February 2008
Monthly Archive
Relatos29 Feb 2008 07:36 pm
las consecuencias de votar
Votó con todas sus fuerzas, siguiendo las indicaciones de los lemas electorales, con tal ahínco que se desgarró. En urgencias, la médico interno residente, se entiende que con papeles, le dio más puntos que en una episectomía. El interventor electoral aseveró que la papeleta había sido introducida con éxito antes del desgarro, por lo que el ciudadano había ejercido en perfectas condiciones su derecho al voto. Al día siguiente, mientras ojeaba la prensa local sentado sobre un flotador, supo que su partido había ganado por un sólo voto las elecciones. Sus ojos se humedecieron. Veinticinco años después de que Don Cipriano llegara al poder, finalmente había llegado la hora de la alternativa, así que desinfló el flotador, y haciendo de uñas corazón, a falta de traje de luces, se puso su sombrero, su camisa blanca y su pantalón de pana, se aferró a sus dos cachavas y se fue al bar a celebrarlo, con la cabeza erguida y henchido de orgullo lo que hizo que sus puntos se saltaran, para su mal.
Relatos29 Feb 2008 02:40 pm
ADN lírico
Salió de dudas entonces, tras leer la poesía que su hijo de doce años había escrito. Lo miró, no ya con amor filial, sino como se mira un montaña de cumbres nevadas, que podemos tapar con las manos a simple vista pero que siempre será inaccesible. El niño no entendía por qué su padre lloraba, cubriendo su cara con las manos, tratando de esconderse, cuando todos decían que la suya era una poesía alegre. Ese día perdió un hijo y su mujer se quitó un peso de encima, carga que le torturaba desde hacía más de una década.
Poesías28 Feb 2008 11:48 pm
wireless love
el amor inalámbrico no sabe de cables
de cordones umbilicales, de promesas
se alimenta de ondas y facturas
se vierte en el ambiente por las tres habitaciones
sin vernos, sin tocarnos, sin olernos
las luces parpadean en el modem
un corazón tricolor que no deja de latir
y yo me reinicio cada día
buscas respuestas en el teclado
y solo oyes un ruido metálico
una risa masticada y devuelta
y el reflejo de un rostro malhumorado.
Libros26 Feb 2008 09:25 am
amad a la dama novela de Gonzalo Hidalgo Bayal
Tengo por costumbre leer libros de modo consecutivo de un autor si su lectura me agrada (el record lo tiene Tom Sharpe, comencé con Wilt y me leí una docena de sus libros en verano), así que tras finalizar Paradoja del interventor, que me encantó, cogí este titulado Amad a la dama del escritor extremeño Gonzalo Hidalgo Bayal. Es una reformulación de El celoso extremeño de Cervantes. El libro tiene 128 páginas y el autor da muestra de nuevo de su capacidad para entretener al tanto que oficia una prosa rica y envolvente, con la descripción de los personajes, que a la sazón son Carrizales y su joven esposa Leonor.
Él ha hecho las américas y decide volver a Murania, la tierra de sus antepasados, a pasar solazadamente los años que le restan. El amor brota en su corazón cuando detrás de un puesto de frutas conoce a la joven Leonor. A pesar de la diferencia de edad, el triplica la edad de la moza, la posición adinerada de éste, propicia el encuentro y el enlace matrimonial. El desfase en muchos aspectos propia los celos, la traición y la infidelidad. Como la experiencia es un grado, Carrizales sabrá sacar provecho de los devaneos sexuales de su mujer, a fin de exprimir su carnalidad al máximo como expiación de sus pecados.
El autor en alguna ocasión se le va la mano, como aquí…..”a caer de nuevo en lánguidas hidromurias, en taciturnos ambonios y en prolongados espásmulos anémicos”….(página 128), pero afortunadamente su estilo sigue otros derroteros que ofrecen una lectura gozosa. Los personajes que aparecen en la novela de Cervantes; Loayasa, Carrizales, Leonora, Luis, Guiomar están aquí presentes con alguna variante en cuanto a su cometido, adaptado a los nuevos tiempos.
Por cierto si voy a Venecia no dejará visitar el Palacio Contarini del Bóvolo que aparece varias veces en la obfa
Como curiosidad decir que el título de la novela “amad a la dama” es lo que se conoce como palíndromo, esto es frases que tienen la misma lectura de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.
Humor25 Feb 2008 11:18 pm
¿dónde vas? manzanas traigo
Hoy sacaban a los periodistas a la calle a plantear a la gente preguntas como estas.
-¿verá el debate esta noche?
-¿lo verá en casa o en algún bar en compañía de los amigos?
-¿cree que habrá un ganador o la cosa quedará en empate, o habrá que esperar a la segunda vuelta?
De no ser por la primera pregunta, creía que hablaban de fútbol.
