October 2008


Relatos and Logroño09 Oct 2008 08:44 pm

Espartero bajó de su caballo y vio los leones dormidos, recostados todos ellos sobre su pata izquierda. A su espalda unas figuras envueltas para regalo, tendencias vanguardistas, anhelos ciudadanos, necesidades a satisfacer que impelían a los concejales de turno a llenar la cabeza de la gente con frases ocurrentes en ciudades inventadas que a veces no obstante solucionaban un aprieto.

Caminó a trancas, con pasos cortos, moviendo su pesado cuerpo en dirección a la Concha del Espolón. Allí, resguardados del fulgor de las estrellas, de los alaridos de las lluvias de estrellas, de los coitos de la luna, unos cuantos desheredados, ocultos entre papeles y cartones mostraban sus botellas ultimadas a modo de defensa, como si los reflejos de vidrio o más bien su contenido fuera lo único que les mantuviera con vida, su único alimento fecal, que ingerían y vomitaban, cuando sus estómagos eran ya arcones ajados de soledad y silencios con eco.

Allí se plantó Espartero, en medio de todos ellos. Los hombres de verde hacían la lluvía con sus apéndices de agua, el cielo descorría el manto oscuro y dejaba filtrar los primeros rayos, esos agijones de luz y vida que reconfortarían a todos por igual, dado que de momento el sol no había sido privatizado.

Movió su espada en dirección a un periódico amarillento bajo el cual adivinó unos pelos ralos y grasientos. Hubo un respingo, también gritos, movimiento, injurias, afrentas con botellas y guijarros de pena, y Espartero antaño regente y ahora soporte palomero vio la soledad en esos rostros, certificó su vía crucis en los brazos picados, buscó respuestas sin ni siquiera saber como hacer las preguntas oportunas y le venció la realidad hiperbólica, y como un leño mecido en un venero de lodo y semen se dejó ir hasta su pedestal. Subió en él, asió las bridas de su cabello y tieso, siguió mirando al frente, como había hecho todos estos años, desde que lo habían plantado allí en una plaza en el centro de Logroño.

Devaneos05 Oct 2008 08:17 pm

Cada día de lluvia llego a la misma conclusión. La gente no sabe usar el paraguas. La mayoría de las personas que los días de lluvia hace uso del paraguas, va caminando por debajo de los balcones o soportales de las casas, haciendo que los no llevamos paraguas nos veamos obligados a ir por medio de la calle y por tanto a mojarnos y coger una buena chupa. Digo yo que si tienes un paraguas, lo propio es ir por el exterior, pero esto no ocurre. Me da lo mismo, Logroño, Palencia, que Barcelona, es una práctica cómun. Supongo que la asignatura “educación para la ciudadanía” no tiene en cuenta aspectos como estos.

Devaneos05 Oct 2008 08:12 pm

Creo que muchos esguinces cervicales no llegarían a ser tales, si la gente usara los intermitentes, que para eso están en los coches, pues su función es avisar cuando el conductor tiene intención de girar en una dirección u otra. Lo normal es que el fulano que va conduciendo delante tuyo frene bruscamente sin señalizar y tú que vas detrás te lo comes con patatas fritas. Está claro que el que da por detrás siempre es culpable (no sé si por querer condenar la sodomización por la vía administrativa), según dice el código de circulación, por no respetar la distancia de seguridad, pero en caso de hacerlo, las colas en lugar de 10 km serían de 50 km.

Devaneos05 Oct 2008 08:10 pm

Este hombre es un genio. Cada vez que leo una entrevista suya como la última en Babelia, lo confirmo. Él dice que canta canciones pero que le gusta hacer variaciones, así que eso de grabar canciones es una manera de pasar página, porque de no hacerlo, en cada concierto cambiaría las letras de las canciones, que por otra parte es lo que le gusta, ya que él disfruta sorprendiendo al personal con historias nuevas en cada concierto que da. Ya tengo claro cual será el próximo cedé que compraré. Lo vi en Logroño en el Teatro Bretón y es uno de los mejores conciertos a los que he acudido nunca.

Relatos05 Oct 2008 08:07 pm

..en busca del tiempo perdido…