Si vas a hacer un regalo a un bebé, no te compliques la vida. Te dará lo mismo gastarte un euro, cinco, que cincuenta. Lo importante es que lo que regales tenga una etiqueta. Cuando los bebés son de pocos meses, su único afán es llevarse todo a la boca: los delantales, los pies, las toallas, los flecos de la hamaquita, el pañal, los collares de las abuelas, etc.

Si le das un peluche a un bebé, a éste le da lo mismo, si mueve los ojitos, si dice “I love you”, si tiene algo dentro que hace ruido, el color que tiene o el animal o ser que representa. Lo importante es que la etiqueta del peluche sea grande, cuanto más mejor y si las etiquetas vienen por partida doble, como los peluches de Ikea, entonces ya ni te cuento. Con el chuperreteo de la etiqueta todo lo demás pasa a un segundo plano, para los bebés. Lo tengo comprobado y cualquiera que tenga un churumbel de pocos meses podrá dar fe de ello.