El placer del viajero Ian McEwanRelato de Ian McEwan ambientado en Venecia, o eso se sobreentiende ya que el nombre de la ciudad no se explicita. Dos amantes consumen sus días de vacaciones en esa ciudad, hastiados, espoleados por el tedio y los encontronazos diarios, suturados con buenas raciones de sexo. Su existencia cambia cuando aparece en su vidas Robert, un tío peculiar y su sufridora mujer, que les llevarán por la senda de la destrucción. Lo más logrado de la novela es el suspense que impregna el relato ya desde su inicio, como el autor es capaz de plasmar ese aburrimento vacacional, como se llega a discutir por la menor chorrada y como el cuerpo a cuerpo precisa a veces de terceras personas para oxigenar, o enrarecer el ambiente. El placer del viajero se lee de un tirón, en un puente aéreo, en un viaje en tren o metro, o bajo un olivo, pues son algo más de cien páginas. Los parroquianos a los que se dirige la pareja protagonista no quedan muy bien parados, impregnados estos de un tufillo de superioridad. Es fácil no obstante reconocerse en algún rasgo de esta pareja de amantes.