Hay una escritora que en su día recibió el premio Planeta, el Nadal o el Primavera de Novela y que lleva ya tres acusaciones de plagio. Lo mejor del asunto es que ella sigue erre que erre plagiando, cogiendo un poco de aquí y un poco de allá, y sale airosa de todos los marrones.
Ahora dice que espera que con estas acusaciones de plagio vertidas sobre ella, su libro se venda más todavía. Siempre he pensado que hay escritores limitados, cuyo torrente imaginativo se seca. Hay quien entonces se dedica a otra cosa, vuelve a dar clases en la universidad, a su profesión de periodista, o su anterior ocupación a la espera de que algún día las ideas luminosas vuelvan a su cabeza y entonces ilusionados se enfrenten al papel en blanco con ganas de plasmar sus ideas propias en él.

Otras quieren seguir viviendo de las rentas, de los premios, de su fama y para que no se les acabe el chollo, antes que dejar la escritura y dedicarse a otra cosa, echan mano de las ideas ajenas, copian sin miramiento parrafos de unos y de otros, y luego tienen la desfachatez de hacerlos pasar por propios, sin que se le caiga la cara de vergüenza.

Lo único que un escritor tiene en su haber es el honor, la dignidad de que su trabajo es suyo. Claro que las lecturas ajenas influyen a la hora de escribir algo, pero eso es una cosa y otra diferente es coger párrafos ajenos y plantarlos tal cual en tu libro. Ya no es entonces citar una fuente sino valerte de ella para enriquecerte.
Visto el tema, esta señora seguira escribiendo, colaborando en los periódicos, copiando, plagiando, vendiendo libros y enriqueciéndose.

Le propongo un título para su próxima novela, “El arte de plagiar”, cuando menos ese libro no me cabe duda de que lo escribirá ella, pues de eso sabe mucho.

El plagio ha consistido en lo siguiente:

“Las relaciones de pareja de los dependientes emocionales son marcadamente asimétricas, desequilibradas. Uno de sus componentes es el que domina claramente en la pareja y el otro (en este caso el dependiente emocional) sólo se preocupa de su bienestar, de hacer lo que su pareja desee, de magnificar y alabar todo lo que hace”.

Ya no sufro por amor (2005) pág. 71
LUCÍA ETXEBARRIA.

“Las relaciones de pareja de los dependientes emocionales son marcadamente asimétricas, desequilibradas. Uno de sus componentes es el que domina claramente en la pareja y el otro (en este caso el dependiente emocional) sólo se preocupa de su bienestar, de hacer lo que su pareja desee, de magnificar y alabar todo lo que hace.”

Dependencia emocional y violencia doméstica (2004)
JORGE CASTELLÓ.

Como hemos dicho, la forma estándar de dependencia emocional es la que acabamos de describir (…) Sin embargo, existen lo que han dado en llamar «formas atípicas» de dependencia emocional en las que este fenómeno aparece simultáneamente con otros. Una de estas formas atípicas es la dependencia dominante.

Ya no sufro por amor (2005) pág. 83
LUCÍA ETXEBARRIA.

Como hemos dicho, la forma estándar de dependencia emocional es la que acabamos de describir (…) Sin embargo, existen lo que han dado en llamar «formas atípicas» de dependencia emocional en las que este fenómeno aparece simultáneamente con otros. Una de estas formas atípicas es la dependencia dominante.

Dependencia emocional y violencia doméstica (2004)
JORGE CASTELLÓ.

¿Puede uno persona honrada dormir a pierna suelta después de hacer esto?.

© Chufowski