Auscultas los contornos de la nada
con manos de céfiro y uñas rotas
manos de seda, mil gusanos
beben de tu sangre derramada
de tu flujo de miel y jaleados
palpan la materia obcecados
oquedades de una reina sin corona
asume una mentira un imposible
un traspié un rasguño
un comezón un largo ayuno
mil abejas te secundan
y te ofertan un mar dorado en que anegarte.