Si en la abnegación esta la salvación
prefiero afirmarme cada día
vivir frenéticamente y
morir una vez y para siempre.
Si en la abnegación esta la salvación
prefiero afirmarme cada día
vivir frenéticamente y
morir una vez y para siempre.
Siempre me ha gustado el membrillo, no el fruto como tal, que es como una piedra, incluso cuando está maduro sino eso que venden en tarrinas. El caso es que me dieron hace unos días unos cuantos membrillos y me puse a hacer lo propio. Una cosa es comerlo y otra hacerlo. Dicen los dietistas que el azúcar blanco es veneno, pues bien, para hacer membrillo se requiere la misma cantidad de fruto que de azúcar. Así que con mi báscula de chichinabo y tras hacer varias aseguraciones obtuve dos kilos y medio de membrillo tras cocerlo y sin pepitas, al que tuve que añadir el azúcar y en ese momento cuando viertes más de dos kilos de azúcar sobre el membrillo te imaginas las crestas blancas de los Pirineos, y piensas en tu propia muerte lenta, no precipitándote por un barranco o con un edema cerebral sino en forma de diabetes, pero el membrillo cual esponja, con un par de meneos de cuchara de madera lo va devorando hasta que no queda nada blanco. Luego a medida que lo vas cociendo, aquello pasa de un color amarillo “manzana golden” a otro marrón que al contacto con el calor se va haciendo cada más oscuro y ojito al remover porque no se hace uno idea de a qué temperatura está la mezcla hasta que un borbotón busca algo de esparcimiento y parte del membrillo azucarado en estado semilíquido se posa sobre tu brazo, que te arde y escuece como al arrojarter vinagre en las heridas de los costurones diarios. Conviene añadir, aunque sea a mi pesar, la cantidad de azúcar correspondiente, pues de no hacerlo así, aquello no coge consistencia y parece más una mermelada, o un membrillo untable que un auténtico y genuino membrillo que busca la verticalidad sin quebrarse.
¿Por qué corre?
Va buscando el capote
¿Por qué lo pican?
Por su bien, así tendrá más fuerza y se cansará menos
¿Y no sufre?
Los crían para esto
¿Los crían para matarlos?
Sí, como a todos
¿y eso que son?
Banderillas. !Mira qué arte se dan los banderilleros!.
y toda esa sangre, ¿le dolerá?
!Qué va!, es una res brava
¿Qué va a hacer ese señor con la espada?
Si lo hace bien le destrozará una arteria y el toro morirá enseguida
¿Y si no?
El torero hará el ridículo, se quedará sin orejas, se irá con el rabo entre las piernas
y de paso le destrozará al toro el hígado, los pulmones, la pleura..
¿son espasmos?
No pasa nada, se ahogará en un vómito de sangre y vendrá otro toro.
Esto es arte hija mía, poesía en movimiento, la Fiesta Nacional, nuestras costumbres, nuestra esencia, ya lo entenderás en su momento….
…..
….
…
..
.
¿bueno qué, te ha gustado?
No
¿un poquito?
No
¿Nada?
Nada de nada
No te preocupes hija, te acabará gustando.
Este escrito es consecuencia de que hoy he visto a una niña de cuatro años presenciando como espectadora una corrida de toros. Me resultó grotesco. No dejan beber a los menores de 16 años, ni conducir hasta los 18, pero a niños de cuatro años se les permite ver como matan a un toro, en eso que algunos entienden como arte y Fiesta Nacional, pero que hace aguas, bueno sangre, por todos los costados.
Hasta hace cinco meses no sabía quien era Tony Judt. Un día comencé a leer un libro suyo titulado Postguerra, y a pesar de ser un mamotreto de más de mil páginas lo devoré como si de una obra de Pérez-Reverte se tratara. Meritorio en una obra que trata de resumir lo que ha sido Europa tras 1945. Como un libro te lleva a otro, leí luego Pasado Imperfecto y ahora me encuentro con Sobre el olvidado siglo XX, ambos de Judt. El caso es que mirando cosas sobre este autor en internet, me entero que ha muerto hace muy poco tiempo, que el hombre murió de una enfermedad llamada esclerosis lateral amiotrófica, y que antes de irse para siempre escribió unos artículos, para los posteridad. Muchos mueren cada día, escritores incluidos, pero en el caso de Judt, tras haber dedicado muchas horas estos meses a sus escritos, formaba parte de mí y sus obras ocupaban buena parte de mi mesilla de noche. Así que sufallecimiento me ha dejado apenado. Antes de morir se ha publicado otro libro suyo, Algo va mal.
Ahí queda mi recuerdo hacia este historiador británico y de paso este post para animar a quienes no lo conozcan a que se arrimen a su obra.
Este cacharro funciona como el culo
Lógico, es analógico.
Endeudaros y cumpliréis todos vuestros sueños.
Un grupo de 100 economistas propone, ahora que el Pacto de Toledo ha dejado de ser intocable, tener 40 años cotizados para cobrar luego el 100% de la pensión. La esperanza de vida en España, para los hombres es de 81 años. Según esto si encima nos tenemos que jubilar no a los 65 sino a los 67, supone que a los 27 años comienzas currar (muchos comenzamos antes), te pasas 40 años currando, si todo te va bien, dado que cada vez es más difícil conservar un puesto de trabajo y luego a los 67 te jubilas y 14 años después la palmas y fin de la historia, pues soy de los que piensan que lo que no hagas aquí no hay reencarnación ni vida eterna que valga. Es decir si llegamos a los 67 años, tras cuatro décadas de currelo, tendremos 14 años de disfrute por 40 trabajados, a razón, casí de uno por cada tres. Seguro que así baja el defícit público, las pensiones resultan sostenibles y todo lo que quieran, pero es bueno que después de que en este país, se han beneficiado de las jubilaciones anticipadas, un buen número de gente, cuando la edad media de jubilación, roza los 63 años, ahora a nuestra generación, nos va a tocar jubilarnos con 67, tener cotizados 40 años en lugar de treinta, y poder por tanto disfrutar menos como jubilados, porque ya me contaréis por mucho que ahora la esperanza de vida haya aumentado y muchos lleguen a los 67 años en una forma envidiable, la parca cada vez ronda más cerca y la vida útil son unos pocos años, década y media a lo sumo.
Si ahora la situación es tétrica, visto lo que se quiere hacer en este país nuestro, dan ganas de jugar al euromillón esta semana para ver si trinco el bote de 129 millones de euros.
Visto lo visto. Mejor vivir el día a día. Como leía ayer en la blog de Ed.Expunctor, «Hasta la muerte todo es vida.». Lo dicho pues, a vivir que son dos días y yo ya me he ventilado casi la mitad.
En mi pueblo, el otro día un señor que paseaba con su nieto, tras recriminar sin éxito a un joven de veinte años que lo atase pues ese perro era un peligro en potencia capaz de cualquier cosa, subió a su casa y ejecutó al perro de un disparo.
Pobre perro. No tenía culpa de nada, salvo tener un dueño, que como otros muchos usan los perros para fardar y atemorizar al personal. Si este señor hubiera apuntado al amo, no sería un “asesino de perros“, sino un asesino común, la pena hubiera sido mayor pero no tendría encima a la Protectora de animales.
También podría haber sido noticia, bastante peor que la anterior, que el perro hubiera mordido al niño y lo hubiera matado, aumentado el número de muertes de este tipo.
El caso es que en mi pueblo y en los parques los perros andan sueltos, a su aire, salvo cuando los municipales cogen a algun desprevenido y le ponen una multa, sin que pase nada, hasta que pasa.
