Todo va de maravilla decía. Aún le restaban doscientos pisos. No creía que esto iba a resultar tan fácil dijo a gritos a las palomas que lo miraban con extrañeza. A la altura del quinto piso una parabólica le amputo los genitales y le metió un tajo en la yugular que lo hizo desangrarse antes de estrellarse contra el asfalto.