Lo abrieron en canal y encontraron en su interior letras de la hipoteca a 50 años, el recibo del gimnasio, las llaves del garage y su mando, la factura del televisor, las llaves de la casa, los incandescentes sms de su amante, un móvil de última generación con cámara. Bajo la capa de grasa apareció un microchip de una discoteca de superlujo, restos de coca y alcohol, invitaciones para una fiesta, el ticket de la compra del hipermercado, la entrada de un cine, dvd vírgenes, el recibo de la guardería, billetes de avión y postales con palmeras descoloridas. Pegado al vientre extrajeron un ipod, junto a los restos de comida aún sin digerir del último atracón, las llaves del piso en la costa y un llavero de plástico con la forma de un palo de golf.
Es un hombre moderno, del “primer mundo” dictaminó el forense, mientras se hacía paso con la motosierra.