Desvístanse de su cinismo y digan las cosas como son. Enriquecerse y exprimir su poder serán las máximas que rijan sus actuaciones. Lo demás será secundario. Algo habrá que hacer por la ciudadanía, pensarán, para que no cunda el caos, pero las manos no estarán quietas un momento, entre contrato y contrato iremos pellizcando, saqueando la bolsa. Cohecho, prevaricación, malversación, fraude, son vocablos que aderezan las mañanas. Gente culta, inteligente, presuntamente honorable, como abogados, notarios, jueces se verán implicados en tramas de corrupción. El ser humano se corrompe desde su nacimiento y cuanto toca lo pringa. Allá donde haya algo que rascar, los dedos acabarán despellejados, las uñas rotas.

Alcaldes que se doblarán el sueldo serán noticia. Esa será su primera decisión a adoptar tras palpar el asiento de cuero en el ayuntamiento. Subir las dietas de sus concejales por asistencias a los plenos, la segunda. Luego vienen lo demás asuntos, lo que el pueblo necesita y demanda, ese pueblo que con sus votos le permitirá al alcalde llenarse los bolsillos y vivir a cuerpo de Rey (¿o habría que decir a cuerpo de Alcalde?), tendrá que esperar. Su papel es secundario, terciario o no nos engañemos, irrisorio.

Sobredimensionaremos la admnistración pública (ya sea local, provincial o autonómica) hasta lo absurdo. Crearemos organismos de derecho público de nueva creación, para asuntos baladís, con empleados muy bien remunerados. En La Rioja,la comunidad ha editado un libro titulado 5 años trabajando para la excelencia. Excelencia en los servicios a los ciudadanos. Se comentan toda las medidas emprendidas; cartas de compromisos, gestión por procesos, satisfación del ciudadano, sistema de reconocimientos, etc.
Las cartas de compromiso son un buen invento para firmar jugosos contratos con las imprentas, pues su utilidad real es nula, o sino vayan a la calle y pregunten a 100 personas si saben lo que es una carta de compromiso. Salvo los opositores, nadie tiene ni pajolera idea de lo que son.

El libro de quejas y sugerencias recoge que en 2006 se registron 173 quejas y 74 sugerencias. Algo más de una queja cada tres días. Siendo la población de La Rioja algo más de 250.000 personas, el porcentaje es irrisorio, aunque no faltará quien afirme y de una rueda de prensa para informarnos que ha sido todo un éxito, si se compara con otros años, con un incremento espectacular en el número de quejas tramitadas, que demuestra que las cosas se están haciendo muy bien. Comenta también el libro que se ha implementado un sistema de reconocimientos e incentivos que será un estímulo para el esfuerzo y superación. Así en el Ayuntamiento de Logroño, el incentivo consiste en pagar más al que es puntual y llega a su puesto de trabajo a la hora, ante la imposibilidad de medir el rendimiento de sus empleados (podrían emplearse otros criterios como el tiempo empleado en las visitas a la máquina del café, la duración de las llamadas particulares que el funcionario hace al exterior, el tiempo dedicado a leer la prensa o realización de sudokus, las salidas fuera de la oficina para fumarse un cigarro, la duración destinada al desayuno. En base al tiempo efectivo dedicado cada jornada en su puesto de trabajo, podría establecerse los pluses, pero en base al rendimiento es imposible, principalmente porque para ello hay que rendir) más allá de esa maravillosa creación denominada modelo de excelencia EFQM. Para vigilar la calidad se crea el Observatorio para la excelencia, que crea cinco puestos de trabajo más, ¿necesarios? (de ahí lo del sobredimensionamiento).

Finalmente todos estos aspectos que tan bien presentados vienen en el libro, de nada sirven, si cuando vas a hacer una gestión con la administración, la persona responsable no está, si al llamar por teléfono no te contesta nadie o una vez en un organismo público el subalterno de turno te manda al primer lugar que se le ocurre sin informarse bien de cual es el objeto de tu demanda, y has de recorrer la decena de consejerías. Como todo en esta vida es relativo, lo que cada uno entiende por “excelencia“, también lo es.