No quiero tus ladridos a deshora
tus babas pegajosas
tu presunto amor incondicional
no quiero que marques tu territorio con mi orina
que tus manos sean correas
y el miedo mi bozal
no quiero justificar tu sinrazón
ni apelar a vínculos de sangre
no moveré más mi cola al verte
ni lameré sumiso tus heridas
no moriré tirado en una cuneta
porque el único hijo de perra aquí
eres TÚ.