La peseta se come el euro y el euro nos come el sueldo
Caminando por las calles de asfalto derretido por los calores, compruebo que la gente, sigue hoy, después de unos cuantos años desde la entrada del Euro, pensando en pesetas, así los pisos valen 40 millones, un coche tres kilos, el litro de leche casi cien pesetas, etc.
En otros casos, sin embargo, los menos, como sucede con el café cuyo precio ha aumentado en un 66% con respecto a los años en los que nos manejábamos con pesetas, nos resulta más fácil recordar su precio en euros sobre todo si es la unidad.
Los fruteros también lo saben y así te empluman las cerezas a tres euros, el kilo de patatas a un euro, las reinetas a dos euros. Con los televisores, ordenadores, cámaras fotográficas y otros equipos tecnológicos, pasa algo parecido, todo son cifras redondas con las que no comernos la cabeza pasándo las cantidades a pesetas.
El tema es que 500 euros son más de 80.000 pesetas y son muchos los que hacen la equivalencia de un euro a cien pesetas, así que cincuenta euros se nos van en un boleo, cuando antes cinco mil pesetas, treinta euros, nos parecía una suma importante, que daba mucho juego. Ahora te vas de tapas por La calle Laurel a tomar unos pinchos, te tomas un par de birras en un terraza o te tomas un desayuno en un bar y te dejas tres la hijuela sin enterarte. Son muchos los que han hecho negocio con el redondeo, casi todos, pero los sueldos siguen respetando escrupulosamente el IPC, y ahí no hay, muy a nuestro pesar, redondeo al alza que valga.