Todos estos personajes que se ponen silicona hasta en los lóbulos de las orejas, no han pensando nunca en operararse el cerebro?. Ahora hay un programita en el que entras hecho un adefesio y te convierten en un bombón, tanto, que a la hora de comparar el antes y el después no parece tratarse de la misma persona.
A través de esas operaciones de cirujía, el “afortunado” deduce que su vida mejorará, su pareja la deseará más, no sabemos si esto también implica que la querrá mas, sus vecinas se mordarán las uñas de envidia, en el trabajo sus compañeros la verán con otros ojos y por ende ya no será invisible y en el barrio alcanzará el estatus de “famosa“.
Al final la belleza, como todo lo demás, es efímera, y eso no lo soluciona ni la siliciona ni ninguna operación. Está claro que la cirujía cumple una función social en determinados casos, y gracias a ella hay gente que refuerza su autoestima y se evita muchos traumas causantes por su físico, pero esos no salen en la televisión.
Los que si salen, necesitan hacer partícipe de su cambio radical a millones de espectadores, para restregarle por la cara, lo buena que está ahora. Todo eso es banal y superficial y pasado unos meses o unos años, tener menos cartucheras, los dientes blancos y ni rastro del unicejo habrá servido de poco, pues los problemas reales, como la economía doméstica, el trabajo y la salud, no se arreglan con cirujías, y una vez te alejas del espejo sigues siendo el mismo imbécil de antes, eso sí con más autoestima.
Basta con ver la gente que va a estos programas para ver de que pasta están hechos. Propongo que todos los que pasen por el programa luego muestren su nuevo cuerpo remendado en interviú para sacarse unos euros y así aprovechar su efímera fama que como su belleza será provisional.