Viendo el debate, me ha venido en mente este dicho. Lo cierto es que los políticos son únicos. Les hacen una pregunta directa y en lugar de responder sí o no, contestan, me gusta que me haga esa pregunta y luego uno no sabe ni cual era la pregunta. Entre Rajoy y Zapatero se ha producido ese fuego cruzado de datos y cifras, los dos pertrechados con sus láminas plastificadas. Cada uno tiene sus cifras. Está claro que esas cifras son oficiales, y no mienten pero cada uno saca a colación las que le benefician, las que les hacen quedar bien. Si se habla de paro se cogen las cifras del último mes que son desastrosas, y no las de los cuatro últimos años. Lo mismo vale para la inflación, el IPC, los tipos de interés o el incremento de las pensiones. Cada cual escoge el plazo temporal que mejor se ajusta a sus soflamas. Uno habla de Aznar y recuerda aquello que dijo de ETA de “movimiento de liberación nacional“, de la regularización del PP, hecha con bonobuses, de la reducción de agentes. El otro de la tasa que había de paro, de que vendieron a España. Uno dice que el PP nunca le ha apoyado en materia antiterrorista cuando Zapatero les dio un cheque en blanco sobre el tema. Cada uno defiende su verdad, y cuando recibe alguna acusación directa, escabulle el bulto, con eso de “lo que de verdad interesa a los ciudadanos es” ________________ cada cual que rellene el hueco con lo que le plazca. Está bien esto de los debates, así vemos a los políticos defender sus posturas. Si bien ya saben sobre lo que les van a preguntar y tienen por tanto tiempo de empollarse la lección. Además la previsibilidad de sus argumentaciones hace previsibles las contraréplicas. Al final cada uno sale bien parado porque suelta las cuatro cosas que le han dicho. La gente, los espectadores, entre tanta cifra micro y macroeconómica se pierde. Cada cual ya tiene idea de adonde irá a parar su voto el día de las elecciones, pero quizá alguna de esas propuestas de última hora haga que más de uno se desvíe a la izquierda o a la derecha. El debate a pesar de su previsibilidad me ha gustado. Cada uno en su línea. Zapatero, que parece que le dan cuerda, lo he visto suelto, afianzado, contrarestando los golpes y atacando con fuerza, tanto que Rajoy no sabía adonde mirar con ciertas cositas que se veía obligado a escuchar.
Ya queda menos. No obstante, cualquiera que haya estudiado economía y eche un vistazo a los programas económicos de ambos partidos, verá como con ellos se podía hacer el juego de las 7 diferencias, porque son como dos gotas de agua. La economía manda, así que unos u otros harán las cosas parecidas, igual de bien o de mal. En materia social podrá haber más o menos diferencias, con los matrimonios homosexuales, la ley de dependencia y otras medidas sociales, pero por lo demás da igual quien gobierne, ya que si gana el PP, algunas de sus propuestas de última hora, no se llevarán a la práctica si ven que su imagen se estropea, como sus medidas contra la inmigración, pero a la hora de prometer, todo vale y les sale de balde y así tienen contentos a sus votante más acérrimos. Suena extraño pero es así. Si bien igual que a todos nos gusta presumir de equipo de fútbol también pasa lo mismo con los partidos políticos. Es la salsa de la vida. Aunque en algunas parte de este país, en la zona norte, hay dos temas que es mejor no tocar; el fútbol y sobre todo la política, si no quieres ver peligrar tu integridad física.
Relatos21 Feb 2008 10:15 am
accésit
Después de recibir la llamada telefónica, con el móvil aun en la mano, perplejo, decidió esperar a sus compañeros de piso para hacerles partícipes de la misiva. Cuando los tres hermanos Rodríguez, aparecieron en tropel por la puerta, procedentes de la facultad, Manuel les dijo en la cocina, a bocajarro, sin preámbulos, que le iban a dar un accésit. Los ojos inquisitivos, mezcla de angustia y pesar, inquirían más información, pues a todas luces nadie sabía de qué estaba hablando. Procedió entonces a detallar todo el proceso, su afición por la poesía, cómo había enviado unos poemas a multitud de concursos por toda la geografía nacional, y cómo hacía menos de dos horas, le habían llamado para comentarle lo del accésit. El tiempo se detuvo, los minutos desaparecieron entre nubes de humo, y el mundo detenido sobre su eje, comenzó de nuevo a girar, cuando a la palabra accésit se sumó la palabra premio y el término dinero, con la cantidad exacta del mismo. La algarabía destronó el silencio reinante, se sucedieron los abrazos, los gritos de júbilo, el ¡coño, así que eres un jodido poeta!, el ¡joder, esto hay que celebrarlo a lo grande! el ¡cagüen la puta, hoy cerramos todos los bares y va a arder Troya! y sin más dilación, quitaron el cazo con agua del fuego, dejaron los spaguettis en la alacena, y bajaron al bar de la esquina. Dieron cuenta de unos bocatas de calamares y a las once, se encaminaron a la zona de bares. Sólo había un par de ellos abiertos, algo normal tratándose de un martes. Manuel corría con los gastos y la alegría era manifiesta, abrazados, cantaban las canciones que el camarero gustosamente o no tanto, ponía atendiendo a sus peticiones, sin objeciones, siendo ellos los únicos usuarios, moviendo las cabezas al compás de los guitarrazos e imitando la voz perruna del cantante. Afortunadamente para ellos, el karaoke abría todos los días del año, y a medianoche, achispados, viva estampa del gozo entraron en el local. Estaban los de siempre, unos acodados en la barra, con la mirada fija en el brocal de sus vasos entre vapores etílicos, que los transportaban a otros lugares, otros en las mesas, extáticos como figuras de bronce, o sobre el escenario, cantando esas canciones que formaban parte de sus vidas y finalmente de las de los demás escuchantes que como fumadores pasivos habían inhalado esas melodías durante años.
