Crítica


Libros and Crítica01 Jul 2008 05:58 am

El teorema del Almodóvar es la primera novela de Antoni Casas Ros. Sorprende que se trate de una autobiografía donde el autor de 35 años habla del accidente que mató a su compañera y desfiguró su rostro viviendo desde entonces de cara a la realidad, como un ermitaño virtual, dando clases de matemáticas en la red, viviendo a caballo entre España, Francia e Italia. Resulta pintoresca su lectura, alimentada por el delirio, por personajes como Almodóvar, el director de cine, encargado de llevar a la pantalla grande la historia de Antoni, mujeres como Lisa, un transexual con el que Antoni gozará de su cuerpo después de 15 años de abstinencia, de la madre de Antoni sintonizada con su hijo.

Hay un ciervo, el mismo que truncó el porvenir de Antoni que vuelve a su lado y morará en una terraza, con vistas al mar en la ciudad de Genova. La puerta entreabierta a la esperanza, al amor, reflexiones varias sobre temas actuales, vaivenes argumentales y apuntes autobiográficos donde el autor se ríe con ganas de sí mismo y de su situación. Libro de lectura arrebatada, caótica, disfuncional, normal en obras primerizas, que buscan epatar con algo diferente, sorpresivo, con la fiereza de una sodomización a pleno sol, desgarrado el ser hasta el alma, vertido en sangre y semen.

Me alegro de que finalmente Antoni comprenda las palabras de Juarrozhay otra fiesta en el centro del vacío”.

Ahí van algunas de las frases de la novela:
existe algo comparable a la avidez de un cuerpo que busca a otro?.
La castidad es la prisión del alma.
Toda mi sustancia se halla en este libro. No tengo historia personal que contar.

Libros and Crítica01 Jul 2008 05:56 am

Anteriormente ya dije algo sobre otras dos novelas de este escritor extremeño. Tanto Amad a la dama como Paradoja del interventor me agradaron mucho. Sin saber que el autor había sacado nuevo libro me lo encontré sobre la estantería de novedades me lo llevé a casa y lo leí del tirón. Habiendo leído a Bayal sabemos que con su lectura solo podemos gozar. Aquí de nuevo ejecuta en esta novela breve, no llega a cien páginas, un mapa existencial a base de recuerdos y retazos, de los años de mocedad, de la amistad que el protagonista del que no se nos dice el nombre traba con H.

Estudios de filosofía, la semántica de la lluvia, la pertinaz soledad, los libros de Sartre, la naúsea, los perseguidores, la salvación personal en el arte, todo fluye y enfanga la vida de estos muchachos que en París sueñan con la libertad que les ofrece una covacha de mala muerte. Los sueños rotos, las esperanzas desmigadas, el fatalismo, el reverso terrenal de ese campo de amapolas blancas que no es más que un estado mental.
El epílogo lo escribe otro extremeño, Luis Landero ponderando las virtudes de esta obrita inmensa.

Libros and Crítica02 Jun 2008 03:38 pm

Los nombres del aire es un libro de sensaciones, de caricias, de atardeceres en la piel, un poema narrado en poco más de cien páginas donde el autor mexicano Alberto Ruy Sánchez nos lleva de la mano a la ciudad imaginada de Mogador, antes de la reconquista en territorio Andaluz, donde Fatma espera el amor apostada en su ventana, en el cuerpo de otra mujer, la sensual Fatma. El baño, el hammam, actúa como punto de encuentro, como una alcazaba de piedra, donde la religión no ha cabida, y el único mandamiento es el roce de la piel, el sacramento de la carne, el altar del deseo, la conjunción única de los cuerpos, masculinos y femeninos.

Una novela que ejecuta una brillante descripción del deseo femenino, perfectamente sugerido y evocado, ese vía crucis de espera y redención, el rechazo de hombres procaces que anhelan el cuerpo de Fatma, que desean verla sometida, sin saber que un alma de aire no puede domeñarse, porque es inasible, que el deseo traza surcos que solo los amantes conocen.

Libros and Crítica02 Jun 2008 03:36 pm

Un nieto quiere saber qué es lo que ocurrió en el pueblo de sus abuelos, en Monsalud. Una vez que el abuelo que dejó su pueblo para morir en la ciudad, y dado que que la parca ha segado la vida bajo sus pies, el nieto se decide hablador. Su abuelo tenía mucho que callar, no quería remover el caldo espeso del rencor y la venganza, así que la sangre fue fagocitada por el silencio, entre las brumas de una guerra civil ocurrida hace siete décadas, pero aún hoy presente. El nieto quiere saber quien delató a su padre y llega a Monsalud, a ese pueblo sin teléfonos ni correos, donde se irá presentando a los muertos que allí moran a la espera del responso eterno. El autor, José Antonio Martínez Lozano pergeña, en poco más de cien páginas, un relato fascinante, con una prosa rica y basta que me ha obligado a tirar cada dos por tres de diccionario, algo estupendo porque a pesar de la bastedad de nuestra lengua casi todos los libros emplean los mismos términos, giros y expresiones. Los diálogos están abonados con buen humor y lo pintoresco de las situaciones no dan lugar al desaliento. Este libro arroja siete resultados en google. Fue ganador de un concurso literario y ha sido editado por la Junta de Castilla y León y me lo encontré de casualidad, descubriendo a un narrador extraordinario que auna una prosa rica con un sentido del humor que sobrevuela cada página haciendo su lectura una auténtica delicia.

José Antonio Ramírez Lozano es autor de libros juveniles; El príncipe de las carcomas(2005) Sopa de sueño y otras recetas de cococina (2004) El tren de los aburridos (2003) Babo (2002) El cuerno de Maltea (1997) El domador de erratas (2001) El mapa de los sueños (2002) Pipirifauna (1992) y las novelas Gárgola(1985) Iscariote (2005) Letanías de San Garabito (2000) El capirote púrpura ; precedido de Bata de cola (2003) con la que me estoy echando unas risas continuas.

Libros and Crítica02 Jun 2008 12:55 pm

El niño con el pijama de rayas El niño con el pijama de rayas es uno de esos libros de los que todo el mundo habla, que lleva muchas semanas entre los más vendidos en España y le ha granjeado a su autor, John Boyne fama mundial.

