Hace un tiempo una ministra habló de brotes tiernos. Tras aquella frase lapidaria, se siguió con la destrucción de empleos, hasta superar los 4 millones de desempleados. Los políticos mienten más que hablan, a veces es la falta de previsión, otras lo hacen a sabiendas, pero sabido es que se mueven por criterios oportunistas, dicen aquello que la ocasión obliga, así que luego muchos deban comerse sus palabras o desdecirse a las pimeras de cambio. Ahora que no hay apenas dinero en la caja, toca hacer recortes. El recorte del sueldo de los funcionarios ha disgustado al colectivo, pero no ha enfurecido a la ciudadanía, que asocia al funcionario con un gandul que se toca las bolas a dos manos, mientras lee la prensa. Pagan como siempre justos por pecadores, y los empleados públicos que tratan de hacer bien su trabajo, y dan un buen servicio público, verán como su sueldo se recorta, mientras muchos dan palmas. Mejor un 5% que verte en la puta calle. Cierto. Cuando hablan de funcionarios siempre se habla del puesto fijo, pero es interesante mirar las cifras de tasa de interinidad que hay en todas las administraciones, muchos de esos 2 millones de empleados públicos de este país, son tan precarios como esos que ahora están en la calle. El congelamiento de las pensiones contributivas es un sinsentido. Se congelan las pensiones de la gente que ha currado y ha generado su derecho a cobrarlas, mientras que las no contributivas, las que cobran las personas que las cobran sin haber aportado nada al sistema, esas si que suben. No lo entiendo. Parece que ZP entiende que subsidiando el paro, no se sale de la crisis. Las medidas deben encaminarse a crear empleo, fomentar el autoempleo, ayudar a las empresas, así que dejará de prorrogar los 420 euros que venía pagando hasta la fecha a los que habían agotado el subsidio. Otro tema que no se toca es el tema de la Dependencia. Esta Ley de servicios, ha sido un fiasco. En las comunidades en lugar de servicios lo que se hace es pagar un dinero, por cuidados en el entorno familiar, lo que viene a ser otra renta más, una renta que oscila entre los 300 y los 520 euros, cifra nada desdeñable, habida cuenta de que una PNC, ronda los 340 euros. Quizá eso explica en cierta manera, como a pesar de los millones de paradas, el ambiente está distentido, no se palpa tensión social, ya que entre el desempleo, la dependencia y todo el catálogo de ayudas que las administraciones ofrecen vía subsidios y ayudas permiten a la gente llegar a final de mes. No obstante tras estallar la burbuja hipotecaria, una generación entera se ha visto hipotecada, en la calle, sin poder pagar los pisos que compraron.
La última es que ZP asume el rol de Robin Hood, dado que dice que va a quitar a los ricos, con un impuesto especial para ellos. ¿Será para dárselo a los pobres?. No entiendo entonces por qué se suprimió el Impuesto sobre el Patrimonio si ahora se toma una medida como esta. Está claro que el Presidente va dando palos de ciego, desbordado por las situación. Con los griegos estamos en la cola de Europa. Qué lejos parecen esos años en los que el dinero fluía con alegría, y se gastaba sin miramientos.
Lo peor de todo es que nadie va a aprender la lección y en que pasen estos años se volverán a cometer los mismos errores. Si no al tiempo.