February 2008


Relatos04 Feb 2008 03:38 pm

El día de la ceniza ella sólo deseaba echar un polvo.

Relatos04 Feb 2008 12:00 am

Después de su muerte sus herederos rebuscaron en el disco duro de su ordenador. Encontraron un documento de texto, que una vez imprimido arrojó casi doscientas páginas. El editor se frotó las manos. Le importaba poco o nada, la calidad del texto, el muerto estaba caliente y una obra póstuma se vendería como rosquillas. Así que dos semanas después de la muerte, ya estaba en las librerías El alma incandescente. Fue un éxito de ventas, superando los cien mil ejemplares con creces. Cuando el ordenador portatil del escritor fue atacado por un virus, uno de sus hijos lo llevó a un servicio técnico. Parte del disco duro se había perdido pero buena parte de los documentos se recuperaron. En una usb le entregaron los ficheros recuperados. Mientras los analizaba constató que uno de ellos llevaba por nombre El alma incadescente. Al abrirlo comprobó que el texto había sido descargado de internet, e incluso en cada página venía el nombre del autor, que no coincidía con el del laureado escritor. Su padre nunca les había hablado de ese libro, nunca comentó que tuviera nada entre manos, y en todo caso les dejó claro que si quedaba algo sin publicar ellos se enterarían durante el testamento. Al hacer partícipe al editor de la sorprendente revelación, éste dijo que lo mejor era esperar posibles reclamaciones. El asunto a dilucidar era qué de lo encontrado en el disco duro era propiedad del escritor y que no.

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