En la contraportada del libro un texto del editor anuncia que no habrá sinopsis del libro para no desvelar la trama del mismo. Yo comentaré aquí de qué va el libro así que los que no quieran saber nada del mismo les recomiendo que dejen aquí de leer.

El protagonista es un niño de 9 años llamado Bruno. Vive con sus padres y su hermana Gretel de 12 años en Berlín y un buen día sus padres les dicen que van a mudarse. A (more…)

Libros and Crítica27 May 2008 07:22 pm

Recomiendo este libro de Eduardo Mendoza encarecidamente. Es la monda, te echas unas risas y Mendoza demuestra que la inteligencia y el sentido del humor son capaces de crear obra excelsas. En menos de 200 páginas el autor pergeña una novela histórica-policiaca que atesora más sustancia histórica que libros de novela histórica de 600 páginas que pueblan los escaparates de las librerías.

El libro es hilarante y sumamente divertido, tiene unos golpes magistrales y una prosa enriquecida que han deleitado mi paladar. Lo dicho, si queréis pasar unas horas entretenidos este libro es una buena opción.

Libros and Crítica22 Apr 2008 02:12 pm

Pequeñas bienvenidas de Alejandro PalomasDoce historias como ventana abierta al reencuentro, al olvido, a la melancolía. Diversas ciudades; Florencia, San Francisco, Nueva York, Amsterdam, Budapest. Ciudades del mundo y geografía humana. En cada historia fluye lo anecdótico, el desengaño, la desesperanza, el descarrilamiento de trenes afectivos que circulan por vía muerta. No hay posibilidad de enmienda, todo está perdido y sólo queda pues apuntalar el fracaso. Así las hijas no toleran a las madres, las amigas dejan de serlo sin posiblidad de enmienda. Los diálogos apuntalan la vacuidad de sus existencias. Las profesiones artísticas de sus protagonitas; pintoras, escritoras, no les permiten conocerse mejor ni comprender mejor el mundo, así que en su vacío llueve sobre mojado. Alejandro Palomas construye historias, retazos, flecos chorreantes de desesperanza, la cual no trasciende de la letra escrita, por lo que no ha conseguido afectar mi ánimo, como lector. Me he distraido con las historias, leo nombres de ciudades, de calles, observo los desencuentros, con escepticismo vislumbro la situación pero no consigue conmoverme un ápice. El sexo liberador no es más que otro cautiverio de piel donde escribir con sangre las derrotas acumuladas sobre el camino. A pesar de su pertinaz pesimismo, afortunadamente es un calabobos que no impregna, que no anega el espíritu ni las ganas de vivir.

Autor: Palomas, Alejandro
Título: Pequeñas bienvenidas / Alejandro Palomas
Editorial: Barcelona : El Cobre, 2005
Descripción física: 132 p. ; 22 cm
Colección: La diversidad ; 44
ISBN: 84-96095-80-0

Alejandro Palomas es autor también de las novelas, A pesar de todo (2002), El cuaderno del mago : donde aguarda la felicidad (2007), La isla del aire(2005), Tanta vida (2007), El tiempo del corazón (2002).

Libros and Crítica and novedades21 Apr 2008 01:17 pm

Carlos Ruiz Zafón portada de El juego del ángel

Los libros como las películas han de leerse del tirón, lo cual las obligaciones familiares o laborables a menudo hacen inviable, pero sí que pienso que es interesante leerlos en el menor lapso de tiempo posible, a fin de que la lectura no se dilate en el tiempo y se pierda así la intensidad y las sensaciones de todo orden que deparan la lectura.

Este tocho de Carlos Ruiz Zafón, titulado El juego del ángel, de 667 páginas, en el cual estando ese trasunto de Lucifer por medio se podía haber constreñido a 666 páginas, para haber dado más juego a los amantes de lo anecdótico, me lo he metido entre pecho y espalda este fin de semana, en un cautiverio autoimpuesto entre paredes de celulosa.

El despliegue mediático del nuevo libro de Zafón le ha permito aparecer en todas las revistas, periódicos, emisoras de radio e incluso fue noticia en los telediarios con la presentación del libro en el Liceo. No está mal que se publiciten los libros, la pregunta es por qué se le da tanta pompa a Zafón y no a los otros miles de libros que se publican en España y cuyos autores para nada cuentan con semejante promoción en los medios.

Tras La sombra del viento, que me encantó y una espera de siete años, era presumible que Zafón no se había dejado llevar por las urgencias y que ese plazo de tiempo le había permitido dar a luz el libro que tenía en mente sin ningún tipo de cortapisa o imposición editorial.

Para un escritor, el éxito, además de ver su nombre en la portada de un libro pasa porque sus libros se vendan, pero más importante aun es que además de vender muchos ejemplares estos se lean. Recuerdo que La sombra del viento en mi casa pasó de mano en mano y luego cayó en las de algunos amigos, así que cuando volvió a mi poder lo habían leído más de media docena de personas, con un sólo ejemplar, de ahí que el número de ejemplares vendidos arroje una cifra que luego el número de lectores puede aumentar o disminuir considerablemente.

El juego del ángel, lo he devorado, primero por curiosidad y buena disposición por mi parte, al tratarse de esos libros que uno coge con ganas, ayudado por una prosa nada engolada ni artificiosa que permite ir avanzando por los diferentes capítulos sin apenas esfuerzo, movido por la inercia de los acontecimientos acaecidos y venideros. Zafón pone en boca de sus personajes tanto de Andreas Corelli como de David algunas reflexiones que seguro que el autor tiene en mente, como el hecho de que se desdeñe un libro por el número de ejemplares vendidos, el papel de los intelectuales que se llaman así porque no tienen nada que decir, la vanidad de los escritores que les lleva a pactar con el diablo si es preciso para alimentar su orgullo o la obligación de pasar estos por el aro si se quieren vivir de la literatura, al tiempo que loa la labor de escribir, el derramamiento en tinta, esa disyuntiva entre vivir la vida o escribirla y da algún rapapolvo a los funcionarios y su conducta ineficiente y malencarada. (vuelva usted mañana).

