Los padres en la residencia. Los hijos en la guardería. La mañana libre para llevar el perro al psicólogo. Está estresado, sometido a una gran presión. El profesional dice que sufre transtorno de personalidad. Es un gato encerrado en el cuerpo de un can. Se curará, le ha dicho el facultativo cogiendo sus manos y mirándola a los ojos, hasta hacerle apartar la mirada. Sólo es cuestión de tiempo y de seguir la medicación adecuada. La vida es una mierda piensa cuando conoce la nueva. Todo se derrumba a su alrededor, tapa los ojos para no verlo y cubre su cabeza con los brazos para que no la alcance algún cascote. Frente a ella, un hombre con taparrabos la mira desde un cuadro paleontológico y sonríe. Antes nos alimentábamos de animales, ahora los lleváis al psiquiatra, susurra. ¿Evolución?. La ñoñez civilizada. Selecciona con esmero las palabras que empleará para contárselo a su marido.