Yo pensaba que la política podía cambiar la realidad, mejorarla, hacer el mundo algo mejor. España desde los años 80 ha arrastrado altas tasas de paro, esto es un hecho, salvo ciertos momentos como los que fueron del 2000 al 2005, mientras se cocía la burbuja inmobiliaria. Hasta hace cuatro días en plena burbuja inmobiliaria, algún ministro hablaba incluso de pleno empleo. En Europa se decía lo mismo. Ese era uno de los objetivos a cumplir. Tras estallar la burbuja, y en plena crisis económica mundial, algunos países como Alemania ya van saliendo de la crisis, con tasas de desempleo que no llegan al 8% y solicitando incluso mano de obra cualificada a países como España, donde abunda la gente cualificada y escasean los puestos de trabajo para ellos.
España basó el crecimiento en trabajos de escaso valor añadido. El turismo y la construcción sirvieron para tapar las carencias de siempre. Se crecía y mucho y todos estaban contentos; políticos, banqueros, empresarios, currantes. Se gastaba alegremente, muchos por encima de sus posibilidades, merced a un fácil acceso al crédito.
Ahora la realidad nos dice que España está a la cabeza de las descargas ilegales, de la economía sumergida, del número de parados, la tasa de fracaso escolar, del desempleo juvenil que ronda el 43% (los menores de 25 años) y van pasando los años y de momento no se avanza nada.
El 2011 ya se da casi como un año perdido, dicen eso sí que a finales de año habrá algo de mejoría (¿reducción del paro en 100.000 personas?). Ante esta situación un político de verdad debería echar la carne en el asador, no solo el Presidente sino todas las fuerzas políticas, a fin de sacar a nuestro país del atolladero. Pero no. Hoy Zapatero tiene que afrontar el problema del paro juvenil y lo tacha de “drama estructural“. Ya sabemos, lo que es estructural equivale a fijo, y por tanto a algo casi inamovible, de ahí que hemos de dar por hecho y asumir que si alguien acaba la carrera con sus 21 o 22 añitos, hasta los 25 años solo uno de cada dos jóvenes diplomados o licenciados conseguirá un trabajo, de mierda, pero trabajo al fin y al cabo.
Hablar de estructural hoy en día y con la que está cayendo es como defender las acciones de un maltratador alegando que “lo lleva en la sangre”, pura palabrería.
Políticos, hagan algo y háganlo ya. Los meses corren, los años pasan volando y España no va a más, vamos cada día a menos. Los brotes verdes nunca existieron. Miren que hacen otros países como Francia o Alemania y traten de aprender algo de ellos. La cultura del subsidiazo cada día nos hace más improductivos, menos competitivos y pobres (tanto material como espiritualmente).