A menudo los escritores centran sus historias en las desventuras de otros escritores como sucede aquí. El protagonista de El Juego del ángel es David Martín un niño que comienza como correveidile en el periódico La voz de la industria mediada la primera quincena del siglo XX en la ciudad de Barcelona, periódico en el que su padre trabaja como vigilante, hasta que le surge la ocasión de manifestar su talento, escribiendo historias para el periódico con la saga “Los misterios de Barcelona”. Enseguida sus escritos calan en el público y Basilio, regente del periódico le insta a dejarlo, despidiéndole de paso, porque está desaprovechando su talento, así que David caerá en manos de dos editores facinerosos, Barrido y Escobillas para los que escribirá la serie “La ciudad de los malditos”, bajo el pseudónimo de Ignatius B, orillando así su ego que deambulará entra las sombras del desconocimiento (pero no tanto como para que ciertas personas le acaben reconociendo).

Durante todos estos años David contará con el amparo y protección de Pedro Vidal, de buena cuna y oficio escritor, compañero de trabajo en La voz de la industria con una cohorte de lameculos a su sombra, el cual le alienta a escribir sus propias historias, sabedor de su talento incomparable. Unidos ambos por un lazo de sangre que Vidal se verá obligado finalmente a confesar si quiere albergar algo de paz.

Hay una joven, Cristina, hija del chofer de Pedro Vidal del que David se enamora desde su más tierna infancia y a la cual le unirá una industria que ambos deciden poner en marcha toda vez que Cristina le ponga al corriente de la situación de Pedro.
Surge de la nada un extraño editor francés de apellido itálico, Andreas Corelli, que le ofrecerá a David una suma a cambio de que le escriba un libro. Una suma que implícitamente conlleva un no por respuesta. Andreas Corelli va y viene como la marea entre los diferentes capítulos, sabedor de su clarividencia y es el personaje sobre el que se cimenta la historia ya que su encargo es el meollo de la historia, al menos en su tramo central, para luego dar paso a las diligencias policiales.

Sabremos de la triste infancia de David, de sus anhelos por leer, por escapar de su mundo de brumas y miseria a través de las páginas de los libros; puertas que lo liberan momentáneamente de su cautiverio, libros leídos a escondidas, de los encontronazos con su padre a cuenta de esas lecturas nocturnas que aumentarán la factura de la electricidad, las cuales para su progenitor no alumbrarán nada bueno, más que llenarle la cabeza de pájaros y el rostro de moratones, al tiempo que afianzan en David la certeza de que las “Grandes Esperanzas” están bien para titular un libro de Dickens pero que rara vez se cumplen en la vida real.

Aparece de nuevo en El juego del ángel El cementerio de los libros olvidados. David a falta de una madre que se ocupe de él y de un padre criando malvas, así como de cualquier pariente o familiar que le suministre algo de cariño o afecto encontrará algo similar en el librero Sempere y en su hijo. Sempere padre será la humanidad y la bondad personificada, ese camino de luz y verdad que siempre permanece firme bajo las mentiras y las asechanzas, bajo las vanidades y los orgullos de escritores letraheridos como David Martín.

La otra protagonista femenina de peso en la historia es Isabella, una joven aguerrida en la que David se ve reflejado, un espíritu indomable donde late la pulsión de la literatura, una joven que quizá propicie la catarsis de David, la única posibilidad de enmienda, de cruzar el umbral del egoísmo para demostrarse asimismo y al mundo su capacidad adormecida de amar al prójimo.

Las fuerzas del orden están presentes también en la piel del inspector Grandes y sus dos perros mastines; Marcos y Castelo. Con el archiconocido rol de poli bueno poli malo. En esos pasajes finales de corte policial, parece Zafón que se nutre de lo visto mil veces en pantalla, para que sus personajes se comporten como tales, y así en lugar de ser la literatura la que nutra el cine, se da la circunstancia inversa, lastrando esos pasajes, como el episodio del funicular.

De una manera mecanicista Zafón abre cada capítulo con una descripción de los cielos de Barcelona según la hora del día o la estación del año, una fórmula como otras empleadas que dilatan el libro en exceso, con pasajes que bien hubieran precisado una poda.

Una vez que David Martín asuma su condición de escritor, la segunda parte del libro es una concatenación de trágicos sucesos, en los cuales David siempre tiene el morro metido, que como un trasunto de la parca, mata todo aquello que toca o sobre lo que fija su mirada. Así el libro trota por la senda de la intriga, la maraña de personajes se va imbricando para ir arrojando algo de la luz a una historia que la bruma va velando, borrando los perfiles de lo verdadero, lo soñado e imaginado.

Es evidente que La sombra del viento como la del ciprés es alargada, y aquí las comparaciones son odiosas pero ineludibles. De hecho Zafón está donde está no por sus libros infantiles, sino por su anterior obra, que le catapultó al estrellato, le hizo vender diez millones de ejemplares, recibir críticas elogiosas que lo situaban junto a autores consagrados y ser traducido a treinta idiomas, así que ahora con este libro hemos de constatar si Zafón ha dado un paso más, si ha pergeñado una obra monumental e imperecedera con trazas de clásico o si más bien ha creado un artificio entrañable y divertido de digestión rápida y olvido momentáneo.

Su anterior obra me cautivó, me sorprendieron sus diálogos, sus personajes poderosos y memorables, su sentido del humor, la creación de atmósferas, su homenaje a la ciudad de Barcelona. En El juego del ángel, el oficio de Zafón es evidente, el talento sobrevuela el relato, pero el resultado no me permite ensalzar esta obra como maestra, ni nada parecido (la maestría de un relato consiste en el poso que deja, la capacidad de emocionarnos, de permitirnos interiorizar los personajes, las situaciones, sus reflexiones). Cumple eso sí su cometido de entretener, de tenerte pegado unas cuantas horas al papel, durante más de seiscientas páginas. Eso ya es un éxito para cualquier escritor, pero siendo Zafón el que escribe y con La sombra del viento detrás, esperaba más, muchísimo más.

