enero 2009


Opiniones28 ene 2009 09:37 pm

Se dice de este libro del escritor sueco Stieg Larsson, el cual falleció, tras entregar al editor material para publicar tres novelas, que conforman la trilogía Millennium, que crea adicción. Así se anuncia en la portada, con comentarios de críticos de periódicos, revistas literarias e incluso escritores como Zafón. A mi me ha generado el mismo interés que otros muchos libros, ni más ni menos que el que experimento cuando leo a Millás, Bayal, Mendoza, Marías, Reverte, Casariego, etc. Es un tocho de casi 700 páginas, pero la forma en la que se cuentan los hechos, hace que uno casi vuele sobre lo que lee, ya que a pesar de que el autor se posiciona a través de sus personajes sobre cuanto acontece en el mundo moderno: el valor ficticio de la bolsa, los directivos de empresas corruptos, maniacos sexuales, jóvenes tatuadas repletas de piercings, hackers, transaciones bancarias de todo tipo para no pagar impuestos, maltratos a mujeres desamparadas, etc, …lo hace de tal manera, que más allá de una ligera reflexión, todo va muy rápido. Hay una desaparición de una chica que a Henrik, uno de los jefes de una compañía sueca, le atormenta desde hace décadas. Por cosas de la vida, contara con Mikael para que investigue el caso irresuelto. Así tirando del hilo, merced a la perspicacia del periodista, en el retiro, tras ser condenado por difamar según sentencia judicial, Mikael, con la ayuda de una joven muy espibalada, ducha en las nuevas tecnologías, irán sacando las cosas a la luz. No hay tregua. Su lectura es amena. El estilo del autor, no permita identificarse apenas con los protagonistas, ni con Mikael ni con Salander, ni con ninguno de los otros, pero pergeña una historia entretenida, con buen ritmo, y suficientes elementos de suspense, como para desear llegar al final cuanto antes.

Ahora tengo encima de la mesa, la segunda parte de la trilogía. Ya os contaré qué me ha parecido cuando lo lea, que será, espero pronto.

Opiniones25 ene 2009 07:10 pm

El mercado siempre posiciona algún libro como “el libro de moda“, ese que más vende, del que todo el mundo habla lo haya leído o no, el que ocupa más páginas en los magazine de fin de semana, ese mismo libro del que luego podrás hablar con los compañeros de curro, con la pareja, la vecina del tercero, la gente que hace cola en la peluquería, porque es ya un libro del pueblo.

El libro de marras, titulado Los hombres que no amaban a las mujeres, lo llevo por la mitad, y es cierto que engancha, tanto como lo hacen los libros de Dan Brown, Matilde Asensi, Julia Navarro o Javier Sierra, que son superventas porque se leen con la misma facilidad con la que se ve una película, pues su lectura apenas induce a ninguna reflexión, siendo la lectura un mero pasatiempo donde pasar unas cuantas horas entregado a la lectura.

En el libro hay cuernos consentidos, sexo deseado e indeseado, empresarios corruptos, venganzas, misterios sin resolver durante décadas, periodistas comprometidos con la causa, una joven investigadora muy peculiar, todo ello narrado con la desenvoltura de un periodista que sabe de lo que habla y que tiene claro como contarlo.

Se ha comparado a Stieg Larssoncon Henning Mankell, porque ambos son suecos y el segundo sale mejor parado, porque se le da, lo que no sucede con Larsson la categoría de literato. Larsson falleció así que no sabremos nunca de que hubiera sido capaz tras la publicación de su trilogía Millennium (de la que falta por publicarse en España la tercera entrega La reina en el palacio de las corrientes de aire). De momento se seguirá dando cuenta del libro en papel, en blogs, en la radio y televisión, porque es el libro que todo el mundo tiene sobre la mesilla de noche. De hecho en el programa Página 2, donde dicen cuales son los cinco libros más vendidos de ficción y no ficción, en ficción, Los hombres que no amaban a las mujeres y La niña que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (la segunda parte de la trilogía Milennium), ocupaban el 1º y 3er puesto respectivamente.

Opiniones18 ene 2009 09:15 pm

Si Boris Vian quería escandalizar al personal, es lógico que con este libro, Escupiré sobre vuestra tumba, lo consiguiese, por lo macabro de su resolución. El protagonista es un joven que oficia como librero, al tiempo que se acuesta con cuenta joven se cruza a su paso, pues todas parecen desear el sexo tanto como él. Pero lo que Lee, que así se llama el mozo quiere es pergeñar su venganza.

A su hermano lo mataron unos blancos, por ser negro y él se quiere vengar. Tiene su plan, que pasa por camelarse a dos jóvenes blancas, ricas y guapas a las que tras embaucar hasta el punto de dejar a una embarazada y a la otra loca de amor, matar a sangre fría, con toda la violencia imaginable, para al tiempo correrse sobre ellas, pues esa violencia no hace otra cosa que excitarlo. Así el libro se estructura en dos partes. Lo que no sabemos al comienzo, que es lo que mueve a Lee y lo que sucede una vez que las cartas están sobre la mesa, y barruntamos el final de las dos jóvenes. Prima la sordidez, tanto en las relaciones sexuales, marcadas por el primitivismo, como en el resto de sus actos.

Frases cortas y directas, como puñetazos en la mandíbula, un estilo directo, sin florituras, despojado de cualquier aditamento caracterizan esta obra de Vian, que firmó con seudónimo. No veo que se puede extraer de la lectura de la misma, en esta loa a la violencia más exacerbada, como plasmación de una venganza. Espero que “La espuma de los días”, me deje otro cuerpo, porque Escupiré sobre vuestra tumba me ha resultado desagradable y desasosegante.