Hace tiempo decidí que cuando iría a la biblioteca cogería para leer, libros al azar, cansado de haberme metido entre pecho y espada, libros varios que poblaban las listas de los más vendidos. Cansado y aburrido después de leer, La Catedral del mar, La hermandad de la sábana Santa, El salón de ámbar, El origen perdido, Los muros de Jericó, El imperio de los dragones, El anillo y otros tantos de temática similar, llegué a la conclusión que a la hora de leer un libro no me dejaría llevar por los dictados del mercado, por esos libros que
abarrotan los escaparates de las librerías, libros que te meten por los ojos y todo el mundo compra al hacer un regalo, y esos mismos libros que en las revistas de fin de semana cuando se le pregunta a algún famoso qué libro está leyendo siempre aparecen en cantar. No sé si porque realmente lo están leyendo o porque les suena de haberlo visto en las librerías. La catedral del mar lleva ya un millón de ejemplares vendidos y no es un libro extraordinario ni nada parecido, pero el mercado tiene estas cosas.
Ahora voy a la biblioteca y cojo un libro al azar. No me ha dado mal resultado porque así tuve el placer de leer “A las que aman” de Aleksandar Tisma y “El último territorio” de Yuri Andrujovich. Dos libros que no están entre los más vendidos pero que cuentan historias interesantes y permiten conocer a dos autores de otras latitudes, gracias a la editorial Acantilado que está publicando las obras de autores eslavos.