Después de tres rondas de chupitos, alternando tequila y orujo, subieron los cuatro al escenario y pidieron una canción de Los Suaves. El más alto de los tres hermanos llevaba la voz cantante y su voz cazallera se extendió por el local, como el lametazo de una vaca, viscoso y pegadizo. No se le entendía nada, a lo que contribuía la mala acústica del local y el estado lastimero del micrófono, pero los allí congregados sobre el escenario, tanto como los espectadores, conocían la canción al dedillo, así que entre unos y otros, en una sola voz, cantaban
….Corre el tiempo y vuelan prisas y poco a poco la gente se marcha solo ‘Pardao’ en su acera mojada guarda sus cosas despacio con calma, unas monedas en su gorra raída en su bolsa una botella mediada y en sus noches pensiones baratas. Y nadie sabe cómo pasa su vida nadie se entera cómo su vida pasa. ‘Pardao’ le llaman en la plaza porque aunque llueva el canta y no se marcha…..
Al finalizar la canción, sonaron las palmas y aplausos, no tanto por la destreza vocal del mayor de los Rodríguez, sino por lo acertado de canción elegida. Cogió este el micro y como colofón dijo que su amigo les iba a leer una poesía, y pidió un tema instrumental para acompañarle en su travesía. El Himno Nacional, Vangelis, Hevia, era los grupos propuestos para embadurnar con música la lírica del presunto poeta. Finalmente, y a fin de contentar a personal se optó por Hevia, y Manuel más corto que perezoso, se arrimó al micrófono con cautela como si éste estuviera electrificado, lo cogió con cuidado, como si tuviera en sus manos un miembro, y lo acercó a su labios, agarrando la parte no prepucial, con sendas manos . Carraspeó y al oír las gaitas comenzó a declamar tímidamente. La música eclipsaba su voz, así que el pequeño de los Rodríguez le asestó un codazo en el costado a Manuel, que le hizo proferir unos insultos, que alguien entre el público creyó a él destinado, y el cual replicó lanzando su botella coronita sobre el escenario, con certera puntería, pues cinco segundos después de que la botella sobrepasara el umbral del escenario, Manuel caía el suelo redondo. Sus amigos extrañados decían que estas cosas sólo pasaban en los estadios de fútbol, pero asustados ante la inconsciencia de su amigo, y la sangre que manaba de su ceja derecha, llamaron a un taxi y se dirigieron al hospital. La sangre explícita, aceleró los trámites. Quiso saber la enfermera si había sido el accidente consecuencia de la práctica deportiva y si en ese caso estaba federado. Manuel que ya había vuelto en sí, dijo no encontrarse muy bien, no estar en plenitud de facultades, físicas ni mentales, pero que lo último que recordaba era la visión de una botella dirigida a su cabeza, cuando estaba en un escenario recitando su poema “viagra para un amor hiperbólico”. Mientras le vendaba la cabeza, la enfermera que afirmó estar más aburrida que una ostra se interesó por la historia de Manuel, el cual le habló de su accésit. Al oír esta palabra, le cortó en seco, dispuso su mano gorda y blanca sobre la suya y le miró con una expresión bovina, desde del muro de hormigón de sus ojos grises, con expresión maternal. No es grave dijo. Mi hijo los tiene a menudo y se recupera enseguida. Manuel la miró tratando de entrever una señal oculta, un mensaje en clave que ella trataba de transmitirle, pero no había rastro de dobles sentidos, de mensajes capeados o encebollados, sino palabras nucleares, sin más abrigo que su significado directo. Ya, replicó él, sin saber qué decir. Luego le comentó lo sucedido en el bar. Le cosieron la brecha abierta sobre la ceja y le dieron el alta. Los hermanos, que aprovecharon el tiempo para dormitar en la sala de espera frente a un pantalla de plasma apagada, lo acogieron como al héroe que vuelve de una batalla sangrienta, dejando atrás piras de cadáveres y terrenos humeantes, y notaron algo nuevo en su mirada, que achacaron a los nueve puntos que llevaba en la ceja. Tío, un nueve, dijo el mediano, un puto sobresaliente, que cabronazo. Manuel que no tenía cuerpo para bromas, cerró los ojos y de dejó llevar. Los cuatro regresaron al piso, cuando comenzaba a clarear. Se repartieron por las habitaciones. Manuel cerró la puerta tras de sí, se quitó los zapatos, comprobó el estado del vendaje y antes de acostarse cogió su diccionario de dos volúmenes y se fue a la letra a. Halló la palabra accésit y dirigió su dedo anular a la palabra siguiente, encontrando así la respuesta, la llave de ese cofre de incertidumbre que la enfermera había puesto sin saberlo en sus manos, rompiendo entonces a reír estentóreamente La cabeza del mediano de los Rodríguez se asomó por el hueco dejado por la puerta entreabierta. Estoy bien, dijo Manuel.
