Hoy camino de casa una pareja en la calle se tiraba los trastos a la cabeza, en sentido figurado, pegando grandes voces. Lo curioso del tema era lo poco común de los vocablos empleados en la reyerta verbal. Él, decía moviendo los brazos y con gesto contrariado, !no soy un alfeñique, no lo soy!, y ella le replicaba a voces, qué bien que lo era, que no podía ni con dos bolsas, y ¿tú qué?, decía él soliviantado, que no llevas ninguna.
Una vez en casa, me picó la curiosidad y busqué en el diccionario el significado de la palabra alfeñique. Una de sus acepciones es “persona delicada de cuerpo y complexión”. Ahora en lugar de decir aquello de eres un mierda, no tienes ni media hostia, pueden emplear esto del alfeñique, aunque dudo que el aludido se dé por tal, pues suena más como un postre que como un insulto o agravio (de hecho su primera acepción dice: “Pasta de azúcar en barra, cocida en aceite de almendras”).