Leo la historia de un hombre que tiene una biblioteca privada de un millón de ejemplares, que consiguió de una forma muy particular. Ahora todos esos libros los tiene alojados en una hangar, en un polígono. Se separó de su mujer, no sabemos si acaso el amor a los libros es excluyente y ahora vive en un adosado próximo al hangar. Hay joyas valiosas, auténticos tesoros, libros que quizá interesen a media docena de personas en el mundo. Dice el hombre que se lee poco, mejor dicho que se lee mal, de ahí que libros de poesía que él edita tienen ventas de 400 ejemplares. Es un romántico este hombre, pero el artículo es de esos cuya lectura logran remover algo en mi interior, como lo hizo el discurso de Saramago cuando le dieron el Nobel de Literatura (El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir…).
La historia con todo lujo de detalles, la puedes leer aquí.