En la cama reflexionó si no era mucho el precio a pagar por sus aficiones literarias, si acaso le convenían, si no era más cómodo dedicarse a otros menesteres, dejar de ser un maldito poeta, o un poeta maldito y solazarse con otras aficiones menos peligrosas. Había consumido más de la mitad del dinero que recibiría a cuenta por su premio esa noche y mientras sus ojos se cerraban, su cerebro iba generando, frases, palabras, rimas, sonidos, una sintaxis onírica que al día siguiente le conduciría como cada mañana a su mesa de escritorio, donde los bolígrafos y el papel esperaban sus caricias y su calor.
Humor20 Feb 2008 03:48 pm
de lo bello a lo feo
De Marylin Monroe a Marylin Manson
Libros19 Feb 2008 04:34 pm
Paradoja del interventor
Me alegro haber leído decir a alguien que este libro era de lo mejorcito que había leído hace mucho tiempo. A mí me ha sucedido lo mismo. Su autor, Gonzalo Hidalgo Bayal no es conocido, ni vende millares de libros, así que haber llegado a él es cómo encontrar un tesoro. Su libro se titula Paradoja del interventor y en él un hombre en la edad del desguace baja en una estación y cuando sale de la cafetería, el tren ha partido. Ese supone un antes y un después en su vida, que no es otra cosa que una bajada a los infiernos, un camino sin retorno. Sutilmente el extraño, al que todos acabarán conociendo como el interventor, aunque apenas intervenga en nada, irá mutando, desvistiéndose de sus hábitos y costumbres, de su vida pasada, para ir conformando otra identidad, en un ambiente hostil, inhóspito, de noches gélidas y pocos abrazos, donde es evidente lo fácil y sencillo que es perder el norte y acabar desbarrando, perdido en un pueblo innominado, con una galería de curiosos personajes como Cristo, el trapense mondarín, el barquillero, la puta adolescente, la churrera, el afilador, el guardabarreras y el camarero ciclista. Todos ellos nos harán pasar unos ratos inolvidables, donde prima el humor, el sarcasmo, la desesperanza y una realidad cruda y descarnada que pone los pelos de punta.
Esta sencilla en apariencia historia se enriquece en cada página con la mirada que el autor pone sobre las cosas, dándoles una nueva luz, con material de sobra con el que aprovisionarnos y luego reflexionar en calma.
He visto que en la biblioteca hay otro libro suyo que pienso cogerme en cuanto finiquite otros. Si tenéis ocasión de leerlo, hacerlo, es una ganancia de tiempo.
Poesías18 Feb 2008 12:02 am
Ausencia

Si tú no estás soy un columpio vacío, mojado por la lluvia y quemado por el sol, sin niños, ni gritos, ni lloros, ni risas, ni nada.
Poesías y Humor17 Feb 2008 02:35 pm
final
cada uno aportó su granito de arena
hasta que finalmente
el planeta
se desertizó
Relatos17 Feb 2008 12:17 am
muerte en seco
Rompió con su anillo de oro de 24 quilates el escaparate de la pobreza y murió bajo un cristal que le atravesó el corazón. Lo curioso del caso es que no derramó ni una gota de sangre, y el anillo desapareció de la escena del crimen, y digo crimen ya que el inspector aseveró que aquello no era casual, sino que era algo premeditado, quizá el asesinato perfecto. Una manera de equilibrar la balanza, de restablecer el equilibrio natural, el estado de las cosas.
