El cantante de boleros Javier Tomeo El autor, Javier Tomeo, dice que en sus obras prima la sencillez y En el cantante de boleros, publicado en la editorial Anagrama queda demostrado.
No hay ningún tipo de alarde en la escritura. Tomeo con muchísimo sentido del humor nos cuenta las andanzas, de un hombre que ha perdido a su madre y vive solo, trabajando como repartidor de un supermercado. Nada extraordinario le sucede, así que pasa su tiempo trabajando, en su casa comiendo fabada, oyendo la televisión de la vecina o en el bar manteniendo charlas con sus compañeros de barra.
La historia es inexistente, no hay principio ni final, sino pinceladas existenciales con tonos grises y monótonos (similares por otro lado a nuestras vidas). Nada acontece, pero el protagonista, del que no sabemos ni su nombre, ni su edad, mantiene hilarantes conversaciones con quien tiene cerca, ya sea Cornelio, Rafael o Serafina. Como Bukowski contaba en su libro Cartero, también el protagonista puede aprovechar el reparto para echar un polvazo a una clienta.

Tomeo recurre una y otra vez a las pelotas del protagonista, a las pajas que se casca, o lo duro que se le pone el nabo cuando en la ducha se frota con la esponja. Mantiene conversaciones con mujeres donde todo gravita sobre “lo único”. El libro con sus 175 páginas se lee de una tirada y algunas reflexiones de puro absurdas que son no pueden menos que lograr la carcajada. Si Cansado escribiera un libro, creo que sería algo parecido a esto.