Estos reparos no serán óbice para que Zafón despache sin problemas el millón de ejemplares que Planeta ha suministrado en las librerías y muchos más, pero una cosa nada tiene que ver con la otra. Hará las delicias de los barceloneses que irán alimentando sus nostalgia al tiempo que harán memoria colectiva del cambio experimentando por su ciudad durante estas décadas, tras el cambio experimentado con la Exposición Universal.

Por último comentar que resulta gracioso leer el nombre de mi ciudad, entonces provincia de Logroño, al confundir un periodista una entradilla con una tapa de esta ciudad (si se da la circunstancia de que en 1920 Logroño fuese conocido por sus tapas, como si lo es ahora por La calle Laurel “la senda de los elefantes”). Comentar también una errata que he visto; la palabra “urgar” y algunas apreciaciones que hace Vidal, como su comentario acerca de El Premio Nacional de la Crítica, la trata de blancas, el presunto veneno que contienen los puros, o el abarrotamiento de novedades que maneja cada semana Sempere en su librería, aspectos todos ellos más propios de estas últimas décadas, que de comienzos del siglo XX.

Libros and Crítica and pediatría18 Apr 2008 01:00 pm

Mi niño no me come libro de Carlos GonzálezHoy por hoy cuando los niños son pequeños siempre surgen dos temas fundamentales en cualquier conversación sobre ellos; el comer y el dormir. En vista de las desazones generadas, algunos pediatras han visto el cielo abierto, un mercado sin explotar de millones de padres ávidos de información, a la vista de los miles de ejemplares despachados y se han puesto a la tarea escribiendo libros que aborden el dormir y el comer en la infancia.

El debate se ha establecido en un mano a mano entre el Dr. Estivill y Carlos González. El primero en su libro Duérmete, niño: cómo solucionar el problema del insomnio, aboga por un método que a pesar de su dureza (como afirman sus detractores), fija unas pautas de conducta que encaucen al retoño en el hábito del buen dormir (teniendo en cuenta que los desarreglos en el sueño en la infancia se arrastran e inciden en la vida adulta), ha dado muy buen resultado a muchos padres, de ahí que el libro se haya convertido en todo un superventas, como cualquier libro de autoayuda de Paulo Coelho. Por otra parte Carlos González en su libro Bésame mucho adopta un afán protector, un laissez faire, donde el niño ha de tener libertad de movimientos y los padres han de estar alerta para captar las señales, dedicando todo su tiempo y su paciencia a su cuidado, dándoles todo su cariño, desterrando expresiones como “te tiene cogida la sobaquera”, “tiene más cuento que Calleja”, “te tiene cogido el aire”, “son unos pequeños tiranos” etc.

Con relación al tema de la alimentación infantil, en su libro Mi niño no me come, publicado antes de Bésame mucho (2003), Carlos González recurre a una serie de cartas remitidas a la revista Ser Padres, de la cual era el responsable del consultorio sobre lactancia materna. Sobre esas preguntas formuladas, el pediatra expone su teoría, la cual no hace más que seguir la senda del sentido común. Algo tan elemental como afirmar que los niños comen lo que necesitan, que si cierran la boca o vomitan la comida es porque están llenos, y que no se les debe forzar ni obsequiar con regalos, dado que la alimentación es un proceso natural en cualquier criatura, y los niños pequeños hasta una determinada edad comen por instinto, sin que tengan ningún anhelo de tomar el pelo a la madre, mofarse de sus habilidades culinarias o detestar los platos que sus progenitores les preparan con tanto cariño y que tantos malos ratos les hacen pasar.
Desdramatiza el no comer de los niños, afirma que ningún niño morirá desnutrido porque tarde o temprano comerán, si bien deben de hacerlo de un modo natural, sin imposiciones y sin que el tiempo de la comida se convierta en una tortura o un calvario para los padres y lo que es más grave, para los hijos.
Los padres deben estar ojo avizor para detectar posibles alergias, comprender que una enfermad o un malestar hará que el hijo esté más inapetente, que a partir del primer año los niños no comen lo mismo que durante los primeros doce meses, comiendo durante el segundo año lo mismo que cuando tenía 9 meses y no el doble como se podría pensar, aplicando la cuenta de la vieja.
El niño debe comer variado, probar muchos alimentos diversos y todos ellos sanos, con buena variedad de frutas, verduras, carne de pollo, pescados, ternera, leche materna, papillas, dejando de lado los dulces, la sal y las grasas, así como los preparados industriales, en especial los zumos por su alta concentración de azúcares. Si deja medio plato de comida, el problema no es del niño, es de sus padres que calculan mal y le ponen el doble de la comida que precisa.

Dedica también unas páginas a la lactancia materna, basada en el” pecho a demanda”. Esto es, el bebé debe tomar tanta teta como quiera, sin horarios fijos ni inflexibles, sin recurrir a eso tan manido de espaciar las tomas, algo que solo va en beneficio de los padres (que así pueden dormir más horas seguidas por la noche) y no de los hijos (que lloran cuando tienen hambre y así lo hacen saber).
No hay que tomar la regla de los 10 minutos en cada pecho en la lactancia como algo inalterable, porque hay niños que en cinco o en tres minutos ya han mamado suficiente. Arremete también contra la falsa creencia de que la papilla alimenta más que la leche, declarado Carlos González un defensor a ultranza de la leche materna, sin que haya un producto que le pueda hacer sombra, al tratarse del alimento más completo.
Interesante es a su vez es la reflexión acerca de por qué la leche de continuación 2, es más barata que la 1, debido a la competencia que crea la leche de vaca convencional, con más proteínas (perjudiciales por su exceso) pero bastante más barata (ahora con la leche a un euro o más ya no tanto).
Curioso también el caso de las madres que son abroncadas por sus pediatras y los diferentes criterios que se barajan, lo que da a entender que sobre la materia casi todo son incertidumbres, más allá de cuatro cosas que todos parecen tener más o menos claras. A esta incertidumbre contribuye el Apéndice “Un poco de historia” donde vemos como han ido cambiando las dietas infantiles con el transcurrir de los años.