Relatos17 Feb 2008 12:10 am
el eco del silencio
Se conocían tan bien que no necesitaban hablarse, ni tocarse, ni mirarse a los ojos, ni intercambiar fluidos, hasta que el silencio los volvió sordos y luego mudos y aquejados de anorexia emocional se exiliaron de sus vidas y acabaron juntos en un panteón sin dirigirse entonces tampoco la palabra. Eran una pareja encantadora, según cuentan, o acaso no lo son todas.
Relatos15 Feb 2008 03:22 pm
catarsis
Decía ser un ecologista radical, uno de esos que de tanto beber cervezas danesas acabaron pensando en verde, cuyas acciones en esa materia eran tan inanes como el eslogan referido. Libraba una batalla interna porque a pesar de su espíritu medioambiental no conseguía materializar ninguna de sus ideas naturistas. Así se desplazaba al trabajo en su cuatro por cuatro, mientras fumaba por la ventanilla, dejando en la guantera el bocata de atún que cada mañana su mujer le preparaba, reemplazándolo por un emparedado que extraía de una máquina, forrado de plástico, al igual que la botella de refresco que bebía y los cuatro cafés que ingería durante la mañana y hasta las tres de la tarde. Quería cambiar las cosas, iniciar una revolución mundial, y quería comenzarla por sí mismo, pero la desidia y la comodidad ceñida a sus músculos como un guante le impedían llevar a cabo sus propósitos. Mañana cambio, se decía al acostarse, mientras se quitaba los calcetines e incluso dejaba la bicicleta en la entrada, con las llantas relucientes, las ruedas infladas, y el mono fosforescente que lo haría visible entre los penachos de sombras y las primeras luces incipientes del día, la misma bicicleta que su mujer tras llevar a los hijos al colegio, guardaría en el armario.
Su batalla tenía varios frentes abiertos, porque ante su jefe nunca encontraba la frase exacta, aquella que plasmara su sentir, su aburrimiento sideral, su escasa motivación, sus horas amontonadas junto a la planta de plástico que flanqueaba el monitor, y en su presencia, asomaba a su rostro una mueca cómica, algo parecido a una sonrisa, propiciada por el estiramiento de los labios en direcciones contrarias y decía a todo que sí, era entonces el más servil, el más obediente, el escuchante perfecto, el secretario ideal, una pieza insustituible en boca de su superior.
En casa era su mujer la que acentuaba su pesar, ella le adoraba, y él se sentía dichoso y afortunado, pero infeliz, si es que tal cúmulo de sensaciones podían definirse con ese adjetivo. Desde el día después de la boda, hacía ocho años, había querido romper con ella. Se ofuscó con los monosílabos y dijo sí, cuando quería decir no y mientras traían al mundo al que sería su primer hijo, cuando él en el lecho iba a confesarle a ella sus sentimientos, abrir su corazón y su cerebro a la luz de la verdad, buscando la fuerza en las membranas del deseo, ella le tapó la boca con su tanga rosa, comprado para la ocasión, y lo copuló toda la noche hasta dejarlo exhausto. La segunda vez que ella propuso aumentar la familia, él estaba pero no era y el barrio ganó una familia modelo, a la vieja usanza, remembranza de años en los que todos eran como uno, y la única unidad debía ser nacional.
Ante sus progenitores su angustia se acrecentaba, ya que él siempre sería el pequeño. Lo era con diez años, lo fue con veinte y lo seguiría siendo con cuarenta y creía y sentía como tal que los diminutivos eran una sutil ofensa, una mofa incruenta, de la que él no quería formar parte. El conocimiento mutuo le resultaba frustrante, sabía que aunque se presentara antes ellos como un pellejo arrugado, calvo y gordo, desdentado y ojeroso, con el mundo colgado de las pestañas y los cinco continentes en el arcón de sus pupilas, seguiría siendo su niño, su retoño en flor, la sangre de su sangre. Su madre lo miraba con ojos felinos, entre exclamaciones y frases hechas, ojos que radiografiaban e incluso escaneaban su alma, cual cosa que sea, al instante, sin recabar cita previa. El dictamen era tan raudo como veraz y dejaba el visitante la casa abatido abrumado bajo el peso de las certezas y apuntillado por su impotencia y cobardía, sin poder ocultar su desamparo, rumiando su desdicha, mascullando palabras ininteligibles. Pensaba a modo de consuelo lo bonito que era el preludio del amor, las incendiarias caricias, las confesiones al oído, los datos ofrecidos con cuentagotas, los paseos por los parques, el arrullo de las miradas cómplices, instantes donde todo era nuevo y cada palabra, cada confesión, eran piedras que cimentaban un refugio común que el sexo atechaba.
