Sonsonete en el pasillo, toses, quejíos. Trastabillear, caer, besar el suelo. Buscar los enchufes, las esquinas más mordaces. Golpear hacer ruido, y gritar, runfar. Sentada con los brazos abiertos, esperando ser alzada. Rebuscar en los juguetes, tirar, dispersar, aporrear, mirar concentrado desvelando la esencia de una tortuga de peluche, el mecanismo de un puzzle, los reflejos del metal. Chupar la alfombrar, arañar, lamer el suelo, horadar el parqué, mover las sillas, degustar las nubes de polvo, las toallitas humedas, chuperreteo de falanges, coprofagia inconsciente. Seguir runfando. Buscando la manilla de la puerta, a años luz de su cogote. De nuevo al suelo, esta vez sin manos, llorar, pulmones a plena máquina, mejillas encendidas. Zapatilla volando, calcetín también, propulsada por el pasillo, gateando, huyendo, buscando la fría porcelona del vater. Verticalidad en desequilibrio. Caer o no caer: he ahí el coscorrón. Cualquier rincón es lo suficientemente grande para esconderse, cualquier agujero lo bastante grande para el trajín de dedos, cualquier momento apto para llorar.
Microdescanso interrumpido.
Ya voy..ya vooooy..ya vooooooooy….
March 7th, 2010 at 5:01 pm
Vaya caos.