Road to guantanamoEl otro día vi en una librería un libro titulado “Alhaurín: viaje sin retorno a la prisión de los famosos“. En su portada se ve un puño cerrado. Me recordó al cartel de la recomendable película Camino a Guantánamo de Michael Winterbottom. Los Estados Unidos alardean una y otra vez de que es la tierra de libertad, donde todos son iguales y donde cualquier menda a base de esfuerzo y sacrificio puede hacerse millonario.

Lo que ocurre fuera de los Estados Unidos es otro cantar. Hace más de cinco años que hay gente encerrada en la base americana en Cuba de Guantánamo. Gente que para el Gobierno americano solo es escoria, un montón de mierda, sin derecho alguno, salvo el derecho a ser apaleado, maltratado, ultrajado, violado, escupido, y otro sinfín de barbaridades, con las que los soldados de la base ocupan sus ratos de ocio, que parece ser son muchos.

Se les niega a los presos hacer nada en sus jaulas. No se les permite leer la correspondencia que les envían sus seres queridos, ni hablar con los otros presos. No buscan los Americanos hacer justicia, llegar a la verdad del asunto, establecer si la gente allí retenida es inocente o culpable, para lo cual está claro que harían falta pruebas, que al no haberlas, supone tenerlos encerrados, esperando no se a qué. El Gobierno americano sabe que quien espera desespera, y de hecho ya han sido varios los que se han suicidado, con unas autopsias dudosas, que apuntan a otra cosa.

Lo que sucede en la base Americana en Cuba es bien sabido, pero la pasividad internacional permite que estas atrocidades se sigan cometiendo sin que nadie ose a toserle a los americanos. Este es el mundo que nos ha tocado vivir.

¿Se imaginan que ahora cogiera el gobierno español y a todos los imputados en el macrojuicio del 11-M los llevaran recluidos a los Monegros o al desierto de Tabernas en un improvisado campo de concentración, dejándolos allí cinco, seis, diez años, hasta que se pudrieran o disecasen por el sol, apalizándolos o diario, meándoseles encima, insultándoles, metiéndolos un par de días bajo tierra..?.

Esto es lo que viene haciendo EEUU desde hace cinco años, desde 2001, y nadie ha movido un dedo. El que tuvo la desgracia de estar ese día en Afganistán y ser acusado de ser talibán, sin pruebas, es muy posible que si sale de Guantánamo sea con los pies por delante o con el cerebro tan destrozado que su vida posterior será una mierda.

Cuando los Americanos hablen de libertad, justicia e igualdad, que miren hacia Cuba, si saben donde coño queda y quizá se den cuenta de que lo que ellos han montando en Guantánamo es un “campo de concentración” con el beneplácito del resto del Orden Mundial.

Lo último y ya la guinda de este pastel sangrante, es que cuando liberen a los presos, por falta de pruebas, estos no podrán reclamar nada al Gobierno Americano, pues así se ha establecido en una reciente ley. Nadie les va a reparar económicamente de las torturas y vejaciones sufridas, de los años de confinamiento.

Esto es lo que a mi me da miedo, porque es algo real, no las conspiraciones del Club Bielderberg. Si a los americanos se les toleran barbaridades y abusos como este, ¿qué será lo siguiente?.