No quería dirigirse a su casa porque sabía lo que ocurriría. Ella, a pesar de su bondad, no exenta de condescendencia, cogería su cabeza, como un melón maduro y lo reposaría sobre su regazo, rebuscaría en su cabello buscando el fantasma de algún piojo, calmándolo con su hablar quedo, envolvente y beatífico, y él se dejaría ir, abandonando poco a poco la orilla de la tragedia, el holocausto de sus pesares, para desempolvar la balanza e ir situando las cosas a cada lado, y llegar a la misma conclusión de siempre. Pero esa tarde, mientras su madre le despedía desde la ventana, diciendo algo inaudible tras el cristal, no se dirigió al coche, sino que echó a andar, sin rumbo fijo, paladeando la inminente libertad, que ofrecía el desconocimiento de sus actos posteriores. Dejó su teléfono móvil apagado sobre el lomo de una papelera, a la vista. A un señor que afirmaba desde un trozo de cartón con letras vacilantes y ebrias que tenía hambre, le entregó su cazadora y su corbata. A medida que se despojaba de parte de su patrimonio el gozo le alimentaba más que la desazón, así que a lo largo de la avenida, fue regalando objetos, llegando a la conclusión de que sus bolsillos eran dos diminutos bolsos de viaje. Alguien hizo amago de saludarle, incluso le dijo hola, pero al instante se retrajo, pidiendo excusas por la confusión. Supo entonces que la transformación estaba siendo efectiva, que bastaba un leve cambio de imagen, la perdida de unas cuantas señas de identidad, para obrar la transformación. La barba negreaba su rostro y su pelo sudado por la carrera, le conferían un aspecto desgreñado. Así fue como poco a poco, esa noche acabaría casi desnudo, dormitando bajo unos cartones, reclamando el frío de la noche para sí, y para los que dormían próximos a él. Lo había dejado todo, pero no había ido detrás de ningún Dios crucificado. Nadie anduvo sobre las aguas para convencerlo de su divinidad, ni multiplicó los panes duros que ingirió como cena, ni tampoco convirtió el agua en vino. Allí no había dioses ni crucificados ni resucitados, sólo ecologistas urbanos, que cómo él habían dado el paso, roto los lazos, y poco a poco escarbando, hasta dejar las uñas a ras de la cutícula, habían despedido el mundo real, para morar ya y quien sabe si por siempre en el subsuelo, en el humus libertario, donde no había jornadas programadas, ni reuniones familiares. Tampoco profesores, correos electrónicos, ni comidas frente al televisor. Un mundo sucio, herrumbroso, herido de podredumbre y soledad, del que quería formar parte, para demostrarle que era capaz de cambiar su destino por el desatino de sus acciones. No sabía si volvería alguna vez a la superficie, a los días de cemento. No se alimentaría ya más de la basura de la tele, de esos residuos visuales, sino de basura tangible, olorosa, nauseabunda. Sintió en su interior una fuerza inaudita, propia del ímpetu de la adolescencia, y halló así constatación a su desvarío. Su naturaleza le mandaba señales de agradecimiento, señales que cualquiera que lo viera en ese estado, tiritando, asomado entre los cartones sería incapaz de interpretar como un renacimiento sino más bien como un estertor. Pero a él, que a pesar del frío se mantenía lúcido no le importó ver esos rostros, porque su Nuevo Mundo nada tenía que ver con el de ellos.
Devaneos y Humor12 Feb 2008 12:22 am
lectura airada
En la biblioteca pública de La Rioja sita en Logroño en la sala de préstamo, en la parte dedicada a la consulta de revistas y periódicos sólo hacen uso de ella hombres de mediana edad (en contadas ocasiones aparece alguna mujer, joven o mayor, centro de todas las miradas masculinas), que como aves de presa buscan los periódicos matinales con los que saciar su sed de conocimiento, ponerse al día de los difuntos o agilizar la mente a golpe de Sudoku. La Rioja y El Marca son los periódicos más deseados. A tal situación llegan los encontronazos que incluso se advierte en un cartel que a aquel que atesore más de dos periódicos o los mutile, se le retirará el carnet durante una temporada. La renovación del mobiliario de la sala de lectura, de la tercera planta no ha afectado a la sala de préstamo de la segunda que aún posee algunos butacones ajados, de fragancia herrumbrosa, regazo de mendigos y borrachos que en su comodidad han encontrado durante estos últimos años, en tardes frías de cielos plomizos, resguardo del frío, al abrigo de la calefacción. Al hilo de esto Bukowski dijo en alguna ocasión que de no haber sido por las bibliotecas que frecuentaba, para fines diversos, podía haber acabado de cualquier manera.
Cuesta encontrar un sitio libre a media mañana. Como los buitres sobre la presa, revolotean junto a los periódicos, se piden los ejemplares los unos a los otros, se insultan y reniegan por lo bajini, con un empuje y una determinación propia de aquel que la va la vida en ello, una vida que pareciera reducida a esas horas de lectura periodiquil, cuya lectura no les hace renacer en la virtud, en la bonda, en la comprensión, el hermanamiento cultural, sino afianzar el cerrilismo, la descortesía, algo por otra parte normal según que artículos se lean, que alienta a las masas a la confrontación, buscando dedos acusadores y traidores rompepatrias.
