En Logroño tenemos la suerte de ver obras como esta. En otros parajes como Reinosa deben conformarse con ver obras tales como “Dos paletos en Madrid”. No es tanto una cuestión de población, porque en Aguilar de Campoó similar a Reinosa sí que pueden disfrutar con obras como las de El Brujo, por ejemplo.
Closer había levantado mucha expectación, primero porque en ella actúa la actriz Belén Rueda que ahora con la película recién estrenada de El Orfanato (seleccionada por España para representarla en los Oscar) está que se sale; portada de revistas por doquier, ofertas para ir a trabajar a Hollywood, el corazón ocupado y la agenda también y segundo por su fuerte contenido sexual (oral). Belén Rueda me ha sorprendido por la naturalidad que muestra en escena, sin sobreactuar y con una voz vigorosa y modulada que suena a la perfección. Mención aparte para José Luis García Pérez, que está fenomenal en la piel de Larry, con su voz cazallera y una fuerza que se transmite y da vida al resto de personajes que se miden con él.
Si has visto la película, la obra teatral no defrauda. Son cuatro los personajes de la obra. Dos parejas cuyos miembros son intercambiables, donde no sabemos quien folla con quien. Están presentes los celos, las traiciones sentimentales, el oscuro pasado, el deseo latente, los cuernos permanentes. Todos ellos desean y gustan sentirse deseados y liberados de cualquier compromiso moral dan rienda suelta a sus instintos primarios, sin medir las consecuencias de sus actos lúbricos e infidelidades. Es el sexo en todas sus variantes su alimento. Las conversaciones giran en torno al sexo, a “lo único” que diría alguno. Para ellos el corazón es sólo un puño sangriento incapaz de generar algún sentimiento que no excite sus zonas erógenas.
Una conversación en un chat permite a Larry conocer a Anna. Larry es dermatólogo y es víctima de la broma que le gasta Dan, escritor, el cual está enamorado de Anna (fotógrafa), si bien está saliendo con Alice. Animales heridos que también hieren, en esta jungla de asfalto, de calles pringosas, baldosas seminales, donde la bestia que mora dentro, vestida con sus mejores galas acomete cuanto puede, dejando de lado la razón y las razones, colmando el deseo en cada instante.
El chaparrón sexual deja paso luego al sentimiento de vergüenza, de repulsa, de asco, en esa contradicción en la que nos movemos los humanos, con el sexo domesticado bajo las buenas formas y la amabilidad. Closer espantará a las mentes puritanas, provocará la risa tonta de muchas y muchos, (!ha dicho correrse! !ha dicho polla!) y dejará al descubierto la naturaleza humana (somos animales racionales, salvo que se demuestre lo contrario, si bien habría que darle la vuelta a esta afirmación).
El sexo, el deseo, la pasión, como la lava que fluye de un volcán corre el riesgo de devastarlo todo a su paso, por eso se prefieren los momentos de inactividad, de calma chicha, porque llegado el momento de la verdad, el momento de la traición, la culminación del placer y del dolor, la erupción como la erección será incontrolable y seremos sólo marionetas en manos de algún Dios procaz que nos libere del pecado nada original y nos quite la cruz de la espalda, entregados en cuerpo y quizá también en alma, al goce.
Decir que la puesta en escena es espectacular. Un en apariencia sencillo escenario es capaz de generar muchas cosas; ya sea un acuario, un parque, un retrato faccial, todo ello secundado por una música preciosa y situaciones como la escena en el restaurante entre Larry y Anna resultas de un modo muy original.
Estaría bien que la gente cuando vaya al teatro deje el móvil en casa, o lo lleve apagado. Porque entre toses, carraspeos y tonadas no perder el hilo es misión imposible.
October 25th, 2007 at 11:15 pm
[…] y carácter explosivo, visto en películas como Cachorro, Los aires difíciles o en la obra teatral Closer). Lo que no funciona muy bien son las actuaciones en directo, si bien la mímica es buena, el […]