Opiniones


Libros and Opiniones24 ago 2007 10:24 pm

El año del diluvioCon Eduardo Mendoza me he reído mucho, en libros como El Laberinto de las aceitunas, Sin noticias de Gurb o El Último trayecto de Horacio dos. El año del diluvio, el libro que nos ocupa, se publicó hace 15 años, en 1992, cuando las Olimpiadas en Barcelona.

Esperaba mucho más de este magro libro. Su reducida extensión no ha de implicar que la historia no sea interesante. Pero su lectura sabe a poco. De modo abrupto pasamos de los años cincuenta a los ochenta. Ese amor no consumado entre la monja y el terrateniente se atisba pero no cuaja. Mendoza no acaba de coger el tono adecuado y al final con la aparición de los maquis se meten con calzador personajes estereotipados de corto alcance que nada aportan a la historia.

El mayor problema que le encuentro al libro es la poca hondura en la construcción de los personajes principales, en especial la monja que es el cimiento fundamental de la historia, que sufre un maremoto interior o eso nos cuenta el autor y deja entonces de lado sus convicciones más profundas, para ir a parar a brazos del galán a retozar sobre un sofá, sin prever la consecuencias, ni sin que ese cambio quede bien explicado. Más que un libro menor en la bibiliografía de Mendoza, lo considero un libro muy flojo, con poco mordiente y poco atractivo en comparación con lo que es su obra.

El libro ha sido llevado a la pantalla grande en 2004, pero dado que las películas por lo general son malas en comparación con los libros que adaptan. Una vez leído el libro, pocas ganas me quedan de ver la película, salvo que alguien que haya leído el libro y visto la película me convenza.

Libros and Opiniones17 ago 2007 12:44 pm

Leí un artículo en una revista semanal dedicado a Chris Stewart, batería en el primer disco del grupo Génesis, acerca de como éste cambió de aires y se fue a vivir con su mujer a las Alpujarras granadinas, donde reconstruyeron un cortijo “El valero” allá donde Cristo dio las tres voces, rodeados de aceitunas, almendros y limones, sin agua ni electricidad. ¿anti-paradisiaco no?

La historia a tenor de la entrevista, me pareció muy interesante así que aprovecharé estos días de asueto, para relamerme con su lectura, si es que lo encuentro en alguna librería. Pues en dos del barrio no lo tenían. Se les había acabado. Ha sido todo un éxito. En España no se lo querían publicar y tras publicarlo en Inglaterra y ser un éxito en quince países finalmente se ha traducido al castellano, convertido en todo un superventas. Ya daré mi parecer una vez concluya su lectura.

Libros and Opiniones17 ago 2007 12:36 pm

Llegué a Sombras sobre Sombras como el naúfrago que a la deriva y de chiripa, toca tierra firme en alguna isla perdida, merced al oleaje. En la lista de libros más vendidos ninguno me motivaba. La novela histórica con rasgos de best-seller es clónica, con pocas variantes y leído una el resto es siempre más de lo mismo. En una biblioteca, sobre una gran mesa de madera, había dispuestos un buen número de libros, clasificados como novedades, apilados en montones de tres o cuatro.
En una de estas hileras, abajo del todo, vi en la portada unos maniquíes, luego el nombre del autor del libro, Juan José Millás y en su interior había fotografías, sobre las que el escritor hacía un artículo de tres páginas.
Millás juega con las palabras con gracejo y la foto es una excusa para dar su opinión sobre temas diversos, como el papel del PP en la oposición durante el proceso de paz, el talante de la derecha y de los curas, la invasión de irak, los ataques de Israel, la superación de la segregación racial, los progresos en la ciencia, las ovejas clónicas y muchos temás más.

Abunda en el libro el sentido del humor y como buen escritor, de lo evidente, de lo que está ahí para uso y disfrute del personal, Millás saca punta hasta lo aparentemente más insignificante, conjugando el absurdo con el surrealismo.