Los más voluptuosos se recrean con El Marca, comenzando por el final, donde cada día una mujer con muchas curvas y poca ropa los mira desde su pedestal de mujer inaccesible, diosa intocable, que sólo tiene ojos, manos, boca y lengua, para el futbolista o deportista adinerado.
Mientras, desde las estanterías que hacen un ángulo de 90º, las revistas altivas ven desde su altura como nadie les mete mano, las soba, las acaricia, olvidadas de esos hombres que prefieren el tacto del papel el consuelo de las noticias oídas y leídas hasta la suciedad de sus dedos negros entintados. Así las revistas políticas, literarias, cinéfilas, urbanísticas, históricas, lingüisticas son olvidadas, desdeñadas, apartadas de esas manos, reducidas a ser acumuladores de polvo, las cuales cuando puedo, cuando encuentro un sitio, cojo entre mis manos, huelo el papel impreso, las desapego de su soledad, las paseo por la sala, junto a la ventana, hablo con ellas, un hablar que es lectura, y las coloco de nuevo en su sitio, a la vista de todos y a la inobservancia de la concurrencia y marchitas esperan pacientes mis manos o las de cualquiera que esté dispuesto a dedicarles a ellas el mismo tiempo que esos ancianos demandan para ellos.
Poesías12 Feb 2008 12:08 am
Estilo
Es la evolución sin etapas
las palabras gastadas por el uso
la palmada en la espalda
el anticipo a cuenta
las cuatro estaciones
lo irremediable lo sabido
el sonido del trueno tras el rayo
el suelo que pisamos firme y embreado
lo que todos saben de nosotros
la máscara de piel que vestimos
el olor que expelemos
lo evidente, tangente, sensorial
la manta sobre las piernas
la mecedora vacía.
Si alguien te dice que tienes estilo al caminar
al vestir al escribir al comer nueces
tienes dos opciones
alardear de tu estilo y afianzar tu previsibilidad
o desandar el camino hasta volver al origen
ese tronco placentero del que manaste
buscar tu yo desestilado
en el espejo roto y en el agua turbia de una pila bautismal
bendecir el caos
ser una alma heterogena fragmentaria
un puzzle de carne con más piezas
que las que vienen en la caja
así no serás ya una marca
un producto cifrado
una señal de identidad
el faro en la loma
lo que todos esperan
un significante con significado trillado y vacío de contenido.
Serás tú mismo el que elija los afijos de tu raíz
altéralos a tu antojo, create y desconstrúyete a ti mismo
no bendigas la permanencia
porque la película de tu vida
no tendrá fotogramas ni títulos de crédito
solo risas y aplausos enlatados
Pues gracias a Prometeo que me lo ha recordado en un comentario, hace un año que nos dejamos caer por la red, y así golpe a golpe, pulsación a pulsación hemos cumplido un año desde aquella presentación. Así que daros las gracias a ese puñado de lectores que se pasan por aquí de vez en cuando, que comentan lo que escribo, entre esos cientos de millones de blogs que alimentan el ciberespacio. Espero seguir por aquí un tiempo más, aporreando el teclado, perdido en ese mar de pixel. Ya de paso ahí tenéis una carta para San Valentín que escribí el año pasado, por si hay alguna palabra o frase que os pueda ser útil con vuestras parejas.
Literatura11 Feb 2008 03:22 pm
Concursos literarios
En nuestro país se celebran nada menos que 1.600 concursos literarios al año. Un número considerable teniendo en cuenta que en Alemania, donde hay más lectores y se lee más que aquí apenas son 700. Tan abultada cifra permite editar un libro titulado Guía de Premios y Concursos literarios en España 2006-2007.
Vemos que todas las editoriales, Planeta, Alfaguara, Destino, tienen sus propios premios, lo que les permite aumentar considerablemente las ventas de las obras premiadas, y no se cortan en poner en la portada de sus libros, esas etiquetas donde se nos dice que la obra es “magistral“, como en la última obra premiada de Francisco Casavella, Lo que sé de los vampiros.
No creo que para vender un libro sea preciso mentar el número de ejemplares que lleva vendidos, el número de ediciones o recoger los elogiosos halagos de otros autores que trabajan para la misma editorial.
Igual que se pueden encontrar halagos extraordinarios, podemos encontrar vituperios hacia esas obras, en revistas literarias, los cuales claro está no aparecerán en ese caso por ninguna parte. Si partimos de la base asumida pero incierta en el mercado de que lo bueno es caro y hay que pagarlo, en tema de libros nos quieren convencer de que si un libro ha vendido mucho es porque inexorablemente es bueno, lo cual no es verdad.
