Si declarasen el Mar Cantábrico y el Mar Mediterráneo como conjuntos histórico-artísticos esa sería la manera de llevar luego a cabo y legalmente “las expropiaciones de edificios y terrenos que impiden la contemplación de dichos monumentos histórico-artísticos” (artículo 82, Ley de 16 de diciembre de 1954, de Expropiación Forzosa). Pero visto el percal, más que monumentos, los mares citados y todos los demás, no son otra cosa que papel de aluminio petroleado, en el que envolver nuestros desperdicios.