Millás descubrió pronto según cuenta, que la poesía no era lo suyo y plasmó entonces sus ideas en prosa. Sombras sobre sombras es pues un libro que me ha gustado, por el tono, el contenido y la forma de narrar, con el que abrir los ojos a lo cotidiano, con una visión nueva, de la mano de este escritor que cada día me sorprende con su columna en El País

Libros and Opiniones17 jul 2007 03:02 pm

Hay muchos libros que nos permitirán conocer algo sobre la vida del escritor Charles Bukowski. A mí en especial me gusta Peleando a la contra, con un buen número de relatos y poemas extraídos de sus libros. Pero recomiendo en especial su poema El incendio de un sueño, que es de mayor interés que muchas de sus biografías y sobre todo que esa nefasta película reciente titulada Factotum (interpretada por Matt Dillon).

Libros and Opiniones30 may 2007 03:16 pm

Homo videns la sociedad teledirigida Giovanni SartoriRecomiendo con entusiasmo el libro de Giovanni Sartori, Homo Videns la sociedad teledirigida. En apenas 150 páginas el autor de este ensayo expone el papel que juega la televisión en nuestra sociedad moderna.
A pesar de que el libro lo escribió hace diez años, los argumentos siguen siendo válidos, e incluso creo que la incidencia audiovisual es hoy aún mayor que entonces: se consumen más horas de televisión diarias, más personas tienen acceso a internet, los videojuegos están presentes en todos los hogares y los ciudadanos seguimos igual o más aborregados que hace una década, con un desinterés notorio por la política o lo que ocurre a nuestro alrededor, curioso en plena era de la globalización, donde la televisión puede llegar a cualquier parte del globo.

El homo sapiens que adquiría su conocimiento por el habla y la escritura ha sido reemplazado por el homo videns, ese hombre críado delante de un televisor, el cual almacena toneladas de imágenes, que no ha de digerir, ni sacar de ellas conclusión alguna (lo que es la abstracción) de lo que ve en pantalla.
Los niños cuando aprenden a escribir y hablar ya han visto muchas horas de televisión, imágenes que no necesitan ser entendidas, de ahí su proliferación por todos los continentes.
La televisión no conlleva una abstracción (la vídeo-ver desactiva nuestra capacidad de abstracción y con ella, nuestra capacidad de comprender los problemas y afrontarlos racionalmente), no es interactiva, sino que el televidente asume un rol pasivo. Perder la capacidad de abstracción supone perder la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, dice Sartori, de ahí que a la gente le cueste cada día más saber que es cierto y que no lo es, pues todo tiene cabida en la era de la información, verdades y falsedades van por el mismo conducto y hay gente interesada en que sea así. Basta entonces con comunicar no con informar(comunicar un contenido) y de hecho ver noticias no nos hace estar informados, si de ello no sacamos nuestra opinión propia.

En el apartado dedicado a los telediarios y a los medios de información general, haciendo especial hincapie en la televisión, la información se convierte en subinformación o en desinformación (la cultura de la incultura, la mayor parte del público no sabe nada de los problemas públicos), los sondeos de opinión, las noticias descontextualizadas, donde las imágenes avalan nuestra predisposición a creer lo que vemos, a dar la razón al agredido, al incendiario, sin dar opción de réplica “al malo de la película”, sesgando y siendo por tanto imparcial. Como la televisión crea acontecimientos, o la video-política refuerza el localismo, en el marco de esta “aldea global”, como la televisión está homogeneizando los modelos de vida y los gustos de todo el mundo.

El tiempo dedicado a las noticias internacionales, se reduce, pues se buscan las noticias locales. Los reporteros acuden en todo caso a países en libertad. Otros países que se hallan bajo dictaduras no permiten entrar a la prensa extranjera. No hay noticia de ellos, no aparecen entonces en los medios y lo que no se ve no existe. En nuestros telediarios (en España) podemos preguntarnos cuántos minutos se han destinado en lo que llevamos de año, a tratar informativamente conflictos en el continente africano, de las decenas de países que allí están en guerra, para hacernos una idea de lo que expone Sartori, de cómo al no poder envíar un reportero que cace las imágenes de la tragedia aquello se obvia y los focos se dirigen en otra dirección.

Las cadenas televisivas son conscientes de qué noticias son las que su público demanda, y como saben que un huracán da más votos que otras noticias, los telediarios se convierten en una sucesión de noticias espectaculares.

