En ciudades grandes como Madrid La feria del libro tiene sus alicientes. Puedes ir y ver en persona a tus escritores favoritos (Vivos), que te firmen un autógrafo o te dediquen algún libro. Si a Logroño vinieran Reverte, Marías, LLamazares, Mendoza, Fajardo, Atxaga, Millás iría a verlos, pero no es el caso. Ningún escritor famoso va a las casetas, Riojano (Paulino Lorenzo, Diego Marín A, Rafael Azcona, Miguel Angel Muro, José Luis Pérez Pastor) o de otra parte, ubicadas en la plaza del Espolón. Non son muchos puestos y los libros son bastante parecidos. Las librerías cogen del almacén esos libros descatalogados, que guardan polvo hace años y los ponen a la venta, con la ilusión de que algún pardillo los compre.
Abundan los libros de cocina y los destinados a los niños, así como los comic. Con los libros de bolsillo a módicos precios, las feria del libro de Logroño lo tiene complicado para dar salida a libros actuales. Puedes comprar cualquier bestseller que se haya publicado el año pasado, nuevo, por algo más de cinco euros. De todos modos ayer me di una vuelta buscando un libro, Ulises de James Joyce. No lo encontré. En lugar de La feria de libro aquello parecía La feria del retal. Si bien he de decir que un amigo me ha comentado que dicho libro lo había, y que costaba 9 euros. No era de la editorial Cátedra, lo cual en un libro como este influye, pues según quien lo traduzca puedes tener y de hecho tienes la sensación y luego certeza de que estas leyendo dos libros diferentes.
Así que me pasé por Santos Ochoa (libreros de la zona que incluso han abierto una librería en Torrevieja, C/Azorín nº12 y tienen otra franquicia en Soria) y lo compré nuevo y pagué 16,59 €. De haberlo encontrado de segunda mano y en buen estado por uno módico precio lo hubiera comprado, pero no fue el caso.
De todos modos una de las tenderas, me comentó que el fin de semana fue una locura. Vendieron cantidad de libros. Viendo el género era cuando menos sorprendente. Pero a la gente en general, para alivir su mala conciencia de malos lectores, le gusta de vez en cuando darse un atracón literario y como sucede en las rebajas, comprar compulsivamente un buen número de libros, aunque luego no los lean y hagan bulto en las estanterías.