También hace hincapié el autor en no centrar toda la atención en el peso, se ve pronto si un niño está obeso o desnutrido, así que preocupémonos de si el niño está sano o no, si duerme bien, si sigue bien los dedos con la mirada, dejando la báscula para el final, como algo residual y no nuclear en cualquier visita a un pediatra.

Cuando un niño no come, si lo hace para llamar la atención, lo que está demandando es que le dediquen más tiempo, que le lean más cuentos, que jueguen con él, que le ofrezcan más contacto físico, dado que una conducta en la que el niño llora, vomita, se da cabezazos, más que llamar la atención lo que se traduce es en una llamada a una “falta de atención” hacia su persona.

Carlos cuestiona la rigurosidad de los horarios en las comidas, abogando por comer según las circunstancias, esto es, que al cambiar harán que la hora de la comida no siempre sea la misma, que cambie el lugar, la casa (si come donde los abuelos por ejemplo), como sucede con los adultos que no siguen un horario tan estricto, salvo el fijado por las obligaciones laborales. Aboga también por comer entre horas, y hacer pequeñas comidas, cinco al menos, tipo picoteo. Que el bebé pida pecho por la noche no es por tanto vicio pues sino necesidad.

Ojo, no existe el llamado “corte de digestión“, así que se puede bañar a un niño justo después de comer. La conducta alimentaria sana se guía por claves internas (hambre y saciedad) y no por claves externas (presiones, promesas, castigo, publicidad). Los hijos deben comer según sus propias necesidades, no según una tabla de calorías.

El pediatra recomienda no obligar a comer al niño, hasta los 6 meses darle solo pecho, a partir de los 6 meses ofrecerle otros alimentos, introducir los nuevos alimentos de uno en uno, separados con un lapso de una semana, dar el gluten con precaución, no añadir azúcar ni sal a los alimentos, dar el pecho hasta los dos años o más, escurrir los alimentos para no llenarle la barriga con el agua de la cocción.

Se cierra un libro con un divertido relato como epílogo titulado ¿y si nos obligasen a comer a nosotros?, donde se le da la vuelta a la tortilla y son los adultos los que se ven obligados a comer en contra de su voluntad como les sucede a menudo a los más pequeños que se defienden pataleando, cerrando la boca, escupiendo o vomitando aquellos alimentos que les introducen a la boca a la fuerza, a veces con chupete incluido para que se vean obligado a succionarlo.

La gran virtud del libro es que desdramatiza el problema de la alimentación. En nuestra sociedad sería complicado encontrar un niño desnutrido, pero la presión familiar, el qué dirán y el derecho de todo el mundo a dar consejos hacen que si el niño no come como un lima, todo cuanto se le ofrece y en la cantidad ofertad, surjan a las primeras de cambio nubarrones en el ánimo de sus progenitores, que ante cualquier eventualidad, verán problemas, visitas al pediatra y la búsqueda de soluciones inmediatas que alivien sus desvelos.

Autor: González, Carlos (1960-)
Título: Mi niño no me come; consejos para prevenir y resolver el problema
Editorial: Madrid : Temas de Hoy, 1999
Descripción física: 213 p. ; 21 cm
Colección: Vivir mejor
Notas: Bibliografía: p. 209-213
ISBN: 84-8460-384-9
Materias: Educación de niños
Padres e hijos

Autor: González, Carlos (1960-)
Título: Bésame mucho : cómo criar a tus hijos con amor / Carlos González
Editorial: Madrid : Temas de Hoy, 2003
Descripción física: 279 p. ; 21 cm
Colección: Vivir mejor
Notas: Bibliografía: p. 273-279
ISBN: 84-8460-262-1
Materias: Educación de niños
Padres e hijos

Autor: Estivill Sancho, Eduard
Título: Duérmete, niño : cómo solucionar el problema del insomnio infantil / Eduard Estivill y Sylvia de Béjar
Editorial: Barcelona : Círculo de Lectores, 2000
Descripción física: 174 p. ; 21 cm
ISBN: 84-226-8228-1
Materias: Sueño-Trastornos en niños
Autores: Béjar, Sylvia de

Libros and Crítica17 Apr 2008 10:21 am

Los amantes de silicona Javier Tomeo portadaLa pareja formada por Lupercia y Basilio, el escritor en ciernes Ramón, los muñecos de silicona Big John y Marylin y la voz del narrador conforman este sexteto descacharrante donde abunda el humor. Ramón ha escrito una novela en la que quiere comprometer a un amigo, con el que ha compartido novia durante años. Ante la negativa de éste, cuando menos se aviene a leer su novela y hacer las correcciones ortográficas pertinentes, sin atentar a la esencia del relato. A medida que va recibiendo los diferentes capítulos de la novela, nos la va presentando a nosotros los lectores.

Basilio y Lupercia ya ni si quieren, ni se aman, ni se desean, pero viven todavía bajo el mismo techo, durmiendo en lechos separados. A fin de calmar sus apetencias sexuales recurren a unos muñecos de silicona. Basilio se afana con Marilyn una muñeca de última generación capaz de reproducir sentencias latinas y cantar en alemán y de introducir en el debate sentencias platónicas, incluso de serle fiel a raíz de su minusvalía sexual. Lupercia a su vez recurre a Big John para calmar su furor uterino, dotado de un monumental pene. Todo va bien hasta que una noche encuentran a los muñecos dale que te pego corriéndose una buena juerga. Despechados, los humanos deciden poner fin a esas cornamentas con medidas drásticas.

Javier Tomeo entra a saco con una historia que da mucho juego, al dotar a unos muñecos de silicona concebidos únicamente para dar placer a los humanos, de cierta humanidad, unos sentimientos y reflexiones que les proporcionan su placas base, pero que luego, como en la rebelión de las máquinas son capaces de generar sus propios sentimientos, pensar por sí mismos y tratar de encontrar una salida digna.

Por momentos la historia resulta descacharrante, Tomeo no deja títere con cabeza y aprovecha para dar unos puyazos contra el estado general de la televisión, el monopolio del fútbol, la tragedia del sexo, las consecuencias del pensamiento, los pliegues de la soledad, las secuelas del desamor, abonando todo ello con buenas dosis de humor, de diálogos chispeantes, de una imaginación desbordante puesta al servicio de una novela pornográfica que nada tiene de tal, donde los humanos y los muñecos de silicona con ínfulas de trascendencia se debaten en el amor, en ese difícil equilibrio entre el no poseer y el poseer, que decía Platón, para lidiar con su soledad, sus frustraciones y miedos, en ese hilo de cordura de funámbulo donde los juanetes y la carne marchita hacen cada vez más difícil la permanencia.