Cuatro de cada cinco americanos votan en función de lo que aprenden en pantalla. Deducimos por tanto que los electores están tele-guiados. La televisión personaliza las elecciones. Vemos personas en la pantalla (los políticos) no programas de partido. La política en imágenes se fundamenta en la exhibición de las personas.

“cuanto más local se hace la política, más desaparece la visión y la búsqueda del interés general de la comunidad”..(pag 113)

Todos tenemos derecho a opinar pero no todas las opiniones son iguales, unas son acreditadas y otras no, por tanto unas tendrán valor y otras no. La video-política atribuye un peso desproporcionado y a menudo aplastante, a quien no representa una “fuente autorizada”, a quien no tiene ningún título de opinion maker.
La cultura de la imagen rompe el equilibrio entre pasión y racionalidad y las cabezas pensantes son marginadas. No hay espacio en la televisión para la reflexión, prima la velocidad. Creamos un proletariado intelectual sin ninguna consistencia intelectual.

Lectura supone soledad, concentración en las páginas, capacidad de apreciar la claridad y la distinción… pues eso.

Libros and Opiniones25 may 2007 08:37 pm

Etica hackerPekka Himanen, autor del libro, finés, a sus veinte años ya era doctor en filosofía, lo cual no quita para que sea un fenómeno de las nuevas tecnologías y escriba un libro como este, donde enterarse de en qué consiste la ética del trabajo, la ética del dinero, o la ética de la red. Para ello Pekka nos explica que es un hacker, como les mueve la pasión por lo que hacen y la creatividad en última instancia. En el libro el prólogo corre a cargo de Linus Torvalds (creador de Linux) y el epílogo a cargo de Manuel Castells (La era de la información).

A mi el libro me parece una bonita utopía, estos hackers son como unos bohemios que con la guitarra se ganan la vida tocando en los metros. Solo que los segundos a veces tienen suerte con sus punto.com pegan el pelotazo y pueden dedicar su fortuna a hacer lo que realmente les mueve, motiva y atrae, pasando del entorno empresarial y de trabajos aburridos y estériles.

Pekka detalla en qué consiste hoy nuestro trabajo, que se pretende con ello, como se domestican y automatizan las tareas, aburridas, desapasionadas, como lo laboral se traslada al ámbito familiar, como se vive para trabajar, el papel del viernes y del domingo y la viernesización del domingo o la dominicalización del viernes..
Fragmentos como la creación del mundo en el Génesis protestante y preprotestante es la monda lironda.

Los hackers al igual que los científicos comparten sus descubrimientos, haciéndolos públicos, como el código libre de Linux, o cualquier Copyleft, para que todos aporten sus conocimientos, mejorando lo presente. Para ellos la información no es poder, no hay por tanto que ocultarla, mercadear con ella bajo licencias y contratos de privacidad.
Muchas más cosas detalla Pekka en este ameno y divertido ensayo, que se vuelve algo más farragoso con las disertaciones finales con el epílogo de Castells. Recomendable. Hará las delicias de esos que se pirran por las libros relacionados con “la era de la información“.