La editorial Planeta da 600.000euros en premios cada año al ganador y 150.000 al finalista, pero el negocio le sale redondo, porque sabe de antemano que las ventas del libro finalista y semifinalista a razón de 20 euros el ejemplar le dará unos beneficios que superarán con creces esos 750.000 euros dados como premio. A la hora de comprar un libro “El planeta” ya es un categoría de libros en sí, que se vende como rosquillas y abarrota las estanterías y escaparates de las librerías, las semanas posteriores al fallo. (more…)
Poesías09 Feb 2008 12:13 am
llámalo x
mientras duermes ausculto la noche
con pupilas vencidas
oigo la nada
o quizá el sonido de un televisor
o una paloma buscando acomodo
siento tu vientre espumoso erizado
su sube y baja
como el trazado de una carretera secundaria
o una ola de un mar cualquiera
sigo las curvas de tu cuerpo con las yemas
y me erizo me ovillo me retraigo
me derroto me detengo bajo la almohada
y los minutos caen en el despertador
como azadones sobre el asfalto
sin desvelarla
labro palabras yacentes
entre el sudor y el semen
y el mañana es el ahora
dentro de veinticuatro horas
Devaneos y Humor08 Feb 2008 10:46 pm
desterrado a los puntos
ahora que va quedando menos para reclamar nuestros votos, abierto el rastro electoral, surgen propuestas variopintas por parte de los partidos políticos, muchas de las cuales son sólo palabrería, sin que haya una previsión sesuda y pormenorizada del coste económico que las mismas acarrearían en el caso de llevarse a la práctica, así que todos prometen el “oro y el moro“, si bien esto último no lo tengo tan claro. La última ha sido el visado por puntos que propone el PP para los inmigrantes que quieren labrarse un porvenir en nuestro país. Sólo quieren que se queden los mejores, los más cualificados, los que mejor dominan el idioma y ya de paso apostillo yo que los más guapos/as y los que sean más simpáticos/as. Como parece que a algunos les preocupan las avalanchas de inmigrantes que van llegando a nuestro país, como si llegara un momento en el que no cupiesemos más gente sobre la piel de toro, puestos a decir sandeces, yo les ofrezco otra propuesta, sería “el destierro a los puntos“, que en todo caso no sería irreversible y consistiría, a grandes rasgos (como todas estas propuestas u ofertas electorales) en que todo aquel que cometa infracciones, irá acumulando puntos y cuando llegue a un número, cien pongamos por caso, será automáticamente desterrado del país, de España y enviado a otro país con el que tengamos suscrito algún tipo de acuerdo o convenio de reciprocidad, así podíamos vaciar las cárceles de concejales de urbanismo rastreros, de políticos corruptos, de jueces prevaricadores, y quedarnos sólo con los más honrados, los más honestos, y los que sean malos y cometan malas acciones que purguen sus penas, cuanto más lejos mejor. Se les daría en todo caso posibilidad de elegir el continente de destino y el estado asumiría los gastos de viaje, tasas incluidas. Esto claro está afectaría a todos, fueran españoles y extranjeros, así quizá y digo quizá (porque el ruido de pájaros, de gaviotas en este caso es atronador y ensordece los sentidos) algunos de esos políticos que hablan de la inmigración como el que habla del tiempo o de los partidos de liga, comprenderían mejor lo que implica salir de casa, con una mano y otras detrás, dejar el hogar, la familia, la precaria estabilidad de sus países de origen, a cambio de un futuro incierto en nuestro país, que algunos, que quizá lleguen a gobernar en breve quieren, que como en un combate de boxeo, se mida a los puntos.
Relatos08 Feb 2008 08:21 pm
desazón
hasta en los lugares comunes se perdía
Denuncia06 Feb 2008 08:12 pm
Revista comunitaria
Antes para recibir la revista de la Comunidad había que solicitarla, ahora sin embargo el Gobierno ha decidido cada mes buzonearla por los domicilios de los particulares. Muchos de esos ejemplares van directamente de los buzones a las papeleras que en muchos inmuebles hay situadas junto a los mismos, a fin de que al subir a casa, no vayas con dos toneladas de papel que tras un breve vistazo, si es el caso, luego arrojarás al contenedor azul (los más concienciados). Nos piden a menudo a los ciudadanos que nos abrochemos el cinturón y nos vemos obligado a ello al constatar como se ha disparado el precio de los artículos de primera necesidad, así que me gustaría que el gobierno comenzara a ahorrar en esas cosas y actividades en las cuales pueden ahorrar unos euros. Así al final habrá fondos para más obras sociales, guarderías, residencias de ancianos, parques, carriles bici etc.
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