El canto es vuelo Fernando Fernán GómezFernando Fernán-Gómez además de actor, también se dedicó a la escritura, tanto en prosa, con novelas que incluso le hicieron quedar finalista del Premio Planeta en 1987, como poesía. La editorial Colección Visor de Poesía, publicó los poemas que Fernando había escrito y guardado en una carpeta desde el año 1934 hasta los años 70.
No es una selección, están todos los que escribió y esto se nota en el resultado. Los poemas de Fernando son directos, dejan poco margen a la imaginación, emplea vocablos recurrentes, con versos de rima libre, algunos más elaborados que los otros, donde se aprecien las décadas en que son escritos, asociados a una mayor madurez.

Hemos perdido a un gran actor, pero no a un gran poeta. Esta es la verdad, si bien ahora que ha fallecido, dados como somos los Españoles al vilipendio encarnizado o a la loa desmedida, en los periódicos ya se hablaba ayer de su faceta poética y en alguno de ellos el periodista llegaba a decir que los poemas de este libro que versan sobre la Soledad, quitaban el aliento. Como todo es subjetivo y la poesía aún más, si alguien lo lee ya me dará su parecer al respecto.

En esta composición heterógenea, Fernando dedica atención especial a la soledad, a las mujeres, conversa con Dios, se examina, añora y se fustra ante el paso del tiempo. Hay lugar no obstante en estas 172 páginas para otras muchas cosas.
Un alma fría y fugitiva como el agua (AGUA), enemigos del alma como la soledad (NADA, SOLEDAD, SOLO, LA CARACOLA), el tiempo muerto de la ausencia (ENEMIGA). La ausencia sempiterna (NUNCA MÁS, Q.E.P.D). Tres prosas: El diccionario, La belleza y Los Hilos como exaltación de lo que pudO ser y no fue (para mí lo mejor de este libro de poesía). Roma (ROMA) el barrio de Parioli (PARIOLI, AMANECER EN PARIOLI) y los lugares comunes; el Papa, el Tévere, el Tíber, las vespas. Recuerdos de España en la distancia (EL RECUERDO); la juventud, la infancia, los cuentos de Calleja, la aritmética. La soledad da paso en otros poemas a la alegria (ALEGRIA) a las canciones de amor pastoriles, con Dios allí arriba, o aquí abajo testigo mudo, poesías a sus amores (AMADA, PROYECTO), reflexiones sobre lo que somos: carne y alma (¿esto sólo?), el inexorable paso del tiempo (SI HAS NACIDO, TIEMPO), inasible como el amar, como la carne oxidada (NACÍ), pingajos de la nada (EXAMEN), nubarrones con forma animal que emborronan el horizonte (VACA NEGRA), fin de año (NOCHEVIEJA), agradecimiento al pintor (AL PINTOR ALBERTO GRECO), hijos ni parisinos, ni cigüeñinos, nacidos del dolor (EL MILAGRO), palabras que unen y separan, ahogan y desahogan (PALABRAS), la tarea de escribir (LOS DOS AGUJEROS), la mirada difunta (COMO NOS MIRAN), cárceles de carne, hueso y alma (EL HOMBRE), la indiferencia dolorosa (VERGÜENZA), noches sin alcohol y putas, seno y almohada del mundo (A OMAR JAYYAN. IN MEMORIAN), la belleza vikinga en la torre alzada sobre un suelo de cucarachas hipócritas; cintura, cadera, pechos, “el mundo” (CANCION PARA ANITA EKBERG), viejos repentinos (LOS VIEJOS), pobres a la espera (POBRES), cercos que se estrechan (EL CERCO)…

!aguuuuuuuuuuuuuuuda espiiiiiiina!. Fernando Fernán Gómez declamando era único. Busquen los vídeos y audios que hay por ejemplo en la web palabravirtual.com y escuchen como declama. Pone los pelos de punta. Entre mis tareas pendientes se encuentran ver la película que David Trueba y Luis Alegre rodaron el año pasado sobre Fernando Fernán Gómez, La silla de Fernando, donde éste habla largo y tendido sobre su vida.