nos arrastramos como vaquetas
espumando el camino con babas
nuestro calmo transitar
no es querencia de quietudes
ni vértigo del presente
sino la mirada de un viejo
que se ha bebido las tardes

nos movemos pesarosos
portando mundos cálcicos
en el borde de la tapias
los peligros nos acechan
no son machetes bruñidos
ni blancas armas del alba
sino el amante y su ira
que brama, supura y tirita
sentido baboso y cornudo
más que un saco de caracoles