Se apostaba en la esquinas
y no era una puta
se cagaba en Dios
y no era un ateo convencido
gritaba al cielo sus miserias
y no tenía una voz triste
bebía manantiales de vino
y nunca cruzaba la raya
Tenía 365 primaveras
y no era un año especial
se emocionaba viendo el fútbol
y no era un hombre menos
Hablaba con las flores
y no era un terrorista biológico
se comía todos los marrones
y no le movía la lujuria
se acostaba con todas
y la soledad era mayor
leía cualquier papel
y no era más listo que la mayoría
miraba embobado el espejo
y no reconocía esos ojos
escribí veinticuatro líneas
y no tenía un poema.