Hay ciudades que te alimentan y te ofrecen sus vísceras para que te prepares un “hígado al oporto” en su calles y plazas. Otras son frías y gélidas, distantes, acorazadas. Son como esas personas a las que no tenemos ningún interés en conocer, y que sólo visitamos por obligación, por ignorancia o como víctimas de un engaño. Hay ciudades grises que son un sumatorio de viviendas clónicas y de ristras de urbanizaciones, otras tienen tanta vida que la derrochan en sus flores, en la alegría de sus gentes, en pintureros amaneceres, en las tapas de los bares, en su clima agradecido. Ciudades a las que se les hinca el diente por todos los costados, que siempre están ahí para darnos la bienvenida justa. Ciudades fieles y leales que no cambian de aspecto, que no han sucumbido aún al tandem del ladrillo y del cemento y nos permiten recordarlas como las vimos en su día. Ciudades discretas que hacen de su sencillez su mejor carta de presentación, no como otras ciudades capitalinas que se pavonean de su nobleza, de su clase y surgen pareados de lo más ingeniosos. Ciudades que son mercados ambulantes en las que todo se vende. Hay ciudades infieles, libertinas, voluptuosas edificadas para el pecado carnal, o para el mangoneo, el robo, el hurto, la prevaricación entre palmeras y clima tropical. Hay ciudades que precisan su tiempo, que no se dan al visitante a buenas y a primeras, que requieren un trato, varias visitas para llegar a un conocimiento profundo de ellas, para ir más allá de lo que todos ven o aparece fotografiado en las guías turísticas. Hay ciudades cuya columna vertebral son siete calles, o una única calle, o un malecón por donde fluye su sangre. Hay ciudades que surgen en medio de la nada, en desiertos, que parecen espejismos. Hay Ciudades-Estado y otras que son estados mentales, idealizadas por el imaginario colectivo. Hay ciudades que las vemos como nos gustaría que fuesen y otras que se impregnan de la desesperanza de sus gentes. Hay ciudades cuya historia reposa en las piedras, en cementerios gigantescos. Demasiadas ciudades y muy poco tiempo