseo latente, los cuernos permanentes. Todos ellos desean y gustan sentirse deseados y liberados de cualquier compromiso moral dan rienda suelta a sus instintos primarios, sin medir las consecuencias de sus actos lúbricos e infidelidades. Es el sexo en todas sus variantes su alimento. Las conversaciones giran en torno al sexo, a “lo único” que diría alguno. Para ellos el corazón es sólo un puño sangriento incapaz de generar algún sentimiento que no excite sus zonas erógenas.

Una conversación en un chat permite a Larry conocer a Anna. Larry es dermatólogo y es víctima de la broma que le gasta Dan, escritor, el cual está enamorado de Anna (fotógrafa), si bien está saliendo con Alice. Animales heridos que también hieren, en esta jungla de asfalto, de calles pringosas, baldosas seminales, donde la bestia que mora dentro, vestida con sus mejores galas acomete cuanto puede, dejando de lado la razón y las razones, colmando el deseo en cada instante.

El chaparrón sexual deja paso luego al sentimiento de vergüenza, de repulsa, de asco, en esa contradicción en la que nos movemos los humanos, con el sexo domesticado bajo las buenas formas y la amabilidad. Closer espantará a las mentes puritanas, provocará la risa tonta de muchas y muchos, (!ha dicho correrse! !ha dicho polla!) y dejará al descubierto la naturaleza humana (somos animales racionales, salvo que se demuestre lo contrario, si bien habría que darle la vuelta a esta afirmación).

El sexo, el deseo, la pasión, como la lava que fluye de un volcán corre el riesgo de devastarlo todo a su paso, por eso se prefieren los momentos de inactividad, de calma chicha, porque llegado el momento de la verdad, el momento de la traición, la culminación del placer y del dolor, la erupción como la erección será incontrolable y seremos sólo marionetas en manos de algún Dios procaz que nos libere del pecado nada original y nos quite la cruz de la espalda, entregados en cuerpo y quizá también en alma, al goce.

Decir que la puesta en escena es espectacular. Un en apariencia sencillo escenario es capaz de generar muchas cosas; ya sea un acuario, un parque, un retrato faccial, todo ello secundado por una música preciosa y situaciones como la escena en el restaurante entre Larry y Anna resultas de un modo muy original.

Estaría bien que la gente cuando vaya al teatro deje el móvil en casa, o lo lleve apagado. Porque entre toses, carraspeos y tonadas no perder el hilo es misión imposible.

Poesías11 Oct 2007 04:00 pm

La clave GaudíMe había prometido no leer más libros de esta clase pero como el ludópota frente a las luces luminosas de las tragaperras he reincidido. Me gustó la portada. Siempre me ha gustado visitar La Sagrada Familia cuando he ido a Barcelona y pasear por el Parque Güell, y ver La Pedrera. También gocé este verano con El Capricho de Gaudí en Comillas (Cantabria), así que la historia podía ser interesante. La Clave Gaudí al rebufo de libros de ventas millonarios como El Código da Vinci o Ángeles y Demonios traza una historia parelela con muchos elementos comunes. En lugar de París o Roma la acción transcurre en Barcelona. En lugar de ser Bernini el elegido es Gaudí y sus obras. Lo demás es lo de siempre, una pareja debe resolver un enigma, e ir superando distintas pruebas. La muerte de un anciano hace que su nieta se convierta en la elegida, la cual ha de llevar a buen puerto la misión encomendada. A la chica le ayuda su noviete el cual casualmente es un brillante matemático. Ella es licenciada en historia del arte.

Todos los que les ayudan saben muchísimo y ello les permite ir resolviendo los siete acertijos que se les plantean. No se dan muchos datos de Gaudí, sólo que era austero, que murió atropellado por un tranvía, porque alguien le arrojó a él (esto es licencia de los autores), que podía haber practicado la masonería y que dedicó su vida a La Sagrada familia, la iglesia de los pobres. La historia avanza sin dificultad, con bastantes diálogos. La pareja protagonista, María y Miguel no tiene mayor hondura, así como el resto de personajes circunstanciales. Su descripción se reduce al empleo de media docena de adjetivos. Son guapos, listos, inteligentes y se quieren mucho, tanto que aunque pueden palmarla en cualquier momento mientras todos los conocidos la van diñando tienen ganas de “hacer el amor” y confesarse lo mucho que se aman.
El éxito de estos libros radica en su cómoda lectura. No hay que comerse la cabeza leyendo y todo fluye de una manera muy natural, sin apenas esfuerzo.

No hay descripciones ni de las personas, ni de las cosas, no se juzga nada, ni se aborda algún tema universal. Los autores tienen unos elementos que como las piezas de un puzzle han de casar para que la historia tenga cierto sentido y pueda resultar verosimil. Si La Catedral del mar ha superado el millón de ejemplares, este libro seguro que puede repetir la hazaña. Si no buscamos una prosa limpia y depurada, exprimir las palabras y sacarles su jugo a fin de que nos transmitan o evoquen algo, sino pasar un rato distendido leyendo, La Clave Gaudí puede ser una opción de lectura interesante. Algo tendrán cuando todo el mundo los lee. O al menos los compra, que otra cosa es leerlo. De todos estos libros que he ido leyendo mi preferido es El último Catón de Matilde Asensi.