Durante estos últimos años, ciertas personas, instituciones y empresas han intentando por todos los medios que las afirmaciones de Al Gore y de un buen número de científicos, sobre los efectos devastadores del cambio climático no vieran la luz, contrarrestando los argumentos de éste con otros artículos sin base científica, en los que se decía justamente lo contrario, creando confusión en la opinión pública, a la que se pretendía hacer pasar esos artículos ciéntificos como alarmistas y poco probables.

Esta gente, poderosos grupos de presión, estaba vinculada a las petroleras de George W. Bush a la cual no les gusta nada que un científico los apunte con el dedo diciéndole que una gran parte de los problemas que se van a cernir sobre la humanidad en las próximas décadas es suya, aunque bien pensado, gente como esta no tiene problemas morales, así que estoy convencido, de que les da lo mismo que el mundo dentro de dos generaciones se vaya a pique, si mientras tanto les da tiempo para llenarse los bolsillos y enriquecerse, a las bravas, sin miramientos ecológicos.

Estados Unidos ya dijo en su día que si no suscribiá el Protocolo de Kioto era porque de hacerlo, no podría crecer como venía haciendo hasta ahora. Ese es el dilema ante el que se enfrentan las sociedades modernas. ¿Estamos dispuestos a dejar de crecer, a vivir menos bien, para que la sostenibilidad del planeta sea posible?, o bien ¿preferimos aprovechar el momento a tope, derrochar y consumir cuanto podamos, sin escatimar recursos, contaminando todo lo necesario para que nuestras economías sigan creciendo, comprando derechos de emisión a países pobres, en vías de crecimiento, sin industria ni contaminación y así contaminar, no solo ya nuestra parte, sino también la suya?. ¿Quién puede convencer a China de que debe crecer menos, de que su crecimiento ha de tener en cuenta el medio ambiente, que no se pueden poner en circulación mil millones de coches con tubos de escape humeantes, emitiendo gases nocivos a la atmósfera?.

Estados Unidos, ni nadie, tiene ninguna autoridad moral para dar lecciones de ecología y sostenibilidad a ningún país, así que el “boom asiático“, con China a la cabeza, va a hacer que a tenor de su crecimiento desmesurado, los recursos naturales a nivel mundial se vayan a ver todavía más limitados. Otro problema más a sumar al calentamiento global.

Esos de los que hablaba antes, ahora quieren buscarle las cosquillas a Gore. En la política Americana hay gente que se dedica a eso, son “papparazzi de la moral“, inquisidores que miran con lupa el historial de cada uno, buscando cualquier punto debil, cualquier resquicio, para luego por la menor rendija, entrar a saco. A Al Gore el sector conservador, le acusa de tener una casa de mil metros cuadrados, con una piscina climatizada, por lo que nos dicen que Al Gore queda ya desacreditado, que no puede dar lecciones de moral, porque consume diez veces más energía que el ciudadano americano medio.
Lo que no nos dicen es que el empeño por preservar el medio ambiente del Sr. Gore, no es diez, ni cien, sino cien mil veces mayor que el de cualquier ciudadano medio, y que el poder de Gore, para cambiar la historia, es infinitamente mayor que el de que cualquiera de esas personas, de esos ciudadanos medios que viven en una roulette. A mí estas cosas me producen risa floja.

Si Al Gore fuera una eremita, alejado del mundanal ruido, que viviera en el interior de una cueva, sin electricidad, y para hacer sus necesidades se limpiara con hojas del bosque y se lavara en el río, posiblemente, se le hubiera extraviado la razón hace tiempo, y cuando hablara a quien fuera, aunque dudo que nadie tendría en cuanta a un ser barbudo y harapiento que oliese a chatuno, de que hay que ser ecologista, y llevar la vida que lleva él, le tomaríamos por un anacoreta loco, no tendría un auditorio para dar sus conferencias, su libro no estaría presente en las librerias de medio mundo, ni se daría como regalo a todos los triunfadores de la reciente gala de los Oscar.

Eso es lo que les gustaría a muchos, que Al Gore fuera lo suficientemente consecuente, a su entender, para irse a vivir a una gruta, para no contaminar a nadie con sus palabras. Pero no, el valor de Al Gore, es que estuvo a punto de ser presidente de los Estados Unidos en el año 2000 y no ganó por los pelos y en su lugar, ahora tenemos al ignorante, zoquete y belicoso George W.Bush, al que el medio ambiente no le preocupa lo más mínimo. Al Gore forma parte del sistema, lo conoce bien, sabe manejar los hilos, difundir su mensaje, vender el ecologismo como quien vende aspiradoras, puerta a puerta, pueblo a pueblo, acercándonos esa realidad incómoda o inconveniente hasta nuestros hogares, con el fin de abrirnos los ojos y convencer a los gobiernos de que son ellos quienes tienen la verdadera capacidad de cambiar las cosas, de que aún estamos a tiempo, si hay una auténtica “voluntad política“.

Desde aquí, desde esta blog, perdida en el abismo de la blogosfera, animo a Gore a que siga adelante, a que no le pare bola a quienes le critican. Si hemos de poner en una balanza lo que Al Gore ha hecho y seguirá haciendo por el medioambiente, esa piscina climatizada, supone la millonésima parte de un gramo, si bien habrá presdigitadores, magos de poca monta, ilusionistas de chicha y nabo, cada vez más, que transformarán briznas en fardos, gotas de agua en oceános, la brisa en tornados. Alquimistas del rencor, expertos en destilar veneno con el que se alimentan día a día. Que les aproveche.

© Chufowski