Estaba sentado esta tarde en un banco de la plaza del Espolón y hacía frío. Brillaba el sol pero no calentaba lo suficiente. Entonces los vi. Él iba sin camiseta, agarrando a ella de la cintura con una mano y con una botella de vino en la otra. A cada paso se besaban, el cogía su cabeza con fuerza, como un portero agara un balón y luego juntaban sus bocas y se besaban. Los dos estaban borrachos y andaban haciendo eses. Su larga barba y los cabellos largos le daban un aire mesiánico. Se agarraban para no caerse. Entonces vieron un rosal y fueron hacia él. Se acercaron hacia una rosa blanca y no la arrancaron, sino que la acercaron hasta sus narices. Primero la olió él, luego ella. Él dijo algo que no oí y ella rió, estallando en carcajadas, luego volvieron a besarse y se alejaron haciendo eses. Es posible que al día siguiente con la tajada que llevaban encima no recuerden nada, pero lo que está claro que se quieren más que nadie.
December 7th, 2007 at 4:19 pm
le dije a la rosa:-no bebas mas ke te estas poniendo borrosa…(h)