Si Boris Vian quería escandalizar al personal, es lógico que con este libro, Escupiré sobre vuestra tumba, lo consiguiese, por lo macabro de su resolución. El protagonista es un joven que oficia como librero, al tiempo que se acuesta con cuenta joven se cruza a su paso, pues todas parecen desear el sexo tanto como él. Pero lo que Lee, que así se llama el mozo quiere es pergeñar su venganza.

A su hermano lo mataron unos blancos, por ser negro y él se quiere vengar. Tiene su plan, que pasa por camelarse a dos jóvenes blancas, ricas y guapas a las que tras embaucar hasta el punto de dejar a una embarazada y a la otra loca de amor, matar a sangre fría, con toda la violencia imaginable, para al tiempo correrse sobre ellas, pues esa violencia no hace otra cosa que excitarlo. Así el libro se estructura en dos partes. Lo que no sabemos al comienzo, que es lo que mueve a Lee y lo que sucede una vez que las cartas están sobre la mesa, y barruntamos el final de las dos jóvenes. Prima la sordidez, tanto en las relaciones sexuales, marcadas por el primitivismo, como en el resto de sus actos.

Frases cortas y directas, como puñetazos en la mandíbula, un estilo directo, sin florituras, despojado de cualquier aditamento caracterizan esta obra de Vian, que firmó con seudónimo. No veo que se puede extraer de la lectura de la misma, en esta loa a la violencia más exacerbada, como plasmación de una venganza. Espero que “La espuma de los días”, me deje otro cuerpo, porque Escupiré sobre vuestra tumba me ha resultado desagradable y desasosegante.