ahora que va quedando menos para reclamar nuestros votos, abierto el rastro electoral, surgen propuestas variopintas por parte de los partidos políticos, muchas de las cuales son sólo palabrería, sin que haya una previsión sesuda y pormenorizada del coste económico que las mismas acarrearían en el caso de llevarse a la práctica, así que todos prometen el “oro y el moro“, si bien esto último no lo tengo tan claro. La última ha sido el visado por puntos que propone el PP para los inmigrantes que quieren labrarse un porvenir en nuestro país. Sólo quieren que se queden los mejores, los más cualificados, los que mejor dominan el idioma y ya de paso apostillo yo que los más guapos/as y los que sean más simpáticos/as. Como parece que a algunos les preocupan las avalanchas de inmigrantes que van llegando a nuestro país, como si llegara un momento en el que no cupiesemos más gente sobre la piel de toro, puestos a decir sandeces, yo les ofrezco otra propuesta, sería “el destierro a los puntos“, que en todo caso no sería irreversible y consistiría, a grandes rasgos (como todas estas propuestas u ofertas electorales) en que todo aquel que cometa infracciones, irá acumulando puntos y cuando llegue a un número, cien pongamos por caso, será automáticamente desterrado del país, de España y enviado a otro país con el que tengamos suscrito algún tipo de acuerdo o convenio de reciprocidad, así podíamos vaciar las cárceles de concejales de urbanismo rastreros, de políticos corruptos, de jueces prevaricadores, y quedarnos sólo con los más honrados, los más honestos, y los que sean malos y cometan malas acciones que purguen sus penas, cuanto más lejos mejor. Se les daría en todo caso posibilidad de elegir el continente de destino y el estado asumiría los gastos de viaje, tasas incluidas. Esto claro está afectaría a todos, fueran españoles y extranjeros, así quizá y digo quizá (porque el ruido de pájaros, de gaviotas en este caso es atronador y ensordece los sentidos) algunos de esos políticos que hablan de la inmigración como el que habla del tiempo o de los partidos de liga, comprenderían mejor lo que implica salir de casa, con una mano y otras detrás, dejar el hogar, la familia, la precaria estabilidad de sus países de origen, a cambio de un futuro incierto en nuestro país, que algunos, que quizá lleguen a gobernar en breve quieren, que como en un combate de boxeo, se mida a los puntos.