Leo que la vida media de un blog dura unos seis meses. Así que continuamente la gente crea y destruye blogs (mejor dicho deja de actualizarlas). Esta blog lleva un par de meses en funcionamiento, así que dentro de otros cuatros meses debería estar en desuso. Ya veremos. De momento las visitas son mínimas, pero cuando uno tiene madera de escritor, eso no importa, escribe para el cajón, para las paredes, para los geranios, para la tierra de los tiestos, para intentar entender mejor lo que vemos, asimilando los noes. Así comienzan todos, en estos andurriales, hasta que un día a veces la flauta suena, y algunos, los menos, logran profesionalizarse. Para los que escribir es como el comer, que haya gente detrás o no poco importa. El ego está a la altura del perejil diciendo burradas a las hormigas gozosas ante la inminente llegada de la primavera.
Me asomo al balcón y veo los tejados blancos. Miro el calendario y no entiendo nada. ¿el cambio climático? ¿una inocentada divina?. Es bonito ver nevar, coger los esponjos copos y lanzarlos contra las paredes.
March 22nd, 2007 at 1:36 am
Yo lo empecé por accidente hace un año y aquí sigo. Hace poco hablaba (esto de ‘hablar’ es un decir: escribía. Con esto del blog, lo que antes sólo pensabas o decías, ahora también lo escribes) precisamente de que se escribe por placer y por instinto, y también del ego, y quizá por eso dejo este comentario, porque en este post tuyo se habla del escribir como necesidad casi fisiológica y del ego.
Salud.
March 22nd, 2007 at 6:38 pm
buenas expunctor, escribir es una necesidad y ahora con internet uno puede airear por ahí sus cosas, y dar rienda suelta a su “verborrea digital”.
Saludos.