Autor: Tomeo, Javier
Título: Los amantes de silicona / Javier Tomeo
Edición: 1ª ed.
Editorial: Bercelona : Anagrama, 2008
Descripción física: 142 p. ; 22 cm
Colección: Narrativas hispánicas ; 426
ISBN: 978-84-339-7164-7

Libros and Crítica16 Apr 2008 08:13 am

Portada Opio de Maxence FermineTras Nieve, El violín negro y El Apiculor cierro el capítulo Maxence Fermine hablando de Opio, el cuarto y último libro del autor francés publicado en España. Leyendo los anteriores, Opio no depara sorpresas, dado que el esquema narrativo se fotocopia en cada libro que escribe Maxence.

De nuevo, los personajes se cuentan con los dedos de una mano, los diálogos son mínimos,los apuntes históricos se describen de tal modo que caben en la cara de un post-it y el personaje principal, aquí llamado Charles Stowe, es el encargado de protagonizar una historia a priori extraordinaria. Su padre le aficiona al consumo y conocimiento del té y este decide, a pesar de su juventud, dejar Inglaterra y trasladarse al mismo corazón de China, para conocer al dueño y señor del comercio del té. (more…)

Libros and Crítica02 Apr 2008 04:12 pm

El apicultor de Maxence FerminePara no ser un autor excepcional este es el tercer libro que leo de Maxence Fermine, después de Nieve y El Violín Negro. En esta historia, titulada El apicultor, ambientada de nuevo en siglos anteriores, el XIX en este caso, no hay haikus, ni operas magistrales, ni violines, pero Maxime sigue el mismo esquema narrativo que en sus anteriores trabajos. Hay de nuevo pocos personajes, que se pueden contar con los dedos de la mano y escasos diálogos que se ventilan con frases lapidarias tales como “nunca es demasiado tarde para nada”.

Aurélien se pone en marcha una aventura épica, donde de nuevo el personaje principal debe asentar su genialidad, su ánimo de trascendencia llevando a cabo una tarea singular. Si en Nieve era la poesía y en el Violín negro la música ahora Aurélien descubre su pasión por las abejas (capaces estas de crear la ópera de la abejas) y por su oro líquido. (more…)

Libros and Crítica30 Mar 2008 04:06 pm

El violín negro de Maxence FermineEl otro día hablaba de Nieve de Maxence Fermine y ahora le toca el turno a El violín negro. El autor repite la fórmula que parece le dio tan buenos resultados con su anterior novela. En este caso la historia se traslada a la ciudad de Venecia a comienzos del siglo XIX. Apenas hay personajes, y todo tiene un aliento épico, insondable, de seres humanos grandiosos. El protagonista es un violinista que se traslada a Venecia donde conoce a Erasmus, un luthier que le cuenta la historia de El violín negro. Los personajes de la historia, se definen con un par de adjetivos y ahí acaba toda la profundidad de los mismos. Valiéndose de una ciudad mágica como es Venecia, con la música por medio, y mujeres enigmáticos y extraordinarias, por su línea o por su voz, Maxime trata de componer un relato de aliento épico y poético, pero no consigue ni una cosa ni la otra y si Nieve tenía alguna virtud, aquí todo resulta impostado, una acumulación de lugares comunes y una grandilocuencia que se queda en una afirmación que se desinfla a las primeras de cambio.
Si bien ya en la contraportada nos advierten que en este libro hallamos la “reconocida sensibilidad para la belleza” del autor. Algo chocante en un autor que sólo había escrito un libro antes que este.

Autor: Fermine, Maxence
Título: Nieve / Maxence Fermine ; traducción de Javier Albiñana
Editorial: Barcelona : Anagrama, [2001]
Descripción física: 105 p. ; 20 cm
Colección: Panorama de narrativas ; 468
ISBN: 84-339-6928-5

Libros and Crítica28 Mar 2008 01:41 pm

Nieve de Maxence FermineConviene, aunque es muy complicado, llegar a un libro como lector virgen, dado que la abundancia de información y el dinero dedicado al marketing, publicita algunas obras de tal modo que eso sumado a las entrevistas que conceden los autores hablando de su obra, poco margen hay para la sorpresa. De ahí que me guste recorrer la estanterías de la biblioteca y coger un libro al azar, de algún autor desconocido, sin haber oído nunca hablar del libro que tengo entre manos. Así ha ocurrido con Nieve de Maxence Fermine. (more…)

Libros and Crítica28 Mar 2008 01:37 pm

Claudio Magris acomete la revisitación de la leyenda de Orfeo y Euridice. La voz cantante la lleva ella, desde el más allá, desde la Casa de Reposo donde hace una exposición de cómo es el hombre que ha compartido con ella su vida, y como este fue capaz de pedirle al Presidente y lograr incluso que ella saliera de allí, algo nunca antes concedido, pero como finalmente él echó la vista atrás, porque ella así lo quiso, porque habría muchas preguntas, y un conocimiento que no debería ser desvelado, algo que no podía haber soportado y era por tanto mejor dejar las cosas como estaban, que la naturaleza siguiera su curso, sin remover el pasado. (more…)

Libros and Crítica28 Mar 2008 01:35 pm

Irène Némirovsky en ese relato disecciona con precisión el alma humana y describe lo que bien conoce, procedente ella de una familia acomodada. La voz la pone una cría de catorce años muy observadora y espabilada, que aprovechando un baile que van a organizar en su casa, ve el modo de vengarse de todo aquello que la hace sentir mal, en especial el trato que recibe de sus padres, que la tratan como una niñata atontada. La familia ha pasado de una clase media a una clase alta, merced a unas operaciones en bolsa que hacen que ahora la familia esté inserta en otra clase social, moviéndose en otras esferas, hasta entonces desconocidas para ellos, y el baile es la manera de darse a conocer en sociedad, de autoafirmar su riqueza, de juntar a las más insignes personalidades. (more…)

