Ilusiones en Oriente MedioNoam Chomsky habla en este libro acerca del problema Israelí-Palestino, del papel crucial que los Estados Unidos tienen en el apoyo explícito dado a Israel, el veto o abstenciones en las votaciones de la ONU por parte de los Estados Unidos cuando lo que está en juego es recriminar a Se habla de Irak, de los crímenes cometidos por Saddam, un monstruo que cometió sus crímenes, con el apoyo de los líderes americanos, que dieron luz verde al gaseamiento de Kurdos. Saddam cometía sus atrocidades y ellos (el gobierno americano), en aquel entonces, lo apoyaban o hacían la vista gorda. Era Saddam entonces un monstruo y lo seguiría siendo después, cuando se llevó a cabo la Invasión de Irak por las tropas americanas, sólo que antes Saddam era apoyado, respaldado y financiado por los Estados Unidos y luego sería perseguido, ajusticiado y ahorcado.

Comenta Chomsky que antes de la Guerra del Golfo, Irak ofreció retirarse de Kuwait, en el contexto de un acuerdo estratégico territorial que entre los asuntos propuestos contemplaba la prohibición de armas de destrucción masiva. La propuesta parecía seria y responsable, pero no se publicaron estas proposiciones en los medios americanos y la guerra estalló.

Turquía se cebó con los Kurdos en 1984. Siempre ha contado con el apoyo armamentístico americano (el 80% de las armas las suministran sus amigos americanos). La ayuda recibida en 1997 superó el total de la recibida entre 1950-1983. Clinton no se cortó un pelo en enviar a los turcos, tanques, napalm, aviones, que permitieron después ejecutar la masacre. Los dirigentes políticos americanos a pesar de tener bases áreas por doquier en esa zona, dijeron desconocer lo que allí se cocía liberando así sus conciencias de los actos cometidos. En todo caso si llegan a conocerse siempre serán “un mal menor”, el peaje que hay pagar para salvar el mudno.

Comenta Chomsky la intifada Al-Aqsa, cuando Sharon visitó Haram Al-Sharif y el Monte del Templo, el 29/09/2000. Días después Estados Unidos e Israel cerraban el contrato de mayor envergadura de la década, de suministro de helicópteros estadounidenses a Israel. En 2001 fueron los helicópteros Apache el objeto del suministro, esta vez por valor de 500 millones de dólares. En los medios no se comentó un contrato tan jugoso y quien arrojó algo de luz fue Amnistía Internacional, que desaconsejaba la venta de helicópteros, dada la situación.

Chomsky recuerda como durante la Primera Guerra Mundial Winston Churchill propuso utilizar gases venenosos contra Kurdos y Afganos. Comenta el acuerdo de “La línea Roja” en 1928 por el que los americanos, británicos y franceses se repartieron el petróleo de Oriente Medio. En la Segunda Guerra Mundial, la tajada se la quedaron los americanos, ya “Amos del mundo” y los británicos quedaron relegados a ser el “partner junior“, todo ello bajo la aplicación de la “doctrina Monroe” (hacer lo que se desea en un país sin interferencias de la ONU o del Tribunal Internacional de Justicia, o rechazando la jurisdicción de la OMC en relación a las sanciones impuestas a Cuba). Clinton reformularía la doctrina Monroe “actuando multilateralmente cuando sea posible y unilateralmente cuando sea necesario”. Esto es, pueden hacer lo que les sale de las narices sin nadie que les tosa, Guantánamo es prueba de ello.

En 1958 la CIA aconsejó apoyar a Israel, como único estado pro-occidental fiable que quedaba en Oriente Medio. Tras 1967 y visto el potencial militar de Israel, este país se convirtió en la principal base desde la que proyectar el poder estadounidense en la región.
Se creó tras La Segunda Guerra Mundial una alianza entre Arabia Saudita, Israel e Irán que funcionó hasta 1979 con el visto bueno de Estados Unidos. El objetivo, antes y ahora es que la riqueza de Oriente Medio fluyera hacia Occidente.

Chomsky no habla por hablar y es poco dado a especular. Con datos encima de la mesa y una información que el Gobierno Americano hace lo posible para que no aflore, ayudada por unos serviles medios de comunicación, leales a la causa, el lingüista americano sigue después de varias décadas y a su avanzada edad, escribiendo libros incesantemente, que ponen en solfa los buenos sentimientos que dicen impregnar los actos americanos allende sus fronteras. Ese buen espíritu es alimentado por el egoismo y el afán de riqueza y poder, si bien el Gobierno tiene a mucha gente interesada trabajando para maquillar la situación y convencer al pueblo que lo que se hace y la manera de proceder es la adecuada, que el terrorismo global es ya una realidad, que están en el punto de mira y que hay que tomar medidas, algunas no agradables si quieren seguir a salvo a fin de evitar algo parecido al 11-S.