cuando quise donar mis palabras
me dijeron: no son aptas
son anémicas
precisas millones de glóbulos rojos
me quedé pálido, blancos los ojos
sangre estéril pobre de leucocitos
¿qué puedo hacer, pregunté angustiado?
si mi anhelo es donar, darlo todo
-hijo mío, si en verdad
éstos son sus deseos
con buena fe y celeridad
haga esto ya sin rodeos
haga cada día una fiesta
apure la copa, exprima el jugo
de la noche oscura, fume hasta desaparecer
tras la nube blanca, corra en todas las direcciones,
alimente el cuerpo y el espíritu, lea mucho y variado
no cuente los días y archive los instantes perdurables
consúmase en cada orgasmo, viértase al río de la vida inacabada
ame con tanta pasión que sienta temblar el mundo bajo los pies desnudos
y si aún así no lo logra, no done,
y no sufra, que escritores hay demasiados,
donantes, afirmo, no tantos
tinta vertida y perdida, negra como la sangre