Las cosas que suceden en Italia son de chiste. La “pasta al dente“, “il calcio” y “los cambios de gobierno” van de la mano. Ayer en la votación en el Senado se vivieron situaciones sonrojantes, cómicas, unos gritaban rojos como pimientos del piquillo, mientras otros sin poder contener la emoción lanzaban periódicos al aire, al comprobar como se le había dado la vuelta a la tortilla inopinadamente. Se votaba sobre la línea política de Italia en el exterior. El ministro de asuntos exteriores, Massimo D´Alema dijo que si perdían la votación el gobierno se iba a casa. Dicho y hecho. A la hora de las votaciones, unos se abstuvieron, hubo quien llevó a cabo un acto de transfuguismo pasándose a la derecha, dos comunistas contumaces se rebelaron votando en contra de la postura del gobierno en el que militan, lo que hizo que el Gobierno perdiera la votación, viéndose obligado a dimitir, tras la fanfarronada de D´Alema, después de 281 días, en el poder, al que Prodi , “Il professore” se aupó por 25.000 votos de diferencia, mandando a Berlusconi a la oposición, como también sucedió en 1996. Si “Spain is different“, Italia es el descojone.