Libros and Crítica11 Mar 2008 01:43 pm

La carretera último libro de Cormac McCarthyCormac McCarthy en este libro más que crear personajes dibuja para el lector un paisaje post-apocalíptico, donde sin saber las causas que han llevado a esa situación, un padre y su joven hijo (del que no sabemos la edad), sobrevive a duras penas huyendo del norte, camino del sur, buscando algo de calor, ya que el frío que los envuelve es tal que puede romper las piedras.
Es el paisaje que transitan un paraje desolado, hosco, agrestre, pintado de negro, con el aire cargado de ceniza, donde los cuerpos siguen en las calles y en los campos, demacrados, hollejos del fuego que los devoró.
Además del padre y del hijo, en su deambular, estos se cruzan con otras personas que sobreviven como pueden, muertos de hambre, vestidos de harapos, deshumanizados o bien bandas de criminales capaces de devorar los cuerpos de los bebés o de comer carne humana.
En esa huida desesperada, siguiendo las indicaciones de un plano, pegados a la carretera, a modo de cordón umbilical que los lleve a la placenta vivificadora, donde cada uno de los días es más gris que el anterior, tratan de mantenerse íntegros, de preservar una compostura ética, de seguir siendo humanos a pesar de todo, y el padre transigirá así con la inocencia de su retoño, que no puede digerir tanta violencia, un horror tan descarnado y nauseabundo, con cadáveres que poblarán sus pesadillas, cada vez más aciagas.
La prosa de McCarthy va directa al grano. Se suceden los párrafos como ráfagas, sin abusar de la adjetivación y el engolamiento y empleando las palabras justas y precisas para recrear ese paisaje que a medida que vamos leyendo vamos interiorizando, hasta ser capaz de oler esa lluvia, que huele a ceniza mojada, y seguir las famélicas sombras de estos supervivientes, en su camino hacia el sur.
La carretera es una lección de supervivencia, de superación, impregnada cada gesto, cada acción, de un amor filial, infinito, imponderable, que deja un marca indeleble de hollín en el paladar, de ceniza en la mirada y tiznado el corazón. Una obra contundente como un bofetón bien arreado y desoladora como lo es la imagen de un mortecino sol fagocitado por un mar grisáceo.

Del escritor americano, Cormac McCarthy se ha llevado a la gran pantalla su anterior novela, No es país para viejos.

Libros and Crítica04 May 2007 07:46 am

La venganza de la tierraSugerente el título y la portada la de este libro escrito por el científico octogenario James Lovelock, que postuló a comienzos de los 70 junto a Lynn Margulis la Hipótesis de Gaia, que luego se convertiría en la Teoría de Gaia (la tierra es un sistema autorregulado que surge de la totalidad de organismos que la componen, las rocas de la superficie, el océano y la atmósfera, estrechamente unidos como un sistema que evoluciona. El sistema tiene un objetivo: la regulación de las condiciones de la superficie para que sean lo más favorables posible para la vida que en aquel momento pueble la Tierra. Se basa en observaciones y modelos teóricos y ha realizado predicciones correctas).
En la portada se muestra la tierra convertida en una bomba, con la mecha encendida. ¿Cuándo explotará la tierra?. Esto no lo sabe ni Lovelock ni nadie, pero el autor se plantea una situación, la actual, en la que podríamos afirmar que hemos sobrepasado la línea de no retorno. Esto es, hagamos lo que hagamos, ya es tarde, para restablecer la salud de la tierra. Solo podemos pues poner parches. No afirma el autor que la tierra vaya a saltar por los aires, o a explotar, sino que la biosfera, allá donde vivimos, está seriamente dañada y nuestra civilización en el futuro se verá mermada. No desaparecerá por tanto la humanidad, sino que habrá millones de bajas. Algunos sobrevivirán. Con la subida del nivel del mar, muchas ciudades serán sepultadas bajas las aguas, lo que hará que la gente tenga que desplazarse a nuevos lugares. La temperatura será mayor, pues el sol calentará con más fuerza y la gente morirá como pasó en Francia en el verano de 2003, los recursos se verán limitados, la tierra no dará de sí para abastecer a los futuros ocho mil millones de personas. Habría que dejar de maltratar a la tierra, no talar tantos árboles, contaminar menos la atmósfera con dióxido de carbono, reducir la dependencia del petróleo y hacer las cosas de otra manera…
Lovelock habla detalladamente en un capítulo de todas las fuentes de energía actuales y futuras de las que dispondremos. El autor defiende a capa y espada la energía nuclear. Según él, es la que menos muertes causa, la más eficiente, pero tragedias como la bomba atómica de Hiroshima o Chernobyl crearon mala prensa de todo aquello que oliera a nuclear, siendo demonizada desde entonces. Lovelock aboga por esta energía, que genera menos residuos y ocupan mucho menos espacio que los residuos derivados de la quema de fósiles, además es “la única fuente de energía que satisfará nuestra demanda sin suponer una amenaza para Gaia ni inferferir en su capacidad para mantener el clima y una composición atmosférica adecuadas para la vida. Las reacciones nucleares son millones de veces más potentes que las reacciones químicas”.
Para el autor, el número de muertes ocurridas en Chernobyl que se dieron por buenas, fue una gran mentira, pues no fueron más de 75 las personas que murieron.
A la hora de hablar de las energías alternativas como la energía solar o eólica, no duda el autor de su limpieza e incluso de su eficiencia futura, pero no es eso ahora lo importante, sino más bien, si es lo que ahora, ante esta situación de emergencia que vive la tierra, el mejor camino a seguir. De nuevo Lovelock reivindica la energía nuclear como un gran remedio a nuestros males, hacen faltan soluciones urgentes y la energía eólica, biomasa, o la solar no aliviaran a corto plazo la salud de la tierra, incluso pueden llegar a empeorarlo.
Lovelock en algo más de doscientas páginas no hace una sesudo estudio científico, ininteligible para las grandes masas, sino que trata de hacernos comprensible la problemática de la tierra para que todos la entendemos, abogando por el debate, la reflexión, por discutir las cosas y no asumir ciertas planteamientos e ideas que científicos interesados y grupos de presión dan por válidas, sin rechistar (como la maldad de la energía nuclear), buscar soluciones, pero para ello habría que tener presente que el problema existe, que el calentamiento global es hoy una problema que afecta a todo el planeta y visto el percal no parece que todos los Gobiernos tengan la misma sensibilidad hacia el problema.
Como en la ciencia no hay certezas, no se puede decir qué sucederá dentro de cien o de quinientos años, pero Lovelock nos explica el camino seguido hasta la fecha, la actuación de los humanos en el hábitat, la idea equivocada de que el planeta nos pertenece, y cómo la tierra se vengará de sus ocupantes, nosotros, que tan mal la tratamos. Merece la pena dedicar unas horas a leer este libro. Aprenderemos muchas cosas interesantes y nos abrirá los ojos a ciertas realidades que entre unos y otros han creado, impidiendo que los ciudadanos nos preguntemos nada acerca de lo que sucede.
Me he reído con las palabras dedicadas a esos “ecologistas urbanos” que no han pisado el campo en su vida.
Si no sabemos nada del estado real de la tierra, pues como dice Lovelock apenas se publica nada al respecto, a no ser publicaciones científicas como Science o Nature, exclusivas de especialistas ¿de qué vamos a debatir entonces nosotros los ciudadanos?. ¿cómo hablar de lo que desconocemos?. De ahí que los parques eólicos que destrozan los paisajes nos parezcan maravillosos.

