Juegos escolares, videojuegos del pleistoceno y tebeos
Antes no teníamos Nintendo ni Play station, de primera, segunda o tercera generación. Tuve un Amstrad PC, con unos juegos que comparados con los de hoy en día son como del siglo XIV. Pero era lo que había y te podías pasar las tórridas horas del verano, pegado a la pantalla, jugando al frontón, donde había unos ladrillos, una pelolita y una barra horizontal que movías con los cursores para que una vez que la pelolita golpease en la barra saliese disparada y rompíera los ladrillos. Por no hablar de “la plaga galáctica”. Eran juegos cutres, sin el menor atractivo visual, pero entretenían tanto o más que los de ahora. Si bien creo que eran menos adictivos, de ahí que enseguida nos vinieran a buscar los amigos y fuésemos al patio de colegio a jugar a futbito o echar unas canastas. Otros optaban por los juegos recreativos y pasaban sus horas fundiendo la paga semanal jugando a las máquinas. Alguna vez que lo intenté comprobé que no era lo mío, y los que habían llegado a adquirir buenos números, cuyos nombres figuraban en las mejores puntuaciones, era como fruto de un trabajo constante y diario que exigía un buen capital, que yo prefería gastar en comprar cromos o tebeos de Roberto Alcazar y Pedrín, El capitán Trueno, o Tintín, por no hablar de los fantásticos Super Humor que entonces costaban unas cuatrocientas pesetas, creo recordar.
© Chufowski