No es centenaria la Gran Vía de Logroño
sí un erial de granito y cemento
parrilla veraniega donde la carne
la pone el sufrido paseante
que busca una sombra bajo las palmeras tropicales
o en bancos que chamuscan los traseros
vía siempre en boca de todos
festín dialéctico de los políticos
su semblanza de pista de aterrizaje
sus farolas de diseño
sin un triste carril bici
que la abra en canal
donde sumergirnos
una gran vía muerta
donde los coches te lamen el cogote
mientras te hidratas
con un café con hielo en el Tostapan.