Libros and Crítica24 Apr 2007 02:44 pm

Hoy Júpiter libro de Luis LanderoLuis Landero da muestra de sus dotes de narrador, de creador de historias apasionantes, como las que nos ofrece en su novela publicada hace pocas semanas, Hoy Júpiter, publicada por la editorial Tusquets, en las que aparentemente no pasa nada, pero en las cuales sus personajes sufren maremotos interiores, consumidos por el odio, los celos, abrasados por el amor incandescente, por los celos redimidores, por el afán de venganza. Son dos historias paralelas las que acaban convergiendo.

Una ocurre en un pueblo y tiene como protagonista a Dámaso, al cual, los delirios de grandeza de su padre lo convierten en un infeliz. Son muchas las metas que el infante Dámaso debe cruzar, los retos a afrontar, las pruebas a superar, las virtudes inherentes a descubrir y ya desde niño Dámaso ha de tener claro que quiere hacer con su vida, robándole su padre, primero la niñez y luego exiliándolo de la vida familiar cuando otro joven, Bernardo, ocupe su lugar, para convertirse en el ojo derecho de su padre, que pondrá en él todas sus esperanzas, canalizando todos sus esfuerzos económicos y desvelos, hacia el triunfo de ese joven guapo e inteligente que se deja querer y redimirá a todos de sus hueras y anodinas existencias.

Tomás es el protagonista de la otra historia. Apasionado de los libros, desde joven supo que su mundo era de papel, un cosmos de letras. En la soledad de su habitación, entre sus libros, de los que ha memorizado párrafos enteros, se siente a salvo y poderoso. Un buen día Marta, aún menor de edad, entra en su vida, lo cautiva y enamora, y Tomás que aquel entonces ya da clases en un instituto como profesor de literatura y se cree destinado a grandes logros, se ve irrefenablemente atraído por ella, lo consume el deseo y juntos viven un apasionado y tórrido romance, donde Tomás se desboca, asume su papel de mentor, de profesor y la instruye, interpretando para ella las escenas de sus libros, hasta que domestican su amor casándose y tienen una niña. Son muchos los proyectos que Tomás tiene en mente; ser profesor de universidad, publicar su tesis, y transformar sus manuscritos en libros de éxito.

Landero se asoma a la profesión que él tan bien conoce, la de profesor, ya que él lo es, de literatura, en la escuela de Arte Dramático de Madrid, y así vemos como ese mundo invulnerable que pueblan los personajes de las novelas que Tomás lee, no casa con el mundo real, para una vez descreído, afirmar que debería haber libado de la flor no de la miel. La vida hay que vivirla, no leerla, sería una conclusión válida. Ese papel pasivo, de ratón de biblioteca, en las antípodas de un hombre de acción, lo consume, porque siente su vida desperdiciada, entre toneladas de tinta, más aún cuando ve de nuevo como Teresa, una de sus alumnas adolescentes, atiende embobada en sus clases, inflando el ego de Tomás, que siente de nuevo la llama de la vida, un tibio cosquilleo en la planta de los pies. Una aventura fugaz y extenuante, un amor ficcionado y astringente, una representación que agota los tópicos del amor en escasas semanas y que portará el germen del fracaso, de la derrota, de todo lo que ocurrirá después entre Tomás y su mujer Marta, dispuesta a “embarcarse” en una insólita aventura.

No es necesario embebernos en la lectura de un bestseller para desear tener un rato libre, que dedicar a su lectura. Landero lo consigue con Hoy Júpiter, con una prosa limpia, nada retórica, de léxico rico y abundante que plasma con todo lujo de detalles, lo aparentemente intranscendente, como las primeras fases del enamoramiento, el hastío matrimonial alimentado de silencio e indiferencia, la ávidez de éxito y su relativismo, el egocentrismo artístico, el abaratamiento de la cultura para acercarla a los alumnos, la cruz del condenado “a ser alguien”, con una vida impuesta por los otros.

Las mujeres, con carácter secundario y poca hondura se muestran en el libro como el oscuro objeto del deseo, lúbricas y procaces, en las que Tomás buscará halagos y reconocimientos a su labor intelectual a su excelencia didáctica y protagonizarán las situaciones más hilarantes, como los devaneos sexuales postreros de Marta.

La lectura de Hoy Jupiter me ha embargado, y ya estoy entusiasmado con leer lo próximo de Landero, si al final lleva a la práctica el proyecto que tenía en mente y leí en una reciente entrevista al escritor, sobre un hombre que el día que celebra su jubilación ante sus compañeros se explaya, en una perorata, durante doscientas páginas. A Landero da gusto infinito leerlo y también oirlo. Gracias maestro.