Crtica and Libros and Opiniones04 may 2007 07:46 am

La venganza de la tierraSugerente el título y la portada la de este libro escrito por el científico octogenario James Lovelock, que postuló a comienzos de los 70 junto a Lynn Margulis la Hipótesis de Gaia, que luego se convertiría en la Teoría de Gaia (la tierra es un sistema autorregulado que surge de la totalidad de organismos que la componen, las rocas de la superficie, el océano y la atmósfera, estrechamente unidos como un sistema que evoluciona. El sistema tiene un objetivo: la regulación de las condiciones de la superficie para que sean lo más favorables posible para la vida que en aquel momento pueble la Tierra. Se basa en observaciones y modelos teóricos y ha realizado predicciones correctas).
En la portada se muestra la tierra convertida en una bomba, con la mecha encendida. ¿Cuándo explotará la tierra?. Esto no lo sabe ni Lovelock ni nadie, pero el autor se plantea una situación, la actual, en la que podríamos afirmar que hemos sobrepasado la línea de no retorno. Esto es, hagamos lo que hagamos, ya es tarde, para restablecer la salud de la tierra. Solo podemos pues poner parches. No afirma el autor que la tierra vaya a saltar por los aires, o a explotar, sino que la biosfera, allá donde vivimos, está seriamente dañada y nuestra civilización en el futuro se verá mermada. No desaparecerá por tanto la humanidad, sino que habrá millones de bajas. Algunos sobrevivirán. Con la subida del nivel del mar, muchas ciudades serán sepultadas bajas las aguas, lo que hará que la gente tenga que desplazarse a nuevos lugares. La temperatura será mayor, pues el sol calentará con más fuerza y la gente morirá como pasó en Francia en el verano de 2003, los recursos se verán limitados, la tierra no dará de sí para abastecer a los futuros ocho mil millones de personas. Habría que dejar de maltratar a la tierra, no talar tantos árboles, contaminar menos la atmósfera con dióxido de carbono, reducir la dependencia del petróleo y hacer las cosas de otra manera…
Lovelock habla detalladamente en un capítulo de todas las fuentes de energía actuales y futuras de las que dispondremos. El autor defiende a capa y espada la energía nuclear. Según él, es la que menos muertes causa, la más eficiente, pero tragedias como la bomba atómica de Hiroshima o Chernobyl crearon mala prensa de todo aquello que oliera a nuclear, siendo demonizada desde entonces. Lovelock aboga por esta energía, que genera menos residuos y ocupan mucho menos espacio que los residuos derivados de la quema de fósiles, además es “la única fuente de energía que satisfará nuestra demanda sin suponer una amenaza para Gaia ni inferferir en su capacidad para mantener el clima y una composición atmosférica adecuadas para la vida. Las reacciones nucleares son millones de veces más potentes que las reacciones químicas”.
Para el autor, el número de muertes ocurridas en Chernobyl que se dieron por buenas, fue una gran mentira, pues no fueron más de 75 las personas que murieron.
A la hora de hablar de las energías alternativas como la energía solar o eólica, no duda el autor de su limpieza e incluso de su eficiencia futura, pero no es eso ahora lo importante, sino más bien, si es lo que ahora, ante esta situación de emergencia que vive la tierra, el mejor camino a seguir. De nuevo Lovelock reivindica la energía nuclear como un gran remedio a nuestros males, hacen faltan soluciones urgentes y la energía eólica, biomasa, o la solar no aliviaran a corto plazo la salud de la tierra, incluso pueden llegar a empeorarlo.
Lovelock en algo más de doscientas páginas no hace una sesudo estudio científico, ininteligible para las grandes masas, sino que trata de hacernos comprensible la problemática de la tierra para que todos la entendemos, abogando por el debate, la reflexión, por discutir las cosas y no asumir ciertas planteamientos e ideas que científicos interesados y grupos de presión dan por válidas, sin rechistar (como la maldad de la energía nuclear), buscar soluciones, pero para ello habría que tener presente que el problema existe, que el calentamiento global es hoy una problema que afecta a todo el planeta y visto el percal no parece que todos los Gobiernos tengan la misma sensibilidad hacia el problema.
Como en la ciencia no hay certezas, no se puede decir qué sucederá dentro de cien o de quinientos años, pero Lovelock nos explica el camino seguido hasta la fecha, la actuación de los humanos en el hábitat, la idea equivocada de que el planeta nos pertenece, y cómo la tierra se vengará de sus ocupantes, nosotros, que tan mal la tratamos. Merece la pena dedicar unas horas a leer este libro. Aprenderemos muchas cosas interesantes y nos abrirá los ojos a ciertas realidades que entre unos y otros han creado, impidiendo que los ciudadanos nos preguntemos nada acerca de lo que sucede.
Me he reído con las palabras dedicadas a esos “ecologistas urbanos” que no han pisado el campo en su vida.
Si no sabemos nada del estado real de la tierra, pues como dice Lovelock apenas se publica nada al respecto, a no ser publicaciones científicas como Science o Nature, exclusivas de especialistas ¿de qué vamos a debatir entonces nosotros los ciudadanos?. ¿cómo hablar de lo que desconocemos?. De ahí que los parques eólicos que destrozan los paisajes nos parezcan maravillosos.

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